Yanañamca y Tutañamca eran dioses hermanos de la oscuridad y la noche dentro de la mitología incaica. Estos dioses son mencionados en el Manuscrito de Huarochirí.
Etimología Yanañamca y Tutañamca son nombres que poseen una raíz quechua: la raíz del primero es yana "negro u oscuro", y del segundo tuta "noche".
Respecto al término ñamca, no existe una traducción específica sobre ello. Sin embargo, dentro del Manuscrito de Huarochirí, se explica un posible origen del término.
Concepto
Deidad bipartita
Por lo general, Yanañamca y Tutañamca se definen como una pareja de dioses individuales. Se tratan de dos dioses gemelos que personifican a la oscuridad y la noche respectivamente. Sin embargo, bajo los mismos principios, ambas divinidades actuaban en conjunto y reinaban dentro de un mundo primigenio, por lo que podrían encasillarse como una deidad bipartita o dualista. Esto último es a raíz de los conceptos que personifican, los cuales son aspectos análogos (a menudo, la noche es usada como sinónimo de la oscuridad; de igual forma, ambas cualidades se rigen por la relación causa-efecto: la primera cualidad es la causa de la segunda). En esta ocasión, la dualidad de Yanañamca y Tutañamca se establece como una relación de complementariedad, puesto que los dos aspectos que evocan estas deidades no son contrarios, sino que son términos análogos del mismo dominio (el manto nocturno).
En los textos de Huarochirí, la dualidad es presentada desde su pura concepción, es decir, ambos son una pareja de aspectos del mismo concepto, ambos son los señores que, en colaboración recíproca, gobiernan el mundo primordial hasta su posterior derrota. Según la traducción de Huarochirí por José María Arguedas, los nombres de Yanañamca y Tutañamca parecen señalar a una sola divinidad con dos nombres afines y/o semejantes.
Señalado todo lo anterior, se puede colegir que los dioses Yanañamca y Tutañamca componen a una deidad bipartita (dos entidades que encarnan en elementos fundamentales e indivisibles que funcionan como unidad).
Historia Yanañamca y Tutañamca fueron deidades que tuvieron su apogeo en épocas muy antiguas. Si bien no se conoce el momento preciso del inicio de este culto, se considera un hecho que estas divinidades corresponden a una etapa anterior al orden incaico. Asimismo, la información sobre estos dioses es bastante limitada y lo que se conoce proviene casi exclusivamente del Manuscrito de Huarochirí o de exiguas fuentes orales. Generalmente, las fuentes que hablan sobre ellos destacan el enfrentamiento que sostuvieron con el dios Huallallo Carhuincho y como este último los vence, consolidándose así como la deidad máxima de la región. A raíz de esta temprana derrota, el culto de los dioses oscuros perdió influencia y terminó siendo eclipsado por nuevos dioses andinos.
Según Huarochirí Yanañamca y Tutañamca eran dioses primordiales de la oscuridad y la noche. Estos dioses reinaban en un mundo primigenio en donde solo primaba el caos y la oscuridad.
Ambos dioses, en una época posterior, fueron derrotados por el dios Huallallo Carhuincho.
Después de haberlos vencido, era Huallallo quien animaba a los hombres, a los cuales no consentía que tuviesen más de dos hijos. Si se llegaba a tener dos niños, Huallallo se comía a uno de ellos; mientras que el otro (el preferido) era criado por sus padres.
Según los huancas En la versión huanca, Huallallo decretó a los huancas lo mismo que la versión de Huarochirí (no tener más de dos hijos). Esto a raíz de que los huancas, conforme iba creciendo su población, exigían a Huallallo más tierras y nuevas formas de cultivarlas para que el hambre no siguiera devorando a los hombres.
Sin embargo, ante las angustiosas súplicas de los huancas, Huallallo revocó su mandato y pidió que los hombres fueran a combatir junto a él para la búsqueda de nuevas tierras. miniaturadeimagen|310x310px|Los guerreros vencidos por Huallallo Carhuincho fueron convertidos en perros para ser consumidos y, con sus cráneos, se crearon instrumentos de viento para espantar a sus enemigos. Cuando Huallallo derrotó a los dioses Yanañamca y Tutañamca, varios capitanes de estos últimos se rehusaron a aceptar la derrota y, pertrechando sus ejércitos, se rebelaron.
Huallallo, después de medir sus fuerzas y la de sus hombres, para evitar una derrota, hizo llover granizo, tierra colorada y mucha agua sobre sus enemigos, finalmente los fulminó con truenos y rayos.
Una vez cesó la tormenta, Huallallo encontró diezmado a sus enemigos; no obstante, la sorpresa del dios huanca fue grande cuando se percató de que todos los capitanes de los dioses vencidos seguían con vida. Aquellos soldados enemigos lograron sobrevivir debido a que sus parciales los habían protegido con escudos y con sus propios cuerpos.
Huallallo montó en cólera, extendió las manos y estirando los dedos como si quisiera atraparlos dijo: "¡De hoy en adelante seréis perros!"
Las protestas de los capitanes se fueron tornando en ladridos. Desde entonces, estos perros fueron muy buenos y leales a los hombres, tanto en vida como después de la muerte. El mismo Huallallo, para celebrar esta victoria, enseñó a los huancas a quitar la piel todavía fresca de los guerreros enemigos y ponerla de cuero de tambor. Para completar la ceremonia, el mismo dios, escogió cinco perros, los sacrificó, e hizo comer su carne y beber su sangre mezclada con chicha. Aparte de servir como alimentación, sus cráneos fueron usados para fabricar instrumentos de viento, los cuales producían un sonido aterrador y fueron usados contra sus enemigos.
Interpretación de los mitos
Un nuevo orden en el cosmos El concepto de los dioses Yanañamca y Tutañamca y su batalla contra el dios ígneo Huallallo Carhuincho simboliza un tema mucho más profundo. Las primeras impresiones que se alcanzan a percibir de estas historias son los periodos de transición de una época a otra. La época regida por los dioses Yanañamca y Tutañamca corresponde a un mundo ausente de luz y, por ende, carente de vida y orden. Esta fase de oscuridad primordial se encuentra referenciada, con ciertas matices, por diversos cronistas, los cuales usan los términos Tutayaq Pacha (tiempo de la noche eterna) o Cayllac Pacha (tiempo inicial). La victoria de Huallallo Carhuincho sobre los dioses de la noche representa un nuevo orden estructural en el cosmos (el desvanecimiento de la oscuridad eterna y la institución del fuego como fuerza creadora y/o animadora). También simboliza el inicio del culto en torno al fuego y la institucionalización de la agricultura (más concretamente, la agricultura de secano).
No obstante, más allá de un ciclo de tiempo mítico, la transición de esta época informe y oscura hacia un nuevo orden civilizador tiene un trasfondo más complejo. En realidad, este suceso mítico explica un acontecimiento que consiste en la invasión de grupos étnicos yungas a la región de Huarochirí. Dichos grupos étnicos se distinguen en tener por dios supremo al flamígero Huallallo Carhuincho y, posteriormente, la conquista de estos yungas se concreta bajo la consolidación de un nuevo orden religioso (relegando el culto en torno a los dioses de la noche al olvido).
Véase también
Huallallo Carhuincho Manuscrito de Huarochirí Mitología incaica
Referencias
Categoría:Mitología incaica Categoría:Deidades primordiales Categoría:Dioses de la noche