thumb|250px|Los Bronces de Riace, el Bronce A en primer plano y el Bronce B en segundo plano. Los Bronces de Riace, conocidos también como Los Guerreros de Riace, son una pareja de estatuas griegas del a. C. que se exponen en el Museo Nacional de la Magna Grecia de Regio de Calabria. Son dos de los pocos ejemplos en bronce que quedan del arte griego antiguo, junto al Poseidón del Museo Arqueológico Nacional de Atenas y al auriga de Delfos.Bruneau (1996) pág.58 Las dos estatuas griegas fueron encontradas en las cercanías de la localidad de Riace, en la provincia de Regio, en 1972. Son conocidos como: Bronce A (el joven) Bronce B (el viejo)
Los dos bronces son obras de arte originales griegas del a. C. y su descubrimiento ha estimulado a los estudiosos a investigar su identidad y sus autores. Sin embargo, persiste la controversia respecto a la datación, a la procedencia y a la autoría de las dos esculturas.Barral i Altet (1987) pág.107
Descubrimiento El 16 de agosto de 1972 un submarinista aficionado, Stefano Mariottini, joven químico romano, se encontraba buceando a unos ocho metros de profundidad y a una distancia de la costa de unos trescientos metros, persiguiendo un mero, cuando descubrió lo que parecía una extremidad emergiendo del fondo marino. Asustado y pensando que había encontrado un cadáver humano, avisó a sus dos compañeros. Finalmente se dio cuenta de que lo que vio correspondía al brazo derecho de la estatua que luego fue conocida como bronce B. A su lado el propio Stefano encontró una segunda estatua, el bronce A. Avisadas las autoridades, las dos figuras fueron finalmente recuperadas por el cuerpo de carabineros submarinistas de Mesina. Se utilizó un balón plástico que se rellenó de aire. Con este aparato el día 20 de agosto de 1972 emergió a la superficie el bronce B, y al día siguiente el bronce A, después de un primer intento infructuoso con este último.
Una página web ha publicado la declaración oficial presentada el 17 de agosto de 1972 con Protocolo 2232 de la Superintendencia de Antigüedades de Calabria, en Regio, donde Stefano Mariottini dijo:
Al lado izquierdo de esta declaración formal hay una nota escrita a mano, de color rojo, y firmada por G. Foti (superintendente)
Al año siguiente un equipo al mando del investigador Nino Lamboglia trató de encontrar el pecio del barco que habría transportado las esculturas, pero tras varios intentos sólo se hallaron veintiocho argollas metálicas, probablemente pertenecientes al velamen de una nave, así como un fragmento de lo que podría ser la empuñadura del bronce A.Balil Illana (1982) pág.98 Una hipótesis apunta a que los tripulantes de la supuesta nave pudieron haber arrojado por la borda tanto las dos esculturas como restos del aparejo, con ocasión de alguna tormenta, naufragando posteriormente el barco en otro lugar, o alcanzando por fin la costa. Otros estudios realizados por Paolo Moreno, profesor de Arqueología e Historia del Arte griego y romano de la Universidad de Roma han aportado otros datos. La aparición de algún resto de madera de lo que pudiera ser una nave romana de época imperial, y el hecho de que las dos figuras fueran encontradas a poca distancia (hecho este que difícilmente habría ocurrido en el caso de que hubieran sido arrojadas voluntariamente) hacen que la hipótesis del lanzamiento por la borda se ponga en duda.
Restauración Durante las primeras intervenciones realizadas por los técnicos del Museo nacional de la Magna Grecia de Regio de Calabria se hizo evidente la excelente factura de las dos figuras, y se confirmaron las sospechas que apuntaban a que se trataba de dos ejemplares del a. C.
Fueron registradas con los números 12801 y 12802 y se comenzó una paciente labor de desprendimiento de los restos de conchas y concreciones calcáreas que se habían adherido a la superficie de bronce a lo largo de los muchos siglos pasados en el lecho marino. Al mes de su descubrimiento, y con la publicación de las primeras diapositivas, la comunidad científica fue consciente de la importancia del hallazgo. En seguida se dieron cuenta de que con los limitados medios con los que se contaba era imposible realizar una restauración completa, decidiéndose por su traslado a Florencia. En enero de 1975 las dos estatuas estaban a cargo de Francesco Nicosia, superintendente de los bienes arqueológicos de la Toscana, en el afamado taller del Offizio delle pietre dure. Tras cinco años de restauración en los que se utilizaron diversas técnicas, además de la limpieza total de superficies con instrumentos diseñados específicamente para las estatuas, se sometieron a análisis con ultrasonidos, tratamientos de benzotriazol en áreas localizadas, rayos gamma y rayos X, necesarios para conocer su estructura interna, estado de conservación y el grueso del metal (detectándose un problema de oxidación interno), las estatuas se expusieron en el Museo Arqueológico de Florencia primero, y después en el Palacio del Quirinal, residencia oficial del presidente de la República Italiana en Roma, siendo trasladadas posteriormente a su ubicación definitiva: Regio de Calabria.
A principio de los años noventa se observó la aparición de numerosos fenómenos de degradación que aconsejaron el traslado de las figuras nuevamente a Florencia para ser vaciadas completamente de los restos que en su interior se encontraban fruto del proceso de fundición, la llamada a la cera perdida. La correspondiente al bronce B se identificó como proveniente de la Atenas del a. C., mientras que la del bronce A provenía de Argos. Tras un tratamiento anticorrosión las estatuas fueron nuevamente trasladadas a su residencia habitual, donde están expuestas en la gran sala, sometidas a una temperatura constante de 21-23 grados y a una humedad constante del 40-50 %.
Técnica Los estudios han determinado que las dos figuras se realizaron siguiendo el método llamado a la cera perdida,Barral i Altet (1987) pág.106 un método difícil en el que no cabe el error, ya que una vez que se vierte el bronce el modelo previo en barro se destruye. Esta técnica consistía en hacer una primera figura de barro con la forma del objeto a realizar. Posteriormente se recubría con una fina capa de cera (de un espesor que varía de los siete a los ocho milímetros en el caso de las estatuas de Riace) que, a su vez era cubierta por otra capa de barro, u otro material refractario en el que se practicaban varios orificios. El metal fundido, bronce generalmente, era vertido por uno o varios agujeros (bebederos) situados en la parte superior, y la aleación iba desplazando a la cera que salía por uno o más orificios inferiores. Una vez enfriado todo el conjunto, se rompía la capa de barro exterior, quedando el bronce final. Con un elemento puntiagudo se rompía también el núcleo original para dar paso a la pieza terminada. Sin embargo dado el tamaño de muchas de las figuras era normal que cantidades importantes de barro quedaran presas en el interior del bronce, como ocurrió en el caso de los dos guerreros de Riace, lo que ha permitido a los investigadores su análisis para poder determinar con mayor o menor exactitud su procedencia. Una vez conseguida la pieza en bronce se la repasaba concienzudamente, para ajustarse, con la máxima fidelidad, a lo que el artista había plasmado en la primera escultura en barro. En esta labor se cortaban los bebederos y se repasaban los desperfectos que pudieran haber surgido durante la fundición. Asimismo se soldaban los agujeros dejados por los bebederos, y se unían las piezas que configuraban la obra total con un hilo de la misma aleación utilizada. Después de esto, la obra se alisaba mediante una especie de lijado de la superficie, pulimentaba y abrillantaba por un frotado finísimo, hasta que el poro del bronce quedaba completamente unificado. Más tarde se procedía a dar las pátinas, con objeto de colorear el metal.Richter (1980), pág.55
En el caso de los bronces de Riace, por ejemplo, las dos figuras están abiertas bajo los pies, de manera que al estar erguidas las figuras estos agujeros quedaban ocultos. Los restauradores encontraron en el interior de las obras alrededor de sesenta kilos del barro original en cada uno.
Además de bronce, en la fabricación de las esculturas se utilizaron otros metales: plata para los dientes del bronce A, y para las pestañas de ambas esculturas, marfil para la cuenca de los ojos y cobre en los labios y en los pezones.Barral i Altet (1987) pág.110
Análisis de las estatuas thumb|250px|Bronce A. A pesar de las similitudes, el estudio revela notables diferencias entre las dos estatuas. Se atribuyen a dos artistas diferentes, aunque existe controversia acerca de si serían obra de artistas de un mismo taller o si, en cambio, fueron realizadas en épocas distintas. Ambas están modeladas con una notable elasticidad muscular, haciéndose patente cada uno de los tendones, venas, y otras particularidades propias de la anatomía humana. Con base en determinaciones estilísticas, los que opinan que son obras de distintas épocas han señalado que el bronce A (el joven), de 1,98 metros de altura, pudo ser realizado hacia el año 460 a. C., en el llamado periodo severo mientras el bronce B (el viejo), de dos metros de altura, habría sido realizado en el 430 a. C. en el periodo clásico. El bronce A aparece más nervioso y vital y habría estado conectado con la escuela de Policleto, por la torsión del cuerpo y la posición de reposo de la pierna izquierda, mientras que su compañero aparece más relajado y calmado con la superación de la rigidez de la figura, que la escultura griega empezó a mostrar a partir de la segunda mitad del a. C. Esto ha conducido a la hipótesis que la estatua podría ser obra de Fidias o de su círculo.Balil Illana (1982) pág.100 Las dos estatuas trasmiten una sensación de potencia gracias a la posición de los brazos, separados de forma vigorosa del cuerpo. Mientras en ambas el brazo izquierdo forma un ángulo de 90 grados seguramente por haber sostenido un escudo, el derecho habría tenido un arma originalmente. La cabeza del bronce B está modelada de un modo un tanto peculiar, empequeñecida, lo que sugiere que podría haber portado un casco, probablemente uno del tipo corintio en el que la cabeza habría sido encajada. thumb|250px|left|Bronce B El brazo derecho de la estatua B y el antebrazo izquierdo sobre el que iba enganchado el escudo se habían realizado en una fundición diferente a la del resto de la estatua. Se hizo la soldadura en una época posterior en sustitución de los brazos originales, bien para corregir algún daño sufrido cuando la estatua estaba ya expuesta o bien para modificar la posición de los brazos con objeto de adaptar la escultura para una utilización diferente de la inicial para la que había sido concebida.
En la investigación de los autores, se han dado nombres de otros escultores de bronce, como Pitágoras de Regio, activo entre el 490 al 440 a. C., que es el autor de muchas estatuas de Grecia y la Magna Grecia, y que fue el primero en representar los cabellos detalladamente y otros rasgos anatómicos como las venas.Martin (1972) pág.393
Hasta hoy, es objeto de controversia debido a la asignación del artista o artistas, el entorno cultural en que se concibieron las dos estatuas, el calendario y su ubicación. Para la adjudicación de los bronces y su paternidad se han propuesto diversas hipótesis por parte de los arqueólogos y los historiadores del arte antiguo, que realizaron una serie de comparaciones para basar los diversos argumentos, pero el problema parece ser de difícil solución. La suposición que se trata de dos bronces originales griegos del a. C. es el punto que ha encontrado un mayor consenso entre los estudiosos, muchos de los cuales creen que los bronces son obras de diferentes escultores.