En filosofía, la escalera de Wittgenstein es una metáfora planteada por Ludwig Wittgenstein, en lo que puede ser una referencia deliberada a la Posdata final no científica en los Fragmentos filosóficos (en danés: Afsluttende uvidenskabelig Efterskrift til de philosophiske Smuler) de Søren Kierkegaard. La penúltima proposición del Tractatus Logico-Philosophicus dice:
Análisis Dada la problemática precedente en su Tractatus, este pasaje sugiere que, si un lector entiende los objetivos de Wittgenstein en el texto, entonces esas proposiciones que el lector acaba de leer serán carentes de sentido. A partir de las proposiciones 6.4–6.54, el Tractatus cambia su enfoque de consideraciones principalmente lógicas a lo que pueden considerarse temas más tradicionalmente filosóficos (Dios, ética, metaética, muerte, voluntad) y, menos tradicionalmente junto con estos, lo místico. La filosofía presentada en el Tractatus intenta demostrar cuáles son los límites del lenguaje y qué es el verse confrontado con ellos. Lo que se puede enunciar según Wittgenstein son las proposiciones de las ciencias naturales. Aquellas disciplinas asociadas tradicionalmente a la filosofía, la ética y la metafísica pertenecen al reino de lo carente de sentido, o lo indecible.TLP 6.53
Curiosamente, la penúltima proposición del Tractatus, la proposición 6.54, establece que una vez que uno comprende las proposiciones del Tractatus, reconocerá que carecen de sentido (unsinnig), y que deben ser desechadas.TLP 6.54 La relación lenguaje-realidad se hace inefable. Las proposiciones son capaces de modelar y, por ello, de describir la realidad, pero lo que no pueden hacer, simultáneamente, es describir como lo describen, a menos que se vuelvan autorreferenciales y, en consecuencia, sin sentido. La proposición 6.54, entonces, presenta un difícil problema interpretativo. Si la llamada teoría pictórica del lenguajeSegún Wittgenstein, el mundo está hecho de hechos atómicos que son combinaciones de objetos simples. El lenguaje, a su vez, está hecho de proposiciones elementales que corresponden a estos hechos atómicos, de forma tal, que lo que produce el lenguaje es una representación pictórica de la realidad. Es decir, a cada elemento de la realidad le corresponde un elemento de la pintura, manteniéndose la misma relación y la misma estructura entre los elementos implicados. es correcta y es imposible representar una forma lógica, entonces la teoría, al tratar de decir algo acerca de cómo deben ser el lenguaje y el mundo para que haya significado, se está socavando a sí misma. Esto quiere decir que la propia teoría pictórica del lenguaje requiere que se diga algo acerca de la forma lógica que las oraciones deben compartir con la realidad para que el significado sea posible. Esto requiere hacer precisamente lo que la teoría pictórica del lenguaje excluye. Parecería, pues, que la metafísica y la filosofía del lenguaje avaladas por el Tractatus dan lugar a una paradoja: para que el Tractatus sea verdadero, necesariamente tendrá que ser un sinsentido por autoaplicación; pero para que esta auto-aplicación convierta las proposiciones del Tractatus en un sinsentido (en el sentido tractariano), entonces el Tractatus debe ser verdadero.
Antecedentes La imagen de la escalera es una de las tres que Sexto Empírico invoca en defensa del uso del argumento por parte del escéptico para establecer la irrealidad del argumento: "Porque hay muchas cosas que se hacen a sí mismas lo mismo como lo hacen con otras cosas. Por ejemplo, así como el fuego consume su combustible y luego se destruye con él, y así como las medicinas purgantes expulsan fluidos del cuerpo y luego también se eliminan, de la misma manera el argumento contra la demostración puede extinguirse después de haber destruido toda demostración. Y de nuevo, así como no es imposible para alguien, después de subir una escalera a un lugar más alto, para derribar la escalera con su pie después de llegar allí, así también no es irrazonable para el escéptico, después de llegar al establecimiento de su punto mediante el uso del argumento que demuestra que no hay demostración como un una especie de taburete, para luego destruir este argumento mismo." Hellenistic Philosophy: Introductory Readings, ed. and trans. Brad Inwood and Lloyd Gerson (Indianapolis: Hackett Publishing Company, 1988), M 8.480–81. Citado por Lynette Reid.
Otros filósofos anteriores a Wittgenstein, incluidos Zhuang Zhou,莊子, 齊物論, 12. Zhuàngzi, "Discussion on making all things equal," 12. from Zhuàngzi, Burton Watson trans., Chuang Tzu (New York: Columbia University Press, 1996), p. 43. "El que sueña con beber vino puede llorar cuando llegue la mañana; el que sueña con llorar puede salir a cazar por la mañana. Mientras sueña no sabe que es un sueño, y en su sueño puede incluso intentar interpretar un sueño. Solo después de que despierta sabe que fue un sueño. Y algún día habrá un gran despertar cuando sepamos que todo esto es un gran sueño. Sin embargo, los estúpidos creen que están despiertos, ocupados y brillantes asumiendo que entienden las cosas, llamando a este hombre gobernante, ese único pastor. ¡Qué denso! ¡Confucio y ustedes dos están soñando! Y cuando digo que estás soñando, yo también estoy soñando. Palabras como estas serán etiquetadas como la estafa suprema. Sin embargo, después de diez mil generaciones, puede aparecer un gran sabio que sabrá su significado, y todavía será como si apareciera con una velocidad asombrosa." Schopenhauer y Fritz Mauthner, también habían utilizado una metáfora similar.
Perspectiva posterior En sus notas de 1930, Wittgenstein vuelve a la imagen de una escalera, pero con una perspectiva diferente:
Véase también
Notas
Referencias
Bibliografía
Ludwig Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus (TLP), Alianza Universidad, Madrid, 1973. Traducción de Enrique Tierno Galván Ludwig Wittgenstein, Culture and Value, editado por G. H. von Wright with H. Nyman, transl. P. Winch, U of Chi Press 1980
Categoría:Ludwig Wittgenstein Categoría:Filosofía analítica