El náhuat (autoglotónimo: nawat) o pipil es la lengua indígena hablada originalmente por pueblos nahuas asentados en El Salvador y Nicaragua, denominados comúnmente como pipiles en El Salvador y los nicarao en Nicaragua. Esta lengua está relacionada con las variantes orientales del náhuatl, habladas en el sureste del actual territorio de México. Sus hablantes y los salvadoreños se refieren generalmente a la lengua como náhuat, y está considerada como una lengua amenazada, pero hay proyectos para conservarla y revitalizarla.
La Real Academia Española establece a la palabra pipil como el término correcto para denominar a esta etnia e idioma en la lengua española; asimismo, los términos pipil y nicarao, son utilizados por la comunidad de estudiantes internacionales, para principalmente distinguir a las lenguas nahuas de Centroamérica (principalmente de lo que hoy es El Salvador y Nicaragua respectivamente) de las lenguas nahuas de México. En este artículo, el término náhuat será utilizado a menudo siempre que no haya riesgo de ambigüedad.
Los hablantes de esta lengua llegarían a Centroamérica en varias oleadas migratorias entre los siglos y , sobre todo es la última de ellas la que se considera el origen de la cultura habida en la zona a la llegada de los españoles.FUNDAR El Salvador A partir de la conquista se empezaría a denominar a los hablantes de la lengua en general como pipil; y como nicarao o pipil corrupto a los grupos nahuas de Nicaragua y Costa Rica; otro término que es el de «lengua mexicana corrupta» sería ocupado en primera instancia para designar a las variantes de náhuatl que había en Centroamérica.
Historia
Época prehispánica
thumb|Muestra de escritura pipil que dice 4 zontes de mantas, en el sistema vigesimal prehispánico, 1 zonte significaba 400, por lo que en la imagen hay 1600 mantas (en náhuat contemporáneo "se tzunti" significa 100); esa imagen procedería de un manuscrito de Sonsonate que fue documentado en la Recordación Florida, escrita por Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán en 1690.
Posclásico temprano y primeras migraciones nahuas
Hacia el 900 d. C., al comienzo del período posclásico temprano, empezarían las primeras migraciones de náhuablantes hacia la actual Centroamérica que se asentarían en sitios como Chalchuapa o que fundarían poblaciones como Cihuatán.
Estos sitios del posclásico temprano (900-1200 d. C.) cuentan con características que difieren de los del siguiente período (el posclásico tardío, 1200-1524 d. C.) tanto en cerámica como arquitectura. Como puede verse en Cihuatán, el cual tiene una arquitectura que es claramente urbana (por lo que se lo puede definir como una ciudad), a la vez que difiere a la de los centros pipiles del posclásico tardío, ya que su patrón arquitectónico es más semejante, aunque en menor escala, a la de las ciudades del centro de México hablantes de náhuatl en la época de la conquista (como Tenochtitlan o Tlaxcala); como puede verse en su tecpán o palacio, descubierto en 2004, cuya distribución de cuartos se asemeja a los del palacio de Moctezuma Xocoyotzin (tal y como lo muestra una imagen del Códice de Mendoza), y que tenía almenas huecas grandes (con forma escalonada coronada por un pico) en el borde de un techo plano similares a las descritas para el palacio de Xicoténcatl (en Tizatlan, Señorío de Tlaxcala); por lo que según el arqueólogo Paul Amaroli, esta ciudad y demás sitios contemporáneos se trata de una migración desde México que no fue exitosa, y que luego fue sucedido por una segunda migración mexicana distinta, la de los pipiles.
Posclásico tardío, migración y formación de los señoríos pipiles
miniaturadeimagen|309x309px|Entidades políticas que existían en Centroamérica en el antes de la llegada de los españoles.
En el , Cihuatán y demás sitios relacionados serían destruidos y quemados, mientras que otros sitios como Tazumal serían abandonados. A su vez, se daría la última migración de nahuablantes, específicamente la de los nonoalcas, quienes crearían la cultura que tras la conquista sería denominada como pipiles (o nicaraos en la actual Nicaragua y Costa Rica), y que con el tiempo formarían varios señoríos, como los de: Isquintepeque y Mita en Guatemala; Cuzcatlán en El Salvador; y Tezoatega, Cuaucapolca, Cacahuatan, Masatepec, Teguantepec, Chinantlan, y Jinotepec en Nicaragua.Vida de González Dávila, Gil. Ávila, c. 1480 – 21.IV.1526. Descubridor y conquistador. et al., 2012Historia general y natural de las Indias, islas y tierra-firme del mar océano; por el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés; Primer Cronista del Nuevo Mundo; publícala la Real Academia de la Historia.- Tomo IV.- Libro XLII.- Capitulo XIII.Colonización de América, cuando la historia marcha, de Oviedo y Valdés, Gonzalo c. 1480 - 1557, 2006Los Indios precolombinos de Nicaragua y Costa Rica en los siglos XV y XVI, 2009 - Bolaños, EnriqueHistoria de la Gran Nicoya en el sur de Mesoamérica, Jiménez-Santana 1997
También podría haber presencia de hablantes de náhuat y quizás gobernantes en: los señoríos de Naco-Guaimura y Papayeca-Chapagua, y en zonas del departamento de Choluteca y el surponiente de Honduras; en el señorío de Mistega, y en la orilla oriental del lago de Nicaragua; y en Bagaces (provincia de Guanacaste) en Costa Rica.
También es posible que hubiesen hablantes de náhuat en Panamá, según el lingüista Lyle Campbell, basado principalmente en lo mencionado por Doris Stone en 1949 con respecto a una población denominada como Zeguas o Siguas, que habitaban en el valle de Talamanca (entre la frontera de Costa Rica y Panamá) que fueron mencionados por el conquistador Juan Vásquez de Coronado en 1569; sin embargo, dicho conquistador refiere que dicha población se consideraba chichimeca, lo que supondría que más bien serían hablantes de náhuatl. Igualmente otras poblaciones nahuas referidas en esa país, como los Chuchures en la zona de Nombre de Dios, mencionados por Pascual de Andagoya y que llegaron en canoas desde Honduras o Nicaragua antes de la llegada de los españoles, tendrían más bien su origen en los pochtecas (comerciantes) mexicas enviados por el Huey Tlahtoani de Tenochtitlan Moctezuma Xocoyotzin o en otros grupos de habla náhuatl; estos pochtecas también fundaron colonias mercantes en el este de Honduras y en la desembocadura del río San Juan (entre Nicaragua y Costa Rica), región que fue conocida como la Taguzgalpa o la Tologalpa), habiendo todavía descendientes de ellos al noreste del departamento de Olancho, Honduras. Sobre este envío de pochtecas y las colonias que fundaron refieren cronistas como Antonio Vázquez de Espinosa y Fray Juan de Torquemada; este último, menciona en su obra la Monarquía Indiana, acerca de una población que vivía en el desaguadero del río San Juan (en la costa sureste de Nicaragua) menciona que: «ellos hablaban la lengua mexicana, no tan corrupta como los pipiles». Asimismo, Antonio Vázquez de Espinosa, en obra Compendio y descripción de las Indias Occidentales, menciona que: «Y estando estos embajadores del Mexicano en estas provincias tuvieron nueva de la venida de los Españoles, y de como auian vencido a su Rey, y ganado la fuerte ciudad de México, y toda la tierra. Con estas nuevas se quedaron en estas ricas provincias y las an sustentado, y conservado en buen Gobierno en aumento».
Fuera de los pochtecas mexicas y de otros grupos de habla náhuatl, en la Centroamérica prehispánica también habrían hablantes de variantes de náhuatl, como lo muestran los documentos coloniales tempranos de o dirigido a los pueblos nahuas de Centroamérica (incluyendo El Salvador y Nicaragua); donde de los 66 documentos nahuas que se han encontrado ninguno está en náhuat sino en una variante de náhuatl, que investigadores como Sergio Romero y Margarita Cossich Vielman denominan como Náhuatl Centroamericano, y que habría sido una lengua franca principalmente en la costa pacífica centroamericana. Esta variante del náhuatl habría sido hablada comúnmente al oriente de Guatemala y probablemente también lo hiciese en otras zonas de Centroamérica (principalmente entre la nobleza, ya que es de ellos de quienes procede los documentos coloniales; sobre esto, es de mencionar que en un informe de Fray Francisco de Zuaza, datado el 8 de junio de 1689, al hablar sobre el monasterio seráfico en San Salvador, menciona que: «tiene a su cargo... una doctrina de indios mexicanos pipiles, que es como si dijéramos la lengua mexicana plebeya»). Esta lengua, difiere completamente del náhuat al no presentar ninguno de sus rasgos característicos y por ende no es una variante de ese idioma sino del náhuatl occidental, y aunque se parece al náhuatl central de México tiene características cuya particular combinación lo hacen único y distinto a las variedades mexicanas, lo cual supone que habría llegado a Centroamérica siglos antes de la llegada de los españoles. Posiblemente, según Sergio Romero, este sería el idioma al que los españoles denominaron en un principio como mexicano corrupto (ya que el náhuat es un idioma distinto al náhuatl y por tanto intelegible), quedando al final junto con el náhuat bajo la denominación de pipil.
Cada una de las entidades políticas mesoamericanas en la actual Centroamérica para este período, incluyendo la de los hablantes de náhuat, estaba constituida por el mismo sistema celular, en el que cada unidad que lo conformaba (llamadas de menor a mayor en náhuatl calpulli, altépetl o tlahtocayotl) tenían su propia autonomía, pudiendo tener sus propios rasgos lingüísticos, culturales, y de relaciones comerciales. La unidad central de ese sistema, el altépetl, estaba dividido en parcialidades llamadas en Centroamérica como calpules o chinamit, cada una de ellas tenía en su centro una plaza alrededor de la cual había estructuras por lo generalmente alargadas pertenecientes a uno de los linajes de ese calpulli. Cada uno de los linajes podía tener un origen distinto; así, según Van Akkeren los chinamit de los mayas del altiplano guatemalteco (quichés, cakchiqueles, tzutujiles) estaban conformada por linajes propios de esa zona, linajes provenientes del norte de Guatemala, y linajes nahuas provenientes de la costa pacífica de Guatemala o de México (hablantes de náhuat algunos o de náhuatl otros) que se habrían mayanizado; esa misma situación podría replicarse, con su propia características, en otras zonas de la Centroamérica mesoamericana.
Época colonial
miniaturadeimagen|295x295px|Primer capítulo del Tratado de la vida y muerte de nuestro Señor Jesu Christo.