miniaturadeimagen| Representación gráfica metafórica del entrenamiento cognitivo.

El entrenamiento cognitivo (en inglés brain training, literalmente «»entrenamiento cerebral») o estimulación cognitiva se refiere a actividades regulares que pretenden mantener o mejorar las habilidades intelectuales, también llamadas capacidades cognitivas y de muchas otras formas. El término «capacidades cognitivas» generalmente se refiere a componentes de la inteligencia fluida (ver Inteligencias fluida y cristalizada), como la función ejecutiva y la memoria de trabajo. El entrenamiento cognitivo se basa en la hipótesis (discutida) de que las capacidades cognitivas se pueden mantener o mejorar ejercitando el cerebro, lo mismo que se mejora la condición física ejercitando el cuerpo (esto, en cambio, está comprobado).

El entrenamiento cognitivo también se denominaba ejercicio mental (que no debe confundirse con experimento mental) o gimnasia mental. Ambos conceptos están redireccionados a neuróbica en la Wikipedia en español. Esta palabra, poco utilizada, es una traducción del inglés neurobics, formada a partir de neuro y aerobic.

Las actividades de entrenamiento cognitivo pueden ser muy variadas, como entrenamiento físico cardiovascular, jugar a juegos en línea o completar tareas cognitivas en consonancia con un régimen de entrenamiento, jugar a videojuegos que requieren razonamiento visuoespacial y que la persona que se entrena participe en actividades nuevas para ella como danza, arte o música. Una actividad de entrenamiento cognitivo puede estar pensada para mejorar una sola habilidad intelectual (por ejemplo la memoria) o varias a la vez (por ejemplo la aptitud numérica y la visualización espacial).

La investigación científica sobre la eficacia de las actividades de entrenamiento cognitivo ha concluido que no tienen impacto en la inteligencia o la capacidad cognitiva cotidiana, y que la mayoría de los programas no tenían evidencia de su eficacia revisada por pares y publicada. Existe un amplio debate dentro de la comunidad científica sobre la eficacia de los programas de entrenamiento cognitivo y controversia sobre si es moral promover programas informáticos de entrenamiento cognitivo para personas potencialmente vulnerables al deterioro cognitivo.

En todo caso hay que recordar que, aunque parezca paradójico, el mejor ejercicio mental es el ejercicio físico combinado con una dieta sana (saludable) y una vida social activa. Esto resulta menos paradójico si se tiene en cuenta que el cuerpo es una realidad, pero la mente es un constructo que, sea lo que sea (científicamente todavía no está dilucidado), tiene su asiento en el cerebro (que es una parte del cuerpo). Asimismo, se conoce que el cerebro gobierna la actividad motora del cuerpo, por lo que cuantas más partes del cuerpo se muevan, mayor será la actividad del cerebro.

El entrenamiento cognitivo no debe confundirse con la terapia cognitiva, que no es, como podría pensarse por su nombre, un tratamiento para restaurar capacidades cognitivas disminuidas o dañadas, sino un conjunto (cognitivo-conductual, de atención plena o cognitivo-analítica) de modalidades de psicoterapia que intentan cambiar cómo percibe el paciente determinadas situaciones de su vida.

Estudios e intervenciones El entrenamiento cognitivo ha sido estudiado por científicos durante los últimos 100 años. El primer estudio de entrenamiento cognitivo registrado se publicó en el Journal of Educational Psychology e intentó entrenar cognitivamente a los estudiantes con ejercicios de memorización de letras. Los investigadores encontraron, tras el entrenamiento, una ligera mejora en la capacidad para completar la tarea de memorización de letras, pero ninguna mejora general que pudiera transferirse a otros tipos de tareas. Las tareas similares al ejercicio de memorización de letras todavía se usan hoy en día. Sin embargo, estas tareas generalmente se denominan tareas de memoria de trabajo, que se enfocan en el subconjunto de memoria que se requiere para mantener y manipular información a corto plazo (ver Memoria humana).

El entrenamiento cognitivo incluye intervenciones dirigidas a mejorar las capacidades cognitivas, como la resolución de problemas, el razonamiento, la atención, las funciones ejecutivas [ver Función ejecutiva (neuropsicología)] y la memoria de trabajo. ¿Por qué se quieren mejorar? Porque están correlacionadas con el rendimiento académico y los resultados que una persona obtiene en la vidaː a mayor cociente intelectual (C.I.) y mayor capacidad de memorización, mejor rendimiento académico. Se cree por tanto que el entrenamiento cognitivo conducirá a mejoras en distintos dominios. Además, muchas personas, con la edad, sufren deterioro cognitivo, que les dificulta las actividades diarias. Un entrenamiento cognitivo que frenara este deterioro sería del mayor interés.

La reserva cognitiva es la capacidad de una persona que sufre una enfermedad neurodegenerativa para seguir llevando una vida normal a pesar de la enfermedad. Dado un grupo de personas que padece, por ejemplo Alzheimer, en el mismo grado, se ve que unas pueden continuar desempeñando sus actividades cotidianas, mientras que otras caen en la dependencia. Se dice que las primeras tienen reserva cognitiva, aunque no se sabe exactamente cómo la han adquirido. Una hipótesis para apoyar el entrenamiento cognitivo es que ciertas actividades, realizadas con regularidad, podrían ayudar a mantener o mejorar esta reserva.

miniaturadeimagen| Los puzles pueden ser una actividad intelectual atractiva.

Los estudios de entrenamiento cognitivo a menudo se dirigen a grupos clínicos como personas con trastornos neurodegenerativos como el Alzheimer y niños con déficit de atención (TDAH) que experimentan déficits cognitivos generales. En un sentido amplio, se cree que el entrenamiento cognitivo puede beneficiar especialmente a los ancianos, ya que hay una disminución general en la inteligencia fluida con la edad: se reducen la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo, la memoria a largo plazo y las habilidades de razonamiento. Algunos investigadores argumentan que el menor rendimiento de los ancianos en las tareas cognitivas no siempre refleja la capacidad real, ya que puede deberse a la estrategia que eligen, como evitar el uso de la recuperación de recuerdos en las tareas de memoria.

Mitos sobre el entrenamiento cognitivo Los juegos de computadora diseñados para entrenar el cerebro no hacen a las personas más inteligentes.

Esto se comprueba por el estudio que realizaron: durante seis semanas, un grupo de especialistas analizó a más de 11.000 personas. Los investigadores le pidieron a más de 8000 personas que dedicaran un mínimo de diez minutos, tres veces a la semana, a juegos de inteligencia diseñados para mejorar las habilidades; después, se les comparó con más de 2700 personas que no usaron ningún juego, pero que en vez de eso dedicaron el mismo tiempo a navegar por internet.

Posteriormente, se comprobó que los juegos mejoraban la destreza de los jugadores, pero no su capacidad intelectual.

Según los expertos, se concluyó que esta población de personas no mejoró en cuestiones de razonamiento general, memoria, habilidades visuales espaciales o planificación. Evidencia de la neuroplasticidad El entrenamiento cognitivo se basa en la idea de la plasticidad cerebral: la capacidad del cerebro para cambiar y desarrollarse en función de las experiencias de la vida. La evidencia de la plasticidad neuronal (o neuroplasticidad) incluye estudios sobre la experiencia musical y los conductores de taxis de Londres que han demostrado que la experiencia conduce a un aumento del volumen en áreas específicas del cerebro. Un estudio de 2008 que entrenó a adultos mayores en malabarismo mostró un aumento en el volumen de la sustancia gris de sus cerebros como resultado del entrenamiento. Otro estudio, que intentó entrenar el componente de actualización de la función ejecutiva en adultos jóvenes y mayores, mostró que el entrenamiento cognitivo podría conducir a mejoras en el desempeño de tareas en ambos grupos; sin embargo, la transferencia general de capacidad a nuevas tareas solo se mostró en adultos jóvenes y no en adultos mayores.

Se ha planteado la hipótesis de que esta transferencia se produce solo si, durante la actividad a la que se pretende transferir los efectos del entrenamiento, hay una superposición en la activación neuronal que se produjo durante este entrenamiento.

Se ha demostrado que el entrenamiento cognitivo conduce a cambios neuronales, como un aumento del flujo sanguíneo a la corteza prefrontal en el entrenamiento de la atención, y una disminución del reclutamiento compensatorio bilateral (cada función del cerebro se realiza en un área; si por alguna razón esa área cerebral no funciona óptimamente, el cerebro es capaz de «reclutar» otras áreas para que desempeñen esa función). en adultos mayores.

Las investigaciones indican que una de las formas más eficaces de entrenamiento cognitivo puede ser el ejercicio cardiovascular. Los investigadores han demostrado que la disminución de la aptitud cardiovascular se correlaciona con la atrofia cerebral, y que entrenar cardiovascularmente a los ancianos conduce a un mayor volumen en las áreas de la corteza prefrontal y temporal, y a un mayor rendimiento en las tareas de memoria.

Ejercicios mentales Existen numerosos ejercicios mentales para mantener activo el cerebro.P. J. Battaglia, So You Think You're Smart (1988) p. xi En este sentido, se debe tener cuidado con las expresiones mental exercise (ejercicio mental, positivo y beneficioso, como hacer crucigramas o resolver puzles) y mind games (literalmente «juegos mentales», pero que se traduce por juegos psicológicos, aunque no son realmente juegos, sino dinámicas dañinas y negativas de interacción entre personas). Para designar a los ejercicios mentales, también se usa en inglés la expresión brain game, literalmente «juego cerebral».

Una persona puede hacer ejercicio mental simplemente socializando con otras. La interacción social involucra muchas facetas del pensamiento y puede facilitar el funcionamiento cognitivo. Cartwright y Zander notaron que si un extraterrestre visitara la Tierra por primera vez, se sorprendería por la cantidad de contactos sociales que tienen los humanos. Cuidarse unos a otros y crecer en un entorno grupal (familia) muestra un cierto grado de interdependencia que manifiesta profundas raíces filogenéticas. Sin embargo, este contacto social está disminuyendo en los Estados Unidos. La interacción cara a cara es cada vez más escasa. Las visitas de familiares y amigos, incluidas las cenas, no son tan comunes. La cantidad de contacto social que recibe una persona puede afectar en gran medida su salud mental. La preferencia de una persona por estar con otras tiene una alta correlación con el bienestar que esa persona experimenta, y con los efectos mentales a corto y largo plazo sobre el rendimiento.

Hay muchos elementos involucrados en una interacción simple entre 2 personas: prestar atención, mantener en la memoria la conversación, que cada una de ellas se adapte a una perspectiva diferente a la suya, evaluar las limitaciones situacionales y el autocontrol del comportamiento. Es cierto que algunos de estos son procesos automáticos, pero la atención, la memoria de trabajo y el control cognitivo son definitivamente funciones ejecutivas. Realizar todas estas actividades en una simple interacción social ayuda a entrenar la memoria de trabajo para influir en la inferencia social (razonamientos del tipo «esta persona está a gusto conmigo», «sabe de lo que habla», «está preocupada», etc.).