Según la teoría marxista, una nueva sociedad democrática surgiría a través de las acciones organizadas de una clase obrera internacional que daría derecho de voto a toda la población y liberaría a las personas para que actuasen sin regirse por el mercado laboral.Calhoun 2002, p. 23 No habría mucha, o ninguna, necesidad de un Estado, cuyo objetivo sería ejecutar la enajenación del trabajo.Calhoun 2002, p. 23

Mientras que los marxistas proponían sustituir el Estado burgués por un semi-Estado proletario mediante la revolución (dictadura del proletariado), que acabaría desapareciendo, los anarquistas advertían que el Estado debía ser abolido junto con el capitalismo. Sin embargo, los resultados finales deseados (una sociedad comunal sin Estado) eran los mismos.

Karl Marx y Friedrich Engels miniaturadeimagen|Karl Marx y Friedrich Engels.|225x225pxKarl Marx y Friedrich Engels afirmaron en el Manifiesto comunista y en obras posteriores que «el primer paso hacia la revolución de la clase obrera es elevar al proletariado a la posición de clase dominante para ganar la batalla por la democracia» y que el sufragio universal era «una de las primeras y más importantes tareas del proletariado militante».

En Crítica del programa de Gotha, Marx escribió: «Entre la sociedad capitalista y la comunista se encuentra el período de transformación revolucionaria de la una en la otra. Esta transformación se corresponde también con un período de transición política en el que el Estado no puede ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del proletariado». Según Engels, la "forma específica" de esta etapa de transición es la "república democrática".

Marx admitió que existía la posibilidad de una transición pacífica en algunos países con instituciones democráticas sólidas (como Reino Unido, Estados Unidos y los Países Bajos), pero sugirió que en otros países en los que los trabajadores no podían «alcanzar su objetivo por medios pacíficos» la «palanca de nuestra revolución debe ser la fuerza», y afirmó que el pueblo trabajador tenía derecho a rebelarse si se le negaba la expresión política. Por ejemplo, Marx en su discurso inaugural de la Primera Internacional consideró la "ley de la jornada de diez horas" la primera derrota de la burguesía por la Economía política de la clase obrera (ver Acta de Fábricas). En 1852, Marx escribió que la implantación del sufragio universal en Inglaterra sería un «logro de contenido socialista» porque conduciría inevitablemente a un «gobierno político de la clase obrera».

Con el avance de la socialdemocracia a finales del , Engels escribió que para asegurar el triunfo de una revolución proletaria se debe asegurar «la cooperación, por lo menos, de Inglaterra, Francia y Alemania». Incluso sugirió que «Inglaterra es el único país donde la inevitable revolución social puede efectuarse enteramente por medios pacíficos y legales» y que Alemania «se halla incluso a una distancia ya mesurable del triunfo», donde se tendría democráticamente un Estado de mayoría socialista hacia el año 1900. En su crítica del programa de Erfurt, Engels describe la sociedad socialista como una república democrática.

Tras el colapso de las revoluciones de 1848 y la Comuna de París, Engels consideró que «el modo de lucha de 1848 está hoy anticuado en todos los aspectos», especialmente la «rebelión a la vieja usanza, las luchas callejeras (Straβenkampf) con barricadas», especialmente con los nuevos avances militares de los Estados modernos. Se requeriría que el ejército formase parte de la revolución para que triunfase. Desarrolló la estrategia de «guerra de posiciones» (Stellungskrieg) como una lenta conquista del poder, así como el cristianismo pasó "de ser una secta a ser la religión del estado" en el Imperio Romano. Aun así, Engels advirtió las clases dirigentes aceptasen esta revolución pacífica y legal. Por ello el Estado se vuelve "una institución meramente transitoria, que se utiliza en la lucha, en la revolución, para someter por la violencia a los adversarios".

Socialdemocracia y marxismo ortodoxo miniaturadeimagen|240x240px|Eduard Bernstein, padre del «revisionismo marxista» y Karl Kautsky, padre del «marxismo ortodoxo». Ambos fueron defensores de la democracia. Tras la muerte de Marx y Engels surgieron divergencias dentro del movimiento socialista. El socialdemócrata y socio de Engels, Eduard Bernstein se convirtió dentro del movimiento marxista ser el padre del «revisionismo» al criticar desde un punto de vista reformista varias de las tesis del marxismo en su obra Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia (1899).

Al igual que la Sociedad Fabiana, Bernstein veía la democracia como «el medio para la lucha en pro del socialismo» y la «forma imprescindible de realización del socialismo», mientras que la dictadura del proletariado la consideraba una forma de «atavismo político». Para ello el sufragio universal es el gran arma del proletariado. Citando a Engels, Bernstein decía que el socialismo se lograría a través de una lucha «prolongada, tenaz, avanzando lentamente de posición a posición».Bernstein: «Qué es lo que Marx realmente enseñó». (en inglés) Bernstein vio la reforma social no como reflejo de la lucha de clases, sino de la democracia: "la democracia significa que en todo momento dado la clase obrera debe pesar en la medida en que lo permita su madurez intelectual y la etapa actual de su desarrollo económico". Su gran concepto es el de la democracia, la eliminación de privilegios de clase y la igualdad para los individuos. Su concepción del socialismo es la extensión de todo esto en todos los sectores.

La «revisión» de Bernstein suscitó un gran debate en el seno de la socialdemocracia alemana, en la que el teórico Karl Kautsky fue el principal defensor de las tesis «clásicas» marxistas —o de la interpretación que había hecho de ellas la corriente «ortodoxa» mayoritaria—. Pese a sus diferencias, Kautsky también defendió los valores de la democracia. Argumentó que Marx "tuvo pocas oportunidades de observar los efectos de la democracia" pero reconocía que era un poderoso instrumento. Kautsky veía como la mejor forma de educación para el proletariado, "en la que la absoluta libertad de expresión y publicación son esenciales".

La Unión Soviética y el bolchevismo En el , el Manifiesto comunista (1848), de Karl Marx y Friedrich Engels, abogaba por la unificación política internacional de las clases trabajadoras europeas para lograr una revolución comunista y sostenía que, dado que la organización socioeconómica del comunismo era superior a la del capitalismo, la revolución obrera se produciría primero en los países industrializados y avanzados a nivel económico. La socialdemocracia marxista fue muy fuerte en Alemania a lo largo del , y el Partido Socialdemócrata de Alemania inspiró a Lenin y a otros marxistas rusos.

Durante la efervescencia revolucionaria de la Revolución rusa de 1905 y 1917, surgieron intentos de democracia directa por parte de la clase trabajadora a través de los sóviets («consejo» en ruso). Según Lenin y otros teóricos de la Unión Soviética, los sóviets representaban la voluntad democrática de la clase obrera y eran, por tanto, la materialización de la dictadura del proletariado. Lenin y los bolcheviques consideraban que el sóviet era la unidad organizativa básica de la sociedad en un sistema comunista y apoyaban esta forma de democracia. Así, los resultados de las ansiadas elecciones a la Asamblea Constituyente de 1917, que el Partido Bolchevique de Lenin perdió frente al Partido Social-Revolucionario, quedaron anulados al disolverse la Asamblea Constituyente en enero de 1918. En septiembre de 1917, Lenin llegó considerar la idea de que la burguesía rusa podría entregar el poder a los soviets: «El poder a los Soviets: eso es lo único que podría hacer gradual, pacífico y tranquilo el desarrollo ulterior, acorde por completo al nivel de la conciencia y la decisión de la mayoría de las masas populares».Lenin - OBRAS, TOMO VII (1917-1918) El problema fundamental de la revolución.

A nivel práctico, el partido de vanguardia leninista debía proporcionar a la clase obrera la conciencia política (educación y organización) y la dirección revolucionaria necesarias para acabar con el capitalismo en la Rusia imperial. Tras la Revolución de Octubre de 1917, el leninismo se convirtió en la versión dominante del marxismo en Rusia y, al establecer la democracia soviética, el régimen bolchevique reprimió a los socialistas que se oponían a la revolución, como los mencheviques y las facciones del Partido Social-Revolucionario.

En noviembre de 1917, Lenin promulgó el Decreto sobre el control obrero, que pedía a los trabajadores de cada empresa que establecieran un comité elegido para supervisar la gestión de la empresa.Pipes 1990, p. 709; Service 2000, p. 321. Ese mes también se emitió una orden para requisar el oro del paísVolkogonov 1994, p. 171. y nacionalizaron los bancos, cosa que Lenin consideraba un gran paso hacia el socialismo.Rigby 1979, pp. 45–46; Pipes 1990, pp. 682, 683; Service 2000, p. 321; White 2001, p. 153. En diciembre, el Sovnarkom (Consejo de Comisarios del Pueblo) estableció un Consejo Supremo de la Economía Nacional (VSNKh), que tenía autoridad sobre la industria, la banca, la agricultura y el comercio. Los comités de fábrica estaban subordinados a los sindicatos, que a su vez estaban subordinados al VSNKh, de modo que el plan económico centralizado del Estado tenía prioridad sobre los intereses económicos locales de los trabajadores.Rigby 1979, p. 50; Pipes 1990, p. 689; Sandle 1999, p. 64; Service 2000, p. 321; Read 2005, p. 231. A principios de 1918, el Sovnarkom canceló toda la deuda externa y se negó a pagar los intereses correspondientes.Fischer 1964, pp. 263–264; Pipes 1990, p. 672. En abril de 1918, nacionalizó el comercio exterior, estableciendo un monopolio estatal sobre las importaciones y exportaciones.Fischer 1964, p. 264. En junio de 1918, decretó la nacionalización de los servicios públicos, los ferrocarriles, la ingeniería, el textil, la metalurgia y la minería, aunque a menudo eran estatales solo sobre el papel.Pipes 1990, pp. 681, 692–693; Sandle 1999, pp. 96–97. La nacionalización total no tuvo lugar hasta noviembre de 1920, cuando las pequeñas empresas industriales pasaron a estar bajo el control del Estado.Pipes 1990, pp. 692–693; Sandle 1999, p. 97. Una facción de los bolcheviques conocida como los «comunistas de izquierda» criticó la política económica del Sovnarkom por considerarla demasiado moderada: querían la nacionalización de toda la industria, la agricultura, el comercio, las finanzas, el transporte y las comunicaciones.Fischer 1964, p. 236; Service 2000, pp. 351–352. Lenin creía que esto no era práctico en la etapa en la que se encontraban, y que el gobierno solo debía nacionalizar las empresas capitalistas rusas de mayor envergadura, como los bancos, los ferrocarriles, los grandes latifundios y las fábricas y minas más grandes, y permitir que las empresas más pequeñas operaran de forma privada hasta que crecieran lo suficiente como para ser nacionalizadas con éxito. Lenin también estaba en desacuerdo con los comunistas de izquierda sobre la organización económica. En junio de 1918, argumentó que era necesario un control económico centralizado de la industria, mientras que los comunistas de izquierda querían que cada fábrica estuviera controlada por sus trabajadores, un enfoque sindicalista que Lenin consideraba perjudicial para la causa del socialismo.Fischer 1964, pp. 259, 444–445.