miniatura|Distribución de la península entre suevos, vándalos y alanos entre 409 y 429. La autoridad imperial únicamente se ejerce en la provincia Tarraconense, y los visigodos se concentran en la Galia. Amplias zonas de la cordillera Cantábrica quedan fuera de todo control, precisamente donde la presencia de pueblos prerromanos había tenido mayor continuidad (principalmente vascones y cántabros). miniatura|Distribución de la península entre suevos y visigodos hacia mediados del . Se reflejan los asentamientos bizantinos en el sur y los pueblos prerromanos de la cordillera cantábrica.
Las invasiones germánicas en la península ibérica (o invasiones bárbaras) surgen en el , en el contexto de las grandes migraciones, conocidas como invasiones bárbaras, que alteraron la distribución de los pueblos en Europa y precipitaron el final del Imperio romano de Occidente. La península ibérica, en particular, sufrió la ruptura de la organización política y administrativa que el Imperio romano había adoptado, en las distintas provincias en que se dividía administrativamente Hispania. En 409 llegaron varias oleadas de pueblos germánicos, denominados vándalos y suevos, además de los alanos, étnicamente iranios, desplazados por los hunos. Los alanos eran oriundos de la región del Cáucaso, los vándalos de la actual Polonia; los suevos, también germánicos, estaban emparentados con los anglos y los sajones que en ese tiempo se instalaron en Inglaterra.
Aunque los romanos reconocieron los hechos, llegando a acuerdos para el asentamiento de estos pueblos en distintas zonas de Hispania, los suevos fueron los únicos que alcanzaron una mayor estabilidad y se organizaron políticamente. Según Orosio, presbítero de Braga, «rápidamente cambiaron la espada por el arado y se hicieron amigos». Crearon un reino que abarcaba la Gallaecia romana, incluyendo la zona norte del actual Portugal, con capital en Braga. El reino se expandió luego hacia el sur del Duero.
Los visigodos, pueblo también germánico que había llegado a un foedus (alianza o federación) con el Imperio, concertaron con éste acabar con los invasores y reincorporar Hispania a la autoridad romana, aunque más bien actuaron como autoridad sustitutiva de la romana e independiente en la práctica, con una mayor intensidad de ocupación en la zona central de la península ibérica, a donde los visigodos arrianos habrían llegado, expulsados de la Narbonense, por la presión de los francos católicos.
Estos grupos de bárbaros no parecen haber sido numerosos; aunque pudieron someter a las provincias romanas, carentes de autoridad y orden, con gran rapidez y, después de instalados, no encontraron grandes resistencias por parte de las poblaciones, hecho que se relaciona con la caída del Imperio romano de Occidente. Un desastre económico terminaría con las clases medias de las ciudades y agravaría las condiciones de los campesinos. El fin de las conquistas propias del periodo del Alto Imperio había dificultado la obtención de esclavos desde la crisis del siglo , y era en estos en los que se asentaba la economía romana. De esta forma, ya había comenzado el proceso de feudalización, que convertía a las clases altas en una aristocracia prefeudal y a las bajas, tanto si provenían de esclavos como si provenían de hombres libres sometidos a colonato, en una nueva clase precedente de los siervos feudales, en una situación de semiesclavitud.
Con las invasiones terminaron todos los sistemas organizativos estatales aunque se mantuvo la organización eclesiástica. La mayor parte de la población hispanorromana era cristiana.
Evolución de los hechos
Hispania en los albores de las invasiones (406-411)
El contexto político del Imperio romano de Occidente en los años de las invasiones de los pueblos germánicos fue muy convulso y prolijo en rebeliones en las que siempre Hispania estuvo relacionada. Según narran las fuentes fue el 31 de diciembre del año 406 cuando alanos, vándalos y suevos cruzan el limes del Rin, que se hallaba congelado, a la altura de Maguncia. Entre los años 406 al 409 anduvieron a sus anchas por las Galias realizando diversas correrías, hasta que finalmente cruzaron los Pirineos por el puerto de Somport, el general Geroncio facilitaría su entrada en la península ibérica.
Cruce del límes del Rin (406)
La noche del 31 de diciembre de 406, bandas de cuados, vándalos, sármatas, alanos, gépidos, hérulos, sajones, burgundios, alamanes y suevos, unidos a provinciales panonios, van a vadear las aguas heladas del Rin entre Mogontiacum (Maguncia) y Argentoratum (Estrasburgo). Este hecho no fue un suceso aislado y casual, sino que respondió a una serie de sucesos producidos en el Imperio de Occidente. A fines de 405, el bárbaro Radagaiso invadió Italia con un importante contingente bárbaro, por lo que Estilicón se vio obligado a desplazar las tropas apostadas en el limes renano para hacer frente a la incursión. En el verano siguiente Estilicón logró una importante victoria en las puertas de Florentia (Florencia) gracias al apoyo de Sarus y Uldino y a la no intervención de Alarico en la batalla.
Usurpación de Constantino III
Las tropas de limitanei desplazadas por Estilicón hasta Italia jamás volvieron a sus puestos fronterizos en el limes. La defensa de la frontera fue encargada al pueblo germano de los francos. Esta decisión no fue vista con buenos ojos entre la aristocracia galorromana que se sintió abandonada por el gobierno de Rávena. El cruce del limes de los pueblos germanos y sus razias por las ricas villas de la Prefectura de las Galias fue el detonante para que surgieran grupos de poder local que se tomaron las armas para oponerse a Rávena y organizar su defensa frente a la inestabilidad generada por las invasiones.
A partir de 407, la diócesis de Britania supuso un núcleo de inestabilidad militar. Los propios soldados y los provinciales fomentaron la rebelión y el alzamiento de los antiemperadores, ya que se sentían abandonados por el gobierno de Rávena, sobre todo a partir de 402 cuando Estilicón evacuó de la isla a gran parte de los destacamentos acantonados en la provincia britana. Y llegaron a nombrarse en poco tiempo tres antiemperadores, si bien, solo Flavio Claudio Constantino logró afianzarse en el poder.
Constantino abandonó la Britania para desembarcar en Bolonia (Boulogne), con la expectativa de hacerse con el control de la prefectura de las Galias. El clima que se encontró fue muy favorable y contó con el apoyo de la aristocracia galorromana. Tras una primera derrota de su avanzadilla, finalmente sus generales Edobico y Geroncio, lograron poner en fuga a Sarus y el camino quedó limpio hasta Arelate (Arlés), capital de la praefectura praetorio Galliarum, donde estableció su base el usurpador.
Sus primeras decisiones fueron fortalecer los pasos de los Alpes y los Pirineos, para evitar acciones de Estilicón en Italia y de los teodosianos en Hispania.FUENTES: 1995 p. 69. También fue necesario llegar a un entendimiento con los burgundios –que estableció en Germania Secunda– y con parte de los alanos. El resto de pueblos se vio obligado a descender por la presión que ejerció Constantino en su descenso hacia el sur de la Galia y se vieron bloqueados en la Novempopulania por la barrera natural de los Pirineos. Finalmente, y con el deseo de fundar una dinastía, obligó a su hijo Constante a abandonar la vida monástica y lo nombró César. Para atraerse a la población galorromana lo casó con una aristócrata.
El clan teodosiano
A finales de verano o principios de otoño de 407, Constantino tomó la decisión de adentrarse en Hispania,OROSIO VII 40.7. con la finalidad de romper la posibilidad de ser estrangulado por una acción común de Rávena y Mérida. El envío de tropas a Pampilona (Pamplona) por Honorio en el 408 así lo atestiguan. El poderoso ejército de comitatenses germánicos (honoriaci) al mando del César Constante, el praefectus praetorio Apolinar, el magister officiorum Decimio Rústico y los generales Terencio y Geroncio, penetró en Hispania para dirigirse a la capital de la Diócesis Augusta Emerita (Mérida). En el avance del ejército apenas hubo resistencia y solo algunos burgari presentaron batalla.<ref>FUENTES:1995 P.70 - Los burgari' eran un ejército no regular asentado a lo largo de los principales caminos y zonas rurales con la finalidad de facilitar la correcta circulación de la annona.</ref>
Dídimo y Veridiano, primos de Honorio y principales miembros del denominado "Clan Teodosiano" en Hispania, decidieron emprender una respuesta al ataque y armaron un ejército propio a partir de la leva de colonos en sus extensos fundi en los denominados Campi Palentini (Tierra de Campos) a lo largo de la calzada romana que unía Burdigala (Burdeos) con Asturica (Astorga). El encuentro no tuvo un claro vencedor, por lo que Constante decidió retirarse hacia la Tarraconense a la espera de refuerzos de Arlés. Los teodosianos avanzaron hacia el norte y obligaron a presentar batalla a Constante, que finalmente se hizo con una aplastante victoria capturando incluso a los cabecillas teodosianos.FUENTES:1995 pp.70-71 - Dídimo y Veridiano fueron enviados a Arlés, donde fueron ejecutados, mientras que sus hermanos Teodiosiolo y Lagodio huyeron a Rávena y Constantinopla respectivamente. Tras la batalla, los restos del ejército teodosiano se refugiaron en algunos núcleos amurallados como Pampilona, sede del ejército de comitatenses enviados por Honorio en el 408.Constante finalmente redujo este núcleo y castigó la zona de la Tierra de Campos permitiendo el saqueo de los honoraci que estableció definitivamente en los Pirineos. Finalmente se dirigió al encuentro con su padre en Arlés y dejó como lugarteniente a Geroncio en Caesaraugusta (Zaragoza).
Usurpación de Máximo: el paso de los Pirineos de suevos, vándalos y alanos
La situación política en el Imperio dio un vuelco con la ejecución de Estilicón en el 408 y la deserción de Sarus. Honorio, abandonado a su suerte, se vio en la obligación de reconocer a Constantino como coemperador en el 409 ante el avance visigodo y los consejos del magister equitum Alóbico, nuevo hombre fuerte de Honorio. Entre los términos del tratado figuraba la sustitución de Geroncio por el general Justo al mando de las tropas destacadas en Hispania. Ante la marcha de Justo y Constante sobre Geroncio, este se rebeló y nombró emperador a Máximo al que se instaló en Tarraco. Máximo pactó con alanos, suevos y vándalos —que saqueaban Aquitania— para que cruzaran los Pirineos por las calzadas romanas de Somport y Roncesvalles, mientras que Geroncio lanza sus tropas contra Constantino y consigue varias victorias sin llegar a aniquilar por completo los ejércitos rivales.FUENTES: 1995 p. 74.
El tratado o foedus con los pueblos bárbaros consistió en su instalación en la Península como fuerzas de ocupación al servicio del nuevo usurpador Máximo. Hidacio en su crónica lo nombra como tyranicus exactor,HIDACIO, 48. prueba del aumento de la recaudación de impuestos para el pago de los mercenarios bárbaros. El saqueo y la rapiña del que se hacen eco las fuentes fue causado por la incapacidad de Máximo a hacer frente al pago de sus federados, por lo que les permitió el pillaje como forma de cobro.BERNÁRDEZ: 2004 p. 57.FUENTES: 1995 p. 75.
Esta serie de hechos fueron observados desde la distancia por Honorio ocupado en la invasión de la península itálica por Alarico, que llegó a saquear Roma en 410 y capturó a la hermana del emperador Gala Placidia. Sin embargo, la muerte del rey visigodo y la llegada del general Antenio con un ejército enviado por Constantinopla permitieron a Honorio prescindir de Alobico —principal valedor de Constantino III en Rávena— y hacer frente al usurpador en su avance hacia Italia, por lo que se vio obligado a acantonarse en Arlés. En 411 Honorio pasó a la ofensiva y sus generales Flavio Constancio —futuro emperador Constancio III— y Ulfilas sitiaron al usurpador en su sede de Arlés.FUENTES: 1995 p. 76.