El 21 de marzo de 1890, durante unas conferencias sobre el sitio de Bilbao ocurrido durante la tercera guerra carlista, Miguel de Unamuno impartió una titulada La última guerra carlista como materia poética.Amelina Correa Ramón, Otra novela histórica del carlismo: La sima de Igúzquiza (1888) de Alejandro Sawa, [en:] María de los Angeles Ezama Gil (ed.), Aún aprendo: estudios dedicados al profesor Leonardo Romero Tobar, Zaragoza 2012, , p. 281 Quizá fuera este el primer intento de examinar la causa carlista en la literatura, ya que durante los 57 años anteriores el tema había estado cada vez más presente en géneros literarios como la poesía, el teatro y la novela. Con todo, no deja de ser paradójico también que al mismo tiempo que Unamuno ofrecía su análisis, se estaba a punto de iniciar el período de gran presencia del carlismo en las letras. Este período vino a durar alrededor de un cuarto de siglo, ya que hasta finales de la década de 1910 el carlismo siguió siendo el tema central de numerosas obras monumentales de la literatura española. Más tarde, perdió su atractivo como tema literario, reducido aún más tarde a papel instrumental durante el franquismo. Hoy goza de cierta popularidad, aunque ya no como catalizador de un discurso cultural o político primordial; su función es principalmente proporcionar un entorno exótico, histórico, romántico y, a veces, misterioso.miniaturadeimagen|300x300px| Estandarte carlistaminiaturadeimagen|480x480px|Primera guerra carlista de Augusto Ferrer Dalmau Romanticismo

La primera guerra carlista estalló en pleno apogeo del romanticismo español. La respuesta literaria al conflicto fue inmediata y masiva; las características clave de tal respuesta fueron los objetivos propagandísticos buscados por ambos partes y, a menudo, un seguimiento cercano de los eventos a medida que se desarrollaban. Dos géneros que sirvieron como campos de batalla literarios clave fueron la poesía y el drama, los más adaptados en términos de capacidad de respuesta. En ambos, los cristinos lograron una ventaja inmediata, que después de la guerra se hizo visible también en la prosa, especialmente en la emergente novela. Por otro lado, la respuesta vía oralidad popular del entorno rural, que llegó posteriormente a la literatura escrita, fue predominantemente carlista. Ninguna obra romántica que aborda el tema carlista se considera parte destacada de la literatura española.

Drama izquierda|miniaturadeimagen|225x225px| Manuel Bretón de los Herreros En 1833 estalla la primera guerra carlista. Generalmente se considera el momento de nacimiento del carlismo,El momento del nacimiento del carlismo está bastante claro: el 2 de octubre de 1833, hacia las 19 horas. En ese momento un funcionario de correos de Talavera de la Reina, Manuel María González, reunió a sus hombres armados en la plaza del pueblo y lanzó el grito de "Viva Don Carlos". Para una discusión detallada, compruébese en, p.ej. Felix Rubio López de la Llave, El pronunciamiento carlista de Talavera de la Reina, Toledo 1987, y desencadena casi de inmediato una respuesta literaria. El primer género literario en responder fue el drama. Se escriben varias piezas teatrales a medida que avanza la guerra y, al parecer, la mayoría de estas obras se ponen en escena, ya que servían principalmente para el propósito propagandístico de movilizar apoyo; solo unos pocas eran, más bien, comentarios sobre eventos recientes o incluso en curso.Ermanno Caldera, Liberalismo y anticarlismo en la dramaturgia romántica, [en:] Crítica Hispanica 16/1 (1994), pp. 103-117 Predominó claramente el anticarlismo, fenómeno obviamente ligado a que cristinos controlaba casi todas las zonas urbanas, centros de vida cultural y teatral.Caldera 1994, pp. 103-105 La mayoría de los dramas parecen ser piezas cortas de un acto, caracterizadas por un mensaje fuerte y protagonistas audazmente esbozados. A diferencia del caso de la poesía, no hay una antología disponible. Parece que los dramas anticarlistas se dividen en dos categorías: piezas satíricas estrechamente relacionadas con hechos recientes o en curso y dramas en contexto histórico, que avanzan en una perspectiva liberal general y en particular contra la Inquisición y la fórmula absolutista.

Entre los escritores que sobresalen como autores de sátiras el que reaparece en numerosas obras como el más destacado es José Robreño y Tort. Se forjó un nombre como autor de piezas teatrales desde mediados de la década de 1820; venenosas caricaturas de "los serviles", p.ej. La Regencia de la Seo de Urgell o las desgracias del padre Liborio (1822) podría considerarse una preconfiguración de sus dramas anticarlistas posteriores y quizás las primeras piezas de la literatura anticarlista.Otros dramas antiserviles de Rebreño escritos a mediados de la década de 1820 son Tragedia para los serviles y sainete para los liberales, La vuelta del faccioso, Ex expatriado en su patria, Los milicianos de Porrera o Numencia de Cataluña, Manuel Morales Muñoz, Inaugurando la modernidad. Teatro y política en el liberalismo democrático, [en:] Baetica. Estudios de Arte, Geografía e Historia 28 (2006), p. 622 Los escasos trabajos de Robreño, escritos durante el conflicto, se volvieron a destinar al público y se sabe que se representaron en Barcelona en la década de 1830.Pedro Rújula, Una guerra literaria, [en:] Jordi Canal (ed.), Rompecabezas carlistas [incluye La Aventura de la Historia 77/2005], pp. 60-61, Pere Anguera i Nolla, El teatre anticarli de Robrenyo, [en:] Josep María Solé i Sabaté (ed.), Literatura, cultura i carlisme, Barcelona 1995, , pp. 3-21 Otro autor liberal del mismo género, Manuel Bretón de los Herreros, es reconocido por la comedia anticarlista El plan de un drama (1835).Gregorio de la Fuente Monge, Introducción. Los estudios sobre el teatro político de la España del siglo XIX, [en:] Historia y Política 29 (2013), p. 21 Entre los dramas ambientados en la historia se encuentran El trovador de Antonio García Gutiérrez (1836), Antonio Pérez y Felipe II de José Muñoz Maldonado (1837), Doña Mencia de Juan Eugenio Hartzenbusch (1838)Fuente Monge 2013, pp. 22-23 y Carlos II el Hechizado de Antonio Gil y Zárate (1837); en especial el último fue un éxito entre el público.Fuente Monge 2013, p. 22 La respuesta carlista es desconocida; parece que los valores del Carlismo fueron defendidos de forma genérica "por el teatro conservador católico".Fuente Monge 2013, p. 21 El autor más conocido de este talante es José Vicente Álvarez Perera, alto oficial carlista durante la guerra y también poeta, autor de Calendario del año de 1823El título completo es Calendario del año de 1823 para la ciudad de Oviedo: dispuesto por el observatorio ultra-pirenaico y arreglado á las beatificaciones y canonizaciones hechas por la gran Junta de Oriente y Palabras de un cristiano.Fermín Canella y Secades, Historia de la Universidad de Oviedo y noticias de los establecimientos de enseñanza de su distrito, Oviedo 1873, p. 449 José Zorilla era simpatizante del carlismo e incluso permaneció brevemente en la corte carlista, pero en sus piezas teatrales no abordó el tema.José Zorilla y el carlismo, [en:] El Matiner Carlí del 31.10.12, disponible aquí

Poesía miniaturadeimagen|229x229px| Francisco Navarro Villoslada Los poetasExiste una monografía inédita dedicada al tema carlista en la poesía y que abarca el período hasta mediados del siglo XX, Melchor Ferrer, Musa carlista: El tema carlista en la poesia, referido por Rafael Gambra, Melchor Ferrer y la ‘Historia del tardicionalismo [sic!] español, Sevilla 1979, p. 4 [en secuencia, sin paginación en el texto original] respondieron al conflicto casi tan rápido como lo hicieron los autores de piezas teatrales. El conflicto y sus consecuencias inmediatas produjeron una avalancha de piezas rimadas, generalmente publicadas por primera vez en títulos de la prensa de la época. Alfonso Bullón de Mendoza, que intentó reunirlas, limitó su trabajo a autores contemporáneos a la guerra, llegando a elaborar una lista con un total de 110 obras. Al ser un historiador, y no un historiador de la literatura, se abstiene de realizar un comentario filológico alguno, bien para evaluar la calidad bien para discutir el estilo; a pesar de ello, parece que la mayoría de los artículos fueron escritos con claras intenciones propagandísticas aunque ninguno de ellos logró entrar en los anales de la poesía española. Este inmenso surtido puede analizarse principalmente desde un punto de vista estadístico. En cuanto al género la poesía se mantiene bastante diferenciada, con odas, sonetos, épicas, letras, cantos, canciones, himnos, marchas, sátiras y otros. Respecto a temas principales, los relacionados son: preparativos militares, acciones en tiempo de guerra, acuerdos de paz (Muñagorri, Vergara), intervención extranjera, ideología, personajes, actitudes hacia el enemigo y temas amorosos en tiempos de guerra.

Varios artículos fueron reimpresos en antologías o volúmenes poéticos personales durante las décadas de 1840 y 1850. Tras la victoria en la guerra de los cristinos, y tras la coronación de Isabel II, un reguero de poesía cortesana continuó durante dos décadas; en interminables volúmenes, diversos autores rendían homenaje, primero, a la regente María CristinaVéase p.ej. Cristina. Poesías patrióticas, compuestas y dedicadas a S. M. la Reina Gobernadora (1836) por Francisco Nieto Samaniego, del Burgo 1978, p. 694 y, luego, a la reina. Incluso, en ocasiones, hacían referencias a la paz y la prosperidad reinantes gracias al triunfo sobre los carlistas.Las colecciones estaban frecuentemente relacionadas con eventos que marcaban la vida real, como nacimientos, matrimonios, aniversarios, etc., por ejemplo, véase en Poética en conmemoración del fausto natalicio de la Princesa de Asturias (1852); una amplia lista en Jaime del Burgo, Bibliografia del siglo XIX. Guerras carlistas, Pamplona 1978, , pp. 243-244

Algunas de las obras identificadas permanecen anónimas, pero, por contra, la mayoría son atribuibles; entre la lista de autores se encuentra José de Espronceda, que fue autor del poema Guerra (1835), militantemente anticarlista, que concluyó con el grito de "¡Muerte a los carlistas!",Lo recitó el 22 de octubre de 1835 en el Teatro de la Cruz de Madrid. José Sanromá Aldea, Introducción a cinco clásicos de nuestra literatura, Madrid 1976, , p. 123. Uno de los versos bastante explícitamente dice: ¡Al arma!, ¡al arma!, ¡mueran los carlistas!, Guerra, disponible aquí Juan Arolas, Marcial Busquets, Ramón de Campoamor, Lorenzo de Hernandorena, José Martí Folguera, Alberto Lista, Antonio Martínez, Juan Martínez Villergas, Valentín Mazo Correa, Francisco Navarro Villoslada, Emilio Olloqui, Antonio Ribot y Fontsere, Josep Robreno, Manuel de Toro, Niceto de Zamacois y Francisco Zea. Estadísticamente prevalecen los cristinos y su afán poético llega hasta Andalucía, región menos afectada por la primera guerra carlista.Alberto Ramos Santana, Marieta Cantos Casenave, La sátira anticarlista en el Cádiz romántico, [en:] Ermanno Caldera (ed.), Romanticismo: actas del V Congreso, Roma 1995, , pp. 69-72