La inmigración en Ecuador es la historia de los flujos migratorios hacia dicho país. Dado que la definición de migrante se hace en relación con las fronteras políticas de un estado, se divide la etapa prehispánica, colonial y republicana para analizar de manera separada y se aplican los límites territoriales de Ecuador de manera retroactiva. De esta manera se estudia la historia de los flujos migratorios al actual territorio ecuatoriano que han sido determinantes en su sociedad.
Periodo prehispánico Durante el periodo prehispánico se desarrollaron varios flujos migratorios. Los primeros pobladores llegaron de Asia por el Estrecho de Bering y habrían tenido ascendencia de Siberia. También, algunos estudios sostienen la posible llegada de nuevos migrantes en lanchas desde las islas del Pacífico, lo cual significa que habría un componente melanesio, malayo y polinesio en la población ecuatoriana. A lo largo de los siglos, se dieron varios procesos de migración en el territorio actual ecuatoriano. Por ejemplo, los indígenas Paltas ascendieron desde la Amazonía hasta la sierra sur, en la actual provincia de Loja, mientras que las migraciones de la costa hacia la sierra dieron origen a la cultura de los Quitu. Durante la época Pre-incaica, existieron dos bloques lingüísticos en la sierra ecuatoriana. En el norte, se hablaban las Lenguas barbacoanas, por lo que un proceso de migración con el actual sur de Colombia parece probable; en el sur, a partir de la provincia del Chimborazo, se hablaban idiomas Lenguas chimbes, lo que surgiere un proceso de fusión cultural con el extremo norte del actual Perú. Por otro lado las culturas del altiplano de El Collao también llegaron a dicho territorio, especialmente a partir de la expansión del imperio inca. Durante el imperio inca, aunque de corta duración, a partir de la mita se desplazó a indígenas entre las distintas partes del Tahuantinsuyo, haciendo que comunidades de origen altiplánica llegasen al actual Ecuador y vice-versa.
Periodo colonial
Llegada de los españoles Posteriormente durante la conquista los españoles llegaron en varios flujos migratorios para poder ocupar las tierras conquistadas. Esto tendría una influencia importante en la formación de la cultura de los habitantes de ese país, así como el lenguaje, la religión y el derecho. La llegada de los españoles inicial registró un total de 203 "inmigrantes" el 6 de diciembre de 1534, cuando se funda la ciudad de Quito. Posterior a este hecho durante la Real Audiencia de Quito no existen mayores registros sobre las personas que llegaron salvo de las familias importantes, generalmente encomenderos que debían desarrollar tierra que habían recibido de parte del rey. Para eso concertaban con un grupo de indígenas que vivían ahí generalmente para poder construir un obraje. Para el año de 1570 se registran ocho obrajes de comunidad y una década después se crearían tres obrajes particulares. Esto sin embargo no cuenta con las instalaciones pequeñas, generalmente sin registro formal que igualmente se concentraban en la producción textil como fueron los batanes, obrajuelos y chorrillos. Los ocho obrajes estaban ubicados en las encomiendas de: Latacunga, Chimbo, Chambo, Lito, Sigchos, Tiquizambe y Otavalo. Todas salvo dos casos contaban además con grandes rebaños de ovejas y tierras aptas para pastar. Ahí se asentaron familias importantes, algunos descendientes de conquistadores, otros encomendados por el rey después de este hecho.
Migración indígena miniaturadeimagen|213x213px|Muchos indígenas migraron a los obrajes de Quito para evitar el trabajo en las minas. Los obrajes de la Real Audiencia de Quito durante el tuvieron un desarrollo importante, lo que atrajo "migración" de indígenas que vivían en otros lugares del imperio español. Esto debido a la ausencia de minas importantes en la Real Audiencia de Quito, por las dificultades en el desarrollo de la minería en Zaruma. Por otro lado las minas de Popayán empezaron a cobrar importancia y para evitar ser asignados a dicho trabajo forzado, muchos indígenas huían a Quito y su inmediaciones, esto es la zona de los ocho principales obrajes originales. Esto también sucedía con indígenas de la costa, región que en sus inicios tardaría en desarrollar la agricultura alrededor de la cuenca del río Guayas (posteriormente el flujo de personas se revertiría). La razón para determinar la migración de indígenas después de la conquista se basa en que este territorio antes de la conquista no tenía una ciudad importante (Quito era solamente un asiento indígena) por lo que no era un centro donde había concentración demográfica como fueron el alitplano y Mesoamérica. Además, a diferencia de lo que sucedió en otros lugares del imperio español, la zona no sufrió de un colapso demográfico por la ausencia de trabajo forzado en las minas. Existen varias fuentes que dan fe del crecimiento poblacional indígena después de la conquista fruto del desarrollo de los obrajes, como es el informe oficial en 1627 del Presidente de la Real Audiencia quien dice que "los naturales (indígenas) no sean disminuido antes van en crecimiento". Por esta razón se debe determinar el origen de este crecimiento poblacional ya sea por menor mortalidad o mayor migración. Debido a la ausencia de minas, el trabajo forzado no diezmó la población, aunque si las epidemias, lo que explicaría una menor mortandad relativa al resto de lugares del imperio español. Por otro lado, la zona atrajo a indígenas de otras regiones del Virreinato que buscaban evitar ser asignados a alguna mita (como las minas de Popayán). Concretamente esto explica el aumento de indígenas entre 1591 y 1660 en un 60% desde de 144 mil a 230 mil. Esta idea, ante la ausencia de censos, se basa en los registros de recaudación de impuestos que reflejan un aumento en número de las comunidades indígenas rurales, y también el número de vagabundos en las ciudades (que también pagaban impuestos).
Judíos sefarditas
La situación era distinta al sur del nudo del Azuay, en los Andes australes de la Real Audiencia de Quito. Mientras que la población aumentaba alrededor de los obrajes, alrededor de las ciudades de Cuenca, Loja y Zaruma, la población se vio mermada. Desde la guerra civil incáica, siendo el sur del actual Ecuador y el norte de Perú lugares donde se libraron varias batallas, la población se encontraba diezmada. Las minas de Zaruma no ayudaron a aumentar la población porque su desarrollo se vio interrumpido tempranamente, y su aporte a la economía fue muy bajo. Por estas razones, esta región tuvo una historia distinta y mucho más marcada por el asentamiento de judíos sefarditas. Al estar lejos tanto de Lima donde se encontraba la inquisición, como de Quito que era el asentamiento importante en el norte, esta región sirvió de refugio para judíos que habían llegado a América fruto de la expulsión de 1492 y buscaban pasar desapercibidos. Por esta misma razón, la historiografía carece de documentación positiva que de fe de los sucesos de esta época, lo que hace que su estudio sea una reconstrucción a partir de estudios culturales y tradiciones orales.
Los judíos que eran considerados “cristianos nuevos” se asentaron en el virreinato del Perú sin embargo buscaron lugares alejados de Lima y en particular fueron al norte de Audiencia de Chile y el sur de la Audiencia de Quito. Respecto de los que marcharon hacia Quito, su nueva diáspora los llevó primero hacia la Gobernación de Juan Salinas y Loyola (más tarde transformada en el Corregimiento de Loja), que, según los estudios de Ricardo Ordóñez Chiriboga, fue un importante centro de radicación de sefarditas. Posteriormente, muchas de esas familias migraron más al norte, hacia el próximo Corregimiento de Cuenca, y luego llegarían al Corregimiento de Chimbo (Alausí, Pallatanga y Chimbo), buscando alejarse de la inquisición. Según las reconstrucciones históricas, los primeros sefarditas llegaron a Cuenca y los poblados cercanos probablemente a fines del y comienzos del . La reconstrucción de esta historia dice que:
Su influencia en la región austral del actual Ecuador se puede ver en el lenguaje, especialmente la presencia de palabras del ladino, el sistema económico, que se basaba en las "arrimadas" a diferencia de los obrajes que se desarrollaban a partir del concertaje con una comunidad indígena en el norte. Además pervivieron las tradiciones funerarias hasta la mitad del que fueron descritas por Ricardo Ordóñez en su investigación.
Cimarrones en Esmeraldas miniaturadeimagen|Los mulatos de Esmeraldas por Andrés Sánchez Gallque Una situación similar a los judíos vivieron las personas provenientes de África como fruto del tráfico de esclavos de la época. La zona norte del litoral ecuatoriano se convirtió en un lugar de escape para muchos de ellos, que lograban tomar control de los barcos que zarpaban desde panamá con destino a Lima. Antes de llegar a su destino terminaban encallando en las costas de Esmeraldas donde los negros lograban liberarse. Esto hizo que pasen más de medio siglo viviendo en lo que se conoció posteriormente como el "Reino Zambo de Esmeraldas" al ser reconocido por el rey Felipe III. Los cimarrones de dicho reino pactaron alianzas con los indígenas de la zona y gozaron no solo de libertad sino también de autonomía sobre su territorio, hasta la segunda mitad del . En este primer asentamiento destacó la figura de Antón y su pelea contra los indígenas locales. Posteriormente lideraría la comunidad Alonso de Illescas, quien es ahora reconocido por la historia de Ecuador como símbolo de la lucha por la libertad.
A partir de la llegada del primer barco se dieron posteriores oleadas de esclavos que encontraron en Esmeraldas un lugar de escape de la esclavitud. Sería en 1640,cuando se lleva a cabo la segunda oleada de esclavos que huyeron de las minas de Barbacoas. Su origen africano era diverso: los mandingas, venían del del valle de Gambia, los Kongos, de habla bantú, procedían del río Congo, y los angolas, venidos del suroeste de África, cerca del país homónimo. Después del reconocimiento de libertad y autonomía participarían en la construcción de un camino para conectar esmeraldas con Quito. Esto se llevaría a cabo en 1657 cuando Juan Vicencio Justiniani inició el proyecto de un camino desde Ibarra hasta la desembocadura del río Mira. Se acordó con el gobernador negro Gaspar Méndez los trabajadores que participarían. Hubo problemas en la construcción por algunos abusos, lo que causó un levantamiento. Después de esto los negros perderían el liderazgo sobre el cazicasgo en Esmeraldas, a favor de los indígenas liderados por Antonio Pata.
La tercera oleada se daría a finales del a partir de la construcción de las minas de Cachaví, Playa de Oro y Guimbí. Para ello fue necesario, ahora si, traer esclavos negros para trabajar las minas. A diferencia de otras regiones de la monarquía española, la mineía no fue importante para el desarrollo de la región y su impulso tardío terminó rápidamente por las guerras de independencia. Entre 1780 y 1803, se estima la llegada de 230 esclavos de Nueva Granada que se asentarían en la zona las grandes familias esclavistas de Barbacoas, Popayán, Cali y Quito con el objetivo de mover sus "reales de minas" a Esmeraldas, dando lugar a los primeros esclavizados.
Migración y las Reformas Borbónicas miniaturadeimagen|263x263px|Juan Antonio Zelaya, Gobernador de Guayaquil