El anfiteatro de Saintes, conocido localmente como las Arenas de Saintes (en francés, Arènes de Saintes), es un anfiteatro romano situado en Mediolanum Santonum, la actual ciudad de Saintes, en el departamento francés de Charente Marítimo. Mediolanum era la capital de la civitas Santonum, territorio de los sántonos, y uno de los principales centros urbanos de la antigua Galia Aquitania.
La construcción del anfiteatro probablemente comenzó durante el reinado de Tiberio (14-37 d. C.) y se completó durante la década de 40, bajo Claudio (41-54 d. C.), por lo que figura entre los anfiteatros monumentales más antiguos de la Galia romana.
El edificio mide aproximadamente 126 × 102 m y aprovecha la topografía natural de una estrecha vaguada. Una parte importante de las gradas se apoyaba directamente sobre las laderas, reduciendo la cantidad de estructuras de fábrica necesarias. Su capacidad se estima entre 12 000 y 15 000 espectadores.
Las investigaciones arqueológicas desarrolladas desde comienzos de la década de 2020 han renovado el conocimiento de las últimas fases de utilización de la arena. Bastien Gissinger identificó una importante remodelación hacia el año 275 d. C. y propuso que el anfiteatro continuó utilizándose durante el , con un abandono definitivo no anterior a finales de ese siglo y posiblemente ya en el . En el mismo volumen de Gallia, Karine Robin y Victorine Mataouchek publicaron una nota complementaria indicando que algunos aspectos del artículo requerían rectificaciones relativas al contexto y a las cuestiones científicas de la operación arqueológica.
Los restos del anfiteatro fueron incluidos en la primera lista francesa de monumentos históricos de 1840. Desde comienzos de la década de 2020 el monumento es objeto de una importante campaña de restauración acompañada de nuevas investigaciones arqueológicas.
Ubicación
El anfiteatro se encuentra al suroeste del núcleo de la ciudad antigua, cerca del límite de su antigua zona urbanizada. Para su construcción se eligió una vaguada orientada aproximadamente de este a oeste y abierta hacia el este, en dirección al río Charente. Las partes norte y sur del edificio se apoyan directamente sobre las laderas naturales.
Al oeste discurría la vía romana que comunicaba Saintes con Burdigala, situada sobre el terraplén que sostiene esa parte del monumento. Las excavaciones realizadas durante las obras de restauración de la década de 2020 descubrieron los cimientos de un puente galorromano bajo la entrada occidental, confirmando la importancia de este eje viario.
Tras quedar fuera del recinto urbano de la ciudad tardoantigua, el anfiteatro no volvió a quedar integrado en la expansión urbana de Saintes hasta comienzos del .
Historia
Construcción y utilización en la Antigüedad
izquierda|miniaturadeimagen|Dibujo del anfiteatro en el .
Aunque en la historiografía más antigua se planteó que la construcción podía haber comenzado durante el reinado de Augusto, las investigaciones actuales la sitúan más generalmente bajo Tiberio. El monumento quedó terminado durante el reinado de Claudio, en la década de 40. Un fragmento de inscripción hallado en el anfiteatro menciona a Claudio, mientras que diversas características arquitectónicas son propias de la época julio-claudia.
El anfiteatro acogía espectáculos como combates de gladiadores (munera) y cacerías o luchas con animales (venationes).
Las excavaciones realizadas en la arena a comienzos de la década de 2020 documentaron una importante fase de remodelación hacia 275 d. C. Gissinger interpretó que el estado final conservado de la arena cubría en gran medida las fases anteriores. El nuevo pavimento presentaba un perfil ligeramente abombado destinado a conducir el agua de lluvia hacia los bordes.
Al pie del muro del podio se instaló un canal periférico de madera. El análisis dendrocronológico de las piezas de roble conservadas en el sector suroccidental fecha la tala de los árboles en el otoño o invierno de 274-275. El agua recogida por este canal se dirigía hacia una alcantarilla central que atravesaba longitudinalmente la arena. El conducto, probablemente originado en una fase anterior pero modificado durante la remodelación, incluía dos depósitos en su parte central que facilitaban su mantenimiento y el acceso al agua.
Las monedas y los escasos fragmentos de cerámica recuperados llevaron a Gissinger a considerar que la arena continuó utilizándose al menos durante la primera mitad del . A partir del relleno observado posteriormente en el sector occidental, propuso que el abandono definitivo no se produjo antes de finales del y que pudo tener lugar durante el .
Esta interpretación cuestionó la visión tradicional según la cual el anfiteatro habría sido abandonado y sistemáticamente desmontado ya durante el Bajo Imperio para proporcionar materiales a las fortificaciones tardorromanas de Saintes. Gissinger planteó la posibilidad de que el recinto amurallado y un anfiteatro todavía utilizado coexistieran durante cierto tiempo. La nota complementaria de Robin y Mataouchek publicada ese mismo año, sin embargo, señaló la necesidad de introducir rectificaciones en el contexto científico y arqueológico de aquel estudio.
Tras su abandono, el edificio fue utilizado progresivamente como cantera y parte de sus materiales se reutilizó durante la Edad Media.
Redescubrimiento y primeras restauraciones
izquierda|miniaturadeimagen|La arena durante las inundaciones de 1982.
Desde el el monumento fue reconocido como un antiguo edificio de espectáculos y comenzaron a realizarse levantamientos y descripciones de sus ruinas. En 1840 fue incluido en la primera lista francesa de monumentos históricos.
En 1877 se realizaron excavaciones y trabajos de despeje y restauración. Desde finales del el anfiteatro volvió a utilizarse ocasionalmente como lugar de espectáculos, aunque algunas intervenciones antiguas se realizaron con criterios distintos de los actuales de conservación arqueológica.
miniaturadeimagen|Trabajos de excavación y limpieza en 1906.
En 1906 una nueva campaña retiró varios metros de sedimentos acumulados sobre la arena. En 1982 unas fuertes inundaciones anegaron la arena y causaron daños y derrumbes, especialmente en el sector de la entrada occidental.
En la actualidad subsisten principalmente la arena, los cimientos del edificio, una parte importante de los muros radiales y varias bóvedas próximas a la entrada oriental. Las superestructuras han desaparecido y solo se conservan parcialmente las filas inferiores de las gradas, algunas de ellas reconstruidas durante restauraciones del .
Investigaciones y restauración desde 2017
miniaturadeimagen|La entrada oriental, conocida como puerta de los Vivos.
Una nueva etapa de investigación y conservación comenzó en 2017. Un diagnóstico arquitectónico y arqueológico efectuado en 2018 constató el avanzado deterioro de las dos grandes entradas monumentales y la necesidad de actuaciones de consolidación.
En 2019 el anfiteatro fue seleccionado como proyecto emblemático de Nueva Aquitania de la Mission Patrimoine, programa dedicado a la conservación de monumentos en peligro.
Las obras principales de restauración de las entradas comenzaron a comienzos de la década de 2020. La primera intervención afectó a la entrada oriental, tradicionalmente conocida como puerta de los Vivos. Sus estructuras fueron consolidadas y restauradas, y la puerta fue inaugurada el 14 de agosto de 2024.
La segunda gran intervención se concentró en la entrada occidental o puerta de los Muertos. Tras la consolidación de las bóvedas, la restauración de los paramentos, el control de la vegetación y el acondicionamiento de los accesos, la puerta restaurada fue inaugurada el 18 de abril de 2025.
El seguimiento arqueológico de las obras permitió estudiar sectores hasta entonces difícilmente accesibles. Entre los hallazgos figuran fragmentos de madera conservados de los encofrados empleados en la construcción de las bóvedas durante el , restos de bancos de piedra y los cimientos de un puente galorromano bajo la puerta de los Muertos. Este último descubrimiento confirmó el paso por este punto de un antiguo eje viario que comunicaba Mediolanum con Burdigala.
El análisis de las estructuras también ha permitido estudiar con mayor detalle la organización de la construcción romana y la circulación de los espectadores. Los accesos distribuían al público entre diferentes sectores de la cavea, reflejando la jerarquización social de quienes asistían a los espectáculos.
El principal problema de conservación sigue siendo el agua. El diagnóstico del monumento ha señalado un importante desequilibrio hidráulico que mantiene las estructuras saturadas de humedad y acelera su erosión.
En marzo de 2026 la ciudad preveía una nueva fase de obras para finales de ese año, destinada a intervenir en el podio y los vomitorios y, posteriormente, a mejorar el saneamiento hidráulico general del edificio.
Descripción
Arquitectura general
izquierda|miniaturadeimagen|Sector norte de la cavea, apoyado sobre el terreno natural y los terraplenes. miniaturadeimagen|Sector oriental de la cavea y bóvedas radiales.
La construcción del anfiteatro aprovecha intensamente el relieve natural. Las laderas rocosas norte y sur del valle fueron recortadas para sostener parte de la cavea. Al oeste, el valle está cerrado por un terraplén que sirve igualmente de apoyo a las estructuras.
Muros radiales de contención delimitan corredores y compartimentos rellenos de tierra que regularizan la superficie de la cavea. Esta disposición forma la parte maciza del edificio. En cambio, el sector oriental, orientado hacia el Charente, fue construido sobre bóvedas radiales y constituye una estructura hueca. Allí la fachada alcanzaba su máximo desarrollo, con dos niveles de arcadas.
El anfiteatro combina así características de los edificios apoyados en el terreno y de los anfiteatros construidos mediante sistemas de bóvedas y estructuras huecas.
El edificio mide aproximadamente 126,40 m en su eje mayor y 101,60 m en el menor. Su capacidad se estima entre 12 000 y 15 000 espectadores. La arena mide aproximadamente 65,20 × 39,20 m.
La mayor parte de la mampostería utiliza pequeños mampuestos de piedra caliza en los muros anulares y radiales, mientras que en arcos y bóvedas se emplearon piedras planas colocadas de canto. Los grandes sillares se reservaron principalmente para las zonas más sometidas a esfuerzos o que exigían una terminación más cuidada, como las gradas inferiores, el muro del podio, las escaleras y las jambas de las entradas.
Cavea y accesos
miniaturadeimagen|Entradas oriental, en primer plano, y occidental.
Dos grandes accesos situados en los extremos este y oeste del eje mayor comunican la arena con el exterior mediante pasajes abovedados bajo la cavea. La entrada oriental recibe tradicionalmente el nombre de porta Sanavivaria, o puerta de los Vivos, y la occidental el de porta Libitinensis, o puerta de los Muertos.
La entrada occidental, que había quedado parcialmente tapiada y colmatada en época contemporánea, fue despejada, consolidada y restaurada durante las obras de la década de 2020 y volvió a abrirse en abril de 2025. Bajo ella se descubrieron los cimientos del puente romano asociado a la antigua vía hacia Burdeos.
El anfiteatro no dispone de una galería anular continua en la planta baja. Una galería de este tipo existía en el nivel superior y en las proximidades de la entrada oriental, a la que se llegaba mediante escaleras situadas en los sectores vecinos.
Una explanada rodeaba exteriormente parte del anfiteatro desde el norte hacia el oeste, situada unos diez u once metros por debajo de la coronación de la cavea. Desde ella los espectadores accedían a diferentes sectores de las gradas mediante una serie de escaleras delimitadas por los muros radiales.