Canaán (en fenicio, Knʿn; en hebreo, כְּנַעַן Kanaʿan; en árabe, کنعان Kanaʿān; en griego, Χαναάν Janaán) es la denominación antigua de una región del Levante meridional en Asia Occidental, situada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán y que abarcaba parte de la franja conocida en la historiografía como el Creciente fértil, así como de una civilización de habla semítica antigua durante el II milenio a. C.
En la actualidad, la región corresponde a los territorios de Palestina (la Franja de Gaza y Cisjordania), Israel, la zona occidental de Jordania, y el sur de Siria y Líbano. En términos geográficos se extiende desde Gaza al sur hasta la desembocadura del río Orontes al norte, englobando todas las tierras del interior hasta el río Jordán, según algunos, o hasta unos 150 km desde el mar Mediterráneo, según otros.
Canaán tuvo una importancia geopolítica significativa en el Periodo amarniense de la edad del Bronce tardía () como el área donde convergían o se sobrelapaban las esferas de interés de los imperios egipcio, hitita, mitani y asirio. Gran parte del conocimiento actual sobre Canaán proviene de las excavaciones arqueológicas en esta zona en sitios tales como Tel Jazor, Tel Megiddo, En Esur o Gézer.
El nombre «Canaán» aparece a lo largo de la biblia como una geografía asociada con la «Tierra prometida». El demónimo «canaanitas» o más comúnmente «cananeos» sirve como un término englobante que abarca varias poblaciones indígenas—tanto grupos asentados como de pastores-nómadas—a lo largo de las regiones del Levante meridional. Es de lejos el término étnico usado con mayor frecuencia en la biblia. El académico Mark Smith, citando hallazgos arqueológicos, sugiere que «la cultura israelita en gran medida se traslapó con la cultura cananea y derivó de ella [...] En resumen, la cultura israelita era en gran medida de naturaleza cananea».
Hay evidencia del uso del nombre de «cananeos» muchos siglos después como el endónimo del pueblo posteriormente conocido para los antiguos griegos desde alrededor de comienzos del como fenicios,: "The name 'Canaan' did not entirely drop out of usage in the Iron Age. Throughout the area that we—with the Greek speakers—prefer to call 'Phoenicia', the inhabitants in the first millennium BC called themselves 'Canaanites'. For the area south of Mt. Carmel, however, after the Bronze Age ended references to 'Canaan' as a present phenomenon dwindle almost to nothing (the Hebrew Bible of course makes frequent mention of 'Canaan' and 'Canaanites', but regularly as a land that had become something else, and as a people who had been annihilated)." y tras la migración de los fenicios y hablantes cananeos a Cartago (fundada en el ), se usó también como un endónimo por parte de los púnicos (en la forma «chanani») del norte de África durante la Antigüedad tardía.
Nombres El marco temporal para la utilización del término «Canaán» suele estar comprendido desde el año hasta que los romanos formaron una entidad llamada Siria-Palestina que fusionaba las regiones Galilea y Judea como represalia inmediata contra los hebreos tras sofocar su rebelión de los años 132 a
El término Palestina tiene su origen en el pueblo filisteo, que se asentó en la zona en el , y al que los judíos aludían como «P'lishtim», los acadios «Palastu» y los egipcios «Palusata».
Existen otras denominaciones para referirse a la misma región, o partes de ella, si bien asociadas a las mismas entidades geográficas e históricas, tales como Galilea, Samaria, Judea, Fenicia, Siria, etc. También eran cananeos los fenicios e importantes ciudades que fundaron en el Mediterráneo occidental, como el caso de Cartago. Toponimia La etimología de «Canaán» es incierta. Las explicaciones mayormente aceptadas señalan que su origen etimológico se encuentra en la raíz semítica K-N-ʿ, cuyo significado es «humilde, subyugado, bajo».Wilhelm Gesenius, Hebrew Lexicon, 1833 Algunos eruditos han sugerido que esto implica un significado original de «tierras bajas», en contraste con Aram «tierras altas». También se sugiere que signifique «subyugado» como nombre de la región del levante que Egipto tenía bajo control, y evolucionó hasta convertirse en nombre propio.
El Tanaj menciona la Maldición de Noé a Canaán, el texto reza; «¡Maldito sea Canaán!, ¡Siervo de siervos será a sus hermanos! Y añadió: ¡Bendito sea Yahweh, Dios de Sem!, ¡Que Canaán sea su siervo!».Génesis 9:25 El texto se puede interpretar que el biblista relaciona la palabra Canaán con bajo o subyugado.
En el Diccionario hebreo Strong, «cananeo» recibe el significado de ‘mercader’, ‘traficante’. «Cananeo» llega a ser símbolo de ‘mercader’ (ver el Libro de los proverbios, 31:24 y el Libro de Job 41:6).
Genética Los científicos han descifrado el manual completo de instrucciones genéticas de los cananeos. En 2017, fueron secuenciados cinco genomas completos de individuos de unos 3700 años de antigüedad de la ciudad de Sidón y también secuenciamos los genomas de 99 individuos del actual Líbano para catalogar la diversidad genética del Levante moderno. Se descubrió que una ascendencia relacionada con los cananeos de la Edad del Bronce estaba extendida en la región, compartida entre las poblaciones urbanas que habitaban la costa (Sidón) y las poblaciones del interior (Jordania), que probablemente vivían en sociedades agrícolas o eran pastores nómadas. Esta ascendencia relacionada con los cananeos derivó de la mezcla entre poblaciones neolíticas locales y migrantes orientales genéticamente relacionados con los pobladores del actual Irán durante la Edad de Bronce.
En 2020, se estableció que el ADN de todo el genoma de 73 individuos de cinco sitios arqueológicos en el Levante Sur de las Edades de Bronce y Hierro, que compartieron la cultura material "cananea", pueden ser considerado como descendientes de dos fuentes: 1- poblaciones neolíticas locales anteriores y; 2- poblaciones relacionadas con los Zagros de la Edad del Cobre o el Cáucaso de la Edad de Bronce. La contribución no local aumentó con el tiempo. Diferentes grupos "cananeos" se parecían genéticamente entre sí más que otras poblaciones. Se estableció que los genomas de las poblaciones modernas relacionadas con el Levante, como la gran mayoría de los grupos judíos actuales y los grupos de habla árabe de la región, coinciden en el 50 % o más con esta ascendencia.
Historia
miniaturadeimagen|Cananeos cautivos. Azulejos de prisioneros de Ramsés III. Canaán es una zona con una larga historia. Su ocupación se remonta a las fases neolíticas más tempranas, y ha contado a lo largo de milenios con importantes asentamientos como Jericó, Ugarit, Jerusalén, Tiro, Sidón, Biblos, Damasco o Gaza. Ha sido habitada por pueblos muy diversos: amorreos, jebuseos, hicsos, filisteos, fenicios, arameos o hebreos, quienes conquistaron a varios de esos pueblos y tomaron posesión de la región. A partir de la investigación de restos humanos, Tyler-Smith estableció que hace unos cuatro mil años los cananeos poblaron el actual Líbano, y que fueron los creadores de uno de los primeros alfabetos que se conocen.
Primeros semitas
A partir de la primera invasión semita en la región (ca. ) existe unidad de organización, urbanismo, arte militar, etc., entre todas las ciudades de Canaán y las de la zona montañosa de Judea; su historia es común, con pequeñas vicisitudes peculiares de cada ciudad.Las fuentes fundamentales para su estudio son los datos de hallazgos arqueológicos y los escasos documentos escritos hallados, fundamentalmente fuera de Canaán. Entre estos, se destacan por su antigüedad los textos execratorios egipcios, y los que hablan en concreto de alguna ciudad fenicia, como Biblos, y, para los tiempos florecientes de la civilización cananea, los abundantes textos de Ugarit.
Cabe tener en consideración los trabajos de investigación arqueológica desarrollados por Israel Finkelstein, cuyos resultados forman parte de sus obras escritas y de varios vídeos documentales (como La Biblia desenterrada) que permiten contrastar información bíblica con datos reales descubiertos. Por ejemplo que Jericó sufrió distintas destrucciones por actividad sísmica, al estar enclavada en una línea de inestabilidad tectónica.
Estos ocupantes parece ser que entraron por el este. Las ciudades que conocemos a través de ellos, tanto en la zona montañosa como en las llanuras y costas, coinciden en la solidez de sus muros defensivos, como los de ’Ay, Tirsah, Jericó, Dotayn, etc.; además son de bastante extensión, lo que indica una población urbana numerosa con toda la complejidad de servicios y el consiguiente desarrollo económico.
En el trazado de las ciudades hay un destacado interés urbanístico: alcantarillados, calles rectas y bien trazadas, armonía de edificios públicos con las viviendas particulares, etc. Esta disposición urbanística es nueva por completo en Canaán y exige una fuerte autoridad interna. Desgraciadamente faltan los documentos escritos que permitan reconstruir la historia durante los casi nueve siglos que duró esta civilización sin variantes.
Parece ser que la principal fuente de riqueza es la agricultura de los campos inmediatos a las ciudades: regadíos, como los de Jericó, o secano bien explotados, como en el caso de 'Ay. Pero su posición era estratégica: era un enclave frente al Mediterráneo, y territorio de paso entre las diversas potencias: los egipcios, los asirios, los babilonios, los hititas... Esto propició una nueva fuente de riqueza: el comercio.
La gran destrucción de las ciudades habla de las conquistas guerreras de estas. Aun así, las destrucciones no suelen ser totales, y los mismos pobladores rehacen las partes dañadas de las ciudades al desaparecer el peligro que las aquejaba.
Los amorreos
Poco antes de finalizar el tercer milenio, una nueva incursión de gentes de vida nómada, al menos aparentemente, destruye casi por completo las ciudades de la zona montañosa, aunque las del llano, menos conocidas, puede que no sufrieran tanto, especialmente las bien conocidas de Fenicia, como Biblos. Normalmente se considera amorreos a los nuevos invasores.Kenyon, K. M. The Archaeology of the Holy Land. Londres y Nueva York, 1960.
Los descendientes de los pobladores, muy mermados en su número, pronto volvieron a reconstruir las antiguas ciudades de la zona montañosa, con otras técnicas defensivas y sin tanta atención urbanística.Como la cultura es uniforme, resulta prácticamente imposible saber si alguna de estas ciudades fue poblada por los recién venidos, ya sedentarizados después de varias generaciones, o si convivían en las ciudades los dos elementos étnicos.
Los documentos egipcios ya hablan de expediciones guerreras en Cana, aún no conocida por este nombre; entre estas expediciones hay que destacar la de Sesostris III (ca. 1850 a. C.)
Los hicsos
Durante los siglos XVII y XVI a. C. los hicsos dominaron Egipto, y controlaban también a Canaán; hasta se han hallado en los estratos correspondientes a su ocupación más escarabeos y cerámica suya que en las propias ciudades egipcias. Con los hicsos se introducen, por razones militares, nuevas técnicas en las ciudades; los muros, que ya no eran tan sólidos como en la época anterior, se refuerzan con los característicos glacis hicsos, y las puertas son de tenaza.
La opresión de los más poderosos sobre las mayorías se hace notar: es apreciable una mayor diferencia entre las viviendas de los nobles y las de los semi-siervos que las rodean. Con la decadencia de los hicsos coincide la llegada de una nueva oleada de pobladores, esta vez del norte y de origen indoeuropeo: los hurritas.
Los hurritas
Los hurritas llegarán a establecerse de tal forma en Canaán, que en los documentos egipcios de la época pasa a llamarse Huru (el país de los hurritas).