La designación «aborígenes canarios» se aplica genéricamente a los primeros pobladores que habitaron las islas Canarias (España) antes de la conquista y colonización europeas en el . Son también conocidos como antiguos canarios o indígenas canarios, si bien de manera popular y generalizada se les denomina como guanches, pese a que este término originalmente se refería solo a los aborígenes de la isla de Tenerife.
Durante más de un milenio, habitaron las islas adaptándose a sus condiciones medioambientales, lo que dio lugar a formas culturales únicas y a la integración de sus sistemas religioso, social, político y económico en el entorno geográfico insular. Esta evolución diferenciada configuró siete culturas insulares bien distintas, cuyo desarrollo continuó hasta la conquista de las islas Canarias por la Corona de Castilla, iniciada en Lanzarote (1402) y finalizada en Tenerife (1496).
Su organización social abarcaba desde estructuras tribales (como en Lanzarote y Fuerteventura) hasta formas protoestatales (especialmente en Gran Canaria y Tenerife). Habitaban principalmente en cuevas naturales, aunque también construyeron viviendas de piedra seca (mampostería) en Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote y El Hierro. Su economía de subsistencia se basaba en la ganadería caprina y ovina, una agricultura básica de cereales y legumbres, y la recolección de recursos silvestres terrestres y marinos. Al carecer de metales, desarrollaron una industria lítica (basalto, obsidiana) y producían cerámica a mano sin torno.
Su religión era politeísta y animista, centrada en un dios supremo asociado al cielo y espíritus malignos que influían en la vida cotidiana. Creían firmemente en la vida después de la muerte, manifestado en ritos funerarios donde destacó la práctica de la momificación compleja (especialmente en Tenerife). Los aborígenes canarios constituyen el único pueblo nativo documentado en la Macaronesia, pues no existe evidencia de poblamiento preeuropeo en Azores, Cabo Verde y Madeira.
Etnónimos y nombres de las islas miniatura|Estatua del mencey Beneharo en la plaza de la Patrona de Canarias en Candelaria, Tenerife Aunque en la historiografía se suele hacer referencia a los primeros pobladores de forma genérica como aborígenes canarios, en los estudios modernos y en las publicaciones divulgativas se ha establecido el uso de diferentes etnónimos para cada una de las poblaciones por islas:
Benahoaritas o auaritas son llamados los aborígenes de La Palma. Bimbaches o bimbapes los de El Hierro. Canarios los de la isla de Gran Canaria. Gomeros los de La Gomera. Guanches los aborígenes de Tenerife. Majos o mahoreros los de Fuerteventura y Lanzarote.
No obstante, muchos de ellos son neologismos surgidos en los siglos y , caso de benahoarita, o fueron impuestos por los conquistadores, como majo o canario. Los únicos que parecen ser genuinamente aborígenes son los etnónimos guanche y bimbape. Los textos de los exploradores de las islas de los siglos y , y los de los primeros historiadores del , solían referirse a los aborígenes como canarios en general o especificaban que eran naturales de, acompañado de la isla de procedencia.
Nombres aborígenes de las islas Las fuentes históricas tradicionales sí conservaron por contra en la mayoría de los casos las denominaciones con que algunos de los aborígenes denominaban a su propia isla:
El Hierro: Esero. La Palma: Benahoare. Tenerife: Achinech o Chineche. Lanzarote: Tyterogaka o Maoh.
Los términos utilizados para las demás islas presentan dudas sobre su posible procedencia aborigen:
La Gomera: Gomera. Gran Canaria: Canaria. Fuerteventura: Erbania o Mahorata.
Orígenes de la población La evidencia genómica indica que el primer poblamiento de las Islas Canarias ocurrió entre los siglos y de la era común. La mayoría de los pobladores provenían del norte de África —actual Marruecos—, con predominio del linaje paterno E-M183. También se identifican haplogrupos minoritarios subsaharianos, expansiones neolíticas europeas y movimientos de la Edad del Bronce en el Magreb. Tras este poblamiento inicial, la evidencia arqueológica sugiere que las conexiones con África fueron mínimas, manteniéndose un prolongado aislamiento hasta el contacto europeo en el . La conquista castellana en el generó un proceso de mestizaje con la población indígena superviviente. miniaturadeimagen|Proporción de ascendencia obtenida para el modelado qpAdm del CIP para el modelo de mejor ajuste (Morocco_EN, Morocco_LN, Germany_BellBeaker y Mota), considerando todo el archipiélago, las islas occidentales y orientales y las poblaciones insulares.
Características demográficas La población precolonial en Tenerife, La Palma y Gran Canaria era de 30 000-60 000 habitantes, mientras que la del resto del archipiélago 1000-3000 habitantes. Los factores de la reducción poblacional eran el efecto fundador (análisis de homología de secuencia), la insularidad y la limitación de recursos. El estudio muestra una diversidad genética insular: las islas orientales (Gran Canaria, Fuerteventura, Lanzarote) muestran mayor afinidad con poblaciones europeas antiguas y modernas que las occidentales.
Otras teorías cronológicas Algunos estudios proponen fechas anteriores: : basada en dataciones en la cueva de los Guanches en Icod de los Vinos (Tenerife). : según hallazgos en yacimientos de Lanzarote y Fuerteventura.
Interacciones precoloniales En Teguise (Lanzarote), restos arqueológicos de los siglos - —como cerámicas púnicas y ánforas romanas— indican que los indígenas mantuvieron redes comerciales con pueblos mediterráneos durante la Antigüedad tardía.
Teorías sobre el poblamiento La hipótesis predominante sostiene que los primeros pobladores eran pueblos amaziges del norte de África, basándose en:
Evidencias lingüísticas: Inscripciones en líbico-bereber (Garafía, El Julan) idénticas a las halladas en Libia y Argelia, así como toponimia y sistemas de numeración afines. Cultura material: Herramientas, cerámica y rituales paralelos en el Magreb. Genética: 55 % de linajes maternos aborígenes muestran afinidad magrebí, aunque la ausencia del haplogrupo U6b1 plantea interrogantes sobre su origen exacto.Tesis: de Maca Meyer, Nicole
Dinámica migratoria La colonización probablemente ocurrió en múltiples oleadas, impulsada por la desertización del Sáhara y la presión de asentamientos fenicio-púnicos y romanos en África. Se teoriza que los primeros grupos llegaron vinculados al comercio mediterráneo (siglos -), mientras oleadas posteriores corresponderían a comunidades rebeldes frente a Roma.
Debates pendientes Capacidad náutica: El aislamiento insular y la aparente falta de tecnología naval indígena contradicen migraciones autónomas. Rutas de llegada: No se descarta que fenicios o romanos trasladaran poblaciones, pero no existen pruebas concluyentes.
Características físicas Por sus características físicas, se ha catalogado a los aborígenes canarios en dos subgrupos raciales: los cromañoides, de cara más ancha y robusta y menor estatura, y los mediterranoides, de rostro más fino y recto y mayor talla corporal.
Demografía
No existen datos detallados sobre el número de aborígenes que existieron en el archipiélago. Los primeros exploradores e historiadores solo dan algunas cifras inseguras, sobre todo en relación con el número de guerreros que poseían las diferentes islas en el momento de la conquista.
Estudios demográficos modernos han intentado establecer una aproximación. Así, se calcula que la población total del archipiélago en el sería de entre 30 000 a 70 000 habitantes. Por islas, Tenerife y Gran Canaria serían las que mayor población poseían, dados sus tamaños y condiciones ambientales, mientras que las islas más pequeñas como La Gomera y El Hierro, o las más áridas como Lanzarote y Fuerteventura, tan solo poseerían poco más de un millar de habitantes.
Economía y subsistencia miniaturadeimagen|Majos elaborando gofio, representados en cerámica.
La economía aborigen se basó fundamentalmente en la ganadería, con la excepción de Gran Canaria, en donde el desarrollo de la agricultura fue más importante. Debido a la práctica inexistencia de mamíferos oriundos de Canarias, el ganado con que contaban los primeros isleños fue traído desde sus zonas de origen, en el norte de África, y adaptado a las características ambientales del Archipiélago. Este consistía fundamentalmente de cabras y un tipo de oveja de piel lisa y sin lana, similar al tipo de oveja que durante milenios pobló el norte de África y cuyos descendientes habitan aún hoy en la zona del Sahel. La cabra y la oveja jugaron un papel fundamental en la subsistencia, usándose tanto su carne como su leche y mantequilla, así como las pieles para la elaboración de la indumentaria (vestidos tipo "tamarco" y otros), los huesos para una importante industria ósea (elaboración de punzones, agujas, elementos decorativos, etc.) y la cornamenta (fabricación de tipos de arados manuales). También, aunque en menor medida, estaba presente el cerdo en las diferentes islas, al igual que el perro.
La agricultura era fundamentalmente cerealista, cultivándose especies de trigo y cebada, así como guisantes y otras legumbres. Uno de los usos principales de los cereales era la elaboración del tradicional gofio. La subsistencia en las islas se completaba con la recolección de especies vegetales silvestres; la caza de animales, fundamentalmente aves y reptiles de gran tamaño; la pesca, mediante métodos rudimentarios para capturar los peces de las zonas intermareales, charcos y zonas de poca profundidad, así como el marisqueo, siendo habitual la concentración de grandes cantidades de restos de moluscos en diferentes yacimientos de Canarias.
Impacto sobre el medio ambiente de las islas
Durante mucho tiempo se ha creído que los aborígenes canarios influyeron poco en el medio ambiente canario, no obstante los yacimientos arqueológicos demuestran que afectaron negativamente a este, de forma tanto directa como indirecta.
En Tenerife se han encontrado evidencias (restos de polen) de que en el pasado existían al menos dos especies de árboles que actualmente no aparecen en sus bosques: un roble (Quercus Sp) y un carpe (probablemente Carpinus betulus). Estas especies parecen haber empezado a declinar en la época en la que se asentaron los primeros pobladores en la isla, así que es posible que su desaparición se debiera a la tala selectiva, las quemas, el pastoreo y el desarrollo agrícola llevado a cabo por estos.