thumb|alt=Reloj blando |Reloj diseñado según un cuadro onírico de Salvador Dalí. En los sueños el tiempo parece transcurrir de forma diferente.

El estudio de la percepción del tiempo, cronocepción o percepción temporal es un campo dentro de la psicología, la lingüística cognitiva y la neurociencia que se refiere a la experiencia que una persona tiene del tiempo. Esta experiencia subjetiva del tiempo, sentido del tiempo o consciencia del tiempo se mide por cómo la persona percibe la duración de un intervalo de tiempo en el que no hay acontecimientos, y también por su percepción del devenir de los acontecimientos cuando los hay.

El intervalo de tiempo percibido entre 2 eventos sucesivos se denomina duración percibida. Aunque no es posible que una persona experimente cómo otra percibe el tiempo, la percepción se puede estudiar e inferir objetivamente a través de una serie de experimentos científicos.

La percepción del tiempo es una construcción del cerebro que es manipulable externamente y puede ser alterada en determinadas circunstancias. Algunas ilusiones temporales ponen de manifiesto los mecanismos neuronales que subyacen en la percepción del tiempo.

Los antiguos griegos reconocieron la diferencia entre el tiempo cronológico (cronos) y el tiempo subjetivo (kairos).

Karl Ernst von Baer realizó un trabajo pionero sobre la percepción del tiempo, que resalta las diferencias particulares de las especies.

Teorías La percepción del tiempo generalmente se clasifica en 3 rangos distintos, porque se procesan diferentes rangos de duración en distintas áreas del cerebro:

Temporización de subsegundos o temporización de milisegundos Temporización de intervalos o temporización de segundos a minutos Temporización circadiana (Latínː circa dia, cerca de un día; ver Ritmos circadianos)

Existen muchas teorías y modelos computacionales para los mecanismos cerebrales de percepción del tiempo. William J. Friedman (1993) contrastó dos teorías del sentido del tiempo:

El modelo de fuerza de la memoria del tiempo. Esta teoría postula un rastro de memoria que persiste en el tiempo, por el cual uno podría estimar cuán viejo es un recuerdo (y, por lo tanto, cuánto tiempo hace que ocurrió el evento recordado) a partir de la fuerza del rastro. Esta teoría entra en conflicto con el hecho de que los recuerdos de eventos recientes pueden desvanecerse más rápidamente que los recuerdos más lejanos. El modelo de inferencia sugiere que el momento en que se produjo el evento que se recuerda se deduce de la información sobre las relaciones entre ese evento y otros cuya fecha u hora se conoce.

Otra hipótesis postula que, de forma subconsciente, el cerebro cuenta "pulsos" durante un intervalo específico, funcionando como un cronómetro biológico. Esta teoría propone que el cerebro puede ejecutar múltiples cronómetros biológicos de forma independiente según el tipo de tareas que está siguiendo. La fuente y la naturaleza de estos "pulsos" no está clara. Son todavía una metáfora cuya correspondencia con la anatomía o la fisiología del cerebro se desconoce.

Perspectivas filosóficas El presente engañoso es la duración del tiempo en el que se experimenta un estado de conciencia como si se estuviera en el presente. El término fue introducido por primera vez por el filósofo ER Clay en 1882 (E. Robert Kelly), y fue desarrollado por William James. James definió el presente engañoso como «el prototipo de todos los tiempos concebidos ... la corta duración de la que somos conscientes de forma inmediata y constante». En la obra Pensamiento científico (1930), CD Broad profundizó en el concepto de presente engañoso y postuló que podría considerarse como el equivalente temporal de un dato sensorial (es decirː con el oído escuchamos la palabra «tres»; eso es un dato; con la vista vemos el nombre «Ana», otro dato; con el presente engañoso suministramos a nuestro cerebro datos sobre el paso del tiempo).

Edmund Husserl utilizó una versión del concepto en sus obras y Francisco Varela la trató más a fondo basándose en los escritos de Husserl, Heidegger y Merleau-Ponty.

Aunque la percepción del tiempo no está asociada con un sistema sensorial específico, los psicólogos y neurocientíficos sugieren que los humanos tienen un sistema, o varios sistemas complementarios, que gobiernan la percepción del tiempo. La percepción del tiempo es manejada por un sistema altamente distribuido que involucra la corteza cerebral, el cerebelo y los ganglios basales. Un componente particular, el núcleo supraquiasmático, es responsable del ritmo circadiano (o diario), mientras que otros grupos de células parecen ser capaces de una temporización más corta (ultradiano). Existe alguna evidencia de que neuronas dedicadas procesan duraciones muy cortas (milisegundos) en partes sensoriales tempranas del cerebro.

Warren Meck ideó un modelo fisiológico para la medida el paso del tiempo. Encontró que la representación del tiempo es generada por la actividad oscilatoria de las células en la corteza cerebral superior. La frecuencia de estas células es detectada por otras células en el cuerpo estriado dorsal en la base del prosencéfalo.

El modelo de Meck definió separadamente los conceptos de tiempo explícito y tiempo implícito. El tiempo explícito es cuánto estima la persona que dura un estímulo. El tiempo implícito es cuánto estima la persona que queda para un evento inminente que se espera que ocurra en un futuro cercano.

Estas dos estimaciones de tiempo no involucran las mismas áreas neuroanatómicas. Por ejemplo, el tiempo implícito a menudo se calcula para llevar a cabo una tarea motora (como agarrar un objeto que cae), que involucra el cerebelo, la corteza parietal izquierda y la corteza premotora izquierda. El tiempo explícito a menudo involucra el área motora suplementaria y la corteza prefrontal derecha.

Una persona puede considerar simultáneos 2 estímulos visuales que ocurren en momentos distintos si están separados por menos de 6 milisegundos. Por ejemplo, una lucecita roja se enciende a las 11ː26ː34ː726 y una verde próxima, a las 11ː26ː34ː728 (separación de 2 milisegundos). La persona que las está mirando puede percibir que se han encendido a la vez.

En su popular ensayo Tiempo cerebral, David Eagleman explica que diferentes tipos de información sensorial (auditiva, táctil, visual, etc.) son procesados a diferentes velocidades por diferentes arquitecturas neuronales. El cerebro debe aprender a superar estas disparidades de velocidad si quiere crear una representación temporalmente unificada del mundo exterior:

Los experimentos han demostrado que ratas a las que se les ha extirpado la corteza por completo pueden estimar un intervalo de tiempo de aproximadamente 40 segundos. Esto sugiere que la estimación del tiempo puede ser un proceso de bajo nivel.

Perspectivas ecológicas En la historia reciente, los ecologistas y psicólogos se han interesado en saber si los animales no humanos perciben el tiempo y cómo lo perciben, así como qué propósitos funcionales cumple la capacidad de percibir el tiempo. Los estudios han demostrado que muchas especies de animales, tanto vertebrados como invertebrados, tienen habilidades cognitivas que les permiten estimar y comparar intervalos de tiempo y duraciones de manera similar a los humanos.

Existe evidencia empírica de que la tasa metabólica tiene un impacto en la capacidad de los animales para percibir el tiempo. En general, es cierto —dentro los taxones y entre ellos— que los animales de menor tamaño (como las moscas), que tienen una tasa metabólica rápida, experimentan el tiempo más lentamente que los animales de mayor tamaño, que tienen una tasa metabólica lenta. Los investigadores suponen que esta podría ser la razón por la cual los animales de cuerpo pequeño son generalmente mejores para percibir el tiempo a pequeña escala y por qué son más ágiles que los animales más grandes.

Percepción del tiempo en vertebrados

Ejemplos en peces En un experimento de laboratorio, se condicionó a los peces dorados para que recibieran un estímulo de luz seguido de una descarga eléctrica aversiva (que les resultaba incómoda), con un intervalo de tiempo constante entre los dos estímulos. Los pececillos aumentaron su actividad general alrededor del momento de la descarga eléctrica. Esta respuesta persistió en ensayos posteriores en los que se mantuvo el estímulo luminoso pero se eliminó la descarga eléctrica. Esto sugiere que los peces dorados son capaces de percibir intervalos de tiempo e iniciar una respuesta de evitación en el momento en que esperan que suceda un estímulo desagradable.

En 2 estudios separados, las ojeras doradas y los inangas enanos demostraron la capacidad de asociar la disponibilidad de fuentes de alimentos a lugares y momentos del día específicos, lo que se conoce como aprendizaje de tiempo y lugar. Por el contrario, cuando se evaluó el aprendizaje de tiempo y lugar basado en el riesgo de depredación, los inangas no pudieron asociar patrones espaciotemporales a la presencia o ausencia de depredadores.

En junio de 2022, unos investigadores publicaronDecomposing the local arrow of time in interacting systems, Christopher W. Lynn, Caroline M. Holmes, William Bialek, and David J. Schwab, Physical Review Letters, accepted 2022-06-21 en Physical Review Letters que las salamandras mostraban respuestas contrarias a la intuición a la flecha del tiempo en la forma en que sus ojos percibían diferentes estímulos.

Ejemplos en aves Cuando se les presenta la opción de obtener comida a intervalos regulares (con un tiempo fijo entre comidas) o a intervalos estocásticos (con tiempo variable), los estorninos pueden distinguir entre los 2 tipos de intervalos y prefieren consistentemente obtener comida a intervalos variables. Esto es así tanto si la cantidad total de comida es la misma para ambas opciones como si la cantidad total de comida es impredecible en la opción variable. Esto sugiere un comportamiento propenso al riesgo en los estorninos.

Las palomas son capaces de diferenciar varios momentos del día y mostrar aprendizaje de tiempo y lugar. Después del entrenamiento, las aves fueron capaces picotear teclas específicas en diferentes momentos del día (mañana o tarde) a cambio de comida, incluso después de que su ciclo de sueño/vigilia se cambiara artificialmente. Esto sugiere que para distinguir el momento del día, las palomas pueden usar un cronómetro interno (o cronómetro circadiano) independiente de las señales externas. Sin embargo, un estudio más reciente sobre el aprendizaje de tiempo y lugar en palomas sugiere que, para una tarea similar y cuando sea posible, los sujetos experimentales cambiarán a un mecanismo de tiempo no circadiano con la finalidad ahorrar recursos energéticos. Las pruebas experimentales revelaron que las palomas también son capaces de diferenciar señales de varias duraciones (del orden de segundos), pero que son menos precisas cuando cronometran señales auditivas que cuando cronometran señales visuales .

Ejemplos en mamíferos Un estudio sobre perros de propiedad privada reveló que pueden percibir duraciones que van desde minutos hasta varias horas de manera diferente. Los perros reaccionaron con mayor intensidad al regreso de sus dueños cuando se les dejaba solos por más tiempo, independientemente del comportamiento de los dueños.

Después de ser entrenadas con refuerzo de comida, las hembras de jabalí son capaces de estimar correctamente intervalos de tiempo de días pidiendo comida al final de cada intervalo, pero no pueden estimar con precisión intervalos de tiempo de minutos con el mismo método de entrenamiento.