miniaturadeimagen|195x195px|Husum, en la parte continental de la región; actualmente capital del distrito de Frisia septentrional. La Frisia septentrional o Frisia del Norte (; ; ) es una región histórica ubicada en el extremo noroeste de Alemania, en el estado federado de Schleswig-Holstein. Constituye el norte de la región histórica de Frisia, y se divide en una parte continental —el litoral alemán del mar de Frisia al norte del río Eider— y las islas Frisias septentrionales, incluyendo Sylt, cuya mitad norte queda frente a la costa danesa. miniaturadeimagen|Terreno típico de las islas norfrisonas: marismas y geest. Parque nacional de Godelniederung, isla de Föhr. miniaturadeimagen|El casco antiguo de Wyk auf Föhr, capital de Föhr-Amrum. En su definición más amplia también incluye a Heligoland, aunque geográficamente esta isla no forma parte de las Frisias septentrionales (pero sí comparte su lengua y cultura), y topográficamente se define como delimitada por el Eider al sur y la cuenca del Vidå al norte (suroeste de la Jutlandia danesa, correspondiendo grosso modo a la frontera germano-danesa). Actualmente, el distrito de Frisia Septentrional, un landkreis al noroeste de Schleswig-Holstein y el más septentrional de Alemania, cubre la práctica totalidad de esta región, aunque también incluye la vasta extensión del geest de Schleswig, más que doblando la superficie de la región histórica hacia el este. Por otra parte, la isla de Heligoland pertenece al distrito de Pinneberg.
Esta región ha sido tradicionalmente hogar de los frisones septentrionales (también frisones del Norte, frisios del Norte o norfrisones), y en ella se hablan hasta el día de hoy dialectos del frisón septentrional (junto al alemán estándar y, en ciertos lugares, el bajo alemán). Actualmente, alrededor de habitantes de la región son de origen frisón (menos del tercio del total de casi habitantes del distrito homónimo). La lengua norfrisona, sin embargo, solo es hablada por una quinta parte de ellos (unas personas).
En la mayor parte de su historia, la Frisia septentrional no se distinguía como entidad propia, sino formaba parte bien del ducado de Schleswig bien del reino de Dinamarca (siendo uno de sus enclaves reales en Schleswig). Por el contrario, la influencia ejercida por los Países Bajos sobre su parte occidental —las llanuras mareales e islas, territorio históricamente conocido como Uthlandia— era mínima (a pesar de que el norte neerlandés comparta la región de Frisia con Alemania). Solo en 1970, en el marco de la República Federal de Alemania, la región recibió en cierto modo un estatus oficial propio al convertirse en distrito.
Historia
Prehistoria-Edad Antigua El oeste de la Frisia septentrional ha sido desde finales del Paleolítico zona de marismas en el litoral alemán del mar del Norte; si bien los primeros asentamientos humanos registrados en la región se dieron aun antes de la subida de las aguas, cuando la zona era tierra firme. En el área —anteriormente terrestre— que rodea la actual isla de Sylt, se han encontrado varias tumbas de piedra de gran tamaño y otros hallazgos que revelan asentamientos tempranos (aunque probablemente escasos). En el Neolítico, la isla (entonces más amplia), que había quedado más aislada del continente por la subida del nivel del agua, ya estaba densamente poblada. La región marcaba el límite sur de las poblaciones germánicas durante muchos siglos, ya que solo comenzarían su expansión hacia el sur de la actual Alemania en vísperas de la era común (primero a Sajonia, y luego durante el período de las grandes migraciones).
En la Edad de Bronce, Frisia del Norte se benefició en gran medida del comercio, siendo la región una fuente importante de ámbar; investigaciones sugieren que incluso tuviera cierto monopolio sobre la comercialización de productos de este material en el Atlántico norte y la Europa central. Los hallazgos de objetos funerarios adornados de ámbar con delicados diseños apuntan a una gran prosperidad de la región —al menos de la clase alta—, una cultura muy desarrollada y una artesanía destacada. Incluso objetos de lujo de la cultura de Hallstatt, del sur de Alemania, llegaron hasta la isla de Amrum. A su vez, las clases más bajas de la población vivían de la agricultura, la pesca y la ganadería.
Durante la Edad del Hierro, la región comercializaba también con este mineral, que se extraía de depósitos de hierro de pantano con el empleo de carbón vegetal en el proceso. No obstante, dado que la Edad del Hierro llegó al norte europeo mil años tras su comienzo en Oriente Medio, y siglos después de otras regiones de Europa, la fabricación de objetos de hierro en el Viejo Continente, a diferencia del ámbar, no dependía del norte y sus fuentes. Es a comienzos de este período, alrededor de , que la región empieza a sumirse en el aislamiento cultural. Pronto el comercio se iría paralizando y el deterioro del clima —sobre todo el aumento de los temporales e inundaciones— obligarían a las poblaciones locales a emigrar (un fenómeno parecido a las migraciones de los cimbros y los teutones). Durante varios siglos (hasta los primeros siglos d.C.), la región fue cayendo en un constante proceso de despoblación.
Este proceso se consumó con la participación de los antiguos norfrisones, entre otros frisones, en el asentamiento de las islas británicas junto a los anglos. De hecho, no existen evidencias de asentamientos frisones en Jutlandia en los siglos -, y la región no formaba parte del reino frisio (o Magna Frisia, 500-734), que abarcaba a grandes rasgos las regiones de Frisia occidental (Países Bajos) y Frisia oriental (Sajonia). Lingüísticamente, la migración hacia las islas británicas y, sobre todo, las consiguientes estrechas relaciones comerciales con los anglos, dieron origen al grupo de las lenguas anglofrisias, con muy alto nivel de interinteligibilidad entre el inglés antiguo y el frisón antiguo.
Edad Media Los frisones que habitan la región en la actualidad son descendientes de los colonizadores frisones que recuperaron las tierras del mar de Frisia en la Alta Edad Media. Este asentamiento se produjo en dos olas migratorias: la primera entre 700 y 800 —en la zona alrededor de las actuales islas de Sylt, Föhr y Amrum (entonces tierra firme)— y la segunda ca. 1100, asentándose en gran parte del actual litoral continental, entre el Eider y el Vidå. Estas migraciones incluían también a frisones que no eran descendientes de las comunidades neolíticas. Cuando llegaron en el al litoral poco poblado (la pequeña península de Eiderstedt y las mencionadas islas), se encontraron con esporádicos asentamientos de jutos (pueblo nórdico de la Jutlandia danesa), cuya asimilación en la cultura frisona, al parecer, se llevó a cabo con naturalidad.
Si bien las interacciones más profundas entre frisones y los pueblos nórdicos se dieron en el con los ataques vikingos contra la Frisia oriental y hasta la desembocadura del Rin/Waal en Países Bajos. Las guerras frisio-vikingas que ocuparon buena parte de dicho siglo se libraron en torno a la gran región frisia (Magna Frisia), excluyendo por ende las tierras del norte frisón. Alrededor de 800, los vikingos invadieron las costas orientales de Frisia, cuando la región aún estaba bajo dominio carolingio. Los frisones recibieron de Carlo Magno un permiso para dejar todas sus obligaciones y reunir un ejército para defender su territorio. Es probable que en estas expediciones militares participaran norfrisones recién llegados de Britania (aunque la Frisia septentrional no formaba parte del imperio carolingio). Tras haber derrotado a los vikingos en 884 en la batalla de Norditi, en la que un imponente ejército frisón expulsó permanentemente a los nórdicos de su territorio, los frisones recibieron del emperador Carlos el Calvo la condición de región libre (soberana bajo el auspicio del emperador y nadie más), llamada Libertad Frisia. Aunque físicamente la Frisia septentrional no era parte de este territorio, la Libertad Frisia es celebrada por los norfrisones hasta la actualidad.
En la ola migratoria de 1100, el asentamiento de frisones procedentes principalmente de las islas británicas se extendió para incluir zonas de la franja peninsular, y más adentro (donde hubo más asentamientos jutos), que en la actualidad forman parte del distrito de Frisia septentrional. Durante la Edad Media florecieron las relaciones comerciales entre Frisia del Norte y Anglia Oriental, que durarían varios siglos. En este respecto merece una mención especial el comercio de cerámica —en su mayoría importada de Ipswich—, del que tantas obras de artesanía se produjeron en esta época. miniaturadeimagen|Mapa histórico de la Frisia del Norte y la Jutlandia danesa, por Franz Geerz (1888). Existe una teoría (defendida sobre todo por autores británicos), según la cual el núcleo de los pobladores de Frisia llegados desde las islas británicas eran de hecho anglos (o ya anglosajones), mientras que los jutos —otros de los grandes pobladores de Britania— que volvieron, se asentaron más bien en la Frisia neerlandesa y la Jutlandia danesa (su origen). Según esta teoría, este sería el principal motivo del desarrollo del grupo de lenguas anglofrisias, un argumento rechazado por muchos lingüistas pues, en primer lugar, fue el frisón antiguo (hablado en toda la región de Frisia, incluidos los Países Bajos) el idioma que se desarrollaba junto al anglosajón, y, en segundo lugar, se considera que ya se hablaba un dialecto común en asentamientos británicos mezclados. En todo caso, las evidencias científicas y las tradiciones locales no han apoyado esta hipótesis, y, por ende, se considera más viable el argumento de que fueron las extensas y prolongadas relaciones comerciales la base de la consolidación del grupo lingüístico.
La suerte de los frisones septentrionales iba ligada muchas veces a los bandos que apoyaban en los distintos conflictos nórdicos. En su libro de 1200, el historiador medieval danés Saxo Grammaticus describe una batalla durante el conflicto entre el rey danés Svend II y su rival, el antirrey Knut (no confundir con su hijo ilegítimo Knut o Canuto IV, quien lo sucedería), en la que los frisones apoyaron a este último. Grammaticus, quien denomina la región como la «Pequeña Frisia», cuenta que los frisones erigieron un castillo al sur de Husum, que sin embargo fue destruido por las tropas de Svend (vencedor en el conflicto). En 1227, en la batalla de Bornhöved, los frisones apoyaron a Valdemar II, rey de Dinamarca, formando parte de las tropas danesas como en otras ocasiones (si bien en aquella batalla los daneses se rindieron ante los holsteinianos y las ciudades hanseáticas, cediendo territorio al Sacro Imperio Romano Germánico entre Dithmarschen y Lübeck). Por otra parte, hubo numerosos conflictos (aunque pocos de ellos armados) entre los frisones y la propia corona danesa por cuestiones de impuestos y aranceles. En este contexto, en 1252 se produjo la revuelta más importante de frisones contra la corona danesa. Habiendo conseguido reunir un auténtico ejército de todas las regiones norfrisonas, tanto continentales como insulares, lograron derrotar a las tropas del rey danés Abel I, quien cayó en esa batalla (la única en la que un ejército íntegramente norfrisón venciera en un conflicto armado).