Bois Caïman (criollo haitiano: Bwa Kayiman, «Bosque de Caimanes») fue un sitio donde se realizó una gran reunión de esclavos negros en Saint-Domingue en la noche del 14 de agosto de 1791. En ella se planeó la gran rebelión que iniciaría la revolución haitiana pocos días después y supuestamente se sacrificó un cerdo a Ezili Dantor.

Antecedentes En 1791, las clases gobernantes de la colonia francesa de Saint-Domingue estaban divididas. Los colonos blancos se encontraban divididos entre monárquicos y republicanos y ambos grupos estaban enfrentados con los terratenientes mulatos. La provincia Norte había pasado a ser gobernada por la llamada Asamblea de la Provincia Norte de Saint-Domingue, fue la oportunidad de los terratenientes blancos para obtener autonomía política y disputar el poder al general gobernador nombrado desde París.

Desafortunadamente para ellos, los esclavos negros empezaron a organizar una gran revuelta desde inicios de julio. Anteriormente, los rituales de vudú eran vistos como eventos sociales donde los esclavos podían organizarse y sus dueños blancos las permitían por considerarlas inofensivas.

Los dirigentes eran los llamados nègres à talents, «negros talentosos», que realizaban oficios especializados, como cocheros, capataces, artesanos o pastores, quienes tenían un mayor contacto con los blancos y, por lo tanto, conocían mejor de las ideas defendidas por la revolución francesa y de lo divididos que estaban sus amos.

En 1789 se estimaba que en la provincia Norte vivían blancos, 9000 affranchis (mulatos y libres de color) y esclavos.

Ceremonia

En la noche del domingo del 14 de agosto de 1791, en la plantación Choiseul o Lenormand de Mézy en Morne Rouge, se reunieron 200 esclavos negros, dos delegados por cada plantación importante de la provincia Norte de Saint-Domingue, y la mayoría eran capataces. En su Rapport sur les troubles de Saint-Domingue, el abogado Jean Philippe Garran de Coulon menciona que venían de Port-Margot, Limbé, Acul, Petite Anse, Limonada, Plaine-du-Nord, Quartier-Morin, Morne-Rouge y otras localidades. La primera descripción viene de la Histoire de la Révolution de Saint Domingue de Antoine Dalmas, publicado en 1814, aunque supuestamente se escribió en 1793. En dicho libro se recogen las palabras del diplomático y estadista haitiano Dantes Bellegarde. Otra fuente importante es Hérard Dumesle, senador y escritor haitiano que viajó por la provincia Norte a inicios de los años 1820 y recopiló historias orales sobre el evento en su obra Voyage dans le Nord d'Haïti.

Acorde al relato, los esclavos se reunieron para resolver los últimos detalles de su gran rebelión. La asamblea era precedida por el papaloi o houngan (sacerdote vudú) Dutty Boukman, quien anunció que pronto llegarían tropas francesas para hacer cumplir las nuevas leyes y ellos se alzarían para asegurarse que así fuera, aunque esta excusa no era más que una treta para convencer a los esclavos. La señal de inicio sería el incendio del taller de la plantación Turpin, donde él era capataz. Portaba una larga túnica roja y una espada mientras entonaba una invocación a los espíritus para proteger a los conspiradores.

Justo antes de dispersarse, la mambo (sacerdotisa vudú) Cécile Fatiman apareció y realizó una danza y cántico africanos mientras los demás integrantes repetían un coro boca al piso. Blandía un largo y puntiagudo cuchillo sobre su cabeza hasta que le trajeron un cerdo negro al que degolló (otro relato agrega una gacela y un chivo). Recogieron su tibia sangre en un cuenco de madera y se la dieron a beber a cada espectador. Las entrañas del animal fueron derramadas. Finalmente, por una señal de la mambo todos juraron lealtad a Boukman como jefe supremo de la rebelión, quien nombró como sus lugartenientes a Jean-François Papillón, Georges Biassou y Jeannot Bullet. Cada participante habría introducido las manos en las entrañas del cerdo al momento de jurar preferir la muerte a seguir siendo esclavo.

Rebelión Primeros levantamientos Los esclavos de las plantaciones Chabaud y Lagoscette malinterpretaron las órdenes de Boukman y esa misma noche quemaron los palacios de sus amos, algunos fueron arrestados y ejecutados con prontitud. El 16 de agosto, hubo alzamientos en Limbé, pero la mayoría de los conjurados esperaron. En la plantación Chabaud quemaron el depósito del bagazo (residuo de paja de la caña de azúcar) y un esclavo armado con un sable fue capturado después de un combate. Resultó ser un commandeur o capataz en la plantación Desgrieux y en su interrogatorio confesó que capataces, cocheros, criados y otros esclavos de confianza lideraban la conspiración, mencionando algunos en las plantaciones Flaville en Acul y Blin en Limbé.

De inmediato, las autoridades municipales alertaron a los administradores en las plantaciones de toda la zona y aconsejaron arrestar a los negros mencionados, pero el de la plantación Flaville se mostró incrédulo. Reunió a los esclavos y les preguntó, pero todos negaron cualquier conspiración; algo similar pasó en Blin. El 20 de agosto, un esclavo mulato de la plantación Chapotin llamado François fue arrestado como cómplice de lo sucedido en Chabaud, confesando todo lo sucedido en Bois Caïman. Al día siguiente, un cocinero en la plantación Desgrieux advirtió al capataz Paul, de la plantación Blin, de que podían ser arrestados y empezaron a reunir hierro y antorchas para su rebelión. En el taller de la plantación estalló un motín varios días antes porque los esclavos fueron impacientes y deseaban matar a sus amos, destruir las plantaciones y marchar sobre Cap‑Français lo antes posible. Según un testimonio posterior del marqués de Rouvray, Laurent-François Le Noir, el gobernador general Philibert François Rouxel de Blanchelande fue advertido de la conspiración el día 19, pero fue demasiado inepto como para actuar.

El 20 o 21 de agosto, los esclavos de la plantación La Gossette se alzaron e intentaron matar al administrador, apellidado Mossut. Esta era la más pequeña de las tres que tenía el mayor terrateniente de la llanura de Cap‑Français (o Le Cap), el marqués Louis-François-Alexandre de Galliffet, quien fue asesinado en la gran rebelión a pesar de ser conocido por darle un buen trato a sus esclavos según relato el militar británico Marcus Rainsford, aunque otras fuentes mencionan que las condiciones en La Gossette eran más duras. Es posible que los esclavos actuaran porque se enteraron de los arrestos en las otras plantaciones y consideraran que no podían esperar más. Mossut sobrevivió y el procureur, «procurador», Odeluc (u Odelucq) inició una investigación. El instigador de la revuelta, el capataz Blaise, huyó para advertir a los otros cabecillas en la principal plantación del marqués, La Grande Place, a donde el procurador se dirigió en la noche. Odeluc se encontró la puerta abierta, las cerraduras rotas y que empezaban varios incendios en las inmediaciones.

Estallido thumb|izquierda|Ilustración que representa la destrucción de una plantación y la masacre de una familia de colonos blancos por sus esclavos, por Aarón Martinet, 1833. A las 22:00 horas del 22 de agosto de 1791, Boukman lideró la quema del taller de la plantación Turpin-Flaville y luego alzó las de Clément, Noé y Tremes. Según otra versión, la revuelta en Turpin-Flaville fue liderada por un tal Auguste y Boukman se les unió en Clément. Con sus números creciendo, siguieron a Tremes, donde capturaron a un carpintero, y a Noé, donde catorce esclavos ya habían asesinado al refinador, su aprendiz y al gerente; sólo perdonaron al médico y su esposa, por considerarlos útiles. A la medianoche toda la plantación estaba en llamas. Con tropas de las plantaciones Turpin-Flaville, Clément y Noé, volvieron a Clément con tres prisioneros que dejaron bajo vigilancia. Ahí mataron al refinador y al dueño, Jean-Joseph de Clements, asesinado por un negro al que tenía cariño y había ascendido a postillón. A las 06:00 horas del 23 de agosto, las plantaciones Molines y Flaville fueron destruidas con todo el personal blanco; en la parroquia de Acul, sólo en dos plantaciones los esclavos se negaron a sumarse temporalmente a la revuelta.

Esa misma mañana, los esclavos marcharon al oeste hacia la parroquia de Limbé, ya era más de 2000 negros armados con antorchas, hachas, palos, cuchillos, machetes, etc., matando a todo blanco que intentó hacerles frente o al que odiaban. En cada plantación que ocupaban establecían un campamento, como en la de Saint-Michel, donde se les incorporaron numerosos esclavos, y aunque preferían reclutar voluntarios, no tardaron en atacar a los negros que se negaban a ayudarlos. Durante esa mañana, unos 37 propietarios y capataces blancos fueron asesinados. Esa noche, los rebeldes salieron de la parroquia de Plaine du Nord, entraron en la de Petite-Anse y destruyeron la plantación Choiseuil, continuaron con las de Peres de la Charité, Bongars y Clericy, asesinando a los administradores y quemando los cobertizos de bagazo, y llegaron a la parroquia de Quartier-Morin. Según Dalmas, ahí encontraron la resistencia de esclavos opuestos a la revuelta, y se retiraron a La Gossette. En cambio, un voluntario de un batallón de ciudadanos enviados allí afirmó que al entrar en la plantación Choiseuil, en Quartier-Morin, ya se habían fugado 500 a 600 esclavos, dejando al capaz blanco muerto y con marcas de dientes. Encontraron algunos hombres con 40 mujeres negras, mataron a 8 o 10 y el resto huyó.

En la mañana del 24 de agosto, quemaron al menos cuatro plantaciones en Port-Margot y las llamas duraron tres días. Los mal armados dueños fueron tomados por sorpresa y no pudieron detenerlos. Entre tanto, en la plantación La Gossette el procurador Odeluc organizó a unos pocos blancos para defenderse atrincherados en las viviendas, pero al ver la masa de esclavos que les venía encima, huyeron y lo dejaron solo. Según Louis-Jean Clausson, los negros usaban como estandarte el cadáver de un niño blanco empalado en la punta de una rueca. El procurador vio que uno de los jefes rebeldes era su cochero de confianza, Philibert. Le gritó «¡Infeliz! Nunca te he hecho más que el bien. ¿Por qué quieres que me vea muerto?», lo que fue respondido con un «Es cierto, pero prometí degollarlo». A continuación, la multitud linchó a Odeluc; según Clausson, los blancos no huyeron y fueron mayormente masacrados en el lugar. Los negros construyeron un campamento en la plantación. Al anochecer, desde Cap‑Français podían verse las llamas de lo que una vez fue el pueblo de Petite-Anse. En la medianoche, los negros atacaron la parroquia de Limonade.

En la mañana del 25 de agosto, Boukman intentó tomar Plaisance, pero fue derrotado por un grupo de colonos armados que forzó a los rebeldes a volver a Limbé. Los negros volvieron al día siguiente, llegaron por dos rutas, quemaron docenas de plantaciones y ocuparon Ravine Champagne, donde se atrincheraron. Resistieron por tres semanas hasta que los blancos reunieron suficientes refuerzos de las parroquias cercanas para echarlos. La rebelión se extendía por toda la región y su rápida propagación fue ayudada por sacerdotes católicos, personas libres de color, opositores a las autoridades coloniales, personas que querían intentar obtener ganancias del caos y líderes de facciones deseosos de arruinar a sus oponentes. Los esclavos destruyeron los cañaverales, las instalaciones manufactureras, los ingenios azucareros, las herramientas y demás equipo agrícola, los almacenes y los barracones. Es decir, «toda manifestación material de su existencia bajo la esclavitud y sus medios de explotación». El procurador Marc-Antoine Guillaumot de Flaville fue asesinado delante de su esposa y sus tres hijas, quienes fueron secuestradas.