miniaturadeimagen| Brecha de salud en Inglaterra y Gales, censo de 2011 La equidad en la salud surge del acceso a los determinantes sociales de la salud, específicamente de la riqueza, el poder y el prestigio. Las personas que han sido constantemente privadas de estos tres determinantes tienen una desventaja significativa respecto a las inequidades en la salud, y enfrentan peores efectos en la salud que aquellas que pueden acceder a ciertos recursos. Simplemente proporcionarles a todas las personas los mismos recursos no es equidad; eso sería igualdad. Para lograr la equidad en la salud, los recursos deben distribuirse de acuerdo con el principio de las necesidades de cada persona.
Según la Organización Mundial de la Salud, "La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades." La calidad de la salud y cómo se distribuye la salud entre el nivel económico y social en una sociedad puede proporcionar conocimientos sobre el nivel de desarrollo dentro de esa sociedad. La salud es un derecho humano fundamental y una necesidad humana, y todos los derechos humanos están interconectados. Por lo tanto, la salud debe abordarse junto con todos los otros derechos humanos fundamentales.
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) definen la equidad en la salud como "el estado en el cual todas las personas tienen una oportunidad justa de alcanzar su nivel más alto de salud." Está asociada estrechamente con el movimiento de justicia social y con la buena salud considerada como un derecho humano fundamental. Estas inequidades podrían incluir diferencias en la "presencia de enfermedad, efectos en la salud o acceso a la atención médica" entre poblaciones de distinta raza, grupo étnico, género, orientación sexual, discapacidad o nivel socioeconómico.
Es importante distinguir entre la inequidad y la desigualdad en la salud. Desigualdad en la salud es el término usado en distintos países para referirse a aquellas instancias en las cuales la salud de dos grupos demográficos (no necesariamente grupos étnicos o raciales) es distinta a pesar de tener un acceso similar a servicios de atención médica. Se puede describir en más detalle como diferencias en la salud que son evitables e injustas, y que no pueden ser explicadas por causas naturales, como biología, o diferencias en las decisiones. Por lo tanto, si una población muere más joven que otra debido a diferencias genéticas, un factor que no es remediable ni controlable, tendemos a decir que hay desigualdad en la salud. Por otro lado, si una población tiene una menor expectativa de vida debido a falta de acceso a medicamentos, la situación sería clasificada como una inequidad en la salud. Estas inequidades podrían incluir diferencias en la "presencia de enfermedad, efectos en la salud o acceso a la atención médica". Aunque es importante reconocer la diferencia entre la equidad y la igualdad en la salud, tener igualdad en la salud es fundamental para alcanzar la equidad en la salud. La importancia del acceso equitativo a la atención médica se ha citado como esencial para alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Nivel socioeconómico El nivel socioeconómico es tanto un factor predisponente de la salud como un factor clave subyacente de las inequidades en la salud entre las poblaciones. Un nivel socioeconómico desfavorable tiene la capacidad de limitar profundamente las capacidades de una persona o población, manifestándose a través de deficiencias en el capital financiero y social. Está claro cómo la falta de capital financiero puede comprometer la capacidad de mantener una buena salud. En el Reino Unido, antes del establecimiento de las reformas del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) a principios de la década del 2000, se demostró que los ingresos eran un determinante importante del acceso a recursos de atención médica. Debido a que el trabajo o la carrera profesional de una persona es un conducto principal del capital financiero y social, el trabajo es un factor importante, pero subrepresentado, en las investigaciones sobre inequidades en la salud y los esfuerzos de prevención, Hay muchas maneras en que un trabajo puede afectar la salud de una persona, como las exigencias físicas del trabajo, la exposición a peligros, los mecanismos de empleo, la compensación y los beneficios, y la disponibilidad de programas de salud y seguridad. El mantenimiento de buena salud a través del uso de recursos adecuados de atención médica puede ser bastante costoso y, por lo tanto, inasequible para ciertas poblaciones.
En China, por ejemplo, el colapso del Sistema Médico Cooperativo dejó a muchas de las personas de zonas rurales pobres sin seguro y sin acceso a los recursos necesarios para mantener una buena salud. Los aumentos en el costo de los tratamientos médicos hicieron que la atención médica fuera cada vez más inasequible para estas poblaciones. Este problema se perpetuó más con la creciente desigualdad de ingresos en la población china. Las personas pobres en China generalmente no podían ser hospitalizadas cuando lo necesitaban y no completaban los esquemas de tratamiento, lo que causaba efectos en la salud más desfavorables.
Asimismo, en Tanzania, se demostró que las familias más ricas tenían una mayor probabilidad de llevar a sus hijos a un proveedor de atención médica: un paso fundamental hacia una atención médica más sólida. Algunos académicos han notado que la distribución desigual de ingresos, por sí sola, puede ser una causa de peor salud de una sociedad como resultado de "inversión insuficiente en bienes sociales, como la educación y la atención médica públicas; la alteración de la cohesión social y la erosión del capital social".
El rol del nivel socioeconómico en la equidad en la salud se extiende más allá de simples restricciones monetarias en el poder adquisitivo de una persona. De hecho, el capital social tiene un rol significativo en la salud de las personas y sus comunidades. Se ha demostrado que aquellos que están mejor conectados a los recursos proporcionados por las personas y las comunidades a su alrededor (aquellos con mayor capital social) tienen una vida más larga. La segregación de las comunidades basada en los ingresos ocurre en países en todo el mundo y tiene un impacto significativo en la calidad de la salud como resultado de una disminución en el capital social de aquellos atrapados en barrios pobres.
Las intervenciones sociales, que buscan mejorar la atención médica al aumentar los recursos sociales de una comunidad, son, por lo tanto, un componente eficaz de las campañas para mejorar la salud de una comunidad. Un estudio epidemiológico de 1998 mostró que los enfoques de atención médica comunitaria tuvieron un resultado mucho mejor que los enfoques individuales en la prevención de muertes por enfermedades cardiacas.
Las transferencias incondicionales de efectivo para disminuir la pobreza usadas por algunos programas en los países en desarrollo parecen haber causado una disminución en la probabilidad de enfermarse. Esta evidencia puede guiar las asignaciones de recursos para intervenciones eficaces.
Las investigaciones han mostrado que la calidad de la atención médica sí varía entre distintos grupos socioeconómicos. Los niños de familias con un nivel socioeconómico bajo son los más propensos a inequidades en la salud. Equity, Social Determinants and Public Health Programmes (Equidad, determinantes sociales y programas de salud pública) (2010) es un libro editado por Blas y Sivasankara que incluye un capítulo que trata sobre las equidades en la salud entre los niños. Se recolectó información de 100 encuestas internacionales para este capítulo, el cual declara que los niños menores de 5 años de familias pobres tienen probabilidad de enfrentar disparidades en la salud debido a que la calidad de su salud depende de lo que otras personas les proporcionen; los niños pequeños no son capaces de mantener una buena salud por sí solos. Además, estos niños tienen tasas mayores de mortalidad que aquellos de familias más ricas debido a la malnutrición. Debido a su nivel socioeconómico bajo, recibir atención médica puede ser un reto. Los niños de familias pobres tienen menor probabilidad de recibir atención médica en general, y si tienen acceso, es probable que la calidad de esa atención médica no sea suficientemente alta.
Educación La educación es un factor importante en la utilización de la atención médica, aunque está estrechamente relacionada con el nivel económico. Una persona podría no ir a un profesional médico ni buscar atención médica si no sabe las consecuencias que no hacerlo puede tener en la salud ni el valor del tratamiento adecuado. En Tayikistán, desde que el país obtuvo su independencia, la probabilidad de dar a luz en casa ha aumentado rápidamente entre las mujeres con niveles de educación más bajos. La educación también tiene un impacto significativo en la calidad de la atención médica prenatal y materna. Las madres con educación primaria consultaron a un médico durante el embarazo a tasas significativamente más bajas (72 %) en comparación con aquellas con educación secundaria (77 %), capacitación técnica (88 %) o educación superior (100 %). También hay evidencia de una correlación entre el nivel socioeconómico y la alfabetización en salud; un estudio mostró que las familias más ricas en Tanzania tenían mayor probabilidad de reconocer una enfermedad en sus hijos que aquellas con antecedentes de ingresos más bajos.
Las inequidades sociales son un obstáculo clave para acceder a recursos educativos relacionados con la salud. Los pacientes en áreas de nivel socioeconómico más bajo tendrán menos acceso a información sobre la salud en general, lo que llevará a menor concientización sobre las distintas enfermedades y los problemas de salud. La educación sobre la salud ha demostrado ser una medida sólida de prevención que puede tomarse para disminuir los niveles de enfermedad y aumentar los niveles de visitas a proveedores de atención médica. La falta de educación sobre la salud puede contribuir a peores efectos en la salud en estas áreas.
Las inequidades educativas también están asociadas estrechamente con las inequidades en la salud. Las personas con niveles de educación más bajos tienen mayor probabilidad de correr mayores riesgos para la salud, como por abuso de sustancias, obesidad y lesiones, tanto intencionales como no intencionales. La educación también está asociada a un mayor entendimiento de la información y los servicios de salud, el cual es necesario para tomar las decisiones correctas respecto a la salud, y también está asociada a una vida más larga. Se ha observado que las personas con notas altas muestran niveles altos de comportamientos que protegen la salud, y niveles más bajos de comportamientos de salud riesgosos, en comparación con sus homólogos con niveles académicos más bajos. Factores como una mala alimentación, falta de actividad física, abuso físico y emocional y embarazo en la adolescencia tienen un impacto significativo en el desempeño académico de los estudiantes, y estos factores tienden a manifestarse más frecuentemente en personas con ingresos más bajos.
Disparidades espaciales en la salud Para algunas poblaciones, el acceso a la atención médica y los recursos de salud está físicamente limitado, lo que causa inequidades en la salud. Por ejemplo, es posible que una persona físicamente no pueda viajar las distancias necesarias para llegar a servicios de atención médica, o las distancias largas podrían hacer que buscar cuidados regularmente sea poco atractivo a pesar de los beneficios potenciales.