miniaturadeimagen| Un «pony-boy» tirando de su ama sentada en un sulky, en la feria de Folsom Street en los EE. UU., el festival de leather y kink más grande del mundo. El juego de roles de animales es una forma de juego de roles en la que al menos uno de los o las participantes hace el papel de un animal no humano, adoptando sus comportamientos o «mentalidad». Como ocurre con la mayoría de las formas de juego de roles, sus usos incluyen juego o interpretación (play) y psicodrama.
El juego de roles de animales ha ocurrido a lo largo de la historia como una forma de expresión cultural. En tiempos recientes, la práctica se asocia comúnmente con un tipo de juego de roles sexual, abarcando un amplio espectro que va desde asumir un rol animal como un pasatiempo social alegre hasta una profunda regresión psicológica o incluso una identidad espiritual (como en el caso de los therians). La práctica también puede aparecer en contextos BDSM, en los que un individuo puede participar en una relación dominante/sumiso siendo tratado como un animal. Esta actividad recibe a menudo el nombre en inglés de petplay (juego de mascotas). Con todo, no todos los tipos de juegos de roles de animales dentro del BDSM son juegos de mascotas así como no todos los juegos de mascotas en el BDSM implican juegos de roles como animales; algunos pueden denominarse juegos primales y no tienen relación con la subcultura del furry fandom.
Práctica Los orígenes del juego de roles de animales y del petplay (juego de mascotas) son probablemente variados y diversos, dependiendo de nuevo de quienes sean los participantes involucrados. No obstante, sus orígenes están ciertamente influenciados por el uso de disfraces, la ficción, el mito y la leyenda, el juego de roles y el psicodrama en sus diversos aspectos.
Uso cultural y ritual miniaturadeimagen|Bailarín disfrazado de tigre durante el festival del Puliyattam (lit. Danza de los tigres) en Tamil Nadu. La representación de roles animales, como expresión cultural, es una práctica tan antigua como la propia humanidad. El juego de roles de animales no sexual ha sido una parte común e integral de los rituales en muchas culturas tribales tanto en tiempos recientes como probablemente prehistóricos, en los que un miembro (o miembros) de la tribu asumía el papel física y, a menudo, espiritualmente de un animal que era venerado o cazado. Entre los ejemplos del primer tipo se encuentran muchas de las tribus indias estadounidenses y pueblos nativos del Ártico. Ejemplos del segundo tipo se evidencian en pinturas rupestres. En 1911, Julia Tuell fotografió la última Danza Animal («Massaum») hecha por los Cheyenes norteños de Montana.
En tradiciones chamánicas de Siberia, las Américas y África a menudo el practicante «asume» el espíritu de un animal de poder para viajar al mundo de los espíritus, vistiendo pieles o máscaras, o usando la imitación gestual, para adquirir por ejemplo la fuerza o la agudeza visual del animal. Tribus norteamericanas como el pueblo lakota realizan danzas que imitan los movimientos del bisonte, vistiendo pieles y cuernos, con el propósito de asegurar el éxito en la caza, honrar al animal y mantener el equilibrio espiritual.Laubin, Reginald and Gladys. Indian Dances of North America: Their Importance to Indian Life. University of Oklahoma Press, 1977. En la civilización azteca, los guerreros jaguar eran guerreros de élite que se vestían como jaguares, encarnando el poder y la identidad del animal. Algunos rituales implicaban que sacerdotes o participantes adoptaran identidades animales vinculadas a los dioses (nahualismo).
Numerosos festivales y celebraciones alrededor del mundo involucran personas disfrazándose de animales y bailando o moviéndose en imitación de ciertos animales. Ejemplos incluyen la danza del león china (que representa la suerte y alejar a los malos espíritus) o la tradición del «Obby Oss» en las tradiciones inglesas de la festividad de los Mayos, en las que una persona se viste de caballo y acompaña procesiones y desfiles, lanzándose contra la multitud cuando se canta un canto fúnebre. En el folclor alpino, hombres se disfrazan como bestias con cuernos que deambulan por las calles en el invierno, tales como el Krampus o la Perchta, asustando a los niños para que se porten bien. En Corea, el bukcheong sajanoreum () es una representación tradicional en la que personas bailan usando máscaras de leones, tradición basada en la creencia popular de que los leones tienen el poder de alejar espíritus malévolos y traer la paz.
En la cultura popular moderna miniaturadeimagen|Cosplayers interpretando personajes de la serie animada ThunderCats (1985). La serie se centraba en las aventuras de un grupo ficticio de extraterrestres humanoides con apariencia y habilidades felinas. Algunos superhéroes, heroínas o villanos presentan asimismo elementos relacionados con el petplay (juego de mascotas), por ejemplo Wildcat, Catwoman, Pingüino o Vixen de DC Comics, Tigra, Man-Wolf o Gata Negra de Marvel, o incluso Irena Gallier (interpretada por Nastassja Kinski) en la película de 1982 Cat People (un refrito de la película de 1942 de Simone Simon), o la señorita Kitty en la película Monkeybone con Brendan Fraser. Todos estos personajes involucran cualidades animales asumidas por un ser humano. Algunos incluso considerarían también la promulgación o la creencia espiritual en la teriantropía (es decir, en hombres lobo, hombres tigre, etc.) como parte del juego de roles de animales humanos o juego de transformación.
La obra de teatro Equus de Peter Shaffer (1973) narra la historia de un joven que tiene una fascinación religiosa y patológica por los caballos, si bien esto parece hacerla más cercana a la zoofilia que al petplay (juego de mascotas). El musical Cats de Andrew Lloyd Webber (1981) sigue a una tribu de gatos urbanos, y Caballo de guerra (2007) usó títeres de tamaño completo para representar caballos en el escenario.
También se emplea el juego de roles de animales en ocasiones en educación, especialmente en educación física, como una manera de animar a las personas a ejercitar sus cuerpos de maneras inusuales, imitando a varios animales.
Como juego de roles sexual y como subcultura moderna miniaturadeimagen|200x200px| Un hombre arrastrándose como un animal doméstico en la Folsom Street Fair. Va sujetado con una correa de perro. El juego de roles de animales moderno a menudo encuentra sus raíces psicológicas a finales del . A medida que las teorías de Darwin ganaban adeptos, la línea divisoria entre lo «humano» y lo «animal» se difuminó. Esto podría haber contribuido a crear una fascinación por los llamados «instintos primales». Obras literarias como La isla del doctor Moreau (1896), de H.G. Wells, por ejemplo, exploraron las posibilidades de híbridos humano-animales. En este mismo sentido, Sigmund Freud y contemporáneos suyos como Carl Jung comenzaron a debatir sobre impulsos «primales» y el «ello», la parte profunda e instintiva de la psique, que debe ser «liberada». Ideas como estas pudieron dar origen a la idea de que los seres humanos albergan una «bestia» en su interior que debe ser reprimida; esto llevó a algunos a buscar la catarsis mediante la «liberación» intencional de dicha bestia a través del juego de roles o la performance.
La formalización del juego de roles de animales como una práctica kink surgió paralelamente a las subculturas del Leather y el BDSM posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, algunas de las primeras imágenes publicadas de juegos de roles de animales (especialmente juego de ponis) se encuentran en la obra del fotógrafo y artista fetichista John Willie, principalmente en la revista Bizarre publicada entre 1946 y 1959. En general, el «Pony Play» (lit., juego de ponis) moderno es considerado, por lo general, la subcultura más antigua dentro del BDSM relacionada con el juego de roles de animales. Su desarrollo partió de una fascinación por la cultura equina de la época victoriana (carruajes, arneses y establos). Durante las décadas de 1960 y 1970, artesanos especializados (como aquellos involucrados en los inicios de la escena del leather) comenzaron a confeccionar prendas y equipamientos que realzaban el juego de roles, haciéndolo más inmersivo y alineándolo con elementos fetichistas, tales como «capuchas de poni» y «mordazas» de cuero, diseñadas específicamente para seres humanos. Esto transformó la práctica, pasando de ser un simple ejercicio de actuación a convertirse en un fetiche de gran carga estética y fuertemente dependiente del equipamiento especializado. Algunos de los equipos y utensilios que pueden usarse en juegos de rol de animales incluyen correas, cadenas, mordazas de morder, collares, arneses de bondage, catsuits, bodystocking, tapones anales, bozales, botas de ballet, etc. La práctica también adquirió una mayor formalización gracias a reuniones como las organizadas por diversos clubes y eventos durante la década de 1970, en el contexto del auge fetichista de la época, propiciando la popularización de distintas parafilias y formas de juego de rol como subculturas diferenciadas dentro del contexto general del BDSM. Gran parte del desarrollo actual del juego de roles de animales dentro de las comunidades BDSM y kink se ve también moldeado por los medios de comunicación modernos (tales como los géneros de fantasía, el movimiento furry y la antropomorfización en la cultura popular), por dinámicas sociales (como la necesidad de explorar la propia identidad en subculturas marginadas) y por el creciente interés en aquellas parafilias de carácter performativo que priorizan la transformación y el escapismo.
Escenarios eróticos
miniaturadeimagen|180x180px| Hombre vestido como un perro en el Pride Parade, Londres, 2011 miniaturadeimagen|213x213px| Mujer actuando como un poni en el Orgullo de Colonia, 2014 Como ocurre con gran parte de los juegos eróticos y juegos de roles, el juego de roles de animales en un contexto erótico o relacional se define completamente por las personas involucradas y por sus estados de ánimo e intereses al momento del juego. Va desde la simple imitación del «relincho» de un caballo hasta ladridos, jadeos o empujones juguetones de cachorro, o comportamientos juguetones de gatitos, hasta el gateo a cuatro patas o el ser alimentado con la mano o o acariciado como mascota. Puede llegar a los extremos más grandes de vestirse como un poni con monturas y arreos modificados, máscaras, prótesis y modificaciones corporales basadas en bondage temporal (p. ej., atar los antebrazos a la parte superior de los brazos y/o las pantorrillas a los muslos).
La participación pública en juegos de roles de animales es variada. Por ejemplo, es posible que una pareja actúe discretamente una escena de juego de mascotas en público de una manera tal que a un observador casual le parezca que uno de los miembros de la pareja está simplemente acariciando el cuello del otro. En el caso de algunos fetichistas dentro del BDSM, uno de los miembros de la pareja puede llevar atados un collar de perro y una correa.