miniaturadeimagen|Veteranos de la guerra del Pacífico en 1943. Para el sociólogo Hernán Larraín, este episodio robustece la idea de una identidad racial chilena basada en cualidades bélicas.Larraín, H. (2011). Identidad chilena. Santiago: LOM, p. 147. El nacionalismo chileno es una escuela de pensamiento político cuyo origen se sitúa entre los años 1904 y 1914 con el auge de los ensayistas del centenario, el nacimiento del Partido Nacionalista y la reactivación del discurso político autoritario del ministro Diego Portales.Vega, Constanza (2017). "En Chile no pasarán": el movimiento Patria y Libertad en su lucha anticomunista contra la Unidad Popular, 1970-1973: violencia política, propaganda y estrategia de masas. Santiago: Universidad de Chile, p. 36.Cristi Becker, R.; Ruiz Schneider, C. (eds.) (2012). El pensamiento conservador en Chile. Seis ensayos. Santiago: Editorial Universitaria. . Con matices propios de cada generación, los elementos comunes que ha dado forma a esta teoría política se han resumido como la idea de nación chilena como una comunidad u organismo con personalidad propia (ver: nacionalismo étnico), la defensa del comunitarismo, el iberoamericanismo, y un fuerte antiliberalismo, anticomunismo y antiimperialismo.

Trayectoria intelectual y principales ideas miniaturadeimagen|Nicolás Palacios, autor del libro Raza chilena (1904). Las ideas nacionalistas chilenas nacen en el contexto de la profunda crisis política y económica chilena de comienzos de siglo , cuando un grupo de intelectuales intentó dar salida al proceso apelando principalmente a políticas que giraban en torno al desarrollismo industrial, el autoritarismo político, la identidad racial-nacional, el proteccionismo económico y la fuerte al crítica las liberalismo político y económico.Herrera, H. (2017). No dos: cuatro derechas. Revista Capital. Consultado el 12 de abril de 2020.

Según algunos autores,Pavez, J. (2016). “Racismo de clase y racismo de género: “mujer chilena”, “mestizo blanquecino” y “negra colombiana” en la ideología nacional chilena.” En: Tijoux, M. E. (ed.), Racismo en Chile. La piel como marca de la inmigración. Santiago: Editorial Universitaria, pp. 227-242. el primer teórico formal del nacionalismo chileno fue el médico y veterano de guerra Nicolás Palacios, quien publicó su famosa obra Raza chilena en 1904, en la que postulaba la superioridad racial del chileno dado su mestizaje entre «visigodos guerreros» y «recios araucanos». Palacios fue, según el historiador Erwin Robertson, un teórico de un "racismo convicto y confeso", además de espectador de las desigualdades sociales de la época, "testigo preferente de la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique" y " el defensor del roto chileno frente a una oligarquía que él estimaba fruto de una selección social negativa". Este libro contiene tres premisas principales: 1) que el mestizaje chileno había dado lugar a un tipo racial permanente y definido, compuesto tanto por el araucano, un indígena americano particularmente apto para la guerra y la hostilidad del clima; como por conquistadores españoles de sangre germánica, cuyas aptitudes guerreras también fueron destacadas por el autor. 2) Que el territorio chileno, contrario a los informes que se entregaban, era mayoritariamente inaprovechable dada su cantidad de terrenos estériles, por lo que las políticas migratorias debían ser aun más selectivas y evitar el ingreso de "raza latinas", para así favorecer el ingresos de alemanes y otras etnias de tipo "nórdico". 3) Por último, postuló que mucho de la crisis que enfrentaban tenía relación con la pobre imagen que el pueblo tenía de sí mismo, cuestión acentuada por la "oligarquía dominante", que "despreciaba sin compasión" al bajo pueblo. miniaturadeimagen|left|Francisco Antonio Encina, filósofo e historiador fundamental en la trayectoria intelectual del nacionalismo. Las teorías raciales de Palacios influenciaron en buena medida al prolífico historiador y filósofo Francisco Antonio Encina (), uno de los miembros fundadores del Partido Nacionalista en 1910. El pensamiento nacionalista del escritor fue bastante popular hasta los años 1960, expresado fundamentalmente en su extensa Historia de Chile desde la Prehistoria hasta 1891 de veinte tomos, y en los ensayos Nuestra inferioridad económica y La educación económica y el liceo, ambos publicados en 1912; por de pronto, muchas de sus ideas raciales se encuentran en La literatura histórica chilena y el concepto actual de la historia, publicada en 1935 y reeditada en 1997 por Editorial Universitaria. Al igual que Palacios, Encina creía que la aristocracia chilena había perdido su espíritu caballeresco e impetuoso por uno banal y descomprometido. Para el historiador, la decadencia de la élite chilena se originó con el triunfo de los liberales en la Guerra civil de 1891 y la imposición de las políticas anti-estatistas del economista libertario Jean Gustave Courcelle-Seneuil, que consistían en rebajar los aranceles y permitir el ingreso de productos y empresas extranjeras, con lo cual se produjo una "decadencia del espíritu empresarial nacional y la entrega del país a las grandes empresas extranjeras". Promovió una política orientada a la educación industrial, puesto que consideraba que el pueblo o "raza" chilenas no eran compatibles con la "educación humanística" (artes liberales) que las elites emulaban a partir del modelo europeo. Sin embargo, el aspecto más comentado de los escritos del autor es el carácter racista de sus escritos: a diferencia de Palacios, Encina ve el mestizaje como un factor negativo en tanto operó en desmedro de la sangre española. Lamenta que el mestizaje destruyó la eventual prosperidad que si tuvieron las colonias europeas en Norteamérica que mantuvieron intacta su sangre europea, mientras que Palacios es favorable a la mixtura étnica del chileno. Así pues, para F. A. Encina, la estratificación de la sociedad criolla y el poder político de la aristocracia tiene una explicación racial: «la sociedad chilena quedó constituida por una gama social, que, en general, coincide con la gama étnica: arriba, el chileno más cargado de sangre española y, abajo, el más cargado de sangre aborigen». miniaturadeimagen|Jaime Eyzaguirre, principal autor de la corriente hispanista dentro del nacionalismo chileno.Entre los intelectuales que ayudaron a densificar el ideario nacionalista, se incluye al abogado y académico Alberto Edwards con La fronda aristocrática en Chile, un libro que criticaba el aburguesamiento de la aristocracia chilena dada su falta de conexión con la realidad, su incapacidad de reaccionar frente a la crisis y su talante economicista. Edwards criticó duramente al liberalismo en esta libro, acusándolo de desarraigar a la nación de sus tradiciones y de sus valores primigenios. Esta obra estuvo fuertemente influenciada por La decadencia de Occidente del filósofo alemán Oswald Spengler, a quien citaba y estudiaba con detención; los investigadores Renato Cristi y Carlos Ruiz definen a Edwards como un pensador «conservador-revolucionario». Por su parte, el también académico Carlos Keller, alumno directo de Spengler y miembro del Partido Nacista, publicó en 1931 La eterna crisis chilena, un libro de economía política y análisis sociológico que cerró lo que Mario Góngora llamó "la respuesta nacionalista a la crisis".

Entre los años 1940 y 1960 el nacionalismo chileno se nutrió de muchos conceptos falangistas y corporativistas. Inspirados por los primeros años del franquismo, hubo una variada producción intelectual de corte hispanista. El reputado profesor de derecho Jaime Eyzaguirre publicaba la revista Estudios (1938-1954), de ideología corporativista, nacionalista y fervientemente católica, entre los colaboradores de este medio destacan un joven Mario Góngora y el profesor de derecho Julio Philippi Izquierdo. Por su parte, el teólogo y filósofo tomista Osvaldo Lira publicó sus obras más importantes durante dicha época: Nostalgia de Vázquez de Mella (1942), La vida en torno (1948), Hispanidad y mestizaje, y otros ensayos (1952). El abogado nacionalista Jorge Prat fundó la revista Estanquero en 1948, de fuerte raigambre hispanista y corporativista.

En 1960 surge el Comité Patria y Soberanía, centrado en el estudio de los asuntos geopolíticos y fronterizos de Chile desde una postura realista para la política exterior del país. En este organismo participarían diversos autores ligados al nacionalismo chileno. Además se nutrirían de autores contemporáneos como Exequiel González Madariaga, Oscar Espinosa Moraga, el coronel Manuel Hormazábal González y el general de Carabineros René Peri Fagerström que escribieron sobre la historia de las fronteras de Chile.

El gobierno de Salvador Allende y la victoria del marxismo por vía democrática generó una importante reacción de teóricos e intelectuales que promovían una "revolución de las Fuerzas Armadas" contra el régimen democrático. La literatura golpista de estos años se expresó en cuatro publicaciones: La revista Patria y Libertad , dirigida por el académico de la Universidad de Chile Pablo Rodríguez Grez; la revista Tacna dirigida por el académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile Sergio Miranda Carrington y el estudiante de Leyes Erwin Robertson; la revista Tizona, dirigida por el catedrático de filosofía Juan Antonio Widow; y la revista Forja , propiedad del profesor de cálculo Misael Galleguillos, y en la que participaban nacionalistas como Osvaldo Lira y catedrático Guillermo Izquierdo Araya. Con Augusto Pinochet en el poder, la principal producción intelectual nacionalista recayó en la revista Avanzada (que luego devendría partido político homónimo), el Centro de Estudios Nacionales dirigido por Lucia Pinochet (hija del dictador) y en la publicación del Ensayo histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX, una feroz crítica al giro hacia el neoliberalismo que había tomado la Junta Militar en Chile, reafirmando además la nacionalidad chilena en la fortaleza del Estado. Este libro fue escrito por Mario Góngora, quien falleció a los tres años de su publicación después tras ser atropellado por una motocicleta en un confuso incidente en las afueras del Campus San Joaquín de la PUC. A partir de los años 1990, el nacionalismo chileno no tuvo intelectuales de renombre ni fueron partícipes del debate público.

En la actualidad, los académicos Daniel Chernilo, Axel Kaiser, Benjamín Ugalde y Felipe Schwember sitúan al filósofo existencialista Hugo Eduardo Herrera (n. 1974) dentro del nacionalismo chileno.Schwember, F. (2012). Nacionalismo: el regalo griego de Hugo Herrera. Noticias UAI Herrera por su parte prefiere referirse a una « tradición nacional-popular», que, según él, "tuvo su arranque en el breve experimento del Partido Nacionalista de 1915, después en el Partido Agrario Laborista, el Partido Nacional y actualmente en parte de RN." Los investigadores Renato Cristi y Carlos Ruiz lo describen como «uno de los intelectuales más lúcidos e ilustrados de la derecha en la actualidad», pero critican el autoritarismo extremo de autores como Francisco Antonio Encina y Alberto Edwards, a quienes Herrera tiene como referentes intelectuales. El profesor de sociología Daniel Chernilo lo ha tachado de fascista.Chernilo, Daniel (2020). "Carl Schmitt entre nosotros. Algunas reflexiones" en CIPER Académico.

Trayectoria política Partido Nacionalista (1915-1920)

Influencia y recepción del fascismo (1932-1945) Durante los años 1930 y 1940 el auge del fascismo en Europa se dejó sentir en algunos grupos nacionalistas chilenos. Movimiento Nacional-Socialista de Chile (1932-1938)

Matanza del Seguro Obrero miniaturadeimagen|Carabineros de Chile sofoca la insurrección nacista durante la Matanza del Seguro Obrero.

Grupos fascistas posteriores (1938-1945)