derecha|miniaturadeimagen|Participantes de la marcha del Orgullo de Reikiavik en 2011. La historia de las personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero (LGBT) en Islandia se diferencia de la de otros países escandinavos por la baja visibilidad que las personas pertenecientes a la diversidad sexual tuvieron hasta mediados del . Esto se debió a que la población de Islandia era mucho menor a la de sus análogos nórdicos y que durante gran parte de su historia fue principalmente una sociedad agraria en la que la mayoría de personas vivía en áreas rurales. Sin embargo, desde finales del , Islandia se ha convertido en uno de los países más incluyentes del mundo para las personas LGBT y eventos como el Orgullo de Reikiavik reúnen de forma anual a alrededor de la tercera parte de la población total del país. La rápida evolución de la aceptación social hacia las personas LGBT se explica por la tradición de Islandia como una sociedad igualitaria, que habitualmente ha estado a la vanguardia en temas como la implementación de leyes a favor del bienestar social y la emancipación de la mujer.
Islandia se independizó del Reino de Dinamarca en 1944, aunque desde mucho antes contaba con leyes propias. El primer Código Penal islandés fue aprobado en 1869 y criminalizó la homosexualidad en su sección 178, que fijó una pena de «trabajos forzados en un correccional» para las personas que tuvieran «relaciones sexuales contra la naturaleza». No obstante, la homosexualidad era un tema rara vez discutido y casi no existieron condenas con base en esta ley. El único caso importante fue el del deportista Gordon Sigurjonsson, que en 1924 fue condenado a ocho meses de prisión por tener relaciones sexuales con otros hombres. En 1940, el Alþingi aprobó un nuevo Código Penal que despenalizó la homosexualidad, aunque aprobó una edad de consentimiento superior para las relaciones entre personas del mismo sexo y prohibió la prostitución homosexual.
A partir de la década de 1950, una subcultura gay comenzó a nacer en Reikiavik, aunque la homofobia aún era común en la sociedad, particularmente en los medios de prensa. Estos años también vieron un cambio de paradigma en cuanto a la homosexualidad en el país. De ser un concepto abstracto relacionado con otros países europeos que no se creía presente en Islandia, pasó a ser una realidad conocida de la que se hablaba mucho más seguido. En 1975, el cantante Hörður Torfason se convirtió en la primera celebridad islandesa en anunciar públicamente su homosexualidad. Tres años después, Torfason y un grupo de 12 personas crearon Samtökin '78, la primera organización LGBT del país.
En 1992, el Alþingi equiparó la edad de consentimiento para relaciones entre personas del mismo sexo y eliminó la prohibición a la prostitución homosexual. Además aprobó la creación de una comisión especializada para analizar las condiciones de vida de las personas LGBT. Los recomendaciones emitidas por esta comisión llevaron a la aprobación en 1996 de una ley que legalizó las uniones civiles para parejas del mismo sexo y a la prohibición de la discriminación con base en la orientación sexual. Durante esta década, también se llevaron a cabo las primeras manifestaciones públicas a favor de los derechos de las personas LGBT y la primera edición del Orgullo de Reikiavik, que tuvo lugar en 1999.
Los primeros años del trajeron cambios legales adicionales a favor de las personas pertenecientes a la diversidad sexual. En 2006, el Alþingi legalizó la adopción para parejas del mismo sexo y la inseminación artificial para parejas lésbicas, mientras que en 2010 legalizó en un voto unánime el matrimonio entre personas del mismo sexo. Adicionalmente, el 1 de febrero de 2009, Islandia hizo historia cuando Jóhanna Sigurðardóttir se convirtió en la primera jefa de Gobierno abiertamente LGBT en la historia moderna.
Antes del miniatura|derecha|Página de la Saga de Njál. No existen muchos registros sobre prácticas sexuales entre personas del mismo sexo en la época de la Islandia medieval. Algunas de las pocas referencias al tema que han sobrevivido vienen de las sagas de los islandeses, que incluyen los términos «ragur», «stroðinn» y «sorðinn», utilizados para señalar a hombres considerados afeminados, cobardes u homosexuales. Aunque las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no estaban prohibidas en el código Grágás (vigente de 1117 a 1271), insultar a otro hombre con cualquiera de los tres términos antes señalados era considerado un delito y daba derecho a la víctima a buscar venganza. Adicionalmente, algunos investigadores modernos, entre ellos el catedrático Óttar Guðmundsson, han identificado elementos homoeróticos en obras como la Saga de Njál, específicamente en la relación del protagonista y su amigo Gunnar.
Las relaciones homosexuales también fueron mencionadas en los manuales confesionales de la Iglesia católica, como el del obispo Thorlákur Thórhallsson, escrito en 1178 y que calificaba de pecado mortal a la homosexualidad masculina, femenina y a la zoofilia. La llegada de la Reforma protestante llevó a la instauración del código puritano Stóridómur, que, aunque prohibió varias prácticas sexuales, no se refirió a la homosexualidad.
El Stóridómur estuvo vigente hasta 1838, cuando fue reemplazado por el Código Penal de Dinamarca, país al que en ese entonces pertenecía Islandia. Este Código, creado originalmente en la época del rey CristiánV (1646-1699), designaba la pena de muerte en la hoguera como castigo para las relaciones «contra la naturaleza», que incluían a la homosexualidad. En 1869, el Alþingi aprobó un Código Penal propio para Islandia, aunque el mismo constituía básicamente una traducción del código danés de 1866. La sección 178 del Código Penal aprobado por el Alþingi mantuvo la prohibición a las relaciones entre personas del mismo sexo, al señalar que «las relaciones sexuales contra la naturaleza serán castigadas con trabajos forzados en un correccional». La ambigüedad en la redacción de la sección llevó a que fuera utilizada para condenar tanto la homosexualidad como la zoofilia. Aunque la ley no especificaba el sexo de la persona que pudiera cometer el delito, era generalmente aceptado que debía existir penetración, por lo que ninguna mujer fue acusada de violar la sección 178.
Casi ningún registro de la época sobre personas LGBT en Islandia ha sobrevivido hasta nuestros días. Sin embargo, gracias a algunos escritos preservados en la Biblioteca Nacional y Universitaria, se conoce de algunos casos. Uno de ellos es el del folklorista Ólafur Davíðsson (1862-1903), que en sus memorias relató que tuvo una relación amorosa con un compañero varón cuando asistían al colegio Menntaskólinn í Reykjavík.
A diferencia de la situación en otros países escandinavos, durante los primeros años del la población LGBT de Islandia vivió invisibilizada. Esto se debió principalmente a la baja población del país, que para 1920 rondaba las 95000 personas y se concentraba en granjas y aldeas rurales ubicadas en la costa. A causa de ello, muchas personas pertenecientes a la diversidad sexual optaban por emigrar a Copenhague, Londres o a ciudades de Estados Unidos. Eventos relacionados con personas LGBT que recibieron gran cobertura en otros países europeos, como el juicio de Oscar Wilde en Inglaterra (1895), el Gran Escándalo Moral en Dinamarca (1906-1907) y el Escándalo Harden-Eulenburg en Alemania (1907-1909), pasaron casi desapercibidos por la prensa local.
La primera vez que un periódico mencionó la palabra «kynvilla», que significa literalmente «aberración sexual», pero que comenzó a ser utilizada para describir la homosexualidad, fue aparentemente en 1908, como parte de un reportaje breve sobre el Escándalo de Harden-Eulenburg en el diario Huginn. En 1922, un artículo del diario médico Skírnir titulado «Sobre la investigación sexual» volvió a incluir la palabra «kynvilla». En el artículo, el doctor Stefán Jónsson, de la Universidad de Islandia, afirmaba que las personas «kynvilla» eran consideradas «asquerosas y criminales» por las «personas saludables» y que estaban enfermas, por lo que sería un gran éxito para el campo de las ciencias médicas si se descubría la forma de «curarlas».
miniatura|izquierda|Gordon Sigurjonsson en 1920. El primer caso del que se tiene registro de una persona acusada de homosexualidad con base en la sección 178 del Código Penal involucró al reconocido deportista Gordon Sigurjonsson y ocurrió en 1924. Sigurjonsson era un deportista y campeón de lucha que había participado en los Juegos Olímpicos de Londres 1908, donde había presentado el estilo de lucha islandés conocido como glima. Además, había participado como soldado en la Primera Guerra Mundial. A principios de 1924, Sigurjonsson fue acusado de violar la sección 178 del Código Penal y de malos tratos a los pacientes del hospital psiquiátrico de Reikiavik en el que trabajaba como superintendente.
Cinco testigos aseveraron haber tenido interacciones de carácter sexual con Sigurjonsson, pero él negó los hechos. El caso recibió gran cobertura mediática y pasó a ser conocido como el «kynvillumálið» (en español: caso homosexual) en los periódicos locales, que publicaron varias actualizaciones sobre el mismo. Luego de un mes, el caso fue movido a la Corte Distrital de Reikiavik, donde Sigurjonsson continuó negando haber dado malos tratos a los pacientes del hospital, pero aceptó haber tenido relaciones sexuales con hombres durante los 18 años anteriores. La Corte finalmente lo absolvió de la acusación por malos tratos, pero lo condenó a ocho meses de prisión por tener relaciones homosexuales. Reconocidos médicos como Gudmundur Thoroddsen y Gudmundur Björnsson pidieron al primer ministro que ofreciera un indulto a Sigurjonsson, pero la solicitud fue ignorada.
El caso de Gordon Sigurjonsson provocó un gran impacto social que ayudó a iniciar un cambio en la percepción social sobre la homosexualidad, lo que se vio reflejado el 8 de agosto de 1935, cuando el primer ministro Hermann Jónasson intercedió personalmente para que Sigurjonsson obtuviera un indulto real. Cinco años después de este hecho, la homosexualidad fue despenalizada en Islandia.
También generaron debate los escritos del autor y futuro Premio Nobel Halldór Laxness, que en la década de 1920 se convirtió en uno de los primeros islandeses en hablar de forma positiva sobre la homosexualidad. En una carta escrita en 1925, Laxness declaró: «Reikiavik ha obtenido repentinamente todo lo que le conviene a una ciudad cosmopolita, no solo una universidad y cines, sino también fútbol y homosexualidad». Dos años después, Laxness publicó la novela Vefarinn mikli frá Kasmír, donde el protagonista viaja alrededor de Europa y, a pesar de ser heterosexual, menciona que el sexo entre hombres representaba «la más grande gratificación sexual». Este pasaje recibió elogios y críticas en las reseñas islandesas por su carácter de símbolo de la modernidad europea, que era un paradigma al que muchos en Islandia se oponían mientras otros celebraban.
Código Penal de 1940 En 1939, se presentó ante el Alþingi una propuesta para un nuevo Código Penal, basado en gran medida en el código danés de 1930. Este nuevo Código fue aprobado en 1940 y eliminó la criminalización de la homosexualidad en el país. Durante los debates en el parlamento no hubo comentarios negativos respecto al tema y las únicas menciones que recibió fue para señalar la edad de consentimiento establecida para relaciones homosexuales.