Las protestas en Perú de diciembre de 2022 fueron una ola de movilizaciones a nivel nacional realizadas entre el 7 y el 25 de diciembre de 2022. Estas fueron convocadas por diversas organizaciones sociales —principalmente sindicales, indígenas, estudiantiles, campesinas— de izquierda como medida de apoyo al intento de autogolpe y en oposición a la destitución y arresto de Pedro Castillo por haber anunciado la disolución del Congreso, la intervención del aparato estatal, la instauración de un «gobierno de emergencia» y la convocatoria a una asamblea para la elaboración de una nueva constitución política en reemplazo de la constitución de 1993. Esta ola concluyó con la liberación de las rutas principales del país además de acordarse una tregua temporal hasta el 4 de enero de 2023, fecha fijada tras una reunión de la Asamblea de la Macrorregión Sur en Arequipa.
Entre los principales reclamos de los manifestantes está la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, la disolución del congreso, la instalación de una asamblea constituyente y la convocatoria inmediata a nuevas elecciones presidenciales y legislativas; aunque ciertas agrupaciones afines al expresidente Castillo piden su liberación, detenido tras el intento de autogolpe. Es así que gran parte de los manifestantes y organizaciones sociales participantes se han declarado en insurgencia —término reconocido por la constitución de 1993 para casos de usurpación política— tras la asunción de Boluarte a la presidencia, a quien califican como «golpista» y «usurpadora». Para los manifestantes, el golpe de Estado fue dado por el congreso para instaurar una «dictadura cívico-militar» al mando de Boluarte, afirmaciones que han sido calificadas como falsas. Además, se mostró rechazo hacia congresistas por permitir la moción de vacancia hacia Castillo.
Las manifestaciones tuvieron su punto de partida en la tercera «Toma de Lima» (en el sentido cronológico, para no confundir con la realizada a mediados del año siguiente), convocada por la Asamblea Nacional de los Pueblos (ANP) para el 7 de diciembre, fecha donde se debatiría la moción de vacancia. Luego, se expandieron a nivel nacional.https://elmercurio.com.ec/2022/12/13/aumentan-a-13-los-departamentos-con-cortes-de-carretera-en-peru-por-protestas/ Con el pasar de los días, la intensidad de las manifestaciones aumentaron, registrándose enfrentamientos entre la fuerza pública y los manifestantes, lo que motivó que el gobierno declarara estado de emergencia, mediante el cual son suspendidas las garantías constitucionales, inicialmente en las zonas con mayores enfrentamientos, aunque luego se extendió a nivel nacional. La primera declaratoria de emergencia se dio el 12 de diciembre, tras los incidentes en Apurímac (donde se reportó los primeros fallecidos), expandiéndose a nivel nacional el 14 de diciembre. La Red Vial Nacional fue declarada en estado de emergencia (seguido de la suspensión parcial de servicios de la Panamericana Sur y otras carreteras).
Durante las protestas se han reportado, por parte de los manifestantes, ataques a la propiedad privada y pública (sedes judiciales, comisarías, etc.), intentos de toma de aeropuertos y bloqueo de vías para inducir el desabastecimiento en Lima. Por el otro lado, se ha denunciado el uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas del orden, a la par que racismo y discriminación.
Antecedentes
Pedro Castillo fue elegido por Vladimir Cerrón como candidato para el partido Perú Libre al bautizarlo en octubre de 2020 como un candidato «netamente de la esfera popular, [y no uno] que responde a los grandes empresarios». Señaló en una entrevista para la agencia Andina el 18 de abril de 2021, durante la campaña para elecciones generales:
Castillo se ganó el mayor apoyo en la zona andina del país, que agrupa principalmente a los departamentos de Apurímac, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno; en que el departamento de Cuzco recibió un notable 83 % en la segunda vuelta de los comicios. En el caso de Ayacucho, la localidad de Chuschi, donde había surgido el conflicto armado interno, tuvo el respaldo mayoritario con un 90.4 % de votos. Según el periodista Michael Reid, se notó que al menos la población de la zona andina y sur «se ha sentido olvidada y desatendida, por lo que se identifica con Castillo y ve en él a una víctima de "Lima y la élite blanca"». También fue muy bien recibido con los pueblos indígenas con el 90 % de los votos.
Entre sus motivos está en respaldar la promesa del futuro mandatario para combatir a la pobreza frente a la corrupción que atraviesa el país y la presencia del sector empresarial transnacional. Dina Boluarte, que asumió como vicepresidenta, dijo para el diario Gestión que no «suscribirá ninguna hoja de ruta para cambiar» sus propuestas como cerrar el Tribunal Constitucional y convocar una asamblea constituyente para elaborar una nueva Constitución.
El día 5 de diciembre de 2022 se convocó una nueva marcha llamada «Toma de Lima», originalmente un encuentro en la Plaza Bolognesi con el objetivo de cerrar el congreso y manifestar su apoyo a Pedro Castillo, de la misma forma que se convocó el mes de noviembre de ese año luego que el entonces jefe de gabinete Aníbal Torres invitase a los simpatizantes para «arrodillar a los golpistas», una referencia hacia los opositores a su régimen. Esta marcha fue organizada por la Asamblea Nacional de los Pueblos (ANP), organización afiliada al oficialismo, cuya reunión en noviembre de ese año se televisó. El Frente Agrario y Rural del Perú (FARP) confirmó su colaboración en la marcha convocada. Los manifestantes concordaron la disolución del congreso de la república, una nueva constitución por medio de una la asamblea constituyente, el rechazo a la entonces vicepresidenta Dina Boluarte y el apoyo al entonces presidente Pedro Castillo, cuyos objetivos se concretaron con las medidas populistas dictadas por el entonces presidente en su mensaje a la Nación el 7 de diciembre. Tras el mensaje a la nación, se denunció que el ministro del Interior, Willy Huerta, ordenó abrir las puertas del congreso, que se encontraban cerradas, para que los manifestantes convocados tomen por asalto el Palacio Legislativo. Sin embargo, debido al fracaso del intento de autogolpe y la posterior vacancia por el congreso de la República, las manifestaciones aumentaron. Tanto el congreso como la asunción de la nueva presidente recibe una notable desaprobación en la zona del sur del país según el Instituto de Estudios Peruanos.
Justificación de las protestas Para los seguidores de Castillo, que también comparten la posición del Grupo de Puebla en agosto de 2021, sustentan que fue el congreso quien hizo un golpe de Estado blando al presidente debido a su coalición opositora afín a la derecha política (aunque antes del autogolpe de Castillo la oposición no tenía los votos suficientes para proceder con la vacancia, incluso el periodista Juan Carlos Tafur evidenció que el «principal riesgo golpista en el Perú no provenía de la oposición derechista, sino del propio gobierno»). Además, consideran a Dina Boluarte de «traidora», «dictadora» y «usurpadora» tras su posterior asunción como nueva presidenta de la república, «Los protestantes llegaron hasta la Plaza de Armas de la Ciudad Blanca para solicitar nuevas elecciones generales, “El pueblo no la reconoce como presidenta” “Fuera congresistas” “No eran congresistas, eran delincuentes” “Abajo la traidora de Dina Boluarte”» basándose en la promesa de la entonces vicepresidenta: «Si al presidente lo vacan yo me voy con el presidente». Dichas denuncias sobre Boluarte y la denominada «derecha golpista» fueron afirmadas en una carta del destituido mandatario el 12 de diciembre de ese año desde la prisión, carta donde también reafirmaba su cargo de presidente y proclamaba su liberación y la convocatoria a una asamblea constituyente de carácter inmediato. De esta forma, los simpatizantes del expresidente animaron la pronta liberación de Castillo y un adelanto de elecciones.
Sobre el adelanto de elecciones, se requiere de una serie de procedimientos establecidos por la Ley Orgánica de Elecciones incluso si la presidenta y el congreso renuncian prematuramente, lo que hace inviable realizar comisiones electorales en corto plazo. Mientras que en un eventual procedimiento de asamblea constituyente, ampliamente solicitada incluso por no simpatizantes de Castillo de la zona andina según El Salto, ha sido rechazado por el Tribunal Constitucional al interpretar la Ley 31399 que concede como alternativa a la crisis; según el ente, solo puede realizarse contra el estado de Derecho.
Participación de etnocaceristas Otro de los causantes de la rápida propagación de las protestas fue el político etnocacerista Antauro Humala, que luego de estar preso 17 años salió en libertad el 20 de agosto de 2022. Activo opositor de la derecha política, según El Comercio, su partido político estuvo supuestamente aliado de Perú Libre. En septiembre, Antauro y sus partidarios viajaron y realizaron un mitin multitudinario en la ciudad de Andahuaylas, posteriormente recorrió otros lugares del departamento de Apurímac y de las regiones de Ayacucho, Cuzco, Junín, Puno y La Libertad. En cada discurso, convocó a la población peruana a «cerrar el congreso en marzo de 2023».
Papel de los medios de comunicación
Fase 1: El detonante de las protestas
La «Toma de Lima»
Lima es una de las ciudades que se convocaron. Para el 7 de diciembre se congregaron en la «Toma de Lima» entre una y dos centenas de personas en la Plaza San Martín y alrededores. El objetivo era respaldar a Castillo y cerrar el congreso de la república. El entonces ministro del interior, Willy Huerta, llamó a Manuel Lozada, jefe de la Región Policial Lima, antes del anuncio de autogolpe para que despejara el camino a los manifestantes pro-Castillo y les permitiera ingresar a la Plaza de Armas y, por consiguiente, al Palacio de Gobierno. Sin embargo, tras los acontecimientos de la vacancia y la detención de Castillo, los manifestantes ocuparon principalmente la avenida Abancay, siendo custodiados por policías para evitar que ingresen al congreso. Se registraron masivas compras de suministros por parte de la población ante el temor de una escalada de los acontecimientos.
Convocatorias En ese día se anunció un comunicado de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana y la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú que exigen las medidas de nuevas elecciones y asamblea constituyente.
En el caso de Arequipa, las manifestaciones se realizaron desde la Plaza de Armas en simultáneo al mensaje a la Nación que duraron brevemente con cientos de personas, luego se volvieron a realizar espontáneamente. Aunque carecen de un líder para las convocatorias, el entonces prefecto del departamento Yeremi Torres Flores fue uno de los fomentadores del cierre del congreso incluso antes del mensaje a la Nación. Luego de la vacancia de Castillo, Torres mostró rechazo a la asunción de mando de Dina Boluarte. Cuando Torres renunció al cargo el 12 de diciembre, toda la prefectura fue suspendida.
En la ciudad de Puno el 7 de diciembre, se realizó de inmediato convocatorias, cuyos cuatro congresistas representantes al departamento homónimo eligieron en abstención en la moción de vacancia. Estas tuvieron el apoyo del presidente del Frente de Defensa Unificado en contra de la contaminación de la cuenca Coata y el lago Titicaca, quien convocó nuevas manifestaciones entre el 13 y 15 de diciembre.
También se realizaron las primeras convocatorias desde la Plaza de Armas del Cuzco, cuyos integrantes arremetieron a otros ciudadanos en contra del intento de autogolpe. Por otro lado, representantes del grupo de etnocaceristas no descartaron que existan militantes involucrados en las protestas.