thumb|right|250px|Detalle del Códice Azcatitlan en el que aparece el glifo que representa al pueblo tepaneca, en donde por encima del glifo calli (casa) aparece el glifo tetl (piedra). El nombre gentilicio tepanecas parece derivar de un locativo correspondiente a su país o región original-mítica, Tepanohuayan "el pasadero", también llamada Tepano, cuyo gentilicio correspondiente es tepanécatl. Ideográficamente se representa con una piedra, de ahí que se crea que su etimología proviene de tepan "sobre las piedras".De hecho no existe ninguna población que se llame "Tepan". Tepanohuayan sin embargo además de ser visualizado como lugar mítico, es usado en los documentos coloniales para referirse a varias ciudades tepanecas; así se habla de Azcapotzalco-Tepanohuayan, de Tlacopan-Tepanohuayan, de Coyohuacan-Tepanohuayan, incluso cerca de Atlacuihuayan existía una población así nombrada. Tal vez su valor se deba a la condición de estar en la orilla poniente del lago de Texcoco y ser la región donde se embarcan para "pasar" al otro lado. A sus territorios conquistados se les denominaba Tepanecapan "tierra de los tepanecas".

Tepaneca es el nombre gentilicio de un pueblo prehispánico, a quienes el historiador novohispano Fernando de Alva Ixtlichóchitl atribuye un origen chichimeca,El término chichimeca no se refiere, para los efectos de este artículo, a los actuales pueblos indígenas del norte de México, sino a una conceptualización genérica que los pueblos mesoamericanos de lengua náhuatl tenían de los pueblos nómadas y seminómadas oriundos de la región actualmente denominada Aridoamérica. En efecto, después de la caída de Tula en el siglo XII de nuestra Era, se produjo en el área central mesoamericana una dispersión de pueblos anteriormente integrados en la unidad política tolteca -generalmente admitidos por otros pueblos deseosos de adquirir o asimilar la cultura heredada por dichos grupos humanos-, así como oleadas migratorias de grupos nómadas y seminómadas del norte. Así, los pueblos establecidos en la Cuenca de México, que se consideraban a sí mismos herederos del legado cultural tolteca, aplicaban a esos pueblos venidos del norte el término chichimeca, que según la conceptualización de Diego Muñoz Camargo significa "hombres salvajes", señalando que "la derivación de este nombre procede de hombres que comían las carnes crudas y se bebían y chupaban las sangres de los animales que mataban, porque chichiliztli es tenido en lengua mexicana por mamar" (Historia de Tlaxcala, edición de Germán Vázquez, Crónicas de América 42, Dastin, Madrid, p. 84). De acuerdo con ello, chichimeca proviene del verbo náhuatl "chichi" que significa mamar y que se aplicaba, despectivamente, en alusión de los hábitos poco "civilizados" de esos pueblos. En ese contexto, el término chichimeca utilizado por los antiguos pueblos nahuas no se refería a un origen étnico más o menos común de los pueblos a quienes se les aplicaba, sino de manera un tanto discriminativa, asimilándolo a salvajes, bárbaros o montañeses. Sin embargo, llama la atención que prácticamente todos los pueblos asentados en la Cuenca de México aluden a su origen chichimeca, exaltando las virtudes guerreras de un pueblo migrante, esforzado y con pasado ilustre (véase: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Obras Históricas, tomo II, cap. XV, p. 39, y cap. XXXII, p.82, en la que el autor hace énfasis a la asociación de los acolhuas a la línea del legendario emperador chichimeca Xólotl de Tenayuca). datando su llegada la Cuenca de México a mediados del de nuestra Era.

Otros autores, como el estadounidense Charles Gibson, ven a los tepanecas como una rama de una migración otomí llegada al valle de México en el s.XIII.

Según la tradición recopilada por varios historiadores, el pueblo tepaneca constituía una de las siete tribus que iniciaron la migración desde Chicomoztoc (en lengua náhuatl, “en las siete cuevas”; lugar sobre cuya ubicación no existe certeza: Mientras que a mediados del la opinión generalizada era que su localización estaba en la actual zona arqueológica de La Quemada, en el estado mexicano de Zacatecas, la opinión de investigadores posteriores la han ubicado en la parte norte de la Cuenca de México, o en dirección a la antigua Tula, e incluso específicamente en el cerro conocido como Chiconauhtla, al sur del valle de Teotihuacán). Al pueblo tepaneca correspondió, seguramente por su poderío militar, una de las mejores zonas, donde fundaron Azcapotzalco, el principal altépetl del territorio dominado por esta etnia, conocido como Tepanecapan.

A la llegada de los españoles a la Cuenca de México, el pueblo tepaneca se encontraba sometido por la Triple Alianza encabezada por Tenochtitlán, no logrando permanecer como grupo étnico, y sólo se tiene referencia de su existencia a través de la tradición prehispánica plasmada en diversos códices y documentos recopilados por historiadores novohispanos.

El gentilicio Tepanecas No existe certeza sobre la etimología del gentilicio tepaneca, ni tampoco sobre su correcta traducción, sino que son varias las posibilidades al respecto.

Hay quienes afirman que la palabra tepaneca (del náhuatl tepanecatl), se deriva del topónimo te-pan, de te- 'piedra' y -pan (sufijo locativo que denota un contacto sin penetración) que literalmente se traduce 'sobre, encima de'-, de acuerdo con esta interpretación tepan significaría '[lugar] sobre la piedra'.Carrasco, Pedro. Los otomíes. Historia y cultura prehispánica de los pueblos mesoamericanos de habla otomiana. México, UNAM, p. 14.Launey, Michel. Introducción a la lengua y a la literatura náhuatl, UNAM, México D.F., p. 117. Esta propuesta es objetada por otros investigadores al no tenerse noticia o referencia de lugar alguno que se llame Tepan. Pero debe tenerse en cuenta que los topónimos nahuas no solamente se refieren a poblaciones (Teotihuacán, Tula, Azcapotzalco), sino también a lugares específicos como accidentes geográficos (Chapultepec: Cerro del Chapulín) o incluso a elementos constuctivos (por ejemplo, tepān machiotl: mojón; tepāncalli, tepānyo 'cercado de paredes'), y bajo esa premisa tepān podría haberse referido a un recinto amurallado.

De acuerdo con ello, de la tradición oral indígena plasmada en los escritos de los primeros historiadores novohispanos, así como de la labor interpretativa de los modernos investigadores, se deduce que el uso de la palabra "tetl" en el gentilicio tepaneca se refiere a la piedra como elemento constructivo y no como accidente del terreno.

Así, el jesuita Juan de Tovar es uno de los primeros estudiosos novohispanos en proponer el significado del gentilicio tepaneca, al señalar:

Tepanohuayan, de acuerdo con las fuentes, era el nombre para referirse genéricamente al territorio nuclear de los tepanecas:Alvarado Tezózomoc, Fernando. Crónica mexicáyotl, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, México, D. F., p. 68. Así, cuando Azcapotzalco constituía el altépetl dominante del territorio tepaneca, se le aplicaba el término Tepanohuayan; pero cuando Tlacopan pasó a ocupar el lugar preponderante entre las poblaciones tepanecas, dicho término se le aplicó entonces a ese altépetl.Códice Chimalpopoca. Anales de Cuauhtitlan y Leyenda de los soles. Traducción de Primo Feliciano Velázquez, Instituto de Investigaciones Históricas, UNAM, México, D. F., pp. 35, 42, 63. Aun así, en al menos dos fuentes se cita una población específica con el nombre Tepanohuayan,Al respecto, véase: Pérez-Rocha, Emma y Rafael Tena. La nobleza indígena del centro de México después de la conquista, INAH, México, D. F., pp. 249-251 (citando el Memorial de los Pueblos de Tlacopan); y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, Obras Históricas, tomo I, p. 376. sin embargo, por la poca importancia que denotan dichas poblaciones y bajo el contexto histórico en que se citan, no podría decirse que se tratase de una población que fuera el origen del pueblo tepaneca y, de esa forma, de su gentilicio.

La utilización de tetl como elemento constructivo y no como accidente de terreno o población (real o mítica), se ve apoyado en el hecho que los lingüistas coinciden en que muchos términos que se derivan de la palabra tetl aluden a obras humanas. En este sentido, una posibilidad es que el gentilicio tepanecatl provenga de tepantli, que denota una pared, una hilera o muro de piedra. Tal elemento bien puede asociarse a un pueblo sedentario como el tepaneca, ya sea refiriéndose a muros constructivos, canalizaciones, o a simples delimitaciones de terrenos. Según esta posibilidad, la mención de la piedra, materia prima arquitectónica por excelencia de los pueblos de alta cultura mesoamericana, habría de interpretarse como signo de complejidad cultural.

Bajo esas premisas, tepaneca puede traducirse como El pueblo de la piedra.Según propone Seler, citado por Nigel Davies, en The Toltec Heritage. From the fall of Tula to the Rise of Tenochtitlan. University of Oklahoma Press, p. 134 Esta definición se ve apoyada por el hecho que el glifo gentilicio tepaneca que aparece en variados documentos (Códice Boturini o Tira de la peregrinación, Códice Azcatitlan y Códice Xolotl), en el que -asociado al glifo calli, que expresa la idea de nación o grupo humano- aparece uno de los glifos más normalizados del sistema escriturario náhuatl, el que significa "piedra".

Con relación a ello, Carlos Santamarina Novillo afirma:

También apoya esta definición el contenido de la Carta de Azcapotzalco, en la que los pipiltin de esa población, entre otras cosas, rogaron al soberano español por el otorgamiento de un escudo de armas, en la que propusieron "una muralla que parece tener almenas torreadas representa los muros de un mercado, y son éstos tan fuertes que por su gran fortaleza nuestros mayores los compararon con el suelo firme...".Carta de don Hernando de Molina, de don Baltasar Hernández y de los alcaldes y regidores de Azcapotzalco al rey Felipe II, en latín, Azcapotzalco, 10 de febrero de 1561», en La nobleza indígena del centro de México después de la conquista, Emma Pérez-Rocha y Rafael Tena eds. México, INAH, p. 221. thumbnail|Glifo correspondiente a Azcapotzalco, con marcada influencia de la heráldica hispánica, que aparece en el Códice García Granados.

El muro representado en tal definición -tepantli- refuerza la idea de un muro o pared de piedra asociado al gentilicio tepaneca. Tal representación no resulta aislada, ya que el Códice García GranadosEl Códice García Granados, perteneciente al grupo Techialoyan, presenta, entre otras cosas, el “Círculo de Tepanecáyotl”, que da noticia de la estructura política que tuvo Azcapotzalco como señorío hegemónico anterior a la Triple Alianza; elaborado entre mediados del siglo XVII y principios del XVIII, se desconoce su origen exacto o la identidad de su autor, pero es un hecho que el mismo proviene del centro de México. Sobre el tema, véase el amplísimo estudio que hace Carlos Santamarina Novillo, en "El "Círculo de Tepanecáyotl" del Códice García Granados como fuente para el estudio del Imperio Tepaneca", en Anales del Museo de América, núm. 9, 2001, Madrid, España. proporciona un caso tardío de glífica indígena en el cual se representa a la nación tepaneca mediante un raro emblema cuyos elementos, pese a la deformación de su estilo y a estar dispuestos de forma que pretende asemejarse a la heráldica hispana, no dejan de proceder claramente de la tradición prehispánica. Entre ellos encontramos el glifo de "piedra" —tetl— dando base al conjunto, y sobre él, un muro almenado, que casi reproduce el escudo de armas peticionado a la Corona española.

A los territorios conquistados por los tepanecas se les denominaba Tepanecapan "tierra de los tepanecas".

A pesar de que la palabra náhuatl tepaneca es plural de tepanecatl, en castellano la palabra tepaneca es singular, por lo que al referirse al pueblo tepaneca, estrictamente, lo correcto es hablar de "los tepanecas" y no de "los tepaneca".Definición de tepaneca

Tecpaneca