La teoría interpretativa de la traducción (TIT, por sus siglas en francés y español) o teoría del sentido (en francés, Théorie interprétative de la traduction o Théorie du sens) es la primera teoría del campo de la traductología que se enfoca en el proceso cognitivo o mental de los intérpretes y traductores y afirma que las interpretaciones o traducciones no se llevan a cabo entre lenguas, sino entre textos y discursos, de ahí que se enfoque en la comprensión del sentido de un mensaje entre textos orales o escritos. Danica Seleskovitch y Marianne Lederer la desarrollaron y fue la teoría base de formación de la Escuela Superior de Intérpretes y Traductores (en francés, École Supérieure d'Interprètes et de Traducteurs, ESIT) de la Universidad Sorbonne Nouvelle.

Esta teoría postula tres fases principales durante el proceso de interpretación o traducción: comprensión del mensaje, desverbalización de los elementos lingüísticos y reexpresión del mensaje con elementos de la lengua meta. Antecedentes En la década de 1960 en París, Danica Seleskovitch comenzó a hacerse preguntas sobre el funcionamiento del proceso de interpretación. Debido a su afinidad de intereses, la autora de la TIT formó un equipo de trabajo e investigación con Marianne Lederer, a quien conoció en una misión estadounidense en Túnez a finales de los 50s.

En su obra L’interprète dans les conférences internationales, Seleskovitch realiza un estudio de la interpretación de conferencias donde da gran importancia al análisis del proceso mental que permite la transmisión de un mensaje de una lengua a otra. Después de hacerse preguntas sobre el funcionamiento cognitivo de los intérpretes y traductores, propuso una serie de modelos de análisis de traducción con base en la observación de intérpretes de la ESIT, dando así origen a la TIT. Así, Seleskovitch no parte de una formación teórica previa para desarrollar su teoría, sino de la observación de su experiencia como intérprete y como profesora de interpretación, basándose en situaciones reales de comunicación, para lograr esbozar diferentes fenómenos presentes en la interpretación y, posteriormente, en la traducción.

De igual manera, en sus trabajos posteriores, la idea de comprensión del sentido y comprensión de la lengua se van a ir desarrollando, así como los conceptos esenciales de sentido, discurso, principio de sinécdoque, lengua, transcodificación, etc., para más tarde dar origen a las tres fases del proceso traductor: comprensión, desverbalización y reexpresión.

El sentido Comprender el concepto de sentido para explicar las tres fases del proceso traductor es necesario ya que esta teoría propone traducir el sentido del texto en vez de las palabras. La TIT entiende este término como la construcción cognitiva que el oyente efectúa a partir de la confluencia de todos los elementos (lingüísticos y no lingüísticos) presentes en el proceso de comunicación. En otras palabras, el sentido es una reconstrucción del mensaje del locutor por parte del oyente o del lector, a partir de complementos cognitivos que ellos añaden a la forma lingüística del mensaje emitido por el locutor. Los complementos cognitivos son elementos pertinentes, nocionales y emocionales como el bagaje cognitivo o saber general del sujeto, adquirido a través de la experiencia personal, y el contexto cognitivo o saber acumulativo presente en la memoria.

Posteriormente, Laplace, profesora de la ESIT, sintetiza el término sentido en dos acepciones: sentido del mensaje y sentido de las palabras (más adelante también llamado significación). El sentido del mensaje engloba al texto en general, mientras que el sentido de las palabras se refiere únicamente a las palabras de forma individual. La significación de las palabras son las posibles definiciones de estas que podemos encontrar en los diccionarios, ejemplo: close = cerrar o cerca. Ahora bien, las teóricas llamarían significación actualizada al significado que adquiere la palabra o unidad léxica en un contexto específico, ejemplo: She is close to me = Ella está cerca de mí. De esta manera las significaciones actualizadas son parte de la construcción del sentido del mensaje completo. De ahí que el sentido sea variable, pues depende del contexto o situación e interlocutores que intervienen en su emisión. Un factor a considerar es que el sentido será variable a razón de que, según Seleskovitch, las palabras portan un significado cuya variación es infinita según el contexto, la situación y los interlocutores.

También el sentido es explicado por Seleskovitch y Lederer como la reconstrucción del "querer decir del locutor" por parte del receptor, por medio de sus complementos cognitivos, los que activa para comprender los signos o formas lingüísticas que usa el locutor.Lederer, M. (1997). «La théorie interprétative de la traduction: un résumé». ResearchGate. Consultado el 15 de octubre de 2022. https://www.researchgate.net/publication/279679706_La_theorie_interpretative_de_la_traduction_un_resume Esta noción de sentido funcionaba para la comprensión de textos pragmáticos (textos que no tienen una función estética y/o emotiva). La noción de sentido de la teoría interpretativa fue en sus inicios puramente nocional o conceptual. No se abordó su carácter emocional o estético. En 1979, Seleskovitch todavía excluía expresamente del marco de la teoría interpretativa a los textos con una función estética, pues para ella este tipo de textos planteaba problemas específicos de forma que debían tratarse por separado. Sin embargo, bajo la influencia de algunos de sus estudiantes de doctorado, su actitud cambió gradualmente y en 1988, unos años después de la publicación de Interpréter pour traduire, reconoció que la forma puede afectar al sentido.

Fidelidad al sentido propuesto por Amparo Hurtado Albir Amparo Hurtado Albir, discípula de las teóricas del sentido, también aportó a la teoría tiempo después. Hurtado Albir propone que para traducir el sentido según la Teoría Interpretativa, se deberán tener en cuenta tres principios: el querer decir del autor, la lengua de llegada y el destinatario de la traducción. El querer decir se formula con la comprensión de los elementos lingüísticos y no lingüísticos del emisor. La lengua de llegada es relevante en cuanto a sus limitaciones y convenciones. Y por último, al destinatario se le deberá tomar en cuenta para adaptar el mensaje según lo que pueda o no comprender.

Según Hurtado Albir, se puede efectuar un análisis a la fidelidad del sentido. Para ello, hay que tomar en cuenta tres dimensiones: la subjetividad, la historicidad y la funcionalidad. La subjetividad se entiende como la participación del traductor como un agente que interviene con todo su bagaje lingüístico y cognitivo. La historicidad es pertinente en cuanto a soluciones inadecuadas se refiere, ya que se debe tomar en cuenta el envejecimiento del contenido lingüístico y extralingüístico del texto de partida. Por último, la funcionalidad se refiere a la verificación de la eficacia del producto meta para la audiencia de llegada de acuerdo con el tipo de texto, la lengua y el medio a los que se traduce.

Hurtado Albir ejemplifica su aportación por medio de la descripción de una parte de la traducción al español del cómic francés de Le fils d’Astérix. Dentro del cómic hay una escena en la que una nodriza-legionario, contratado para deshacerse de uno de los niños de César y Cleopatra, dice: D'ailleurs à cause de mon premier métier on m'appelait la Mamelón de la legión (me llamaban el pezón de la legión). Como el niño llora, empieza a cantar una canción francesa que originalmente diría Quand Madelon vient nous servir à boire (Cuando Madelon venga a servirnos una copa), sin embargo, cambia el personaje de Madelon por Mamelón y termina cantando Quand Mamelón vient nous servir á boire. Esto significa cambiar el nombre de Mamelón por el pezón, lo cual genera un efecto humorístico para el público francés. Para que esta misma sensación se produjera en el público de habla castellana, el traductor, Victor Mora, tuvo que optar por una solución adecuada al público oyente. Escribe en su versión: "Por culpa de mi primer oficio, me hacían la broma de decir que lo de la legión me lo tomaba muy a pecho y sigue con la canción española Mira mi pecho tatuado […]".Como se puede observar, el traductor no tradujo palabra por palabra, sino el sentido de ambas frases: cambió las propuestas para que ambos públicos pudieran disfrutar del juego de palabras y el encadenamiento musical del texto de partida.

Fases

Comprensión La primera fase del proceso traductor es la comprensión. La TIT encontró explicación al proceso de comprensión en J. Piaget, cuya noción de asimilación y acomodación dice que con base en conocimientos previos se asimila información nueva mientras que la ya conocida se adapta a situaciones nuevas. Esta noción explica el proceso de comprensión en el intérprete y el traductor. Además demuestra que el texto no cumple su función si no ha sido comprendido por el receptor, quien se apoya tanto del contexto como de sus conocimientos enciclopédicos para interpretarlo. Por lo tanto, las autoras argumentan que para interpretar y traducir no basta con el conocimiento que se tiene de una lengua o de las significaciones presentes, sino que es necesario incorporar los complementos cognitivos para que la captación del sentido sea posible.

Una vez que se ha comprendido el texto, se delimita la unidad de sentido, considerada también como una unidad de traducción, que el intérprete podrá reformular en otra lengua.

Memoria como factor dentro de la comprensión Los estudios en interpretación entre lenguas realizados por Seleskovitch proponen que la comprensión y la retención del sentido van en conjunto y que esto se guarda automáticamente en la memoria.

En la comprensión intervienen la memoria inmediata y la memoria cognitiva. La primera, es la que nos permite retener las palabras durante unos breves instantes y las integra a conocimientos anteriores. La segunda, libera el saber lingüístico (conocimientos de la lengua) y extralingüístico (conocimientos culturales) pertinente y necesario para comprender. Existe, a su vez, una memoria cognitiva a medio plazo que retiene las unidades de sentido que conforman el contexto cognitivo, y una memoria cognitiva a largo plazo que retiene el conjunto de conocimientos adquiridos por el sujeto.

La memoria inmediata en la interpretación, que supone la presencia simultánea de diferentes palabras, permitió a la TIT sustentar que las palabras se presentan siempre por grupos enteros, lo que plantea que la traducción palabra por palabra es contraria al funcionamiento del lenguaje.

Desverbalización La desverbalización sería la segunda fase del proceso de traducción; esta consiste en separar el sentido de la forma lingüística que inicialmente lo contiene. Después de la comprensión del mensaje, se desvanecen los sonidos del lenguaje oral y los signos gráficos del lenguaje escrito, mientras que el contenido interpretado del mensaje (sentido) permanece en forma no verbal o desverbalizado. Seleskovitch y Lederer sostienen que la desverbalización es inherente a la comunicación cotidiana, porque la naturaleza del sentido no es verbal. Reconocen la diferencia entre una memoria formal, que asocia los sonidos y las significaciones lingüísticas durante un breve instante, y una memoria cognitiva, que retiene los recuerdos más tiempo en forma no verbal a mediano y a largo plazo.