La iglesia de San Pedro es un templo católico del siglo ubicado en Orense (Galicia, España).
Descripción Las características generales del templo, emplazado en el barrio de Cudeiro, sitúan su edificación hacia 1200 o en las primeras décadas del siglo , si bien un documento procedente de los archivos del Monasterio de San Pedro de Dozón permite constatar su existencia ya en 1188:
Exterior Fachada principal Situada en el núcleo poblacional y con el cementerio de la parroquia a un lado, la iglesia, sujeto de una importante transformación, posee elementos encuadrados en el románico tales como los muros con sus canecillos (destacan algunos ubicados en el ábside), el Agnus Dei a modo de remate, el arco ojival de la nave apoyado sobre cuatro capiteles, y cuatro ménsulas en la cabecera sobre las que probablemente se erigía una bóveda de crucería. La fachada principal data de 1929 y fue reconstruida en estilo neogótico, destacando en ella una espadaña de dos cuerpos con dos vanos en el primero y uno en el segundo (los tres en arco apuntado y el superior flanqueado por pináculos y coronado por una cruz), una puerta con frontón ojival y una hornacina en arco también ojival con una imagen pétrea de San Pedro portando las llaves y un libro, hallándose encima un reloj y estando todo ello enmarcado por contrafuertes y rematado en los extremos por pináculos idénticos a los de la espadaña. Destaca así mismo el hecho de que el paramento sur de la nave se estructura en sillares de gran tamaño y buena factura elaborados en piedra de granito fino en color dorado con tintes en ocre, variando las dimensiones en el ángulo más occidental, zona en la que se junta con la fachada moderna y se quiebra la homogeneidad de las hiladas, resultando forzada de esta forma la incrustación de unos sillares con otros mediante el recurso de engatillados y mortero en abundancia. Esta estructura irregular aparece a su vez en la zona norte de la nave, en la sección más cercana a la fachada oeste, donde se emplea un granito diferente, de mayor grosor y en tonos grises. Esta característica deja patente que ambas secciones de los paramentos primitivos fueron reemplazadas por otras de factura más torpe como consecuencia de la construcción de la fachada actual.
Puerta meridional mini|Puerta meridional La puerta abierta en la fachada meridional, enrasada en la pared, luce un arco liso semicircular constituido por un total de seis dovelas bajo el que se ubica el dintel, también liso y semicircular, el cual se halla apoyado en dos mochetas con forma de quilla, siendo la zona superior rectangular y con diferentes alturas, lo que hace que el vano muestre un perfil desigual. La mocheta situada al oeste, con un listel más desarrollado, presenta una nacela con dos superficies planas superpuestas donde se asienta una forma rectangular dispuesta longitudinalmente y muy erosionada, teniendo la parte frontal una curvatura en esgucio. Las superficies de los lados muestran a su vez las aristas con una ligera concavidad la cual produce un estrechamiento en el tercio central del frente, mientras que la mocheta emplazada al este, con una superficie superpuesta en nacela, presenta este elemento con una ornamentación muy erosionada, aunque se puede adivinar una figura humana engalanada con una túnica talar. Encima de la portada y recorriendo el paramento destacan unos sillares colocados a tizón los cuales probablemente constituían el soporte del armazón de un pórtico de madera. Una ventana de forma rectangular y estilo barroco situada en el paramento agranda la abertura que poseía el hueco original, consistente en una aspillera y emplazada en la misma zona donde todavía subsiste otra idéntica, en la sección septentrional de la nave, siendo los sillares colocados junto a la oquedad actual irregulares en las hiladas de la construcción original producto del agrandamiento y acomodamiento de la aspillera.
Paramentos mini|Paramento septentrional La cornisa, de gran anchura y conformada por secciones de longitud regular y moldurada en una nacela y un listel, luce en algunas áreas una franja en la zona inferior, aspecto que revela que este ornamento ha sido sujeto de una o varias reformas, disponiéndose bajo la misma una serie de veintiún canecillos a intervalos regulares y con forma de nacela simple. En el tramo exacto donde la pared meridional de la nave se superpone con la cabecera se aprecia un refuerzo a manera de estribo de escaso desarrollo el cual llega hasta la mitad de la altura de la pared, mientras que como remate del piñón del testero se ubica un carnero en representación del Agnus Dei (característica muy frecuente en los templos gallegos) cuya cruz antefija se fecha en una época muy posterior. Por otro lado la cabecera, de planta rectangular, ha experimentado varias reformas ya que en su fachada meridional se abrió una ventana rectangular de gran tamaño con la altura considerablemente aumentada con respecto a la original, además de emplazarse seis hiladas nuevas, si bien la variación más notoria consiste en haberse elevado su cara oriental, coronada inicialmente por un hastial apiñonado y en la actualidad cerrada como un cubo sobre las demás caras, si bien algunos canecillos ubicados bajo la cornisa en las zonas meridional y septentrional son originales y fueron reutilizados. Esta cara, al igual que la meridional, presenta un filete seguido de una nacela, con todas las secciones mostrando una franja dividiendo ambos elementos; esta cara se halla sostenida por siete canecillos de idéntica forma aunque diversas dimensiones: sobre el espacio de dos superficies superpuestas a manera de cartelas se ubica una nacela doble con los extremos inferior y superior decorados con formas triangulares cuyos vértices se acercan siguiendo el borde que divide las dos nacelas, en las que los lados se curvan a imagen y semejanza de la forma de estas. Otros dos canecillos fueron incorporados respectivamente en los ángulos sureste y noreste siguiendo fielmente la estructura de los demás emplazados en la cabecera.
La fachada oeste del ábside ha sufrido numerosas reconstrucciones. La aspillera situada en el eje longitudinal del templo, con un ápice superior en forma de semicírculo, ha sido cegada, mientras que el paramento apiñonado, en el que resultan patentes varias marcas de cantero, se ha visto recrecido al extremo de cerrarse de forma recta al igual que los sobreelevados muros meridional y septentrional, lo que motivó la adición en esta zona de una cornisa a imagen y semejanza de las ya presentes, apoyada en nueve canecillos elaborados igualmente siguiendo los primitivos, si bien estos son más pequeños y de aspecto rechoncho, siendo necesario sumar los emplazados en las esquinas, los cuales sustentan la unión de las cornisas en los ángulos noreste y sureste. La cara norte de la cabecera posee las mismas características que la sur (entre ellas los canecillos y la cornisa, si bien en los canecillos se hallan pequeñas variantes en lo relativo a la ejecución, con perfiles diferentes, aunque dentro del mismo tema geométrico), siendo esta sección de la cabecera a la que se adosa la sacristía barroca, con cubierta a tres aguas. Por otro lado, la cara meridional de la nave muestra, en la misma hilada, cuatro sillares dispuestos a tizón que podrían haber fungido como soporte de un pórtico de madera o tal vez un tornalluvias del mismo modo que los de la fachada meridional. La nave recibe luz natural gracias a una aspillera rectangular, encima de la cual destacan veinte sencillos canecillos en nacela de diferentes anchos que soportan una cornisa de perfil recto y esgucio colocada en secciones de longitud desigual, característica que obliga a que los canecillos tengan espacios irregulares. Varias secciones de esta exhiben una franja incisa igualmente presente en los tramos de la cabecera, lo que unido a otros elementos de carácter irregular resulta ser consecuencia de las reformas experimentadas por la edificación y la reutilización de sus componentes. Sumado a esto, la sección más al oeste del paramento fue reconstruida con toda probabilidad al momento de erigirse la nueva fachada principal, pudiendo verse con claridad la franja en la que los dos paramentos (el moderno y el románico) se juntan.
Interior mini|Interior Capiteles del arco triunfal Respecto al interior (con planta rectangular de una sola nave, cubierta de madera a dos aguas y tribuna también de madera), en él destaca el arco triunfal ojival con las roscas en forma de arista; la situada en el exterior fue retallada para poder emplazar los retablos laterales, mientras que la interior está apoyada en cimacios con perfil rectilíneo y nacela, ambos divididos por una franja incisa y bajo los cuales se hallan pilares entregos de fuste corto. El del lado del evangelio luce un capitel cubierto con ornamentos de corte vegetal: en el frente una hoja de gran estrechez y reducido tamaño pegada a la cesta (con la zona superior doblada hacia sí misma para configurar una esfera de volumen escasamente desarrollado) funge como eje para las dos hojas de mayor tamaño, en las que los nervios, excavados y dibujando unas estrías terminadas en pico, producen en los extremos superiores entrantes y salientes los cuales crean claroscuros, además de que los ápices, que se erigen en dirección a los ángulos del capitel, se tornan hacia abajo al tiempo que se doblan formando esferas a modo de volutas. Por su parte, en la superficie interfoliar presente entre las grandes hojas laterales y la central, más pequeña, figura una esfera de reducidas dimensiones, repitiendo las caras de los lados idéntico patrón, si bien aparecen más elementos, ya que la hoja del centro posee un nervio axial perlado más otros dos nervios excavados, uno en cada lado. El pilar, con un fuste compuesto por un total de cuatro tambores, se halla sostenido por una basa compuesta por dos toros y entremedias una escocia (basa ática) en cuya zona superior se muestra un filete en sustitución del toro a la vez que una tenia sirve de reemplazo a la escocia, estando el toro de la parte inferior poco desarrollado a nivel horizontal, donde sobresalen unas garras caracterizadas por unas cintas muy finas. Bajo la basa se ubica por otro lado un plinto de base rectangular el cual se erige sobre el zócalo que inicialmente debió de recorrer la nave en su totalidad y que hoy queda reducido a este segmento del arco, mostrando un borde abocelado y una baqueta debajo. mini|Capiteles del arco triunfal El capitel de la epístola exhibe sin embargo una curiosa escena con ornamentos vegetales similares a nivel esquemático a los del otro capitel, mostrando a dos dragones aferrando a unos seres mitad sirenas mitad aves. El frente el eje lo conforma una diminuta hoja apenas separada de la cesta, con una esfera en la zona superior como en el capitel opuesto; alrededor de este eje un dragón y una sirena-ave, emplazados de derecha a izquierda, giran sus cuellos torneados hacia estas resoectivas direcciones, enlazando sus colas y situándola la sirena por encima de la cabeza del dragón y este por debajo de la cabeza de aquella. La sirena-ave luce un rostro humano de facciones varoniles y descansa la testa en la manzana ubicada en el vértice izquierdo del capitel, mostrando un perlado en el cuello y estando las plumas de las alas apenas sugeridas por diminutos vaciamientos. En la diestra destaca una nervadura incisa la cual indica la hoja que en el vértice del capitel torna sobre sí misma para crear una esfera, mientras que en el extremo opuesto (a la derecha del espectador) el dragón, de cuerpo semejante al de las sirenas-ave, exhibe su boca abierta y amenazante hacia el vértice, punto en el que se halla la cabeza de la otra sirena-ave, emplazada debajo de la manzana derecha con el cuerpo en el lateral del capitel.