Los años que van desde el inicio del reino de María I en 1777 hasta el final de las Guerras Liberales en 1834 conforman un complejo período histórico, en el cual tuvieron lugar importantes sucesos políticos y militares que llevaron a la caída del régimen absolutista y a la creación de una Monarquía constitucional en el país.

En 1807 Napoleón ordenó la invasión de Portugal, obligando a la familia real portuguesa a huir a Brasil. Esta sería una de las causas de la declaración de Independencia del Brasil, bajo el mando de Pedro I en 1822, seguida por una revolución liberal en Portugal.

El periodo liberal fue tormentoso y corto, terminando cuando Miguel I (hermano de Pedro I) llevó a cabo una revolución absolutista, con el fin de restaurar el poder de la monarquía. Pedro I volvería a Portugal luchando y venciendo a su hermano en las Guerras Liberales, con las cuales se instaló definitivamente el liberalismo en Portugal y la monarquía constitucional.

María I y el príncipe Juan

thumb|left|María I de Portugal Cuando María Francisca, la hija mayor del rey José I, sucedió a su padre como vigésimo séptima monarca portuguesa, se convirtió en la primera Reina reinante de un país que tenía 650 años de existencia y se encontraba en plena decadencia económica y social. La mano derecha de su padre, Sebastião José de Carvalho e Melo, el marqués de Pombal, llevaba gobernando el país con mano dura desde hacía 27 años. María I y el marqués se detestaban, siendo la reina uno de sus principales detractores antes de acceder al trono. Cuando fue coronada, lo destituyó inmediatamente y lo envió al exilio en su Quinta de Pombal. La reina también prohibió que el marqués se acercara a 20 millas de su presencia, y si ella viajaba cerca de su marquesado, el marqués debía salir de su casa para cumplir con el decreto. Todo este proceso político se ha conocido como la Viradeira, y marcó el fin del Antiguo Régimen.

Se dice que la reina María padecía de melancolía y era una católica ferviente. Debido a esto, era incapaz de llevar a cabo las labores propias de su puesto tras 1799, y de esta forma, su hijo El príncipe Juan de Braganza pasó a ser príncipe regente.

Su regencia fue un periodo complejo, en el que Portugal se vio envuelto en varias batallas, invasiones y las campañas que caracterizaban a las guerras napoleónicas, especialmente la Guerra Peninsular. Portugal se vio envuelto en la guerra cuando rechazó llevar a cabo el Bloqueo Continental a Inglaterra. La decisión implicó que, en 1807, se produjera la primera invasión por las tropas francesas. Cuando llegaron las noticias de la invasión, la familia real y varias figuras prominentes del país huyeron al recientemente creado Virreinato de Brasil, una colonia portuguesa de facto, estableciendo la capital del Imperio portugués en Río de Janeiro. La reina María moriría en 1816, y fue sucedida por el príncipe regente que reinaría bajo el nombre de Juan VI de Portugal.

Guerra de las Naranjas

thumb|250px|Manuel de Godoy La guerra de las Naranjas enfrentó a Portugal y a su vecina España durante 1801, siendo el precedente de la Guerra Peninsular. De esta guerra lo más destacado fue que Olivenza pasó a integrarse en el territorio español.

A principios del , Portugal intentó lograr un equilibrio entre la fuerza de Gran Bretaña (su aliado más antiguo) y Francia, optando por una política de neutralidad mientras continuaba comerciando con ambos países. Sin embargo, Francia estaba ansiosa por romper con la Alianza Luso-Británica, para cerrar los puertos portugueses a los comerciantes ingleses. Consecuentemente, los franceses firmaron varios tratados internacionales (Madrid (1801), Fontainebleau (1807)) en los que se aceptaba una invasión de Portugal con España (que recobraría el territorio perdido en 1640 cuando terminó la unión dinástica aeque principaliterEspaña en Europa: Estudios de historia comparada: escritos seleccionados, John Huxtable Elliott, Universitat de València (2002), páginas 79-80 con los demás reinos españoles. En enero de 1801 se envió un ultimátum a Lisboa con los siguientes puntos:

Portugal debía abandonar su alianza con Inglaterra; Debía abrir sus puertos a Francia y España; Entregar un cuarto del territorio portugués a España como garantía de la devolución de las islas españolas en manos de los británicos: Trinidad, Menorca y Malta. Pagar una indemnización a Francia y España; Revisar las fronteras con España.

Si Portugal no cumplía con los cinco puntos sería invadido por España, ayudada por quince mil soldados franceses. Portugal rechazó el ultimátum y se declaró la guerra. El ejército portugués, que se componía de sólo 2000 caballeros y 16.000 fuerzas de infantería, estaba comandado por João Carlos de Bragança e Ligne, el segundo duque de Lafões. El ejército español estaba comandado por el primer ministro y Comandante en Jefe de las tropas de invasión Manuel de Godoy, irónicamente llamado el "Príncipe de la Paz" y un ejército de 30.000 hombres. Las tropas francesas, bajo el mando del General Leclerc (el cuñado de Napoleón), no llegó a España durante la guerra, ya que se trató de una campaña muy breve.

El 20 de mayo, el ejército español entró en el Alentejo en el sur de Portugal, ocupando Olivenza, Jurumeña, Arronches, Portalegre, Castelo de Vide, Barbacena y Ouguela sin resistencia. Campomayor resistió durante 18 días antes de caer en las manos españolas. Elvas resistió un asedio hasta el final de la guerra.

El nombre de la guerra tiene su origen en un episodio que tuvo lugar durante el asedio de Elvas, cuando Godoy mandó dos naranjas a María Luisa de Parma, la mujer de Carlos IV con el mensaje: "Echo todo de menos, y sin nada me iré a Lisboa".

El 6 de junio un ejército vencido y desmoralizado portugués fue forzado a firmar el Tratado de Badajoz. Los puertos portugueses fueron cerrados a los barcos ingleses y Portugal recuperó todas las ciudades que había perdido, salvo Olivenza y el territorio al este del Guadiana. Además, se levantó la prohibición del contrabando en las zonas fronterizas. Portugal también fue forzado a pagar una indemnización a España por los gastos ocasionados con motivo de la guerra. El tratado fue ratificado por el príncipe regente Juan el 14 del mismo mes, y por el rey de España el 21. Sin embargo, El tratado fue rechazado por Napoleón, que quería imponer condiciones más severas a Portugal, por lo que se decidió a invadir el país.

Invasión Napoleónica

El 27 de octubre de 1807, Francia y España firmaron el tratado de Fontainebleau en el cual se decidió la partición de Portugal. El Reino de la Lusitania Septentrional lo formarían los territorios entre el Río Miño y el Duero, que sería gobernado por el soberano del extinto Reino de Etruria (luego María Luisa, hija de Carlos IV de España). El Algarve y el territorio portugués al sur del Tajo sería gobernado por Manuel de Godoy que recibiría el título de rey. El resto de Portugal, entre el Duero y el Tajo, una región estratégica por sus puertos, sería administrado por el gobierno central francés hasta una paz general.

Para cumplir con el tratado, Napoleón ordenó invadir Portugal iniciando la guerra.

Primera invasión thumb|Las líneas de Torres VedrasBajo el comando del General Jean-Andoche Junot, las tropas francesas entraron en España el 18 de octubre de 1807, cruzando la península y llegando a la frontera portuguesa el 20 de noviembre. Allí se les unieron tropas españolas que también participaron en la invasión. Sin encontrar ninguna resistencia, llegaron a Abrantes el 24, a Santarém el 28 y finalmente a Lisboa el día 30. El día antes, la familia real había huido en el traslado de la corte portuguesa a Brasil transportados en barcos británicos. Portugal había dejado una Junta de Regencia con órdenes de no oponer resistencia.

El año siguiente, el comandante inglés Arthur Wellesley (futuro duque de Wellington) desembarcó en Portugal el 1 de agosto de 1808, avanzando hasta Lisboa. Un ejército luso británico intentó derrotar a los franceses en la Batalla de Roliça y en la Batalla de Vimeiro forzando el Convenio de Sintra. Los franceses fueron autorizados a abandonar el país con los productos de los saqueos hechos en Portugal. La convención benefició a ambas partes, ya que los ejércitos de Junot que no podían comunicarse con Francia fueron autorizados a abandonar el país, y los británicos y portugueses recuperaron el control sobre Lisboa. Con este armisticio Francia ganó algo de tiempo, invadiendo Portugal por segunda vez un año más tarde.

Segunda invasión thumb|130px|left|Jean Nicolás de Juan-SoultLa segunda invasión fue dirigida por el mariscal Nicolas Jean de Dieu Soult. Como la primera invasión había fracasado, Napoleón forzó la abdicación de Carlos IV y él y su hijo, el futuro Fernando VII, entregaron el trono a José Bonaparte. Bajo el mandato de John Moore las tropas británicas cruzaron la frontera norte portuguesa pero fueron derrotados en La Coruña por el mariscal Soult, y fueron forzados a volver a Portugal. Los franceses ocuparon inmediatamente el norte del país, llegando a Oporto el 24 de marzo de 1809.

Wellesley volvió a ser el que expulsara a los franceses del norte del país, ayudado por el primer Vizconde de Beresford. Los portugueses y los británicos vencieron a Soult en la Batalla del Duero, reconquistando la ciudad de Oporto el 29 de mayo , forzando a las tropas francesas a retirarse a Galicia.

Tercera invasión thumb|130px|André Masséna La tercera invasión fue la última campaña militar de la Guerra Peninsular en suelo portugués. En 1810, comandados por el mariscal André Masséna, los ejércitos franceses penetraron en el norte de Portugal conquistando Almeida en agosto. Seguidamente iniciaron la marcha hacia Lisboa. Se enfrentaron a las tropas luso-británicas en la Batalla de Buçaco, perdiéndola pero reagrupándose rápidamente. Enseguida rompió las filas portuguesas y reinició la marcha a la capital. Los ejércitos aliados volvieron a la capital y ocuparon puestos en las denominadas Líneas de Torres Vedras, un brillante sistema de defensas montado por los británicos con la ayuda de la población local. Los franceses llegaron a las líneas el 14 de octubre, pero fueron incapaces de romper las defensas y debido a que se acercaba el invierno tuvieron que regresar a España.

Final de la Guerra y consecuencias thumb|left|Arthur Wellesley, futuro duque de Wellington Una serie de batallas en suelo español siguieron a la batalla de las Líneas de Torres Vedras, hasta una victoria final en la Batalla de Toulouse el 10 de abril de 1814 que puso final a la Guerra Peninsular. Al mismo tiempo, en el Nuevo Mundo, Portugal capturó la Guayana Francesa y en 1816 inicia su invasión a la Banda Oriental, con tropas comandadas por el general Lecor.

La invasión tuvo un importante significado en el seno de la Historia de Portugal, ya que el país se vio muy influido por sus consecuencias. Con la inestabilidad en España y la abdicación del rey, las colonias españolas en Hispanoamérica declararon su independencia, creando un tenso clima en Brasil. El traslado de la capital portuguesa a Río de Janeiro acentuó la crisis económica, institucional y social en la metrópolis, gobernada por los intereses comerciales británicos en ausencia del monarca. En 1821 la Revolución liberal de Oporto forzó el regreso de Juan VI. Su retorno así como la independencia de varias colonias españolas fue una de las causas de la independencia de Brasil que fue llevada a cabo por el hijo del rey, el príncipe Pedro.

El retorno del rey y la independencia de Brasil