Marcelo Manuel Benítez (Buenos Aires, 2 de junio de 1951 - 21 de julio de 2022) fue un escritor, poeta, ensayista, artista plástico, periodista, psicólogo y militante LGBT argentino, autodefinido como "marica", radicado desde joven en la ciudad de Avellaneda, donde vivió en adelante y ejerció su profesión. Fue uno de los precursores del movimiento de lucha por los derechos de las personas homosexuales en Argentina, integrando a comienzos de la década de 1970 el Grupo Eros y el Frente de Liberación Homosexual, en el que aquel se encuadraba. En la misma época integró el grupo editor de la histórica revista Somos, primer medio de comunicación LGBT de Argentina, donde firmaba con el seudónimo MMb, e Integró el Grupo Política Sexual. En 1983 fue cofundador del Grupo Federativo Gay (GFG) y en 1987 se sumó a la Comunidad Homosexual Argentina (CHA). Escribió en las revistas El Porteño, Nueva Presencia y en la revista digital La Tecla Eñe. Publicó en 2019 la novela La penumbra. Falleció el 21 de julio de 2022 a los 71 años.
Biografía Primeros años
Nació en la Ciudad de Buenos Aires pero se radicó desde niño en la ciudad de Avellaneda, en el conurbano bonaerense. En su primera juventud en la década de 1970, comenzó a militar en el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), de tendencia trotskista, liderado por Nahuel Moreno, hasta que en disidencia con la homofobia reinante en las organizaciones de izquierda, abandonó la militancia partidaria.
Frente de Liberación Homosexual
En 1973, le contó por primera vez a otra persona que era homosexual. Benítez sentía culpa y a la vez curiosidad, y eligió para hablar a Mónica Giraldez, una militante feminista amiga de su familia, que tenía amigos homosexuales. Por entonces el feminismo y la homosexualidad eran rechazados por la mayoría de la población. Giraldez recibió la confidencia del joven con contención afectiva, le dijo que la homosexualidad no era una enfermedad y se ofreció para contactarlo, a través de Sara Torres, con Néstor Perlongher, líder del recién creado Frente de Liberación Homosexual (FLH). Su encuentro con Perlongher cambió decisivamente su vida, lo llevó a relacionarse por primera vez con otros homosexuales y a tener su primer amante, Néstor Latrónico miembro de Eros, uno de los grupos del FLH. Dentro del FLH integró el Grupo Eros, del que fue uno de sus miembros más destacados, y empezó a escribir en la revista Somos, órgano del Frente, firmando como "MMb", por razones de seguridad. Perlongher lo impulsó a escribir poesía y también desarrolló su habilidad para el dibujo y la pintura al óleo. Integró también el Grupo Política Sexual que compartían integrantes del FLH y de las organizaciones feministas, Unión Feminista Argentina (UFA) y el Frente de Liberación Femenina (ULF), con el que participó en la elaboración de documento colectivo «La moral sexual en Argentina» y en la campaña contra el decreto de restricción del uso de preservativos que dispuso el gobierno de Juan Domingo Perón en 1974.En 1974 el GPS lanzó una campaña contra las restricciones para el uso de anticonceptivos y la política de desincentivación del control de la natalidad dispuesta por el gobierno de Juan Domingo Perón mediante Decreto No 659/74.
Desde el FLH exigió la derogación de los edictos policiales que criminalizaban la homosexualidad y el travestismo e impulsó las campañas de información y contención para explicar que la homosexualidad no es una enfermedad ni un pecado, sino una orientación sexual igual de válida que la heterosexualidad u otra cualquiera. Desde Eros defendió y reivindicó la figura de «la marica», al igual que la de la lesbiana masculina, como la manifestación más revolucionaria, debido a su perfil femenino y su «loquerío», porque rompía la verdad establecida de que el hombre era masculino y la mujer era femenina. Esta postura encontró oposición en otros integrantes del FLH que sostenían que el perfil del homosexual masculino era igualmente válido. Junto a Perlongher sostuvieron también que una de las consignas del FLH debía ser «No hay que liberar al homosexual sino liberar la homosexualidad que cada cual lleva dentro».
Junto a otros militantes del FLH, participó en acciones de difusión por medio de volante entre los hombres homosexuales, yendo a los baños públicos, comúnmente llamados «teteras». Como la policía reprimía la homosexualidad, uno de los militantes era designado como «control» y debía quedarse en un bar hasta que todos volvieran. Si alguno no volvía, llamaban a un abogado amigo que tenía como función recorrer las comisarías, localizar a los militantes detenidos y defenderlos.
Participó del último acto militante del FLH en enero de 1976, cuando la represión criminal llevaba adelante el grupo parapolicial Triple A, hacía meses que había puesto en la mira a los homosexuales con el fin de exterminarlos.En febrero de 1975, la revista El Caudillo, órgano de la organización terrorista parapolicial Triple A, publicó un número con la consigna de tapa de «Acabar con los homosexuales», donde sostenía que el marxismo utilizaba la homosexualidad para «enviciar y corromper al pueblo» y convocaba a sus simpatizantes a formar brigadas para dar caza a los homosexuales y «encerrarlos o matarlos». El acto consistió en repudiar la Declaración acerca de ciertas cuestiones de ética sexual emitida por el papa Pablo VI, con volantes en el Parque Lezama de Buenos Aires que decían: «Abajo la represión y la moral de la Iglesia Católica. No queremos Santos Padres, queremos gozar». El 24 de marzo de 1976 se produjo un golpe de Estado cívico-militar que estableció una dictadura que impuso una política masiva de terrorismo de Estado que barrió con todos los movimientos de lucha por reconocimiento y ampliación de derechos.
Durante la dictadura
Luego del golpe de Estado el FLH se disolvió ante la imposibilidad de mantener la organización en un ambiente de miedo generalizado. Pasarían seis años hasta que la derrota de Argentina en la Guerra de Malvinas creara las condiciones para que volvieran a surgir las luchas ciudadanas. En esas condiciones Benítez se dedicó a los estudios universitarios de psicología en la Universidad de Buenos Aires, así como a realizar dibujar con lápiz y con tinta china.
Recuperación de la militancia LGBT
En agosto de 1982 se graduó como licenciado en psicología, apenas dos meses después que la Argentina fuera derrotada en la Guerra de Malvinas, provocando el colapso de la dictadura y obligando a los militares a convocar a elecciones libres. Benítez entonces volvió a dedicarse a la militancia por los derechos LGBT, que comenzó a recuperarse lentamente. El 16 de diciembre de 1982 la Multipartidaria convocó a la «Marcha del Pueblo por la Democracia y la Reconstrucción Nacional», que resultó en una movilización masiva, a la que concurrieron gran cantidad de antiguos militantes LGBT, entre ellos Marcelo Benítez y el pequeño grupo que se estaba reuniendo con él desde unos meses antes, entre quienes estaban Fuad Zahra (la Turca). Allí se encontró con muchos otros militantes gays de los años previos a la dictadura, que se pasaron sus teléfonos para volver a organizarse. Se formó entonces una primera base organizativa que tomó el nombre de Coordinadora de Grupos Gays, formada por delegados de los minúsculos grupos que empezaban surgir y en enero de 1983 redactaron un documento dirigido «A la comunidad gay argentina», en el que se denunciaba la persecución sistemática y la condición de «ciudadanos de segunda», de las personas homosexuales. Benítez fue uno de los redactores, con Fuad Zahra, Zelmar Acevedo, Alejando Jockl y Néstor Perlongher, entre otros.
En 1983 Benítez cofundó el Grupo Federativo Gay (GFG), junto a Zelmar Acevedo y Elena Napolitano. El GFG fue a su vez uno de los grupos más activos que formaron en agosto el Movimiento Guey por la Liberación (MGL), bajo la coordinación de la abogada Gladys Croxatto y que en diciembre de 1983 cambió su nombre por Coordinadora de Grupos Gays (CGG).
Nuevo ciclo democrático
El 10 de diciembre el CGG concurrió a la Plaza de Mayo para celebrar la asunción del gobierno presidido por Raúl Alfonsín, con el fin de visualizar los reclamos de la comunidad gay desde el inicio mismo del nuevo ciclo democrático. Simultáneamente, Benítez y los integrantes del CGG crearon una Comisión Pro Defensa de las Libertades Cotidianas, para reunir firmas con la finalidad de exigir al nuevo gobierno democrático el fin de los edictos policiales y la Ley de Averiguación de Antecedentes que se utilizaba para reprimir y encarcelar a las personas gays. Con el fin de evitar el aislamiento, la Comisión no se presentó como integrada solo por gays debido a que «se corría el riesgo de que las autoridades lo cajonearan por considerarlo cosa de putos», como explicó Gladys Croxatto.
En enero de 1984 Benítez, junto a Zelmar Acevedo y Elena Napolitano lanzaron la revista Postdata, que editó solo dos números, pero que en el número de marzo publicó un informe elaborado por él titulado «Asesinan a personas homosexuales», en donde detallan 17 crímenes contra personas homosexuales que se habían cometido en los últimos dos años. En el artículo Benítez plantea la hipótesis de que los asesinatos habían sido cometidos por dos comandos de extrema derecha que habían publicado proclamas homofóbicas y cometido amenazas de muerte con el fin de frenar los avances de la comunidad homosexual (como ya había sucedido durante el gobierno de Frondizi y Perón), o por una «creciente fascistización de algunos sectores de la población argentina» que ponía en peligro el nuevo ciclo democrático desde su inicio. El artículo comienza diciendo:
El 14 de enero de 1984 participa del primer plenario de la militancia homosexual en Argentina, organizado por la Coordinadora de Grupos Gays (CGG). Al finalizar el plenario, Benítez y Zelmar Acevedo redactaron el documento que sintetizaba lo debatido y consensuado aquella tarde sobre la organización interna de la Coordinadora. Por su parte la Comisión Pro Defensa de las Libertades Cotidianas había logrado movilizar a militantes feministas y de las organizaciones de derechos humanos, reuniendo 7.325 firmas en solo dos meses, incluyendo las de varias decenas de personalidades de alto prestigio, para exigir al gobierno la derogación de los edictos policiales (artículo 2H). Sin embargo el petitorio tuvo escaso apoyo de la comunidad gay, aún atemorizada por la posibilidad de quedar expuestos.
El 8 de abril de 1984 una nueva razia de la Policía Federal, bajo el mando del ministro del Interior del presidente Alfonsín, Antonio Troccoli irrumpió en una discoteca gay, deteniendo a más de cincuenta personas por contravención al artículo 2H del edicto policial. El hecho indignó a la comunidad gay que había creído que las razias habían terminado con la llegada de la democracia y se generó una movilización inédita que se concretó en una autoconvocatoria para fundar el 16 de abril de 1984 la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), en Contramano, la primera discoteca explícitamente gay argentina, abierta dos meses después de establecida la democracia. El Grupo Federativo Gay de Benítez asistía a las reuniones de la CHA pero recién se incorporó formalmente en agosto de 1984.