miniaturadeimagen|Sacerdotes zoroástricos (magos) portando barsoms. Estatuillas del Tesoro del Oxus del Imperio aqueménida, a. C. Los magos (del latín magus, cf. ) eran sacerdotes en el zoroastrismo y las religiones tempranas de los iranios occidentales. El primer uso conocido de la palabra magos está en la inscripción trilingüe escrita por Darío el Grande, conocida como la Inscripción de Behistún. Textos persas antiguos, anteriores al período helenístico, se refieren a un magus como un sacerdote zurvánico y presumiblemente zoroastriano.

Ubicuo a lo largo de todo el Mediterráneo oriental y Asia occidental hasta la antigüedad tardía y posteriormente, la palabra mágos fue influenciada por el griego goēs (γόης) (a la que acabó sustituyendo), que era la palabra más antigua para referirse a un practicante de magia, incluyendo astronomía, astrología, alquimia y otras formas de conocimiento esotérico. Esta asociación fue a su vez producto de la fascinación helenística por Pseudo-Zoroastro, a quien los griegos consideraban el fundador caldeo de los Magos e inventor tanto de la astrología como de la magia, un significado que aún sobrevive en las palabras modernas «magia» y «mago».

En el Evangelio de Mateo, «μάγοι» (magoi) del oriente le rinden homenaje al Jesús recién nacido (este uso particular también se traduce comúnmente como «reyes», «reyes magos» y también como «sabios»).Matthew 2 in Greek

El sacerdocio zoroastriano hereditario ha sobrevivido en IndiaThe Origins of Zoroastrian Priesthood in India, Parsi Khabar, April 29, 2009A BRIEF HISTORY OF THE PARSI PRIESTHOOD, DASTUR FIROZE M. KOTWAL, Indo-Iranian Journal, July 1990, Vol. 33, No. 3, pp. 165-175 e Irán. Reciben allí el nombre de Herbad, Mobad (Magupat, es decir, jefe de los Maga) o Dastur dependiendo de su rango.

Fuentes iranias El término aparece apenas dos veces en textos iranios previos al a. C., y solo uno de ellos puede fecharse con precisión. Este único caso ocurre en la inscripción trilingüe de Behistún hecha por Darío el Grande, y que se puede fechar alrededor del 520 a. C. En este texto trilingüe, ciertos rebeldes reciben el adjetivo magiano como atributo, en la porción persa antigua como maγu- (generalmente se asume que es una palabra prestada de medo). El significado del término en este contexto es incierto.

El otro caso aparece en los textos del Avesta, la literatura sagrada del zoroastrismo. En este caso, que se encuentra en la porción del avéstico más reciente, el término aparece en el hápax moghu.tbiš, que significa «hostil a los moghu», donde moghu no significa «magus» (como se pensaba anteriormente), sino más bien «un miembro de la tribu» o se refería a una clase social particular en el idioma proto-iranio y luego siguió haciéndolo en el avéstico., p. 36.

Un término no relacionado, pero que previamente se asumía estaba relacionado, aparece en textos del idioma avéstico gáthico más antiguo. Esta palabra, el adjetivo magavan que significa «poseer maga-», sirvió anteriormente como la premisa del argumento de que el avéstico maga- y el medo (es decir, persa antiguo) magu- eran coetáneos (y también que ambos eran cognados del sánscrito védico magha-). Mientras que «en los Gathas la palabra parece significar tanto la enseñanza de Zoroastro como la comunidad que aceptó tales enseñanzas», y parece que el avéstico maga- está relacionado con el sánscrito magha-, «no hay razón para suponer que la forma irania occidental magu tiene exactamente el mismo significado». «Puede ser, sin embargo», que el avéstico moghu (que no es igual al avéstico maga- ) «y el medo magu fueran la misma palabra en su origen, un término iranio común para ‹miembro de la tribu› habiéndose desarrollado entre los medos el sentido especial de ‹miembro de la tribu (sacerdotal)›, por lo tanto, un sacerdote». véase, p. 36.

Fuentes grecorromanas

Griego clásico La referencia griega más antigua a los magos – del griego μάγος (mágos, plural: magoi) – que aún se conserva podría ser de Heráclito (apud Clemente de Alejandría Protrepticus 12), en el a. C., quien maldice a los magos por sus ritos y rituales «impíos». No ha sobrevivido ninguna descripción de los rituales a los que se refiere Heráclito, y no hay nada que sugiera que Heráclito se refería a extranjeros.

Se preservan mejor las descripciones de Heródoto, a mediados del a. C., quien al describir a los expatriados iranios que vivían en Asia Menor usa el término «magos» en dos sentidos diferentes. En el primer sentido (Historias 1.101), Heródoto menciona a los magos como una de las tribus/pueblos (ethnous) de los medos. En otro sentido (1.132), Heródoto usa el término «magos» para referirse genéricamente a una «casta sacerdotal», pero «cuyo origen étnico nunca más siquiera se menciona». De acuerdo con Robert Charles Zaehner, en otros relatos, «se escucha de magos no solo en Persia, Partia, Bactria, Corasmia, Aria, Media o entre los Sacas, sino también en tierras no iranias como Samaria, Etiopía o Egipto. Su influencia también se habría extendido por toda Asia Menor. Por lo tanto, es bastante probable que la casta sacerdotal de los magos fuera distinta de la tribu meda homónima».

Ya en el a. C., la palabra magos griega había generado las de mageia y para describir la actividad de un mago, es decir, su arte y práctica. Sin embargo, casi desde el principio, el sustantivo usado para la acción o visualizado fe y el usado para el actor se separaron. A partir de entonces, el término mageia no se usó para referirse a lo que hacían los magos reales, sino para referirse a algo relacionado con la palabra «magia» en su sentido moderno, es decir, el supuesto uso de medios sobrenaturales para lograr un efecto en el mundo natural, o la apariencia de lograr estos efectos por medio de engaños o juego de manos. Los textos griegos tempranos suelen tener un sentido peyorativo, que a su vez influyó en el significado de magos para denotar un ilusionista y un charlatán. Ya para mediados del a. C., Heródoto identifica a los magos como intérpretes de augurios y sueños (Historias 7.19, 7.37, 1.107, 1.108, 1.120, 1.128).

Otras fuentes griegas previas al período helenístico incluyen a Jenofonte, que tuvo experiencia de primera mano en la corte persa aqueménida. En su Ciropedia de comienzos del a. C., Jenofonte describe a los magos como autoridades en todos los asuntos religiosos (8.3.11), e imagina que los magos han de ser responsables de la educación del futuro ser ilimitado.

Periodo romano miniaturadeimagen| Pintura del Altar de los Reyes Magos Hans Pleydenwurff de 1490 Una vez que los magos empezaron a ser asociados con la «magia» (el griego ), ocurrió una progresión natural según la cual la imagen de Zoroastro de los griegos también fue metamorfoseada en la de un mago. Plinio el Viejo, en el d. de C., nombra a «Zoroastro» como el inventor de la magia (Historia Natural xxx.2.3), pero un «principio de la división del trabajo parece haber librado a Zoroastro de la mayor parte de la responsabilidad de introducir las artes oscuras a los mundos griegos y romanos. Tal dudoso honor recayó en otro mago fabuloso, Ostanes, a quien se atribuyó la mayor parte de la literatura mágica .» Para Plinio, esta magia era un «arte monstruoso» que dio a los griegos no sólo una «Deseo » (aviditatem) por la magia, sino una franca «potestad» (rabiem) por ella, y suponía que los filósofos griegos, entre ellos Pitágoras, Empédocles, Demócrito y Platón, habían viajado al extranjero a estudiarla y luego regresaron a enseñarla (xxx.2.8–10).

«Zoroastro» – o más bien lo que los griegos suponían que éste era – fue para los helenistas la figura insigne de los «magos», y el fundador de esa orden (o lo que los griegos consideraban era una orden). Se le proyectó además como el autor de un vasto compendio de pseudoepígrafos «zoroastristas», compuesto principalmente para desacreditar los textos de rivales. «Los griegos consideraban que la mejor sabiduría era la sabiduría exótica» y «¿qué mejor y más conveniente autoridad que el lejano, temporal y geográficamente, Zoroastro?» El tema central de tales textos, cuya autenticidad solo muy rara vez fue cuestionada, iba desde tratados sobre la naturaleza hasta tratados sobre la nigromancia. Con todo, a mayor parte de estos textos trataban sobre especulaciones astronómicas y conocimientos mágicos.

Un factor relevante para entender la asociación con la astrología fue el nombre mismo de Zoroastro, o más bien, la forma en que los griegos lo trasliteraron. Su nombre se identificó en un principio con el culto a las estrellas ( «vinculo estrellas») y, con el poder universal -, incluso como la estrella viviente. Posteriormente, se desarrolló una mito-etimología aún más elaborada: Zoroastro murió por el viviente (zo-) flujo (-ro-) del fuego de la estrella (-astr-) que él mismo había invocado, e incluso que las estrellas lo habían matado en venganza porque él les reprimía. El segundo factor, y «más serio», Abteilung I, Band VIII, Abschnitt 1, p. 516 respecto a la asociación con la astrología fue la noción de que Zoroastro era caldeo. El nombre griego alternativo de Zoroastro era Zaratas/Zaradas/Zaratos (cf. Agathias 2.23–5, Clemente de Alejandría, Stromata I.15), que, según Bidez y Cumont, deriva de una forma semítica de su nombre. El capítulo de la Suda sobre astronomía destaca que los babilonios habían aprendido su astrología de Zoroastro. Luciano de Samósata (Mennipus 6) decide viajar a Babilonia «a pedirle su opinión a uno de los magos, discípulos y sucesores de Zoroastro». Hoy el pretende ver el universo a través de la magia poder de la de el amor y el placer a través del tiempo energético en espirito del ser superior que habita.

En la tradición cristiana miniaturadeimagen|250x250px| Representación bizantina de los Tres Reyes Magos en un mosaico del en la Basílica de San Apolinar el Nuevo.

miniaturadeimagen|333x333px| Representación convencional posterior al siglo XII de los magos bíblicos (Adoração dos Magos de Vicente Gil). Baltasar, el mago más joven, lleva incienso y representa a África. A la izquierda está Gaspar, de mediana edad, portador de oro y que representa a Asia. De rodillas está Melchor, el mayor, portando mirra y representando a Europa.