La amiga estupenda (título original en italiano: L'amica geniale) es el primer volumen del ciclo de cuatro novelas de Elena Ferrante, que se ha dado a conocer en diversos países como La saga napolitana. Se publicó originalmente en italiano en 2011, y los otros tres volúmenes fueron publicados en intervalos de un año.

La tetralogía cuenta la historia de una amistad de por vida entre dos mujeres napolitanas de origen pobre con naturalezas opuestas y desarrollo desigual. La primera parte, La amiga estupenda, narra su infancia (La historia de Don Achille) y su primera juventud (La historia de los zapatos).

Una reseña de la obra de Ferrante, y de esta novela en particular, en el New Yorker en 2013 ayudó a la autora a abrirse camino en el mercado del libro estadounidense y provocó una respuesta mundial que continuó en los años posteriores.James Wood: Women on the Verge. The fiction of Elena Ferrante. In: New Yorker, 21 January, 2013, abgerufen am 3. Juy 2017. En 2015, Literary Critics votó a La amiga estupenda en la selección de las 20 mejores novelas 2000-2014 de la BBC. La traducción al español de Celia Filipetto fue publicada en 2012 por la editorial Lumen. Los volúmenes posteriores fueron Un mal nombre (2013), Las deudas del cuerpo (2014) y La niña perdida (2015), todos ellos traducciones de Filipetto editadas por Lumen.

Argumento miniaturadeimagen| Nápoles e Ischia, las localizaciones argumentales del primer volumen En un breve prólogo, aparentemente parte de la historia de fondo, la narradora en primera persona, Elena, de 66 años, que vive en Turín, se entera de que su amiga de toda la vida, Lila, ha desaparecido y ha borrado todo rastro de su existencia. A diferencia del hijo de Lila, Rino, que recurre a ella en busca de ayuda, Elena no se sorprende por este paso radical y lo utiliza como una oportunidad para poner por escrito las historias de ambas mujeres.

Nacidas en agosto de 1944, las niñas de familias numerosas, Raffaella Cerullo (llamada Lina o Lila) y Elena Greco (también llamada Lenuccia o Lenù), crecen en un barrio pobre de Nápoles y son las mejores de su clase de escuela primaria. Fuera de ello, son fundamentalmente diferentes: Lila es intrépida, obstinada, rebelde y no busca reconocimiento, ni siquiera por el hecho de que ya sabe leer y escribir; Elena, en cambio, es ansiosa e insegura, trabajadora y disciplinada; cree que nunca hace nada por convicción, a diferencia de Lila, que para ella encarna la determinación y a la que se une a la hora de superar pruebas infantiles de valentía. Lo más destacado es su paseo junto a Don Achille Carracci, un camorrista que también es temido por los adultos y, para las niñas, el epítome del verdadero demonio de los cuentos de hadas. Sin miedo, Lila le exige que le devuelva las muñecas que les robó, una demanda que, aunque aparentemente inocente, él intenta resolver dándoles dinero.

miniaturadeimagen| Zapatero en Nápoles 1948 - Lila tiene aproximadamente la misma edad cuando comienza a aprender el oficio Al final de la escuela primaria los caminos de vida de las protagonistas se separan, porque los padres de Lila se niegan a gastar dinero en la educación superior de su hija, mientras que los de Elena, bajo la presión de su maestra comprometida Oliviero, que apoya a ambas niñas por igual, finalmente transigen. De ahí en adelante, la maestra solo apoya a Elena.

Mientras Elena cursa primero la secundaria y luego el bachillerato, Lila trabaja en el taller de zapatería de su padre. A pesar de este hándicap, Lila se mantiene superior durante mucho tiempo, ya que sigue descubriendo cosas nuevas con las que es capaz de sorprender a quienes la rodean, ya sea como creativa diseñadora de calzado o como ávida lectora de la biblioteca regional. Cuando una vez explica la gramática latina a su amiga que está buscando ayuda (que, como siempre, ella misma aprendió), provoca un impulso en su carrera escolar. Elena gana confianza en sí misma, los profesores se fijan en ella y la alientan, de modo que, basándose en su estricto régimen de estudio, asciende gradualmente a la cima, pero siempre consciente de que ese rango en realidad le pertenece a Lila. Oliviero también sigue influyendo en Elena, le presta sus libros y le posibilita unas vacaciones de verano más largas en Ischia. Allí, la joven de casi 15 años realmente prospera, en parte por el sol, el mar y la buena comida, pero también por los elogios por su diligencia en la lectura y el trabajo, que la anfitriona generosamente le dona y que ella no conoce de casa. Su estadía se ve empañada solo por dos hombres de la familia Sarratore (los únicos que alguna vez abandonaron su vecindario). En vez de lo que espera en vano del hijo, Nino, dos años mayor que ella (una clara muestra de su afecto), se ve confrontada con su padre, el notorio mujeriego y “poético ferroviario” Donato, quien la obliga violentamente.

De vuelta en Nápoles, Elena comienza una relación con el mecánico de automóviles Antonio Cappuccio, aunque sigue enamorada del estudiante de secundaria Nino. Sin embargo, sus preocupaciones palidecen rápidamente en comparación con las de su amiga. Lila se ha convertido en una belleza y está siendo cortejada por dos pretendientes de poco más de 20 años. Ambos son ricos e hijos de camorristas. Lila rechaza categóricamente a Marcello Solara, el cual, sin embargo, trata de acomodarse en su familia a través de visitas diarias y regalos caros. El otro pretendiente, que parece más serio, es Stefano Carracci, hijo mayor de don Achille, desafiado por las valientes niñas, y dueño de una salumeria desde la muerte de aquel. Se ofreció como inversor al padre de Lila para convertir su taller de zapatería en una pequeña empresa de calzado, siempre que en ella se realizaran los diseños de Lila. También compra el primer par de zapatos de su colección, que ella ha tenido durante mucho tiempo, aunque le quedan pequeños. Lila y su hermano mayor, Rino, lograron en secreto y con esmero que su padre haga exactamente lo que ahora sugiere Stefano. El proyecto se implementa y Stefano recibe el esperado 'sí' tanto del padre de Lila como de ella misma. Ella tiene 16 años cuando se casa. La celebración, que fue preparada con mucha pompa, al igual que muchas dificultades y con el apoyo activo de Elena, termina con un doble susto para la novia: Marcello Solara se mezcla con los invitados como algo natural, ¡y lleva los zapatos que ella hizo! Así que Stefano incumplió su palabra dos veces el día de su boda: le había prometido firmemente a Lila que impediría que Marcello viniera y le había declarado que apreciaba lo que esos zapatos significaban para ella.

Forma

Perspectiva narrativa Si se compara La amiga estupenda con las tres primeras novelas de Ferrante, que aparecieron nuevamente en una edición completa en 2012,L'amore molesto, Roma, E/O, 1992. (El amor molesto, Destino, 1996, trad. de Juana Bignozzi)

I giorni dell'abbandono, Roma, E/O, 2002. (Los días del abandono, Salamandra, 2004, trad. de Nieves López Burell)

La figlia oscura, Roma, E/O, 2006. (La hija oscura, Lumen, 2011, trad. Edgardo Dobry)

Cronache del mal d'amore, Roma, E/O, 2012. (Crónicas del desamor, Lumen, 2011, recopilación de las tres primeras novelas de la autora) algunas cosas nuevas llaman la atención formalmente, pero también las hay familiares. Entre las novedades destaca, por ejemplo, la riqueza de figuras, mientras que entre las constantes está el ceñirse al punto de vista desde el que se cuenta la historia. Es, como la misma Ferrante lo describe, la perspectiva de una mujer “fuerte, lúcida, culta” de la clase media actual,Elena Ferrante, Art of Fiction No. 228. Interview mit Elena Ferrante (englisch; eigene Übersetzung) In: The Paris Review. Nr. 212, Frühjahr 2015, abgerufen am 26. August 2017. una protagonista femenina con mucho potencial de identificación. Actúa como una narradora en primera persona que, a pesar de la gran distancia temporal de los hechos, permite vivirlos de cerca y, a pesar de su carácter contemplativo, proporciona al lector mucha acción. No hace suposiciones sobre lo que impulsa y preocupa a los demás, ni siquiera con respecto a Lila. Eso sin duda tendría un gran atractivo, tanto para ellos como para el lector. El hecho de que ella se resista crea una imagen emocionante de su "amiga brillante", una vita activa que aparentemente no conoce motivos. Eso es parte de su fascinación y la convierte a ella, Lila, en el personaje "más estupendo" de la novela.

Sin embargo, la suposición de que lo que se cuenta en La amiga estupenda se debe a la perspectiva, únicamente al punto de vista de Elena, se relativiza en el segundo volumen. Allí, el lector se entera de que Elena hace que las notas que le dio Lila y que se remontan a su infancia sean tan "propias" que son básicamente indistinguibles de lo que está escribiendo en la novela, y no se sabe de quién son. Pero incluso esta lectura se pone en perspectiva si se interpreta a la pareja de amigas como dos facetas de una misma persona.Ursula März: Im Doppel vertauscht. In: Die Zeit. 23. August 2017, abgerufen am 17. September 2017.Martin Ebel: Elena Ferrante gehört zu den besten Geschichtenerzählern unserer Zeit. In: Süddeutsche Zeitung. 12. September 2017, abgerufen am 17. September 2017. La amiga estupenda también sitúa esta posible interpretación en la tradición de otras obras complejas de la literatura mundial, incluido el Fausto de Goethe, del que Ferrante tomó el lema de su novela.

Una de las declaraciones más sorprendentes de Lila apoya aún más esta interpretación. Afecta al título de la novela y de golpe no cambia la perspectiva narrativa, sino la perspectiva del lector. El efecto logrado es tanto mayor cuanto que el narrador en primera persona evita aquí cualquier comentario. Hasta el momento en que Lila –casi al final de la novela– hace esa afirmación, el lector asume naturalmente que el título La amiga estupenda está destinado a ella, que corresponde exactamente a la imagen que “el eterno segundo que Elena obtuvo de su mejor amiga”. La sorpresa es aún mayor cuando Lila de improviso desordena esto: mientras ambas están ocupadas probándose el vestido de novia de Lila, también hablan sobre el futuro de Elena; quien cree que el aprendizaje terminará en dos años después de graduarse de la escuela secundaria. Lila responde que no debe ser, que incluso pagaría su formación superior, porque: “Eres la amiga estupenda, tienes que ser el mejor de todos, chicos y chicas.Elena Ferrante: Meine geniale Freundin. Suhrkamp, Berlin 2016, S. 398. Lo que sigue es la continuación de los preparativos de su boda, ninguna discusión, ni siquiera una consulta, tampoco una reflexión intelectual, ni aquí ni después, ni con Elena ni -especulativamente- con Lila. Al menos Ferrante no habla de eso. El lector se queda con mucho espacio para la interpretación. Estilo narrativo