right|thumb|200px|Uno de los aportes de la antropología del parentesco radica en haber puesto sobre la mesa el hecho de que los lazos de parentesco son un producto cultural que no necesariamente pasa por la consanguinidad. En la imagen, una familia de Dejenné (Malí).
La antropología del parentesco, llamada también estudios de parentesco, constituye una de las áreas con las que dio origen el desarrollo de la antropología moderna durante la segunda mitad del . El parentesco fue, para los precursores del pensamiento antropológico, un campo de especial interés, en tanto que advirtieron su importancia en cuestiones como la pertenencia a un grupo social, la transmisión de la herencia y los derechos de un linaje, e incluso influía en la dinámica de las relaciones sociales, especialmente en las sociedades que en aquel tiempo eran calificadas de primitivas.
Breve historia de la antropología del parentesco
Orígenes
right|thumb|200px|El combate de las amazonas, de Rubens (s. XVII). Bachofen pensaba que mitos como el de las amazonas probaban la existencia de un tiempo remoto en el que las mujeres dominaban la sociedad en todos sus ámbitos, dando lugar a un matriarcado. La idea está en desuso desde el principio del .
El parentesco apareció como uno de los primeros temas de la antropología evolucionista de la segunda mitad del . En un tiempo en que la antropología aparecía más como un entretenimiento, asociado al coleccionismo de antigüedades y objetos de culturas exóticas, es sintomático que casi todos los primeros interesados en el estudio sistemático de las culturas de los pueblos considerados en ese tiempo como salvajesCon el término salvajismo se designaba a los pueblos no europeos que no habían desarrollado una cultura urbana. Durante el siglo XIX, era común entre los pensadores sociales el pensar que todos los pueblos tendían a un estado de progreso —idea fuertemente relacionada con el Iluminismo del siglo 2024— y que, en esta tendencia inexorable, había unos pueblos que estaban más atrasados que los que encabezaban la civilización universal, es decir, los franceses y británicos. hayan sido abogados de profesión, y que una de sus principales materias de estudio la constituyera precisamente el parentesco. El interés de personajes como J. F. McLennan o Johann Jakob Bachofen en el parentesco de sociedades antiguas —principalmente la romana y la griega— radicaba en sus intenciones de encontrar los orígenes de las reglas europeas de parentesco que determinaban, entre otros asuntos, el derecho a la herencia o a la sucesión.
Precisamente es la obra de estos dos autores la que marca el inicio de los estudios de parentesco. En su libro Mutterecht (El derecho materno), Bachofen —de nacionalidad suiza— expone su hipótesis sobre el matriarcado como la forma original de la organización en las sociedades primitivas. La base de su argumentación la constituía el conjunto de mitos antiguos en los que las mujeres aparecían como las figuras de autoridad —ejemplo de ello era el mito de las amazonas—. De acuerdo con Bachofen, el parentesco en las sociedades primitivas se fijaba a través de la madre, ya que la promiscuidad sexual instintiva de los seres humanos, habría impedido que los hombres reconocieran a sus propios hijos. Como corolario de lo anterior, las mujeres poseían también el monopolio del poder político, lo que dio lugar a una ginecocracia o gobierno de las mujeres.Para una introducción más amplia a las ideas de Bachofen, puede revisarse su texto "La historia de la familia como institución social", en Palerm, 1976: 159-165.
Por su parte, el británico John Ferguson McLennan, desconociendo la obra de Bachofen que sirvió de punto de partida para numerosas investigaciones etnológicas sobre el parentesco, publicó cinco años más tarde su propia propuesta, que en algunos puntos parecía coincidir con la de Bachofen. En El matrimonio primitivo, McLennan argumentaba que las formas anteriores de organización parental podían ser descubiertas mediante la observación de ciertos ritos de los pueblos primitivos, entre ellos, el rapto de la novia. La existencia de esta práctica en varios pueblos era explicada por McLennan como una supervivenciaCon el término de supervivencia, McLennan se refería a las huellas anacrónicas que quedaban en la cultura de una sociedad moderna y que tenían su origen en prácticas comunes en otras etapas de su evolución, mismas que perdían su significado en la medida que la misma sociedad se transformaba (Lowie, 1985). de tiempos remotos en los que el infanticidio femenino era una práctica generalizada, lo que redundaba en un número reducido de mujeres disponibles para los hombres maduros. Esto habría generado la aparición de la poliandriaPoliandria es un término técnico de la antropología del parentesco que se refiere a las situaciones en las que una mujer tiene varios cónyuges. Puede ser permitida socialmente —como entre los nayar de la India, o condenada, como en el caso de las sociedades occidentales. como la primera forma de organizar las relaciones de parentesco entre los seres humanos.Lowie, 1985: 54-71.
Propuesta de Morgan
miniaturadeimagen|Lewis Henry Morgan fue el primer antropólogo que apoyó sus hipótesis sobre el parentesco en datos empíricos. Su error fue considerar que cada sistema de parentesco estaba relacionado con un estadio determinado del progreso de la Humanidad.
Un parteaguas en la historia de los estudios de parentesco en la antropología lo constituyó la obra del estadounidense Lewis Henry Morgan. Al igual que Bachofen, Maine y McLennan, Morgan también era abogado. Desde joven se interesó por los iroqueses y su cultura, al grado que participó en una sociedad que emulaba la organización social de ese pueblo de los Grandes Lagos y una de sus obras más conocidas trata de la organización política de las tribus pertenecientes a ese pueblo.Este libro es La Liga de los Iroqueses. Precisamente su contacto con los indígenas de Estados Unidos le hizo notar algunas peculiaridades lingüísticas de los iroqueses en lo que toca a los términos de parentesco: había categorías que los occidentales como él distinguían que no podían ser traducidas de los idiomas indígenas. Posteriormente, tras uno de los primeros intentos de etnografía en campo que se hayan realizado en la historia de la antropología, Morgan recabó información sobre numerosos sistemas de nomenclatura del parentesco alrededor del mundo, que finalmente le condujeron a plantear una hipótesis explicativa de la diversidad lingüística en el paradigma de las relaciones parentales.
La obra clave de Morgan en el campo del parentesco es Systems of Consanguinity and Affinity of the Human Family (Sistemas de consanguinidad y afinidad de la familia humana, publicado en 1871), en el que expone sus principales aportaciones al campo de los estudios de parentesco, que constituyen la piedra base del desarrollo posterior, a pesar de los errores interpretativos que han sido señalados por varios críticos de su obra.Entre los más duros críticos a la obra de Morgan se encontraba Franz Boas, que en uno de sus textos declara absurdas ciertas ideas sostenidas por Morgan, como la equiparación del estado de salvajismo con la infancia humana, o la fuerte tendencia especulativa de la corriente evolucionista que influía la obra de Morgan y los demás antropólogos contemporáneos suyos. En Sistemas de consanguinidad, Morgan da cuenta de los seis principales tipos de nomenclatura del parentesco, a los que él define como descriptivos —las familias ariana, semítica y urálica— y clasificatorios —los tipos malayo, turanio y ganowaniano—.Para mayores detalles sobre este punto en particular, puede revisarse la edición facsimilar de la edición de 1871 de Systems of Consanguinity and Affinity en http://www.openlibrary.org/details/systemsofconsang00morgrich .
Para Morgan, los sistemas que llamó descriptivos correspondían a sociedades desarrolladas, en tanto que los clasificatorios correspondían a las sociedades primitivas o bárbaras. De esta manera, un sistema de parentesco como el malayo (correspondiente en la actualidad al sistema hawaiano) estaría relacionado con la familia consanguínea;De acuerdo con Morgan, la familia consanguínea era el tipo de unidad de parentesco surgida de la unión entre dos hermanos en matrimonio; que sería el primer tipo de familia que surgió. La razón de esta interpretación es que en los sistemas hawaianos, Ego llama a las hermanas de su padre con el mismo término que a su propia madre. los sistemas iroqués turanio y ganowaniano están relacionados en la hipótesis de Morgan con la llamada familia punalúa, característica del período inferior de barbarie, donde un hombre estaría casado con varias mujeres que no pertenecían a su grupo, y viceversa; otro ejemplo es el que corresponde a la relación a entre la familia monogámica y el sistema esquimal de parentesco, que Morgan vinculó al surgimiento de las sociedades patriarcales en la civilización antigua.El sistema de parentesco esquimal es análogo al que se emplea en la mayor parte de las lenguas indoeuropeas. La característica principal de este sistema es que Ego no distingue entre sus primos cruzados y paralelos, y llama del mismo modo a los hermanos de ambos sexos de sus padres. Aunque los sistemas definidos por Morgan continúan en vigencia en la antropología del parentesco con nombres distintos, tanto la idea de que existen sistemas clasificatorios y descriptivos como la asociación de estos tipos con ciertos estadios del desarrollo humano han sido desechados.
La influencia de Morgan no alcanzó sólo a los antropólogos. Friedrich Engels realizó una interpretación de la propuesta de Morgan en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado; y el marxismo mismo refleja la tendencia materialista de su trabajo. En Ancient Society (La sociedad antigua), Morgan propone una hipótesis sobre la evolución de los modos de organización social que se asocia a la evolución de las tecnologías y subsistencia, similar a la que es común en la teoría marxista.
Consolidación de la antropología del parentesco familiar
Los trabajos de Lewis Henry Morgan fueron una base importante para el desarrollo de ésta: La teoría antropológica del parentesco durante la primera mitad del . En buena medida, los problemas que interesaban a los investigadores eran las implicaciones jurídicas y políticas de las redes de parentesco en sociedades no occidentales. Sin embargo, los puntos centrales de la teoría de Morgan —y con ella, la del resto de los antropólogos evolucionistas— fueron puestos en tela de juicio con el desarrollo de los paradigmas relativistas y funcionalistas en Europa y Estados Unidos durante las primeras décadas del . De esta suerte, Franz Boas descalificó el método de investigación de Morgan y su tendencia a buscar leyes universales. Para Boas, el conocimiento etnográfico sobre otros pueblos no era suficiente como para aventurarse a la formulación de leyes unificadoras en las que la diversidad cultural no tenía cabida; además, Boas desarmó la asociación entre los períodos étnicos de Morgan y la tecnología y los tipos de organización social (incluidos los tipos de familia), señalando que todos los elementos que componen una cultura deben ser entendidos en su contexto cultural y no como parte de una cadena unívoca de sucesiones de estadios evolutivos de la humanidad (Boas, 1964: capítulo 4).
right|thumb|200px|Truganini y los últimos aborígenes de Tasmania. Los sistemas de parentesco propios de los pueblos de la Australasia fueron un modelo sobre el que Durkheim y posteriormente Lévi-Strauss construyeron sus teorías acerca de las estructuras elementales de parentesco y la prohibición del incesto.