miniaturadeimagen|Monumento a Simón Bolívar en el Puente de Boyacá El culto a la personalidad de Simón Bolívar es la adoración y alabanza a la figura del líder y político venezolano Simón Bolívar en Venezuela y partes de América Latina, dónde monedas, plazas, municipios, estados y un país llevan su nombre. El culto a la personalidad a Bolívar surge tras el proceso de independencia, ante el creciente nacionalismo y las ideas de intelectuales del romanticismo que mitificaron su imagen debido, en parte, a que Bolívar fue probablemente el primer latinoamericano universal por su innegable protagonismo en la lucha anticolonial.
Bolívar fue admirado tanto en América como en Europa, en general en seis países lo consideran el padre de la patria: Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y su natal Venezuela. En gran parte de América su figura fue alabada y una diversidad de intelectuales y políticos de varias latitudes fomentaron la creación de una corriente de pensamiento llamada bolivarianismo, por medio de una red organizaciones denominadas 'sociedades bolivarianas'.
En Venezuela, el culto a Bolívar fue formado lo largo del por la élite política-intelectual como una herramienta de cohesión de una república recién formada y en constantes conflictos internos. Escritores e historiadores como Eduardo Blanco, Juan Vicente González, Antonio Leocadio Guzmán y Mario Briceño Iragorry llegaron casi a divinizar a Bolívar y contribuyeron a la formación del bolivarianismo.
Bolívar fue usado como factor de unidad y legitimación de regímenes militares autoritarios en Venezuela como lo fueron Antonio Guzmán Blanco, Juan Vicente Gómez, Eleazar López Contreras y Marcos Pérez Jiménez. Los primeros gobiernos de la democracia venezolana, si bien no abandonaron el culto a Bolívar, sí lo redujeron considerablemente, pues el orden político se habría conseguido, por lo que su figura se hizo menos necesaria. En 1999, tras una larga crisis institucional y económica, Hugo Chávez es electo presidente, dando inicio a un movimiento denominado Revolución Bolivariana, ideológicamente bolivariano y eventualmente también socialista, donde el culto a Bolívar llegó a niveles muy notables, y su nombre, imagen e ideas se volvieron omnipresentes en la sociedad venezolana.
Algunos autores evalúan negativamente el culto a Bolívar. Según el escritor Elías Pino iturrieta, Bolívar "se convirtió en la religión republicana y en un santo a vestir del ropaje que más convenga a los políticos de turno". El historiador Germán Carrera Damas expresa que "un culto del pueblo fue convertido por la clase dominante en un culto para el pueblo. Es decir que pasó de ser expresión de admiración y agradecimiento a ser un instrumento de manipulación ideológica del pueblo". Otros autores por su parte opinan que este culto fomenta el patriotismo y sirve a la transformación y el mejoramiento de la sociedad venezolana.
Venezuela
El culto a Bolívar surge tras el proceso de independencia de Venezuela, su figura es vista como el fundador de la patria, y a veces la conciencia nacional es unida con las ideas de Bolívar. No hay acuerdo entre los historiadores sobre cuando inicia el culto a Bolívar, el historiador Manuel Caballero considera que si bien Bolívar no llegó a los extremos de Stalin, sus tendencias dictatoriales y la constante referencia a su muerte, dejó la puerta abierta a su culto. Germán Carrera Damas piensa que el culto surge en 1842 con la repatriación de sus restos, el escritor Pierre Vayssière opina que inicia en 1852 con la construcción del panteón nacional, el sepulcro de Bolívar. Por su parte el historiador Nikita Harwich considera que surge bajo el gobierno de Antonio Guzmán Blanco quien exaltó la figura de Bolívar hasta alcanzar matices religiosas.
Inicio Bolívar destaca por sus proezas militares, en particular la Campaña Admirable de 1813, que se llevó a cabo tras la caída de la Primera República y que generó el surgimiento de la segunda república, tras el fin de la campaña, Bolívar entra triunfante en Caracas y el 14 de octubre de 1813 la Municipalidad de Caracas le concede el título de El Libertador, al que Bolívar respondería “Libertador de Venezuela: título más glorioso y satisfactorio para mí, que el cetro de todos los imperios de la tierra”. Algunos autores consideran que la victoria en la Batalla de Boyacá en la campaña de la Nueva Granada, convirtió a Bolívar en el padre de la patria y daría inicio al sueño político bolivariano, la Gran Colombia.
Según Manuel Caballero, Simón Bolívar es en parte artífice de su culto, considera que Bolívar fue un hábil y pragmático líder militar, se vuelve abolicionista para obtener ayuda haitiana, antiestadounidense para lograr la simpatía de Inglaterra y jacobino por el apoyo de la juventud revolucionaria de Caracas. Para Caballero, a Bolívar no le tiembla el pulso para cometer atrocidades con el fin de lograr sus objetivos, como la masacre de pasto o el decreto de guerra a muerte, incluso, Bolívar se quita de en medio a posibles competidores de su liderazgo, como cuando entrega al general Francisco de Miranda a los españoles o cuando ordena el fusilamiento del general pardo Manuel Piar acusándolo de querer instaurar una "pardocracia".
Según Caballero tras lograr la independencia, Bolívar comienza a desarrollar tendencias dictatoriales, sueña con un estado panamericano conservador militarista con concentración de poderes, opuesto a las ideas federalistas. Caballero sugiere similitudes entre las ideas de Bolívar y la ideología fascista, su estilo es militarista y su gobierno se apoya en las masas, Bolívar era un simpatizante de las ideas del filósofo Jean-Jacques Rousseau, quien creía que el estado debía tener un gran control de la sociedad.
Consolidación En 1842 el presidente de Venezuela José Antonio Páez solicita la repatriación de los restos de Bolívar desde Santa Marta y el 17 de diciembre de 1842 en el aniversario de su muerte son recibidos sus restos y su espada. En 1852 el presidente Antonio Guzmán Blanco ordena construir el Panteón Nacional de Venezuela en la antigua Iglesia de la Santa Trinidad, donde fueron trasladados los restos de Bolívar, en 1876 se exhuman de nuevo los restos de Bolívar y son colocados en el panteón.
Guzmán Blanco fue uno de los principales artífices del culto a Bolívar usando su figura para legitimar su gobierno autoritario, el 28 de octubre de 1872 en las fiestas de la paz se exponen las pertenencias de Bolívar, dos años después, el 7 de noviembre de 1874 inaugura la estatua ecuestre del libertador en Caracas donde Guzmán Blanco proclama que Bolívar es "el hombre más grande que ha producido la humanidad después de Jesucristo". En 1883 celebra el centenario de su nacimiento, además de construir el panteón nacional donde se colocarían los restos de Bolívar. Durante esta época, tanto el partido liberal como el conservador buscaron apropiarse de la figura e ideas de Bolívar para sus fines políticos y su figura fue usada como base de la unidad nacional.
En 1888 el escritor y político Eduardo Blanco publica la obra Venezuela heroica donde se hace una exaltación y mitologización del proceso de independencia y de los próceres de esta, haciendo énfasis en la figura de Bolívar. Tras su publicación Blanco se trasformó en un figura del patriotismo, el libro fue considerado el libro de la patria, y en 1904 se había reimpreso la quinta edición. El libro tuvo un importante alcance formativo en la sociedad venezolana y, por su estilo, en el culto a los héroes de la independencia, lo que generó, según autores, una confusión entre la conciencia nacional y el culto a los líderes de la independencia. La importancia del libro fue reconocida por el político cubano José Martí quien tras su lectura dijo «“Es un viaje al Olimpo, del que se vuelve fuerte para las lides de la tierra, templado en alto yunque, hecho a dioses”».
El dictador Juan Vicente Gómez usó la figura de Bolívar para legitimar su régimen, la veneración al prócer era constante durante su gobierno y llegó a venerar el samán de Güere declarándolo monumento nacional, árbol por donde pasó el libertador durante la lucha independencia. El intelectual Laureano Vallenilla Lanz fomentó la visión cesarista de Bolívar para apoyar la dictadura de Gómez, Vallenilla Lanz proclamó que “…Bolívar hubo de imponerse para refrenar la anarquía, establecer el orden y el respeto a la autoridad". Gómez impulsó una diplomacia bolivariana liderada por Caracas y formada por países bolivarianos y en 1911 se celebra en Caracas el congreso de los países bolivarianos.
Durante el gobierno de Eleazar López Contreras, en 1938 se funda la Sociedad Bolivariana de Venezuela, según palabras de López Contreras su finalidad era “ser propulsora del movimiento cívico que, tendiendo a la mayor gloria del Libertador, crea una definida conciencia nacional”. La Sociedad Bolivariana fomentó la enseñanza y difusión de las ideas políticas de Bolívar, así como una actitud reverencial y de culto, posteriormente esta función también sería cumplida por la Academia Nacional de la Historia. López Contreras diseño y promovió el adoctrinamiento del bolivarianismo en la sociedad venezolana, siendo el primer intento de instaurar una república bolivariana.
El 5 de mayo de 1941 el general Isaías Medina Angarita prestó juramento como presidente electo en los siguientes términos "Juro ser fiel a la doctrina bolivariana y al principio republicano de la alternabilidad en el poder público”, su declaración fue recogida en el libro de Juramento de Fe Bolivariana instaurado por decreto presidencial el de 10 de mayo de 1941.
El dictador Marcos Pérez Jiménez forma el movimiento denominado "Nuevo Ideal Nacional”, para justificar su régimen y el combate contra el comunismo, este movimiento apelaba al culto heroico a Bolívar y que el ejército se proclamara como heredero y guardián del mismo. Tras la conquista de la democracia en 1958, llega a la presidencia Rómulo Betancourt, a partir de su gobierno y durante los sucesivos gobiernos democráticos el culto a Bolívar disminuye, su figura se mantiene como un elemento del patriotismo y sus ideas se usaron de forma retórica.
La Revolución Bolivariana miniaturadeimagen|Valla con la imagen de Simón Bolívar, Hugo Chávez, José Martí y Fidel Castro. En 1982 se funda el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), una organización cívico-militar de izquierda liderada por el militar venezolano Hugo Chávez, inspirado ideológicamente según Chávez en el árbol de las tres raíces Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora. Los miembros del MBR-200 al unirse, de forma simbólica, debían realizar el juramento bolivariano el cual era similar al juramento del Monte Sacro realizado por Simón Bolívar.
El 4 de febrero de 1992 Chávez lidera un golpe de Estado fallido contra el presidente Carlos Andrés Pérez, Chávez y los militares son detenidos, sin embargo, la intentona golpista catapulta su popularidad y la de su movimiento político ante la crisis en la que se encontraba el país. Tras salir de prisión Chávez logra ganar la elección presidencial de 1998 liderando un proceso denominado “Revolución bolivariana". Entre sus primeras acciones promueve la reforma de la constitución en la que cambia el nombre del país a República Bolivariana de Venezuela, Chávez la considera la V república, y en el primer artículo se declara que el estado "fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, justicia y paz internacional en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador”.