thumb|alt=Vista de una estación de servicio |Mangueras de 3 carburantes diferentes en una estación de servicio. La fiscalidad verde busca, entre otros objetivos, reducir el uso de los carburantes más contaminantes aumentando su precio.
La fiscalidad verde, fiscalidad ambiental, fiscalidad medioambiental, fiscalidad ecológica o ecofiscalidad es un sistema de impuestos que tiene como objetivo, mediante una señal de precio (y no directamente mediante una norma o ley vinculante), proteger el medio ambiente y los recursos naturales limitando su degradación y sobreexplotación, e incluso financiar su restauración o su gestión restaurativa.
Como toda fiscalidad, a través de las opciones de consumo que favorece y perjudica, puede tener efectos directos o indirectosAtkinson A.D., Stiglitz J.E. (1976). « The Design of Tax Structure: Direct Versus Indirect Taxation », Journal of Public Economics, vol. 9, Cremer, Gahvari (1995). "Uncertainty, optimal taxation and the direct versus indirect tax controversy", Economic Journal, 105. sobre los bienes (productos y servicios) que se producen.
Hay que distinguir entre fiscalidad verde (conjunto de impuestos a actividades nocivas para el medio ambiente e incentivos a actividades beneficiosas) de la ecotasa, que es un impuesto individual sobre una actividad determinada. Aunque si se habla sobre "las ecotasas" (en plural) de un país, se quiere decir lo mismo que "fiscalidad verde". De modo análogo se puede hablar de la fiscalidad verde de un país para referirse al total recaudado por este concepto, ya sea en cifras absolutas o como porcentaje de su producto interior bruto (PIB).
De cierta forma la fiscalidad verde se sitúa a medio camino entre la norma que obliga a todos a proteger el medio ambiente y el enfoque voluntario (que lo proteja quien quiera).OCDE (2003), « Les Approches Volontaires dans les Politiques de l’Environnement », OCDE, Paris. En el marco de una economía de mercado, la fiscalidad ambiental tiene varias palancasː
acción incentivadora, dirigida a modificar ciertos comportamientos (impuestos reducidos para comportamientos ecológica y energéticamente virtuosos)Consultation nationale pour la charte pour l’environnement, Fiche documentaire : « La fiscalité écologique », PDF, 2 p. con el objetivo de una generalización del buen desempeño ambiental; acción sancionadora de comportamientos, inversiones, acciones o servicios medioambientalmente perjudiciales, por ejemplo según el principio de quien contamina paga acción compensadoraː los estudios sobre los impactos macroeconómicos de las ecotasas han mostrado la aparición de un "doble dividendo" Goulder L. H. (1995). « Environmental Taxation and the Double Dividend: A reader's Guide », International Tax and Public Finance, 2, más marcado (tanto para el crecimiento como para el medio ambiente) cuando los ingresos de estas ecotasas se utilizan para corregir impuestos preexistentes más distorsionadores. Por ejemplo, hay países donde la gasolina está subvencionada y los coches eléctricos llevan un IVA normal. Eliminar la subvención y bajar el IVA a los vehículos eléctricos tendría un impacto notable. Sin embargo, este impacto solo parece "fuerte" bajo ciertas condiciones relacionadas con el mercado de trabajo, el comportamiento individual y colectivo (por ejemplo consumo de energía), los efectos de sustitución en el sistema productivo y los efectos de desplazamiento entre las inversiones de reducción de emisiones y otras. Por ejemplo un impuesto ecológico que promueva la energía solar pierde parte de su interés si el mercado solar no está listo para satisfacer la demanda en un plazo corto.
A veces se distinguen 3 enfoques principalesː
intención declarada (medida fiscal presentada por el legislador encaminada a mejorar el medio ambiente; propósito claramente consagrado en la ley); comportamiento (una medida fiscal que funciona como un incentivo económico para el comportamiento que mejora el medio ambiente); producto o contaminante objetivo (medida fiscal dirigida contra un bien físico que puede tener un impacto negativo en el medio ambiente). Medios, nivel y lugares de destino
Las herramientas fiscales que se pueden utilizar son variadasː impuestos, tasas, exenciones, créditos fiscales, deducciones, subsidios, etc. El área donde se aplican puede ir desde la escala europea hasta la local, pasando por la nacional, autonómica o provincial. Los ingresos obtenidos por cada impuesto verde pueden tener distintos destinosː el presupuesto del Estado, cuentas especiales, organismos públicos, entidades privadas, etc. Dependerá del diseño del impuesto, que normalmente se basará en iniciativas exitosas llevadas a cabo en otros países para abordar el mismo problema ambiental.
Historia Junto a la idea de una buena gobernanza ambiental y los deseos de un desarrollo más sostenible, a finales del apareció la idea de la fiscalidad ecológica con la perspectiva de una crisis ecológica mundial causada por la contaminación de la biosfera, la sobreexplotación de los recursos y una huella ecológica cada vez mayor. En algunos círculos se forma una voluntad de reparar y proteger el medio ambiente. Esta voluntad se aprecia significativamente en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (junio de 1992).
El problema de la contaminación es que hace recaer su coste sobre quien no la produce. Esto se denomina "externalizar". Para combatirla se busca "internalizarla", es decir, hacer pagar por ella a quien la produce para que no le salga rentable y se mueva hacia un comportamiento menos dañino para el medio ambiente. Para que la fiscalidad verde sea eficaz, se requiere una reforma del sistema tributario, como mínimo eliminando los subsidios a actividades contaminantes. Un paso más es gravar estas actividades hasta que dejen de ser rentables. A la vez se pueden reducir los impuestos a actividades beneficiosas, o incluso subvencionarlas. El medio ambiente debe integrarse transversalmente en los criterios fiscales existentes.
Los países nórdicos (en medio ambiente, energía y pesticidas, para Finlandia, Noruega, Suecia y Dinamarca, luego Alemania, Gran Bretaña y algunos otros) lograron introducir impuestos de este tipo, con cierto éxito, pero a costa de importantes compromisos. Finlandia fue el primer país en adoptar un impuesto sobre el carbono en 1990. Noruega y Suecia la siguieron en 1991. La tributación de estas emisiones de dióxido de carbono, que provocan el efecto invernadero y el calentamiento mundial, tomó forma en la década de 1990Barker T., Baylis S., Madsen P. (1993). "A UK Carbon/Energy Tax. The Macroeconomic Effects", Energy Policy, 21(3): 296-308 como un mercado mundial de emisiones basado en un sistema de derechos de emisión, con posibles compras y ventas de cuotas y bonos de carbono. La teoría era que si las emisiones de gases de efecto invernadero tenían un coste, se reducirían. La práctica es que han aumentado. El sistema no ha funcionado en absoluto.
Desde la década de 1990, en el marco de la unión aduanera, la Unión Europea ha buscado armonizar los sistemas fiscales del mercado interno, incluso, en ocasiones, en beneficio de una lucha más coherente y concertada contra el cambio climático. Existen directivas o propuestas sobre fiscalidad en los sectores del ahorro, IVA sobre las transacciones financieras,Commission européenne, Taxe sur les transactions financières : pour que le secteur apporte une contribution équitable, consulté 2012-05-19 energía y transporte. La Comisión Europea propuso una especie de tasa Tobin que con un tipo entre el 0,1 y el 0,01% sobre compraventa de acciones bursátiles y derivados generaría aproximadamente 57000 millones EUR/año en ingresos fiscales para la UE. Algunos países, como España, lo aplican, pero ni las actividades gravadas ni el destino de lo recaudado pueden calificarse de ecológicos.
En 1991, poco antes de Río, D. Pearce introdujo y popularizó la noción del doble dividendo de una fiscalidad ambiental, porque promovería tanto la protección del medio ambiente como la actividad económica, particularmente en el campo de los combustibles fósiles y el efecto invernaderoːel primer dividendo proviene de una mejora y generalización de las políticas ambientales a través de una señal de precio; el segundo dividendo es un gravamen más bajo sobre el trabajo y el capital, posible gracias a la aparición de una nueva base imponible.
En Francia En 1964 nació una primera tarifa con fines ambientales con la Ley de aguas de 1964. Financia las agencias de agua, que redistribuyen el dinero así recaudado para ayudar a industriales, autoridades locales y agricultores a equiparse con depuradoras y a comprender mejor, calificar y ahorrar recursos hídricos, de manera coordinada a escala de cuenca.
Otros impuestos o cargas con motivos ambientales más o menos explícitos se centraron desde entonces en la energía, el transporte, los residuos y la contaminación del aire.
Así, a principios de la década de 1990, se asignaron al presupuesto de la francesa Agencia del Medio Ambiente y la Energía (ADEME) tasas (ahora presentadas como ecoimpuestos por el Ministerio de Hacienda) para permitirle intervenir en los temas de residuos, contaminación atmosférica, contaminación acústica e hidrocarburos. En 1999 nació el Impuesto General sobre Actividades Contaminantes (TGAP), también basado en el principio de quien contamina paga. En el año 2000, el alcance del TGAP se amplió a detergentes, materiales de extracción, pesticidas para el control de plagas e instalaciones clasificadas que presentan un riesgo particular para el medio ambiente.La taxe générale sur les activités polluantes(TGAP) au service de l'environnement ; Direction générale des Douanes et Droits indirects (DGDDI)Voir chapitre II, "2. État des lieux en France" du document "La fiscalité écologique, publié dans le cadre de la consultation nationale sur la charte de l'environnement
El propósito del impuesto no siempre está claro. Así, el producto del TGAP nunca se ha destinado explícitamente al medio ambiente, lo que desdibuja su imagen, frena la internalización de los costes ambientales y puede reducir la disposición a pagar.
En 2002, el ministerio responsable del medio ambiente contaba alrededor de 40 impuestos o tasas en Francia, y otros tantos tipos de exenciones fiscales, destinados a promover el medio ambiente. Toda esa normativa podría denominarse conjuntamente "la fiscalidad ecológica de Francia".
En 2018, según Benjamin Griveaux (portavoz del Gobierno francés), todos los impuestos a los combustibles se invertirán en la transición ecológicaː «34.000 millones de euros es la fiscalidad ecológica, 34.000 millones de euros es el importe del presupuesto del Ministerio de Transición Ecológica e Inclusiva».AFP le jeudi 15 nov. 2018 à 10h02
En 2019, un informe del Ministerio de Economía, Finanzas e Industria de Francia muestra que los hogares de ese país pagan una media de 915 euros al año en impuestos energéticos por su vivienda y su vehículo. Señala el carácter desigual de estos impuestos, que suponen el 4,5% de los ingresos del 20% (quintil) de los franceses menos ricos, y en cambio solo el 1,3% de lo que gana el 20% más rico.Renaud Honoré, La fiscalité verte pénalise trois fois plus les ménages pauvres que les classes aisées, lesechos.fr, 28 octobre 2020
Eficacia ambiental discutida