La batalla de Hochkirch se libró el 14 de octubre de 1758 durante la Guerra de los Siete Años en Hochkirch, 9 km al este de Bautzen (Sajonia) entre un ejército prusiano de 31.000 hombres mandado por Federico II el Grande y un ejército imperial al mando de Leopold Joseph von Daun de 80.000 hombres. La batalla terminó con la victoria de los imperiales. Fue una de las tres peores derrotas bélicas de Federico el Grande, junto con la batalla de Kunersdorf y la batalla de Kolin.

Antecedentes

En 1755 se produjo un acercamiento anglo-prusiano gracias al Tratado de Westminster, que era una alianza defensivaEl Mundo Moderno, pag. 948. Como respuesta a esta alianza, María Teresa I de Austria consiguió atraerse a Luis XV de Francia y a la zarina Isabel a una coalición antiprusiana gracias a la acción diplomática del príncipe Wenzel Anton Graf Kaunitz.El Mundo Moderno, pág. 949-950. Consciente del peligro de la coalición, Federico tomó la iniciativa. El 2 de agosto de 1756 dirigió un ultimátum a Viena pidiendo la confirmación de la renuncia a Silesia. Ante la negativa austriaca, ya esperada por el prusiano, se lanzó contra Sajonia, aliada de Austria y cuyo elector era suegro del Delfín de Francia. Pero el éxito no fue el esperado y los sajones resistieron en la fortaleza de Pirna hasta dos meses después, cuando tras la derrota de un ejército austriaco en la batalla de Lobositz la situación se volvió insostenible, acrecentando los deseos de ir a la guerra contra Prusia de Austria, Rusia y Francia.El Mundo Moderno, pág. 950

Ya en 1757, Federico invadió Bohemia en primavera, plantándose pronto en Praga. Sin embargo, en mayo un ejército de socorro comandado por el mariscal Browne se dirigió a Praga para levantar el asedio que sufría esta ciudad. Federico se enfrentó a él y, pese a la escasez de las fuerzas prusianas, venció tras un combate sangriento en el que pereció el mariscal von Schwerin, amigo del monarca.

Un mes más tarde Daun, al frente de otro ejército austriaco, volvió a Praga para auxiliar la plaza. En la batalla de Kolin, Federico estuvo a punto de caer prisionero. Tras sufrir 14.000 bajas,Técnicas Bélicas del Mundo Moderno, pág. 164 Federico no tuvo más remedio que abandonar Praga y regresar a Sajonia. thumb|left|Wenzel Anton Graf Kaunitz, creador de la Liga antiprusiana. Tras la derrota en la batalla de Kolin y la derrota de las tropas anglo-hannoverianas en la batalla de Hastenbeck contra un ejército francés al mando de Louis Charles César Le Tellier, mariscal D´Estrées, la situación se puso difícil para Federico. Tres ejércitos se dirigían contra él desde el sur, este y oeste. Sin embargo, en la dificultad fue donde más destacó el genio militar prusiano. El 5 de noviembre de 1757 venció a un ejército franco-imperial que amenazaba la región del Saale en la batalla de Rossbach. Un mes después, el 5 de diciembre de 1757 derrotó en Silesia a un ejército imperial en la batalla de Leuthen y el 25 de agosto de 1758 venció a un ejército ruso en la sangrienta batalla de Zorndorf.

Movimientos previos

Viendo que el ejército prusiano había ocupado Bautzen, el mariscal Daun pidió refuerzos, que le llegaron el 4 de octubre. El general Daun había resuelto abandonar Stolpen, donde se encontraba, y se puso en marcha ocupando su vanguardia las alturas cercanas a Dachewalde. Las tropas imperiales marcharon en dos columnas que se dirigieron por Puska, Neukirchen y el bosque de Ottendorf. El cuerpo de reserva, formado por granaderos y húsares a las órdenes del duque de Ahremberg, formaba la retaguardia. La oscuridad de la noche y otros obstáculos que hubieron de superar los Imperiales, como eran lluvia y los malos caminos, no les impidieron cubrir la marcha.Historia de las operaciones militares, pág. 19.

La mañana del 6 de octubre, unos batallones prusianos —con la ayuda de los húsares que venían de Bischofwerda— intentaron inquietar la retaguardia imperial, pero fueron rechazados, de manera que el ejército pudo llegar hasta Kruste. Ernst Gideon Freiherr von Laudon y la retaguardia se apostaron sobre la montaña de Lamersberg cerca de Neukírchen.

El día 7 terminó el despliegue imperial. El general Laudon ya había ocupado la montaña Lamersberg, cerca de Neukirchen, y desde allí pasó a Klein-Bostewitz y Sigerswalde. El conde de Esterhazi condujo a sus húsares y cazadores sobre la montaña de Stromberg, delante del ala derecha, y el general príncipe de Baden-Durlach marchó con sus tropas hacia Rossenhayn.

Hasta ese momento los prusianos no habían realizado movimiento alguno y el grueso de su ejército se mantenía en la misma posición, habiéndose solo acercado un poco más los destacamentos situados a la izquierda, compuestos por 8.000 hombres mandados por el mariscal Keith, y el príncipe de Darmstadt vino a apostarse en Pickau detrás de Bischofswerda. El ejército prusiano se puso en movimiento por el camino de Bautzen, quedando solo en Bischofswerda unos pocos miles de hombres destinados a escoltar un convoy de víveres que debía llegar desde Dresde.Historia de las operaciones militares, pág. 21

La vanguardia prusiana, mandada por el general Retzow, se situó en Wachberg. El ejército prusiano acampó a la vista del ejército imperial, extendiendo su derecha hasta la otra parte de Hockirch, y la izquierda hasta Kottiz. Este proyecto era poco prudente y manifestaba desprecio del enemigo. Marwitz, favorito de Federico, le hizo observaciones acerca de lo peligrosa que era aquella posición y rehusó trazar el campamento y se obstinó en ello a pesar de la orden del rey. Entonces Federico le hizo arrestar y mandó a otro que lo trazase.Historia de Alemania, pág. 197

El rey de Prusia se apresuró a tomar esta posición, juzgándola necesaria tanto para asegurar su comunicación con la Silesia por Görlitz, cuanto para sostener el cuerpo de Retzow que, como dijimos, se había internado hasta Wachberg.Historia de las operaciones militares, pág. 22 Efectivamente, el mariscal Daun había resuelto atacar el día 11 para cortarle al Ejército del Rey; pero se desvaneció el proyecto con la llegada del mariscal Keith a Kadwitz, hasta donde se había adelantado para cubrir mejor el convoy. No obstante, el general Laudon hizo una tentativa con 3.000 infantes y diez escuadrones de húsares y dragones, llevados para este efecto al bosque de Bautzen. Estas tropas fueron recibidas por los prusianos y forzadas a retirarse, dejando tres oficiales y 70 soldados prisioneros.Historia de las operaciones militares, pág. 23.

Entre tanto la última marcha de Federico II obligó al mariscal Daun a que adelantase su derecha, con lo que pasaron cinco batallones la montaña de Stromberg y otros cuatro de granaderos fueron a ocupar Gloíse.

Federico II hizo un movimiento para apoderarse de la montaña de Stromberg y abrirse camino hacia Görlitz, pero los Imperiales presintieron esta acción y obligaron a Federico a fortificar Hockirch, donde esperaría un momento más propicio para abrirse camino hacia Silesia.

El mariscal Daun no quería ser atacado y además contemplaba con temor cómo el ejército prusiano tenía abierta la comunicación con el ejército del príncipe Enrique de Prusia, con quien podía unir sus fuerzas, por lo que resolvió realizar un ataque. Para que los prusianos se confiaran, hizo esparcir rumores de que tendrían que levantar el campamento por falta de víveres y que se retirarían a Bohemia. Algunos desertores llevaron estas noticias al ejército prusiano, en el que reinaba la tranquilidad, más viendo cómo los Imperiales cavaban trincheras y reductos, lo que indicaba que no pensaban atacar.Historia de las operaciones militares, pág. 24.

El 11 de octubre el mariscal Daun decidió atacar el ala derecha prusiana desde las alturas. Las trincheras y baterías que Federico II había mandado construir en las alturas hacían muy peligroso este objetivo porque se necesitaba abrirse paso por entre la espesura de la maleza, que se encontraban a la espalda del ejército imperial y desde allí sorprender al enemigo.Historia de las operaciones militares, pág. 25. Se aprobó en consejo de guerra el ataque planeado por el mariscal. Primeramente debía ejecutarse el día 13, pero hubo impedimentos que retrasaron el ataque al día 14.

La batalla

Para despistar mejor al rey de Prusia, el mariscal había mandado hacer algunas trincheras en el bosque, que yacía sobre su izquierda, y establecer de trecho en trecho reductos a lo largo de todo el frente de su ejército. Al mismo tiempo el general Laudon tuvo orden de acercarse al citado bosque. Finalmente, perfeccionadas todas las disposiciones, se emprendió con la mayor exactitud la ejecución del plan del mariscal en el modo siguiente.

Varias columnas y la artillería destinada al primer ataque, habiendo atravesado el bosque por difíciles caminos sin ser descubiertas, llegaron a las cuatro de la mañana a tiro de fusil de los puestos avanzados prusianos. A las cinco todas las columnas acometieron a un tiempo.Historia de las operaciones militares, pág. 26. Las tropas imperiales se apoderaron de una gran trinchera situada a la entrada de la aldea, volvieron las piezas de artillería y deshicieron con horribles descargas a los prusianos que querían reunirse. Se produjo una gran carnicería porque los soldados se reunían a millares en la calle principal de la aldea, que era el sitio donde debían formarse. En vano los generales trataron en medio de la obscuridad de formar las filas.Historia de Alemania, pág. 198-199.

Aún no amanecía, cuando las vanguardias de dichas columnas, y el cuerpo que mandaba el general Laudon, se habían apoderado del puesto Hochkirch, así como de las alturas situadas detrás del campo. Al romper el día, la infantería había tomado las alturas y se hallaba en formación de batalla en el mismo campo de los prusianos. Algunos instantes después el duque de Aremberg atacó su izquierda, apoderándose igualmente de los reductos que en ella había. Los prusianos se defendieron obstinadamente, combatiendo entre las tiendas con su mayor firmeza de espíritu, pero hubieron de ceder al vivo ataque de la infantería imperial, que sin ser sostenida por la artillería, penetraba por las filas prusianas.

La vanguardia, y los granaderos, viendo que los prusianos habían sido arrojados de Hochkirch y que su derecha se retiraba, no atendiendo a otra cosa que a su propio ardor, los persiguieron, contra la orden del mariscal Daun. No obstante, la infantería prusiana se rehízo, obligando a los mismos imperiales a retroceder. En este instante fue embestido Hockirch por las más escogidas tropas prusianas y empezó a cobrar suma viveza el fuego de la artillería y fusilería. thumb|right|Mariscal Leopold Joseph von Daun

Los prusianos volvieron tres veces al asalto, en tanto que el mariscal Daun —para sostener sus tropas en Hochkirch— renovó el ataque con ocho regimientos distintosVida de Federico II, rey de Prusia, pág. 97. contra lo restante de la izquierda imperial.

El mariscal Keith, que mandaba la derecha prusiana, en tan sangriento ataque murió juntamente con el príncipe Francisco de Brunswick, y quedaron heridos el general Geist en el brazo, el general Krockow en la espalda y el príncipe Mauricio de Anhalt-Dessau, que se dirigía hacia Bautzen, fue hecho prisionero por los ImperialesHistoria de las operaciones militares, pág. 28. Al mismo tiempo, la caballería imperial, que se encontraba en el ala izquierda, se vio forzada a retroceder, pero se rehízo con refuerzos que restablecieron en estas tropas sus primeras ventajas.