La Prehistoria de Europa se refiere al estudio del periodo prehistórico en el continente europeo, es decir desde el Paleolítico inferior hasta la adopción de la escritura, algo que no se produjo simultáneamente en las distintas regiones del continente. Según los últimos hallazgos abarcaría un intervalo temporal de más de un millón de años, ocupados en su mayor parte por la Edad de Piedra, durante la cual se sucedieron cuatro especies de homininos distintas. Entre los complejos tecnológico/estilísticos de la Edad de Piedra encontramos desde grupos de homininos con artefactos primitivos que habitaban en cuevas, a sociedades agrícolas que poseían sofisticadas herramientas líticas y construían asentamientos fortificados.

A partir del comienzo de la Edad de los Metales, con el Calcolítico (la Edad del Cobre), en Europa se distinguirán claramente dos áreas culturales diferenciadas: por un lado, en el sureste y sudoeste se desarrollaron civilizaciones comparables a las históricas de Egipto y el Oriente Próximo; por otro, buena parte de Europa central y nórdica continuó una trayectoria más lenta, de modo que en las áreas escandinavas la Prehistoria duró prácticamente hasta el inicio de la Edad Media. thumb|300px|Dolmen de Lamas, cerca del pueblo de Braga (Portugal).

En la península ibérica se han datado restos humanos en los yacimientos de la sierra de Atapuerca, cerca de Burgos (España) con más de de años de antigüedad; en concreto, con cerca de 1,3 Ma en el yacimiento de la Sima del Elefante, del Pleistoceno Inferior. Según las investigaciones arqueopaleontológicas de la Sierra de Atapuerca, hasta la fecha hay restos óseos humanos en los contextos kársticos de cuatro especies distintas: Homo antecessor (Pleistoceno Inferior), Homo heidelbergensis (Pleistoceno Medio), Homo neanderthalensis (Pleistoceno Superior) y Homo sapiens (Holoceno), lo cual se correlaciona con el poblamiento al aire libre del Paleolítico Inferior a la Edad del Bronce detectado en los análisis geoespaciales de distribución de asentamientos de la cuenca del río Arlanzón (Burgos).

Edad de Piedra

Genética de poblaciones

El análisis genético comprende usualmente el estudio de los haplogrupos del cromosoma Y humano y los haplogrupos de ADN mitocondrial humano. Es importante notar que el ADN del cromosoma Y se hereda exclusivamente de varón a varón, mientras que el ADN mitocondrial siempre es heredado de la madre. Eso conlleva que en casos de invasiones o migraciones abruptas el análisis del ADN del cromosoma Y y el del ADN mitocondrial pueden revelar diferencias.

Así el ADN mitocondrial europeo está formado básicamente por los haplotipos H, U y T. El haplotipo H pudo originarse entre el 25000a.C. y el 20000a.C.; este haplotipo debió entrar en Europa por el Cáucaso y el norte del Próximo Oriente. Se ha conjeturado que la difusión de la agricultura desde Oriente Próximo conllevó la expansión de pueblos agrícolas que penetraron en Europa y que podrían haber sido portadores de este haplotipo. El haplotipo U está extensamente distribuido por Europa Occidental, Norte de África y también Asia Meridional por lo que debe suponerse que se debe a poblaciones que se expandieron desde el norte de África hacia Europa y hacia Asia. Finalmente el haplotipo T parece ser una línea exclusivamente euroasiática.

Por otra parte, respecto al ADN del cromosoma Y, son particularmente importantes los haplotipos R1b, R1a, I2, I1, E1b1b, J2 y N que son los mejor representados entre las poblaciones actuales y se encuentran entre los que más recientemente se expandieron. Gracias al arqueogenética ha sido posible determinar el orden de llegada predominante de los haplogrupos y ligarlos a procesos de difusión démica específicos. Actualmente, los haplotipos R1b y R1a están entre los más abundantes en Euorpa, el primero es más importante en Europa occidental y el segundo en Europa oriental lo cual revela que esas dos variantes de haplotipo R1 son diferentes en ambos extremos del continente. Las evidencias muestras que estos haplogrupos estuvieron ligados a migraciones procedentes de la estepa euroasiática y traída por el linaje arqueogenético de los pastores de la estepa occidental, que comúnmente asociamos a pueblos que habrían hablado lenguas indoeuorpeas, hoy en día hegemónicas en Europa. En particular la distribución del haplotipo R1a muestra cierta similitud con la primera dispersión en Eurasia de las lenguas indoiranias, aunque no exclusivamente ese subgrupo. A su vez el grupo R1b parece asociado a la expansión de lenguas relacionadas con las Lenguas italo-celtas. Anteriormente, a este haplgrupo se habrían expandido los haplogrupos I1 e I2 tienen una distribución curiosa, siendo más abundantes en los Balcanes (I2) y en Escandinavia (I1). Este subgrupo estaría ligado a poblaciones descendentes o relacioandas con los cazadores-recolectores occidentales. La expansión neolítica habría traído también el haplogrupo G2, aunque luego fue ampliamente reemplazado por el los haplogrupos R. Finalmente, el haplogrupo N parece ligado a la distribución de pueblos urálicos.

Paleolítico

thumb|Homo heidelbergensis. Cráneo número 5 de la Sima de los Huesos, en la sierra de Atapuerca (España). Su correspondiente mandíbula apareció, casi intacta, años después, muy cerca del lugar del hallazgo.

Hasta hace poco, los arqueólogos databan la aparición del hombre en Europa en torno a los 500 000-600 000 años AP (antes del presente). Pensaban que se agrupaba en pequeñas hordas de cazadores-recolectores pertenecientes a la especie Homo erectus: en la Baja Silesia (Polonia) habían sido hallados restos del género Homo junto con primitivas herramientas de piedra de unos quinientos mil años de antigüedad, así como restos de Homo erectus más recientes.Burdukiewicz, Jan M.: U źródeł Polski, págs. 10-25. Kaczanowski, Kozłowski, pp. 55-58. Los hallazgos del Paleolítico inferior en la península ibérica eran muy escasos, aunque se habían encontrado piedras talladas con una antigüedad parecida. Sin embargo, los descubrimientos realizados en la sierra de Atapuerca, cercana a la ciudad de Burgos, han cambiado radicalmente los esquemas establecidos. En primer lugar, en el año 1994, durante una prospección efectuada en la sima de los sierra llamada Gran Dolina, aparecieron los restos del hominino más antiguo hallado hasta entonces en Europa, cuya datación se sitúa en torno a los 800 000-780 000 añosAP. Estos fósiles han sido clasificados en una nueva especie denominada Homo antecessor y sus industrias líticas asociadas pueden tener una antigüedad de más de un millón de años. Después, en 2007, recuperaron de la Sima del Elefante una mandíbula de entre 1,3 y 1,2 millones de años AP, perteneciente a un provisionalmente denominado Homo sp.Bermúdez de Castro, José María; Martinón Torres, María; Gómez Robles, Aida; Prado-Simón, Leyre; Martín Francés, Laura; Lapresa, María; Olejniczak, Anthony; y Carbonell, Eudald (2011): «Early Pleistocene human mandible from Sima del Elefante (TE) cave site in Sierra de Atapuerca (Spain): a comparative morphological study», artículo en inglés publicado en la revista Journal of Human Evolution, 61 (1): págs. 12-25; 2011.

El Homo antecessor ha sido catalogado como el eslabón intermedio entre el Homo erectus y el Homo heidelbergensis, antepasado del Homo neanderthalensis, considerado hasta hace poco como descendiente directo del Erectus. Así parecen demostrarlo los restos de más de treinta y dos individuos encontrados en la Sima de los Huesos de Atapuerca (datados aproximadamente en 300 000 años), que presentan algunos rasgos semejantes a los de los neandertales.

El Paleolítico medio es un período asociado al Homo neanderthalensis, especie característica de Europa, así como de algunas regiones del norte de África y Próximo Oriente. Análisis de emplazamientos demuestran que algunos neandertales fueron habilidosos cazadores en grupo, capaces de matar grandes mamíferos característicos del clima frío del Paleolítico y trabajar la carne, los huesos y la piel mediante herramientas especializadas.

En el trabajo de la piedra se generalizó el método Levallois mediante el cual se produjo la denominada industria Musteriense, cuyas piezas más típicas serían la punta de lanza, la raedera y los denticulados.

La llegada del Homo sapiens dio comienzo al Paleolítico superior, que duró aproximadamente desde el 40000 hasta el 12 000 AP. Probablemente, al principio del periodo coexistieron con los neandertales, pero los humanos modernos los terminaron desplazando. Estos estaban especializados en la caza de grandes animales, a los que, en ocasiones, dirigían hasta trampas en las que perecían manadas enteras.

Sus necesidades nutricionales estuvieron cubiertas principalmente por carne durante los miles de años en los que la vegetación europea estuvo limitada a tundras y estepas, con buena parte del continente cubierto por hielo y nieve durante largos períodos.

Hacia el final, con el Magdaleniense, se alcanzó el clímax en el perfeccionamiento y sofisticación de los métodos productivos de artefactos de sílex, hueso y asta, siendo característicos los arpones, los bastones de mando y numerosos elementos de arte mueble. Fue también el momento cumbre de la pintura rupestre. Hay varios yacimientos con enterramientos múltiples, que contienen algunos esqueletos de enanos y de niños deformes, lo cual sugiere que el sacrificio humano podía ser una costumbre ritual en la Europa de este período.

Desarrollo cultural

Después de más de 100000 años de uniformidad, alrededor de 45000 añosAP (antes del presente) el registro de fósiles de los neandertales cambió abruptamente. Rápidamente, la cultura Musteriense se había vuelto más versátil, y en la nueva cultura Chatelperroniense se infiere la difusión de elementos auriñacienses en la cultura neandertal. Aunque fue muy discutido , este hecho demostró que los neandertales habían adoptado en cierta medida la cultura del Homo sapiens moderno. Sin embargo, el registro de fósiles de neandertales desapareció por completo después del 40000AP.

Si el neandertal también tuvo éxito en la difusión de su herencia genética en la población futura de Europa o si simplemente se extinguió y si es así, lo que lo causó no se puede responder de manera concluyente.

Alrededor de 32000 años atrás, la cultura Gravetiense apareció en las montañas de Crimea (en el suroeste de Rusia).

Por 24000 AP las culturas solutrense y gravetiense estaban presentes en la región al sudoeste de Europa. Se ha teorizado que la técnica / cultura Gravetiense vino con migraciones de la gente de Oriente Medio, de Anatolia, y de los Balcanes. Pueden estar vinculados con las culturas de transición, porque sus técnicas tienen algunas similitudes y son muy diferentes de las auriñacienses, pero este tema es muy oscuro. El Gravetiense también apareció en el Cáucaso y los montes Zagros. Pronto desapareció del suroeste de Europa, con la notable excepción de las costas mediterráneas de Iberia.

La cultura Solutrense, extendida desde el norte de España hasta el sureste de Francia, incluye no sólo una hermosa técnica de piedra, sino también el primer desarrollo significativo de la pintura rupestre en cuevas, el uso de la aguja y posiblemente el arco y la flecha. La cultura Gravetiense más difundida no es menos avanzada, al menos en términos artísticos: la escultura (principalmente venus) es la forma más sobresaliente de expresión creativa de estos pueblos. miniaturadeimagen|Venus de Moravany - figura prehistórica descubierta en Eslovaquia a principios del .

Desde el 20 000 AP

Alrededor de 19000AP, Europa es testigo de la aparición de una nueva cultura, conocida como Magdaleniense, posiblemente arraigada en él la anterior cultura: Auriñaciense. Esta cultura pronto reemplaza al área Solutrense y también al Gravetiense de Europa central. Sin embargo, en el Mediterráneo Iberia, Italia, los Balcanes y Turquía, culturas epi-Gravetienses siguen evolucionando localmente.