Evi Anna Rauter (Cermes, Italia, 2 de junio de 1971, Portbou, España, 4 de septiembre de 1990), también conocida como la chica de Portbou, fue una estudiante italiana que el 4 de septiembre de 1990 y con sólo 19 años de edad apareció misteriosamente ahorcada en un pino de Port-Bou (Gerona, España). Veintitrés horas antes había estado reunida con su hermana mayor en Florencia (Italia) sin mostrar ningún comportamiento anormal. Las autoridades competentes lo catalogaron como un suicidio en 1990, sin embargo en 2023 resolvieron a favor del asesinato. Alimentan la tesis del crimen al constatar su familia que ella no estaba depresiva ni con problemas significativos más el testigo de una vecina más las extrañas circunstancias en que fue hallado el cuerpo.
La difunta fue inhumada en un nicho NN (No Name -sin nombre-) en el cementerio de Figueras (Gerona, España), pues en ese momento nadie la reclamó y sus restos permanecieron en el anonimato durante más de tres décadas. En abril de 2022 finalmente fue posible su identificación gracias a una colaboración entre periodistas de distintos países.
Desaparición Evi era vecina de Lana, en el Tirol de Sur; había acabado los estudios y estaba pasando sus últimos días de vacaciones. Decidió visitar a su única hermana, Cristina, que era 4 años mayor que ella y estudiaba en Florencia. Estuvieron juntas tres días, hasta las nueve de la mañana del lunes 3 de septiembre de 1990. Cristina se iba a la universidad y se despidió de su hermana pequeña preguntándole qué haría mientras ella estaba fuera. Le dijo que quizá visitara Siena. A la una de la tarde, cuando llegó, encontró un post-it de Evi en donde efectivamente le ponía: "Me ha apetecido ir a Siena, así que volveré tarde". Siena está a una hora de Florencia. Evi no se llevó equipaje de ningún tipo; tan sólo el documento de identidad, liras (que eran en torno a 30 euros), el bono de estudiante del tren y unas gafas de sol.
Pero no regresó y, a partir de ese momento, Evi desapareció. Denunciaron su desaparición el 6 de septiembre y desde entonces la familia se enzarzó en su búsqueda pegando carteles por toda Italia y publicando anuncios en la prensa escrita. También hicieron un llamamiento desde el programa de la televisión italiana Chi l'ha visto?, si bien jamás pudieron obtener ningún resultado ni pista válida.
Descubrimiento Hallazgo del cuerpo Sobre las 7:30 de la mañana del martes 4 de septiembre de 1990 (apenas 23 horas después), y a 970 kilómetros de distancia, una vecina de Port-Bou (Gerona, España) descubrió el cuerpo sin vida de una joven colgando de un pino, y alertó a la Guardia Civil.
Una chica de unos 20 años colgaba ahorcada con el nudo al revés, ya que tenía la cabeza hacia atrás y la soga le subía desde la barbilla alcanzando la primera rama, mientras que el pelo le caía sobre los hombros y perfectamente pasado fuera del lazo. La distancia desde el suelo hasta la punta donde estaba atada la cuerda era de 2,65 m, y estaba posicionada de cara al árbol. La cuerda utilizada era fina, con poco uso y extremadamente corta. Sus pies estaban a 40 centímetros de distancia del suelo y no se encontró ningún objeto cerca que ella hubiera podido utilizar para auparse a la soga. Los zapatos estaban bien colocados a cierta distancia de ella, y los pies limpios, aparentemente sin haber tocado el suelo si bien era un terreno repleto de cactus (chumberas más exactamente).
No se encontró nada en su ropa, ni identificación de ningún tipo.
Pese a que el cuerpo no se descolgó del árbol hasta al cabo de aproximadamente unas tres horas, y tras las primeras investigaciones de la policía, alguien le lanzó una manta rosa por encima para cubrir su rostro. Este detalle, junto con su expresión, le valió el sobrenombre popular de "la novia de Portbou".
Lugar de los hechos El periodista de Port-Bou Ramón Iglesias (cuyo hermano Àlex tomó las primeras fotografías juntamente con Carles Cereijo), constató: “fue algo insólito por el lugar donde estaba colgada, a la vista de todo el pueblo”.
Ubicación del pino: Observando el horizonte del mar, el pino elegido destaca en un punto elevado en la montaña derecha que se adentra en el agua, en una colina de pinos y a pocos metros del cementerio. Por lo tanto, aquella escena se podía ver desde toda la bahía de Port-Bou, incluyendo a quienes paseaban por el paseo marítimo, bañistas, así como por los lugareños con vislumbre a primera línea de mar. Mucho más de cerca la podían ver los residentes de la calle Pujada del Mirador, una calle trasera a la cual el pino le queda en frente.
Aquella chica que penduleaba en el pino era más bien alta (1,70 m), de complexión robusta y con un pelo muy encrespado (lo cual otorgaba gran volumen a su media melena castaña). Dentro de aquel fondo selvático ella vestía en tonos claros.
Investigación policial Los Guardias Civiles inspeccionaron su ropa para ver si la habían arrastrado hasta allí, pero no encontraron manchas de nada. No tenía ni pequeños cortes en la piel. Los forros de los bolsillos estaban bien colocados hacia dentro. Un vecino descubrió a un grupo de 6 austríacos acampados muy cerca (ver abajo Grupo austríaco); la Guardia Civil les despertó, les inspeccionó y les interrogó en el Cuartel de la Guardia Civil. Ellos afirmaron que llegaron sobre las 3 de la madrugada, conversaron durante una media hora, y después se pusieron a dormir. Declararon no haber visto ni escuchado nada, por lo que seguidamente fueron dejados en libertad.
El forense Rogelio Lacaci no le encontró ninguna marca de haberse sujetado con brazos o piernas para trepar el árbol. Tampoco encontró señales de lucha ni signos de violencia. No tenía pinchos clavados en las plantas de los pies, pese a ser un terreno cactáceo. Pensó que ella podía ser del norte de Europa. Como no se pudo identificar el cadáver y se consideró un suicidio no se le practicó autopsia, ni tampoco se le hizo análisis toxicológico. Sin embargo los forenses le tomaron las huellas dactilares, le hicieron la ficha dental, estudiaron sus manos y descartaron que hubiera sido violada.
Aquel suceso generó una amplia documentación gráfica. Las fotos y huellas se enviaron a la Interpol y fueron cruzadas con bases de datos de policías de toda Europa. Lacaci junto con la Guardia Civil declaró entonces que era un suicidio.
Tras cinco meses en la morgue y sin ser reclamada por nadie, fue enterrada en el nicho 134, planta quinta, del departamento primero del cementerio de Figueras.
Transcurrieron casi 32 años sin que fuera posible identificarla.
Identificación Tura Soler, periodista del diario El Punt Avui, siguió el caso de la chica de Portbou desde que aconteció. Regularmente recordaba aquel misterioso suceso de la chica sin nombre en sus publicaciones, como fue el caso del 25 aniversario del hallazgo de la chica de Portbou (NN).
Desarrollo
En una entrevista a TV3, Tura Soler afirmó que siempre le había obsesionado este caso. En 2020 se puso en contacto con Carles Porta , director del true crime de la televisión catalana Crims, y le propuso tratar el caso de la chica de Portbou para avivar la búsqueda de su identidad. Porta le dio muchas vueltas, y finalmente aceptó. Investigaron sobre el caso durante 2 años, y emitieron el primer capítulo de La noia de Portbou (part 1): No Name en la televisión catalana, con la participación de diversos testigos de la época. Más tarde, los guionistas del programa contactarían con la cadena de televisión austríaca ATV para pedirle que dedicara un capítulo de su programa Ungelöst ("No resuelto") a la chica de Portbou, pues había diversos indicios que apuntaban a que la chica ahorcada en Port-Bou 32 años atrás podía proceder de ese país. La cadena austríaca aceptó y emitió su capítulo Das erhängte Mädchen ("La chica colgada") el 23 de abril de 2022.
Al día siguiente, el editor de Ungelöst Ben Morak recibió un mensaje de correo electrónico de una ciudadana de Bolzano (Italia) que había visto el programa. En él, la mujer apuntaba a que la chica ahorcada en España podría tratarse de Evi Rauter, pues ella recordaba que era una vecina de Lana (Tirol del Sur) a la que su familia llevaba muchos años buscando. Morak buscó entonces en internet imágenes de la tal Evi Rauter.
Desenlace Al compararlas, supo que casi con total certeza la acababan de identificar. Envió entonces el siguiente mensaje al equipo de Porta:
“¡Hemos encontrado a la chica!”
El propio Ben Morak descubrió que Evi Rauter tenía una hermana llamada Cristina. Buscó su teléfono y la llamó para darle un primer avance. A continuación, se pondría en contacto con ella la guionista de Crims Marta Freixanet, para darle más detalles. Cristina se encontraba realizando un trabajo en alta montaña en el momento de la llamada. Posteriormente, Cristina Rauter manifestó que allí arriba tenía poca cobertura y eso la mantuvo muy intranquila y nerviosa. Freixanet le pidió entonces permiso para enviarle algunas fotografías de la que sospechaban que podía ser su hermana desaparecida 32 años atrás, y ella accedió.
Tras examinar a fondo las fotografías no tuvo duda de que se trataba de Evi. Cristina manifestó haberse quedado en shock al verlas. Afirmó “no hay ninguna duda de que es ella; hay fotos tomadas muy de cerca” y “en alguna fotografía me pareció verme a mí misma”. Más tarde declaró “necesité varios días para entender lo que estaba pasando”.
Ruta rememorativa Cristina comunicó al programa catalán su decisión de visitar el lugar. El equipo del programa la recogió en el Aeropuerto de Barcelona el 11 de mayo de 2022. Fueron a la provincia de Gerona, en donde prestó declaración ante la Guardia Civil y en donde pudo hablar con algunos testigos ya jubilados, como el forense Rogelio Lacaci o el inspector de policía Enrique Gómez Varela. Estuvieron en el cementerio de Figueras, donde supuestamente reposan los restos de Evi, y posteriormente fueron hasta Port-Bou. Anduvieron por la bahía de Port-Bou y visitaron su fronteriza estación de ferrocarriles. También visitaron la colina donde encontraron a Evi ahorcada, y allí le mostraron a Cristina la rama en la cual descubrieron el cuerpo de su hermana. En el programa se pudo ver cómo lo apodó “el pino odioso”. Los padres de Evi nunca quisieron viajar a Port-Bou.
El 6 de septiembre de 1990 (no les permitieron hacerlo antes de 48 horas) la familia Rauter denunció en la comisaría policial italiana de los Carabinieri la desaparición de Evi. En el detalle de la vestimenta informaron que llevaba puesto un peto tejano, una camiseta azul turquesa, unos zapatos negros y un reloj de la marca Casio.El 12 de septiembre de 1990, la Guardia Civil española notificó a la Interpol el hallazgo de una chica ahorcada en Port-bou, con una descripción de la vestimenta calcada. Pero los mecanismos de coordinación policial internacional fallaron y ambos casos nunca fueron relacionados.
miniaturadeimagen|Pino donde se halló el cuerpo
Teorías El forense Lacaci, quien en su día sostuvo la versión del suicidio de conformidad con la Guardia Civil, declaró en Crims que nunca antes había visto esas fotografías de la chica colgada. Protestó que las instantáneas que el equipo del programa estaba mostrando nunca antes llegaron a sus manos, lo cual hubiera ayudado a hacer un examen forense más acorde al escenario. Señaló que aquellas fotos fueron enviadas al juez directamente sin haber pasado nunca por él y que, ahora, tras verlas, aboga por la tesis del asesinato.
“No procedió hacerle la autopsia porque se la consideró una ahorcada más y sobre todo porque no se la pudo identificar. Por eso no se le realizó”. Afirmó Lacaci. “Pero de haber visto esas fotos antes, y si hubiera sabido la repercusión que iba a tener el caso, ahora sí se la hubiera hecho”.
Teoría del suicidio