La tuberculosis de los mamíferos (antes conocida como tuberculosis bovina) o infección por el complejo Mycobacterium tuberculosis, es una enfermedad infecto-contagiosa crónica y debilitante producida por bacterias pertenecientes al complejo Mycobacterium tuberculosis (M. tuberculosis, M. bovis, M. caprae, M. pinnipedii, M. africanum, M. microti y M. canettii). El agente causal aislado con mayor frecuencia en animales domésticos es M. bovis y en segundo lugar, en un grado mucho menor, M. caprae, siendo la prevalencia de la infección por las demás especies muy baja en comparación con las anteriores.
Se trata de una enfermedad multihospedadora cuyo agente etiológico (M. bovis principalmente) es capaz de infectar a una gran variedad de especies, tanto domésticas (bóvidos, caprinos, ovinos, camélidos y suidos, entre otras) como salvajes [tejón europeo (Meles meles), ciervo rojo (Cervus elaphus), jabalí (Sus scrofa), corzo (Capreolus capreolus), gamo común (Dama dama) y lince ibérico (Lynx pardinus), además de al ser humano, por lo que se trata de una zoonosis.
Agente etiológico y transmisión Mycobacterium bovis, así como las demás especies comprendidas en el complejo M. tuberculosis, es un bacilo ácido-alcohol resistente, Gram-positivo, aerobio, inmóvil, no esporulado y de crecimiento lento, capaz de sobrevivir durante meses en el medio ambiente, incluido en la familia Mycobacteriaceae.
La transmisión se produce principalmente por vía aerógena por la inhalación de gotitas de Pflügge originadas por un animal infectado. Esta transmisión aumenta en el caso de animales estabulados debido a la proximidad de unos con otros. Otra vía de transmisión menos frecuente es la digestiva, descrita en terneros al mamar e incluso en personas por el consumo de leche o queso crudo sin pasteurizar, siendo también posible esta ruta de infección por ingesta o manipulación de órganos infectados, así como de agua o pastos contaminados por restos de heces u orina. La transmisión por vía congénita, sin embargo, es muy excepcional.
Epidemiología
Situación global Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la tuberculosis bovina es una enfermedad distribuida mundialmente, presente en 12 países de Asia, 18 países de Europa, 30 países de África, 20 países de América del Norte, Centroamérica y América del Sur y 2 países de Oceanía. Su distribución real es posiblemente aún mayor, ya que hay numerosos países en los que la información disponible es limitada.
La tuberculosis bovina es una de las enfermedades que se incluyen en el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE como patología de notificación obligatoria, además de ser incluida en la lista de enfermedades de declaración obligatoria (EDO) desde el año 1995 según el Real Decreto 2210/1995, de 28 de diciembre, por el que se crea la red nacional de vigilancia epidemiológica.
Su importancia es debida principalmente a su capacidad zoonósica. Si bien es cierto que Mycobacterium tuberculosis es el causante de tuberculosis (una enfermedad que afecta a más de un cuarto de la población mundial según la Organización Mundial de la Salud) “evidencias sustanciales sugieren que la importancia de M. bovis, podría ser subestimada en los seres humanos como causa de tuberculosis zoonótica”. Si bien es cierto que es complicado cuantificar con precisión los casos de tuberculosis por M. bovis, en 2020 se estimaron entre 69.800 y 235.000 nuevos casos de tuberculosis zoonótica, procedentes principalmente de África y Asia, aunque se estima que este dato debe estar infraestimado.
En Europa los esfuerzos por controlar la tuberculosis bovina están plenamente respaldados por la Comunidad Económica Europea (CEE) desde la implantación de la Directiva del Consejo 391/77/CEE, de 17 de mayo de 1977, por la que se establece una acción de la Comunidad para la erradicación de la brucelosis, de la tuberculosis y de la leucosis de los bovinos, así como la Directiva 78/52/CEE y la Directiva 64/432/CEE. Estas directivas se encuentran hoy en día derogadas y han sido sustituidos por el Reglamento (UE) 2016/429 del Parlamento Europeo y del Consejo del 9 de marzo de 2016 relativo a las enfermedades transmisibles de los animales y por el que se modifican o derogan algunos actos en materia de sanidad animal («Legislación sobre sanidad animal»). Gracias a estos marcos reglamentarios países como República Checa (2002), Alemania (2005), Suecia (2005), Lituania (2010), Suiza (2014), Eslovenia (2015), Malta (2018), entre otros, han conseguido la erradicación de la enfermedad.
Situación en España En España la estrategia para conseguir la erradicación de la tuberculosis bovina pasa por una serie de medidas incluidas en los marcos reglamentarios de nuestro propio país como son el Real Decreto 2611/1996, de 20 de diciembre, y sus modificaciones, por el que se regulan los programas nacionales de erradicación de enfermedades de los animales, así como el Real Decreto 1440/2001, de 21 de diciembre, en concordancia con las directivas europeas, todas dependientes del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA).
En los últimos 15 años la prevalencia de tuberculosis en rebaños en España se ha mantenido en niveles similares, con un descenso paulatino hasta el año 2013 donde comenzó un ascenso hasta niveles similares a los de 2001 (2,83%). En 2020, según los últimos datos ofrecidos por el MAPA, la prevalencia de rebaño ha disminuido de nuevo hasta un 1,61%.Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Programa nacional de erradicación de tuberculosis bovina presentado por España para el año 2022. 1st. ed. España: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; 2021. https://www.mapa.gob.es/va/ganaderia/temas/sanidad-animal-higiene-ganadera/programatb2022_tcm39-583922.pdf
En España, según el Real Decreto 2611/1996, los rebaños se califican en:
T1: se desconocen los antecedentes clínicos y la situación en cuanto a la reacción de la tuberculina, en los últimos dos años. T2 positivo: aquel que, sin haber alcanzado aún la calificación de oficialmente indemne de tuberculosis bovina, contiene al menos un animal que no ha sido sometido a las pruebas de diagnóstico o no las ha superado con resultado favorable. T2 negativo: aquel que, sin haber alcanzado la calificación de oficialmente indemne de tuberculosis bovina, tiene un censo que ha superado con resultado favorable al menos una de las pruebas de diagnóstico. T3: oficialmente indemnes de tuberculosis. Ts: aquel al que se le ha suspendido la calificación sanitaria tipo T3.
El 96,93% tiene una calificación tipo T3, y el 98,08% fueron negativos en la última prueba de diagnóstico realizada en 2021. La incidencia de tuberculosis bovina en España presenta una distribución irregular, existiendo una mayor prevalencia en zonas como Andalucía (6,43%), Castilla-La Mancha (10,97%) y Extremadura (5,32%), mientras que en Baleares (0,00%), Canarias (0,00%), Cataluña (0,05%), Galicia (0,03%), Murcia (0,00%) País Vasco (0,05%) la enfermedad está erradicada y han sido declarados como libres de la infección por el complejo M. tuberculosis o están en proceso de hacerlo.
Estos datos tan dispares son principalmente debidos a las diferencias en los sistemas de producción bovina. Mientras que en Galicia el 62,21% de las vacas mayores de 2 años son de aptitud lechera, ganado que empezó a ser saneado de manera exhaustiva antes que el de carne, en Extremadura apenas el 0,5% fundamenta su actividad en la producción de leche.Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Resultados de las encuestas de ganado bovino. Mayo 2022. 1st. ed. España: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; 2022.
https://www.mapa.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-agrarias/resultados_mayo2022_bovinod_tcm30-627985.pdf El sistema extensivo en el que se basa la producción cárnica en España, especialmente en Extremadura y Andalucía, hace mucho más difícil la erradicación de la enfermedad. Suelen ser explotaciones con un manejo del ganado muy complicado, localizados en zonas de difícil acceso, que comparten pastos comunales entre unas explotaciones y otras, y que sobre todo, están en contacto con otras especies tanto domésticas como de vida libre (cabras, jabalís, ciervos, etc.) que pueden estar infectadas (en ocasiones con altas prevalencias). Unido a las limitaciones diagnósticas, en las que las pruebas utilizadas no presentan una especificidad y sensibilidad del 100%, estos factores son los que en gran medida han sido causantes del lento progreso del Programa Nacional de Erradicación de la Tuberculosis Bovina.
Patogenia La patogenicidad de M. bovis se basa en cuatro aspectos:
Capacidad de multiplicación en el interior de los macrófagos del hospedador Resistencia a la fagocitosis Respuesta inflamatoria crónica con desarrollo de granulomas Evolución pausada de la infección.
En animales que nunca han sufrido la enfermedad se inicia con la primera fase de la infección o primoinfección, producida por la entrada de micobacterias (normalmente por vía aérea) y su penetración en el tejido pulmonar donde producen una lesión inicial, localizada, exudativa, que tiende rápidamente a la caseificación y a la calcificación. A partir de ahí, las micobacterias son capaces de infectar linfonódulos regionales (pulmonares y retrofaríngeos). Al conjunto de esta lesión se la conoce como complejo primario. Si la vía de entrada ha sido otra (como, por ejemplo, la digestiva) se pueden observar complejos primarios en otras localizaciones.
Las bacterias localizadas en el pulmón y linfonódulos van a ser captadas por macrófagos, produciéndose una respuesta inmunitaria muy intensa y continuada. Al ser resistentes a la fagocitosis se produce una gran liberación de citoquinas (como el IFN-γ) que atrae a más células inflamatorias a la zona, y como resultado se origina una reacción inflamatoria lenta y crónica formando la lesión característica de la tuberculosis: el granuloma. A nivel histológico, el granuloma está formado por un centro de necrosis caseosa donde se encuentra el agente causal, rodeado por células gigantes de Langhans y células epitelioides, y más periféricamente por macrófagos, linfocitos y fibroblastos.
En este momento se pueden producir dos situaciones:
Resolución del proceso infeccioso con la encapsulación del nódulo granulomatoso, iniciando un estado de latencia o que terminará reorganizándose hasta formar una fibrosis de tejido conjuntivo con pérdida del parénquima y funcionalidad. Fallo de la inmunidad celular, dando lugar a una diseminación generalizada.
En el primer caso el animal no adquiere inmunidad total frente al patógeno, pero sí cierta inmunidad específica de tipo celular que evita la diseminación linfática y/o hematógena, pero que aun así permite la diseminación en el propio órgano infectado. Este tipo de infección post-primaria se produce en la mayoría de los casos en el pulmón, y se caracteriza por un reblandecimiento e hiperplasia del tejido pulmonar, y por la formación de nódulos de color amarillento y cavernas pulmonares por confluencia de los mismos.
En el segundo caso, la diseminación se produce vía linfática y/o hematógena, permitiendo el desarrollo de nódulos granulomatosos en diferentes localizaciones (riñón, bazo, hígado, linfonódulos, útero, encéfalo y pericardio) debido a una respuesta inmune totalmente ineficaz que conduce al animal, en última instancia, a la muerte, aunque esta es poco común. En este último periodo los animales se encuentran en un estado anérgico que provoca que los resultados a pruebas como la intradermotuberculinización (IDTB) sean negativos.