thumb|alt=Cartel en una manifestación |Cartel contra el negacionismo climático, un ejemplo de razonamiento guiado.

El razonamiento guiado (motivated reasoning, sesgo de razonamiento motivacional) es una respuesta cognitiva y social en la que los individuos, consciente o inconscientemente, permiten que sesgos motivacionales cargados de emociones afecten la forma en que perciben la nueva información. Los individuos tienden a aceptar la evidencia que coincide con sus creencias actuales y rechazar nueva información que las contradiga. Upton Sinclair condensó este fenómeno en una conocida fraseː «Es difícil lograr que un hombre entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda».

La expresión inglesa motivated reasoning no debe traducirse por razonamiento motivado, ya que el adjetivo motivated se refiere a los significados 3 y 4 (influir en el ánimo de alguien) que la RAE da del verbo motivar, en vez de a los significados 1 y 2 (explicar los motivos), que son los que se emplean en expresiones como decisión motivada. Son mejores razonamiento guiado, razonamiento dirigido u otras.

El razonamiento guiado se solapa con el sesgo de confirmación. Ambos favorecen la evidencia que respalda las creencias de la persona que los sufre, y al mismo tiempo descartan la evidencia que contradice estas creencias. Sin embargo, el sesgo de confirmación es principalmente un sesgo cognitivo inconsciente (innato). Por el contrario, el razonamiento guiado es un proceso consciente o inconsciente mediante el cual las emociones controlan la evidencia respaldada o descartada. En el caso del sesgo de confirmación, la evidencia o los argumentos pueden ser tanto lógicos como emocionales.

El razonamiento guiado se puede clasificar en 2 categorías: 1) orientado a la precisión (no direccional), en el que la motivación es llegar a una conclusión precisa, independientemente de las creencias del individuo; y 2) orientado a metas o direccional, en el que la motivación es llegar a una conclusión particular.

El razonamiento políticamente guiado, en particular, es fuertemente direccional y está dirigido a apoyar creencias individuales conservadoras o progresistas.

Definiciones Las diferencias individuales, como las creencias políticas, pueden moderar el efecto emocional o el motivacional. Además, el contexto social (pensamiento de grupo, presión de grupo) también controla en parte la evidencia utilizada para el razonamiento guiado, particularmente en sociedades disfuncionales. El contexto social modera las emociones, lo que a su vez modera las creencias.

El pensamiento crítico se diferencia del razonamiento guiado en que las creencias se evalúan con una actitud escéptica de mente abierta.

Disonancia cognitiva Los individuos se ven obligados a iniciar un razonamiento guiado para disminuir la cantidad de disonancia cognitiva que experimentan. La disonancia cognitiva es la sensación de estrés e inquietud psicológica y fisiológica que sufre el individuo cuando se encuentra entre 2 elementos cognitivos o emocionales en conflicto (como el deseo de fumar, sabiendo que no es saludable).

Según Leon Festinger, hay 2 caminos que las personas pueden seguir para reducir la angustia de esa situación. El primero es cambiar el comportamiento o el sesgo cognitivo. El segundo es evitar o desacreditar la información o las situaciones que crearían disonancia.

La investigación sugiere que despejar las contradicciones mediante razonamientos (aunque sean falsos o infundados) es psicológicamente más fácil que revisar los sentimientos. Las emociones tienden a influir en la forma en que se perciben los hechos. Estas emociones son lo primordial, y determinan qué pasa con lo que perciben los sentidos. Se acepta la evidencia que respalda las creencias y se rechaza la que las contradice.

Mecanismos: cognición fría y caliente. La noción de que los motivos o las metas afectan el razonamiento tiene una larga y controvertida historia en la psicología social. Esto se debe a que la investigación que respalda esta noción podría reinterpretarse en términos enteramente cognitivos y no motivacionales (la controversia entre la cognición fría y la caliente). Esta controversia existió debido a que no se exploraron los mecanismos subyacentes al razonamiento guiado.

Las primeras investigaciones sobre cómo los humanos evaluaban e integraban la información respaldaban un enfoque cognitivo consistente con la probabilidad bayesiana, en el que los individuos ponderaban la nueva información mediante cálculos racionales (cognición fría). Las teorías más recientes respaldan estos procesos cognitivos como explicaciones sólo parciales del razonamiento guiado, pero también han introducido procesos motivacionales o emocionales (cognición caliente).

Teoría de Kunda Ziva Kunda revisó la investigación y desarrolló un modelo teórico para explicar el mecanismo por el cual el razonamiento guiado genera sesgo. La motivación para llegar a una conclusión deseada proporciona un nivel de excitación que actúa como desencadenante inicial del funcionamiento de los procesos cognitivos. Para llevar a cabo un razonamiento guiado, ya sea consciente o inconscientemente, un individuo primero necesita estar motivado. Luego, la motivación afecta el razonamiento al influir en las estructuras de conocimiento (creencias, recuerdos, información) a las que se accede y en los procesos cognitivos utilizados.

Teoría de Lodger-Taber En comparación, Milton Lodge y Charles Taber introdujeron un modelo respaldado empíricamente en el que el afecto está íntimamente ligado a la cognición y el procesamiento de la información está sesgado hacia el apoyo a posiciones que el individuo ya ocupa. Su modelo tiene 3 componentes.

Procesamiento en línea en el que, cuando se les pide que realicen una evaluación, las personas recurren instantáneamente a información almacenada que está marcada por el afecto (en su sentido psicológico, este concepto es equivalente al de "emoción" o "sentimiento"). El afecto se activa automáticamente junto con el nodo cognitivo al que está vinculado. Un "mecanismo heurístico" para evaluar nueva información desencadena una reflexión tipo "¿Cómo me siento?" sobre este tema. Este proceso da como resultado un sesgo hacia el mantenimiento del afecto existente, incluso frente a otra información que lo contradice.

Esta teoría está completamente desarrollada y somentida a pruebas en su libro The Rationalizing Voter (El votante racionalizador, 2013).

David Redlawsk (2002) halló que el momento en que se introducía la información discordante con las creencias del sujeto influía en la determinación del sesgo. Cuando los sujetos encontraron una incongruencia durante una búsqueda de información, se interrumpió el proceso automático de asimilación y actualización. Esto puede conducir a 2 resultados: los sujetos pueden reforzar su actitud para apoyar el afecto existente (lo que resulta un sesgo y una degradación en la calidad de las decisiones), o bien los sujetos pueden contraargumentar sus creencias en un intento de integrar los nuevos datos.Este segundo resultado es consistente con la investigación sobre cómo ocurre el procesamiento cuando al individuo se le asignan objetivos de precisión.

En resumen, los 2 modelos difieren en que Kunda asigna un papel primario a las estrategias cognitivas —como los procesos de memoria y el uso de reglas— para determinar la selección sesgada de información, mientras que Lodge y Taber asignan ese papel primario al afecto para guiar los procesos cognitivos y mantener el sesgo.

Evidencia de la neurociencia Un estudio de neuroimagen realizado por Drew Westen y sus colegas no respalda el uso de procesos cognitivos en el razonamiento guiado, lo que brinda mayor apoyo al procesamiento afectivo como mecanismo clave para respaldar el sesgo. Este estudio, diseñado para identificar los circuitos neuronales de individuos involucrados en el razonamiento guiado, encontró que el razonamiento guiado «no estaba asociado con la actividad neuronal en regiones previamente vinculadas con tareas de razonamiento frío (bayesiano) ni con la regulación consciente (explícita) de las emociones».

Estos datos de neurociencia sugieren que «el razonamiento guiado es cualitativamente distinto del razonamiento que se lleva a cabo cuando las personas no tienen un fuerte interés emocional en las conclusiones alcanzadas». Sin embargo, si hay una emoción fuerte adjunta durante su ronda anterior de razonamiento motivado y esa emoción está nuevamente presente cuando el individuo llega a la conclusión, entonces se adjunta un fuerte interés emocional a la conclusión. Cualquier información nueva con respecto a esa conclusión hará que se repita el razonamiento guiado. Esto puede crear vías dentro de la red neuronal que arraiguen aún más las creencias razonadas de ese individuo a lo largo de redes neuronales similares a las que llevan a cabo el razonamiento lógico. Esto hace que la emoción fuerte reaparezca cada vez que el individuo se enfrenta a información que contradice sus creencias.

Lodge y Taber denominan esto "contagio afectivo". Pero en lugar de "infectar" a otros individuos, la emoción de un individuo "infecta" sus vías de razonamiento y las conclusiones a las que llega.

Categorías El razonamiento guiado se puede clasificar en 2 categorías: 1) orientado a la precisión (no direccional), en el que la motivación es llegar a una conclusión precisa, independientemente de las creencias del individuo, y 2) orientado a metas o direccional, en el que la motivación es llegar a una conclusión particular. El razonamiento guiado políticamente, en especial, es fuertemente direccional y está dirigido a apoyar creencias individuales conservadoras o progresistas.

A pesar de sus diferencias en el procesamiento de la información, un individuo motivado por la precisión y otro motivado por objetivos pueden llegar a la misma conclusión, que puede ser la correcta. Pueden lanzarse mensajes orientados a la precisión y mensajes orientados a metas que se muevan en la dirección deseada. Ahora bien, quien lance esos mensajes deberá tener en cuenta, para que la comunicación sea eficaz, que los receptores motivados por la precisión responderán mejor a evidencia creíble, mientras que aquellos con los receptores orientados a objetivos se sentirán menos amenazados cuando el tema se enmarque para que se ajuste a su identidad o valores.

Razonamiento guiado orientado a la precisión (no direccional) Varios trabajos sobre el razonamiento guiado orientado a la precisión sugieren que, cuando las personas están motivadas para ser precisas, dedican más esfuerzo cognitivo, prestan más atención a la información relevante y la procesan más profundamente, a menudo utilizando reglas más complejas.

Kunda afirma que los objetivos de precisión retrasan el proceso de llegar a una conclusión prematura, porque aumentan tanto la cantidad como la calidad del procesamiento, particularmente al conducir a procedimientos de procesamiento cognitivo inferencial más complejos.

Cuando los investigadores manipularon la motivación de los sujetos de prueba para que fueran precisos, informándoles de que la tarea objetivo era muy importante o de que se esperaba que defendieran sus juicios, se descubrió que los sujetos utilizaban un procesamiento más profundo y que había menos sesgo en la información. Esto era cierto cuando estaban presentes motivaciones de precisión en el procesamiento y codificación inicial de la información.