miniaturadeimagen|La capacidad de leer y comprender el prospecto de un medicamento es una parte del alfabetismo sanitario.
El alfabetismo sanitario es la capacidad de una persona para obtener, entender y utilizar información sanitaria con el objetivo de tomar decisiones de salud correctas y seguir instrucciones para su propio tratamiento o para el de familiares a su cargo.
Hay múltiples definiciones de alfabetismo sanitario, en parte porque este concepto implica tanto el contexto en el que se ejercita esta capacidad (p. ej., cuidado de la propia salud, medios de comunicación, Internet o gimnasio) como las habilidades de la persona que la ejercita.
Como el alfabetismo sanitario es uno de los factores primarios de las desigualdades sanitarias, los profesionales sanitarios se preocupan cada vez más por él. La valoración nacional del alfabetismo (de todo tipo, no solo sanitario) en adultos (NAAL por sus siglas en inglés), efectuada en 2003 por el Ministerio de Educación de EE.UU., halló que el 36% de los participantes solo puntuaba suficiente (basic) o insuficiente (below basic) en alfabetismo sanitario, y concluyó que el alfabetismo sanitario de aproximadamente 80 millones de norteamericanos es limitado. Estos individuos encuentran difíciles tareas sanitarias habituales, como leer la etiqueta de un fármaco que se les ha recetado.
Varios factores pueden influir en el alfabetismo sanitario. Sin embargo se ha demostrado que los factores siguientes aumentan fuertemente el riesgo de insuficiencia: edad (especialmente pacientes de 65 años o mayores), conocimientos limitados de las lenguas en las que los médicos imparten instrucciones y en las que se escriben los prospectos, menor formación y menor estatus social. Los pacientes con bajo alfabetismo sanitario entienden menos sus diagnósticos y sus tratamientos, y manifiestan un peor estado de salud.
Varias intervenciones, como simplificar la información y las ilustraciones, evitar la jerga o pedir al paciente que cuente con otras palabras lo que se le ha dicho, han mejorado los comportamientos sanitarios en personas con poco alfabetismo sanitario. En 2010 la proporción de adultos estadounidenses de 18 años o mayores que consideraba que sus profesionales sanitarios siempre explicaban las cosas de manera comprensible era aproximadamente del 60,6%. Este porcentaje aumentó el 1% de 2007 a 2010. La iniciativa Gente sana 2020 del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos (HHS por sus siglas en inglés) incluyó el alfabetismo sanitario como nuevo tema candente, con objetivos para mejorarlo en la década siguiente.
Al planificar Gente sana 2030 (la quinta edición de Gente sana), el HHS publicó una «solicitud de comentarios escritos sobre una definición actualizada de alfabetismo sanitario para personas sanas». Varias propuestas abordan el hecho de que «el alfabetismo sanitario es multidimensional», siendo el resultado de un esfuerzo concertado que implica al paciente que busca cuidado o información, al personal sanitario, a la complejidad y demandas del sistema, y al uso de un lenguaje claro para la comunicación.
Alfabetismo y alfabetización
En la Wikipedia, alfabetismo (de todo tipo, no solo sanitario) remite a alfabetización. Pero la RAE diferencia estos dos términosː el alfabetismo es el «conocimiento básico de la lectura y la escritura» (una situación), mientras que la alfabetización es la «acción y efecto de enseñar a leer y escribir» (una acción). Por tanto, no tiene sentido hablar de campañas de alfabetismo sanitario (sí de alfabetización sanitaria). El alfabetismo sanitario es un grado de conocimiento, que se puede medir, mientras que la alfabetización sanitaria es un conjunto de acciones que tienen como objetivo elevar este grado.
Características miniaturadeimagen|Un cartel sobre transmisión aérea de enfermedades animando a utilizar un pañuelo para impedir contagios.
Lenguaje claro El lenguaje claro consiste en escribir de manera que se ayude a los lectores a encontrar la información que satisfaga sus necesidades, entenderla y aplicarla. Tiene una función vital para mejorar el alfabetismo sanitario. Ayuda a la gente a tomar decisiones sanitarias mejor informadas, junto con la educación de los lectores, la formación cultural y el diseño del sistema sanitario.
El lenguaje claro no es, sin embargo, un planteamiento de talla única. Pueden usarse unas estrategias para mejorar la comunicación entre el personal sanitario, mientras que otras estrategias la mejorarán entre este personal y los pacientes. Es en esta segunda área donde se han hecho los mayores esfuerzos de alfabetización sanitaria. Los pacientes necesitan entender conceptos a los que los profesionales a menudo se refieren en términos técnicos (por ejemplo, cefalea, denominación técnica del dolor de cabeza). Los profesionales sanitarios deben conocer a su audiencia para dirigirse a ella en un lenguaje que entienda.
La Federación Internacional de Lenguaje Claro lo define como «un texto en el que «las palabras, la estructura y el diseño son tan claros que sus lectores pueden encontrar fácilmente lo que necesitan, entender lo que encuentran, y utilizar esa información».
Algunos elementos claves del lenguaje claro son:
Organizar la información de modo que los puntos más importantes vengan primero Descomponer la información compleja en unidades comprensibles Utilizar palabras sencillas que resulten familiares al lector Definir los acrónimos y los términos técnicos que se empleen Emplear la voz activa en las frases sujeto-verbo-objeto directo cuando coincida con la acción que se quiere explicar Variar la longitud y la estructura de las oraciones para evitar la monotonía Utilizar listas y tablas para facilitar la comprensión de asuntos complejos
El Instituto Nacional de la Salud (NIH por sus siglas en inglés) recomienda que los materiales de educación del paciente se escriban para un nivel de lectura de último año de educación primaria o primero de secundaria. Recomendaciones adicionales proporcionadas por la oficina de comunicación pública del NIH se publican en su "Iniciativa de comunicación clara". El Instituto Nacional de Investigación Sanitaria del Reino Unido (NIHR por sus siglas en inglés) recomienda implicar a pacientes y ciudadanos no académicos en escribir en lenguaje claro resúmenes de artículos de investigación.
Factores que influyen en el alfabetismo sanitario Entre los muchos que existen se pueden citarː legibilidad de los textos, estado de salud del paciente, barreras idiomáticas médico-paciente, aptitud cultural de los materiales (por ejemplo, hay culturas que rechazan determinadas representaciones), formato, estilo, estructura de las frases y uso de ilustraciones.
Un estudio de 2600 pacientes realizado en 1995 por 2 hospitales de EE.UU. halló que entre el 26 y el 60% de los pacientes no podían entender las instrucciones de medicación, un formulario estándar de consentimiento informado, o materiales para pedir una cita. La valoración nacional del alfabetismo en adultos (NAAL por sus siglas en inglés), efectuada en 2003 y detallada más arriba, concluyó que el alfabetismo sanitario de aproximadamente 80 millones de norteamericanos es limitado.
Una revisión sistemática de artículos científicos sobre esta cuestión mostró que cuando los pacientes que saben poco inglés (LEP por sus siglas en inglés) son atendidos por médicos que hablan la lengua de estos pacientes (lo que se denomina "concordancia lingüística"), generalmente los resultados mejoran. No solamente la satisfacción subjetiva del paciente, sino también parámetros objetivos como la presión arterial en pacientes con diabetes.
Medidas estandarizadas de alfabetismo sanitario son el NVS y el TOFHLA. El Newest Vital Sign (literalmente "el más nuevo signo vital", NVS por sus siglas en inglés, un título que no describe el contenido, sino que busca extrañar para facilitar su retención), pregunta a personas sobre una etiqueta de información nutricional. Por su parte, la Prueba funcional de alfabetismo sanitario (TOFHLA por sus siglas en inglés) pide a los encuestados que rellenen 36 espacios en blanco en instrucciones a pacientes para radiografías y en una solicitud de Medicaid, y 4 números en formularios de dosificación de medicamentos.
Historia El joven y multidisciplinar campo del alfabetismo sanitario surgió de 2 grupos de expertos: por un lado, personal sanitario y profesorado de educación para la salud; y por otro lado, profesorado de educación de adultos (ABE por sus siglas en inglés) e inglés como segunda lengua (ESL por sus siglas en inglés). El personal sanitario es una fuente de lo que entienden y cumplen los pacientes. Los especialistas en ABE y ESL estudian y diseñan intervenciones para que su alumnado aumente sus capacidades de lectura, escritura y conversación. Esta alfabetización sanitaria se puede llevar a cabo tanto en aulas tradicionales como donde el alumnado vive y trabaja.
Enfoque biomédico El enfoque biomédico que prevaleció en EE.UU. durante el período 1980-2000 describía a menudo a los individuos como faltos de alfabetismo sanitario o con bajo alfabetismo sanitario. Este enfoque suponía que estos individuos son pasivos en la recepción de información sanitaria y creía que los modelos de alfabetización (de todo tipo, no solo sanitaria) son políticamente neutros y universalmente aplicables. Se ha encontrado insuficiente este enfoque cuando se coloca en el contexto de planteamientos sanitarios ecológica, crítica y culturalmente más amplios. Este enfoque ha sido objeto de numerosos estudios correlacionales.Pleasant & Kuruvilla, 2008
El nivel de alfabetismo sanitario se considerado adecuado cuándo la población tiene suficientes conocimiento, habilidad y confianza para cuidar de su propia salud, y las personas son capaces de permanecer sanas, recuperarse de padecimientos o vivir con discapacidades o enfermedades crónicas.
McMurray afirma que el alfabetismo sanitario es importante en una comunidad porque palía las desigualdades sanitarias. No es una coincidencia que una parte desproporcionada de los individuos con niveles más bajos de alfabetismo sanitario viva en las comunidades de menor estatus social. Una barrera para que estos individuos alcancen un alfabetismo sanitario adecuado es que no conocen o no comprenden la información ni los recursos existentes para mejorar su salud. Esta falta surge tanto de la incapacidad de los pacientes para entender la información que se les da como de los materiales y esfuerzos inadecuados de los centros médicos.
Una visión más robusta del alfabetismo sanitario incluye la capacidad de entender conceptos científicos e investigación sanitaria (alfabetismo científico); habilidades en comunicación hablada, escrita y en línea; interpretación crítica de los mensajes de los medios; manejarse en sistemas sanitarios complejos; conocimiento y uso de los recursos y del capital de la comunidad; y utilización del conocimiento cultural e indígena en las decisiones sanitarias. Esta visión integradora considera el alfabetismo sanitario como un determinante social de la salud que ofrece una potente oportunidad de reducir las injusticias sanitarias. Lo define como la amplia gama de habilidades que la gente desarrolla a lo largo de su vida para buscar, comprender, evaluar y utilizar información sanitaria con el fin de tomar decisiones informadas, reducir riesgos sanitarios y aumentar su calidad de vida
. Aunque las diferentes definiciones varían en su redacción, todas caen dentro del mismo marco conceptual.
Esta última definición de alfabetismo sanitario constituye la base de un modelo multidimensional de alfabetismo sanitario construido alrededor de 4 ámbitos centrales:
Alfabetismo Alfabetismo científico Educación política Alfabetismo cultural