miniaturadeimagen|527x527px| Consumo de energía mundial, con un color distinto para cada fuente de energía
La planificación energética o planeamiento energético se entiende habitualmente como el proceso de elaborar políticas a medio y largo plazo para ayudar a guiar el futuro de un sistema energético local, nacional, regional o incluso mundial. A menudo se lleva a cabo por actores con poder político explícito (gobiernos nacionales o regionales, ministerios), pero también puede ser realizada por grandes empresas energéticas, de electricidad o productores de petróleo y gas. La planificación energética se puede llevar a cabo con aportaciones de diferentes partes interesadasː organismos estatales, compañías eléctricas públicas o privadas, instituciones académicas, consumidores, empresarios y otros grupos de interés.
En otra definición, la planificación energética es la previsión de las necesidades energéticas futuras y de las actuaciones para atenderlas.
Desde 1973, la ciencia del modelado energético (o modelización energética), en la que se basa la planificación energética, se ha desarrollado significativamente. Los modelos energéticos se pueden clasificar en 3 grupos: pronóstico descriptivo, normativo y futurista.
La planificación energética a menudo se lleva a cabo utilizando enfoques integrados que consideran tanto la provisión de suministros de energía como el papel de la eficiencia energética en la reducción de la demanda (planificación integrada de recursos).Best Practices in Electric Utility Integrated Resource Planning, Synapse Energy Economics, June 2013. Retrieved January 9, 2015 La planificación energética siempre debe tener en cuenta la demanda resultante del crecimiento de la población y del desarrollo económico.
Planificación y conceptos de mercado La planificación energética tradicionalmente ha desempeñado un papel importante en el establecimiento del marco para la normativa del sector energético (por ejemplo, influyendo en qué tipo de centrales eléctricas podrían construirse o qué precios se cobrarían por los combustibles). Pero de 1980 a 2000 muchos países han liberalizado sus sistemas energéticos, de modo que el papel de la planificación energética se ha reducido y las decisiones se han dejado cada vez más en manos del mercado. Podría decirse que esto ha llevado a una mayor competencia en el sector energético, aunque hay poca evidencia de que esto se haya traducido en precios de la energía más bajos para los consumidores. De hecho, en algunos casos, la desregulación ha llevado a concentraciones significativas de poder de mercado, con grandes empresas muy rentables que tienen una gran influencia en la fijación de precios.
Planificación integrada de recursos Los enfoques de la planificación energética dependen del agente planificador y del alcance del ejercicio. Varios conceptos están muy asociados con la planificación energética. Se considera básica la planificación de recursos, es decir, una predicción de cuáles serán en el futuro las fuentes de energía. La planificación energética puede hacerse suponiendo que la demanda evolucionará de un modo "natural" (creciente), o que se reducirá al poner en marcha medidas de eficiencia energética. La crisis energética de la década de 1970 puso fin a un período de precios de la energía relativamente estables y una relación estable de oferta y demanda. Los conceptos de gestión de la demanda energética, planificación de menor coste y planificación integrada de recursos (IRP por sus siglas en inglés) surgieron con un nuevo énfasis en la necesidad de reducir la demanda de energía mediante nuevas tecnologías o el simple ahorro de energía.Bill Prindle: Integrated Resource Planning: Delivering Energy Services at the Lowest Total Cost, ICF International, December 12, 2011. Retrieved January 9, 2015History of Integrated Resource Planning and EPAMP, Western Area Power Administration . Retrieved January 9, 2015
Áreas de la planificación energética Se pueden distinguir 3 áreas principalesː
Planificación eléctricaː construcción de centrales hidroeléctricas, solares, eólicas, de ciclo combinado, etc.; construcción de líneas de transmisión y subestaciones; construcción de almacenamientos de la energía eléctrica producida por renovables en presas reversibles, baterías, hidrógeno u otras tecnologías.
thumb|alt=Diagrama de una central hidroeléctrica reversible |Funcionamiento de una central hidroeléctrica reversible
Planificación gasistaː construcción de gasoductos (con posibilidad de llevar hidrógeno verde), plantas regasificadoras, estaciones de bombeo, almacenamientos de gas natural y plantas de licuefacción (si el país tiene yacimientos de gas y quiere exportarlo).
Planificación petroleraː construcción de oleoductos, almacenamientos de productos petrolíferos, estaciones de bombeo y parques de camiones cisterna. En algunos países se planifica la disposición de las gasolineras; en otros se deja al libre mercado.
Cuando se habla de "planificación energética" se suele pensar solamente en la eléctrica, pero si un país ha decidido emplear estos tipos de energía, las 3 áreas son importantes y deben estar coordinadasː por ejemplo, si se estudia situar una central de ciclo combinado en determinado lugar, hay que tener en cuenta el gasoducto que la abastecerá de gas natural, e incluso los contratos con los países productores que permitirán importarlo.
Necesidad de la planificación energética La planificación energética es necesaria porque, por un lado, las necesidades energéticas de un territorio varían a lo largo del tiempo, normalmente al alza de manera global (pero este aumento puede incluir energías cuyo uso baja —por ejemplo el carbón— y otras cuyo crecimiento compensa a las que descienden). Por otro lado, los instrumentos para satisfacer esta demanda que crece a lo largo del tiempo (líneas de transmisión, centrales; se hace el razonamiento con la planificación eléctrica, pero con las otras 2 es análogo) no se ponen en marcha de un día para otro, sino que llevan un tiempo prolongado (un año para una línea de transmisión eléctrica, dependiendo de su longitud, dificultades orográficas, etc.; 2 años para una central de ciclo combinado; 10 años o más para construir una central nuclear...) y tienen un coste enorme. Si se construyen a un ritmo menor al que se van necesitando, se producen consecuencias muy negativas, como apagones o estrangulamiento del crecimiento económico. Y si se hace a un ritmo mayor, se está despilfarrando muchísimo dinero. Por razones análogas es necesaria la planificación de transporte. El que en una economía se realice planificación energética o del transporte no quiere en absoluto decir que eso la convierta en una economía planificada o centralizada.
Si bien la planificación energética nacional la suele realizar el sector público (gobiernos, ministerios), la puesta en práctica de esa planificación (construcción de centrales, líneas de transmisión, etc.) la puede realizar el sector privado, siempre que se le ofrezcan incentivos adecuados. Normalmente se licitará la construcción de una infraestructura por un plazo largo (20 años o más) y con unas condiciones y tarifas que ofrezcan una rentabilidad suficiente. La planificación energética puede ser normativa (vinculante o de obligado cumplimiento) o indicativa (voluntaria).
Objetivos de la planificación energética Los objetivos principales suelen ser 4ː suficiencia, calidad, seguridad y sostenibilidad del suministro.
La suficiencia del suministro consiste en que todo el territorio poblado para el que se hace la planificación termine estando abastecido de la energía de la que se trate (como se ha dicho, se suele pensar en la eléctrica, pero el concepto es válido para las otras). La calidad es que el servicio sea continuo a lo largo del día, que no haya apagones inesperados, ni cortes programados, ni sobretensiones que estropeen aparatos. La seguridad significa que el suministro no pueda cesar de un día a otro por la avería de una central, por acontecimientos meteorológicos (sequías, huracanes) o por sucesos políticos (conflictos diplomáticos con un país suministrador; se deben tener varios suministradores, aunque unos sean más caros; no se puede depender totalmente del más barato). Entra dentro de la seguridad el garantizar un precio razonable a medio plazo, por ejemplo mediante contratos de suministro de larga duración u opciones financieras. La independencia energética (en inglés energy independence) y la soberanía energética son conceptos cercanos a la seguridad de suministro (seguridad energética). También se engloba en este objetivo la diversificación de fuentes energéticas (porque, si una falla, se pueden emplear las otras). La sostenibilidad del suministro quiere decir que se pueda realizar durante un tiempo indefinido o relativamente largo. Por ejemplo, el suministro de 50 bcm anuales de gas natural a un país vecino explotando un yacimiento de solo 300 bcm es insostenible, porque se agotaría en 6 años. También es insostenible planificar nuevas centrales eléctricas de carbón, porque posiblemente sus emisiones contravengan el Acuerdo de París, y haya que cerrarlas al poco tiempo, o no puedan ni siquiera comenzar su funcionamiento. Dentro de la sostenibilidad entra también reducir al mínimo las pérdidas de las líneas eléctricas (no solo manteniéndolas adecuadamente y elevando el voltaje, sino también procurando que la distancia entre el lugar donde se genera la electricidad y aquel donde se consume sea la mínima) e ir cerrando las centrales menos eficientes para construir otras mejores.
Como objetivos secundarios pueden citarseː
reducción de costes eficiencia energética fomento de las energías renovables facilitar la exportación energética a otros países, y la importación de ellos
Planificación energética sostenible Una mayor integración de los sistemas de suministro de energía y los límites ambientales locales y mundiales amplía el alcance de la planificación energética, tanto en su contenido como en su perspectiva temporal. La planificación energética sostenible debe considerar los impactos ambientales de la producción y el consumo de energía, particularmente a la luz de la amenaza del cambio climático global, un proceso a largo plazo causado en gran parte por las emisiones de gases de efecto invernadero de los sistemas energéticos mundiales.
La perspectiva de la industria estadounidense de energía renovable para 2022 muestra políticas de apoyo de una administración centrada en combatir el cambio climático, lo que hace suponer que esta industria crecerá. El presidente Joe Biden ha defendido el desarrollo de la industria de energía limpia en los EE. UU. y en el mundo para combatir con ahínco el cambio climático. Biden expresó su intención de alejarse de la industria petrolera (porque produce emisiones de gases de efecto invernadero). Su administración de 2022 exige un "Plan para el cambio climático y la justicia ambiental", cuyo objetivo es alcanzar una generación de energía eléctrica 100% libre de emisiones de dióxido de carbono para 2035, y neutralidad de carbono para 2050 en los EE. UU.
Muchos países de la OCDE y algunos estados de EE. UU. están dirigiéndose a una regulación más estrecha de sus sistemas energéticos. Por ejemplo, muchos países y estados han estado adoptando objetivos para las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero. A la luz de estos desarrollos, la planificación energética integrada de amplio alcance podría volverse cada vez más importanteMartire, S., Tuomasjukka, D., Lindner, M., Fitzgerald, J., & Castellani, V. (2015). Sustainability Impact Assessment for local energy supplies' development. Biomass and Bioenergy 83.
La planificación energética sostenible adopta un enfoque más holístico del problema del pronóstico de las necesidades energéticas futuras. Se basa en un proceso estructurado de toma de decisiones basado en 7 pasos clave: