miniaturadeimagen|292x292px|Dos lonas de la serie Indignadas en la exposición Vasos Comunicantes. Colección 1881-2021. Museo Reina Sofía, Madrid, 2021 Vasos comunicantes es el nombre de la reordenación de la colección permanente del Museo Reina Sofía inaugurada el 26 de noviembre de 2021. Organizada con un enfoque interdisciplinar, recoge obras y materiales desde 1881 hasta la contemporaneidad.

Misión La reordenación re planteo con el fin de completar algunas lagunas históricas de la colección presentada en 2009, como el periodo del exilio o de la autarquía, así como también perspectivas no tenidas en cuenta, como la de las mujeres artistas o el arte latinoamericano.

Es el resultado del trabajo desarrollado de forma transversal por los diferentes departamentos del museo. Algunas de estas investigaciones habían servido para armar las tesis de exposiciones realizadas en el museo durante la década anterior, como fue el caso de Campo cerrado, Perder la forma humana o Principio Potosí. En este sentido, el museo había ido adquiriendo fondos para su colección relacionados con estas investigaciones. También provenían del estudio de la colección por parte de investigadores internacionales provenientes de otros museos, universidades y centros de investigación. O incluso del estudio profundo de los fondos documentales de la biblioteca.

Organización Desde mayo de 2021 y de manera paulatina, el museo fue mostrando nuevas salas de exposición y anticipando ciertas claves de la propuesta. Una de ellas era la incorporación del término “episodio” para diferenciar y nombrar cada una de las partes de la reordenación, tratando de dar un carácter seriado a la colección. Sin embargo, cada uno de los episodios cuenta con una entidad propia. Además, la lectura de un episodio a otro no es necesariamente lineal, pues se provocaban deliberadamente saltos geográficos y temporales. Estas discontinuidades se pensaron necesarias para acercarse a la historia desde un punto de vista contemporáneo, a la vez que permiten que el visitante pueda saltarse cualquiera de los episodios sin que los restantes dejaran de tener sentido.

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Con estas declaraciones Manuel Borja-Villel desmintió la idea de que la reordenación había sido un hecho arbitrario o “un cambio de moda” y que, al igual que las exposiciones temporales y las actividades públicas, la colección tampoco podía obviar el cambio paradigma del momento actual.

De esta forma, el museo pretendía reforzar su pertinencia con el presente y su intención de contribuir como institución pública a una mejor comprensión de la época actual. Siguiendo esta estrategia, la reordenación se concibió como un instrumento democrático que pudiera ayudar a entender mejor el contexto histórico en el que vivimos, al mismo tiempo que permita deconstruirlo, desvelar sus fake news y aproximarse a lo silenciado por la historia oficial.

Para conseguir narrar este presente común, los episodios proponen una revisión crítica del pasado con una perspectiva actual, tratando de revertir las miradas patriarcales y coloniales. Algunos de los recursos más empleados en la reordenación son:

La reconstrucción de exposiciones y proyectos expositivos del , lo que contribuye a mostrar desde la historiografía “cómo se ha construido la historia, cómo hemos heredado ciertos conceptos […] como si formaran parte de una visión casi universal”. Las genealogías y relaciones, lo que permite una historia del arte planteada más allá de una sucesión cronológica de grandes acontecimientos, movimientos artísticos, autores y obras. En su lugar, pretende profundizar “en los andamiajes, las relaciones, los ecos, los silencios, las continuidades y las rupturas”. Un caso representativo de esta museografía es el de la artista Maruja Mallo, cuya obra aparece contextualizada dentro de las vanguardias históricas en España, relacionada con la producción de los artistas en el exilio y también junto con las identidades ciborg teorizadas por Donna Haraway. Una forma de pensar la colección que parte desde las propias obras, como destaca la jefa del Área de Colecciones Rosario Peiró, al apuntar que “una obra junto con otra puede hablar de algo, y junto con otra diferente puede hablar de otra cosa”. Aquellas manifestaciones artísticas y a aquellos materiales de archivo que han sido tradicionalmente considerados como marginales o secundarios, como son los dibujos abocetados, los fotolibros, las piezas de poesía visual, como también a otras creaciones realizadas en formatos de producción sencilla y fácil circulación, como los carteles y las revistas. El espacio público y las ciudades, concretamente. De esta forma, las nuevas salas expositivas recorren la historia del urbanismo y la arquitectura, tanto de manera específica como transversal a lo largo de todo el discurso expositivo. Ocupan una posición principal en las salas dedicadas a la especulación inmobiliaria y el estallido de su burbuja, el cual agravaría la crisis económica española entre 2008 y 2014. El paradigma de la crisis recorre toda la reordenación pues, como afirma Borja-Villel, se ha convertido en “algo estructural en nuestras sociedades” y se extiende a través del auge del neoliberalismo, la crisis migratoria global y la emergencia medioambiental. Como forma de resistencia a este escenario, la colección propone la atención a los cuerpos "y la colaboración basada en los afectos", capaz de entender la vida desde la vulnerabilidad y la interdependencia.

Episodios La presentación Vasos comunicantes está organizada en torno a 8 episodios, independientes pero conectados. Están propuestos de forma cronológica, aunque no continuada. Cada uno recoge una serie de obras y materiales que ejemplifican diferentes contextos y tesis. Cada episodio tiene un tamaño diferente, contando el más grande de todos veintidós salas y el más pequeño tan solo ocho. alt=Episodio 1 de la Colección Vasos Comunicantes del Museo Reina Sofía|miniaturadeimagen|289x289px|Episodio 1 de la Colección Vasos Comunicantes del Museo Reina Sofía

Episodio 1. Territorios de vanguardia: ciudad, arquitectura y revistas El primer episodio pone el foco en los espacios donde aparecieron y se fraguaron los movimientos artísticos de vanguardia de principios del , resumidos en tres: las ciudades, la arquitectura y las revistas. En cuanto a las ciudades, se presentan salas específicas dedicadas a París, Barcelona y Madrid que se contextualizan con obras emblemáticas de artistas como Pablo Picasso, José Gutiérrez Solana e Isidre Nonell y fotografías de autores como Alfonso (Alfonso Sánchez García) y su hijo, Alfonso Sánchez Portela.

La parte dedicada a la arquitectura, como disciplina profundamente alterada por todos los cambios que tienen lugar en ese momento, presta atención a los proyectos urbanísticos que intentaron dar respuesta a las carencias y necesidades de la clase obrera y a la configuración de la ciudad moderna. En este sentido, se abordan otras urbes protagonistas como Nueva York, Ciudad de México, Lima y Buenos Aires, donde destaca el trabajo del museo en una de sus líneas de investigación fundamentales: la relación del arte español con el arte latinoamericano.

Por último, algunas salas específicas están dedicadas a las publicaciones y exposiciones de la época, como la revista Documents, dirigida por Georges Bataille, o la Gaceta de Arte, editada en Santa Cruz de Tenerife entre 1932 y 1936. También se destaca la importancia de las Galeries Dalmau de Barcelona y uno de los acontecimientos más relevantes para el arte español, la Exposición Internacional de París de 1937, para la que Pablo Picasso realizaó el Guernica. La institución recupera también algunas de las salas de su exposición temporal La noche española, la cual tuvo lugar en el año 2008 y en la que se incluyen piezas de Natalia Goncharova, Pablo Picasso, Alberto Sánchez o Salvador Dalí.

Episodio 2. El pensamiento perdido El segundo capítulo de esta reordenación se centra en el exilio republicano español, una de los ejes principales en la investigación de los conservadores del museo. En las salas aparecen expuestos toda una serie de materiales relacionados con artistas españoles exiliados a causa de la guerra civil española y del posterior régimen franquista. Entre otros contenidos, este episodio contiene fotografías que documentan la huida de los republicanos españoles a Francia, los campos de concentración franceses para los españoles y también la producción realizada por algunos artistas desde estos lugares, como es el caso de Antonio Rodríguez Luna.

En este episodio se marcan también algunas personalidades referentes en el pensamiento en torno al exilio, como fueron el escritor Max Aub, el artista Josep Renau, el psiquiatra Francesc Tosquelles y el cineasta José Val del Omar.

Episodio 3. Campo cerrado Este tercer episodio se centra en el periodo autárquico español que tuvo lugar entre el final de la Guerra Civil en 1939 hasta el año 1953. Una época que, como describe el texto de sala, está “marcada por la coexistencia de dos visiones, la de la realidad de las dificultades cotidianas y la del relato del arte oficial”.  

Tomando el discurso de la exposición homónima comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco y realizada en el museo en el año 2016, este capítulo ahonda en la actividad constructiva llevada a cabo por el gobierno franquista para, por un lado, hacer frente al gran problema de la vivienda que acontecía tanto en el campo como en la ciudad y, por otro, a edificar los grandes monumentos del régimen. Los materiales como fotografías, planos y maquetas ocupan toda una serie de salas relacionadas con este ímpetu por explorar lo arquitectónico, acompañadas de obras de artistas como Pancho Cossío, José Gutiérrez Solana, Godofredo Ortega Muñoz o Josep Guinovart.

Ahora bien, este capítulo también da cierto protagonismo a las creaciones realizadas por la "vanguardia frívola”, llamada así por Jordana Mendelson en referencia a aquel movimiento formado por artistas que desde los espacios periféricos de las grandes ciudades participaban en eventos populares como escapatoria al control represivo del Estado. Así, ferias, circos, teatros de variedades y clubes nocturnos se convirtieron en puntos de encuentro para el nacimiento de algunas formas de contracultura.

Además, este episodio hace patente uno de los aspectos fundamentales de esta nueva configuración de la colección, como es el interés por las exposiciones consideradas como armas de poder y propaganda, entre las que destacan la Exposición de Arte Abstracto de Santander (1953) y el Pabellón Español de la IX Trienal de Milán (1951). Este último, enormemente importante tanto para la historia del diseño español como para la política cultural, se ha reconstruido también en una de las salas del museo gracias a los documentos procedentes del archivo del arquitecto José Antonio Coderch, donado a la institución en 2019, y al relato y materiales de uno de los pensadores más importantes de la posguerra española, Rafael Santos Torroella.

Episodio 4. Doble exposición: el arte y la Guerra Fría Este apartado retoma la importancia de las exposiciones abriendo el foco a una mirada internacional y durante el periodo denominado como Guerra Fría. En concreto, atiende a la estrategia de Estados Unidos de utilizar las exposiciones con el fin de diseñar el nuevo escenario geopolítico. Como contestación, también se recogen algunas derivas artísticas que se opusieron a este discurso, como las llevadas a cabo por Richard Hamilton, por los llamados artistas libres de Alba o los letristas franceses.