El té es la infusión de las hojas y brotes de la planta del té (Camellia sinensis).

La popularidad de esta bebida es solamente sobrepasada por el agua. Su sabor es fresco, ligeramente amargo y astringente; este gusto es agradable para mucha gente.

Una infusión que esté realizada con base en otra planta (canela, anís, cedrón, jengibre, manzanilla, menta, por mencionar algunas) no es en realidad té, aunque se la señale de manera popular de esa forma. De hecho, por ejemplo en el Código Alimentario Argentino, se indica que la denominación genérica de té refiere exclusivamente al producto obtenido por el procesamiento de yemas, hojas, pecíolos y tallos tiernos de dicha especie vegetal.

Igualmente destaca por ser utilizado en la preparación de algunas variedades de tisanas, y en bebidas que tiene como base al té. Destaca igualmente ser un componente del té con leche, cuyo término se utiliza para denotar a bebidas que tienen como base estar compuestas de una combinación de té y leche; a la cual se le puede agregar otras especias y/o yerbas.

La planta de té

El té es la infusión preparada con las hojas secas molidas o brotes del arbusto Camellia sinensis en agua caliente.

El arbusto tiene muchas ramificaciones, de entre 1 y 2 metros de altura, y puede alcanzar, aunque muy raramente, incluso los 12 metros. Las hojas son siempre verdes, lanceoladas hacia adelante e incluso del revés u oblongo-ovadas, de unos 4 cm de ancho y entre 3 y 12 cm de largo, sobre las que destaca una fuerte nerviación. Las flores están en grupos de dos o tres o bien aisladas, de color blanco, inclinadas hacia abajo, y son aromáticas. Las flores de Camellia japonica son erguidas.

El arbusto ha crecido silvestre a lo largo de la historia en Extremo Oriente, aunque actualmente se cultiva en muchos otros lugares, incluso sobre terreno poco fértil utilizando terrazas.

Valor nutricional

Las sales minerales en el té son de sodio, potasio, y níquel. También contiene hierro, cobre, silicio, aluminio, magnesio, fósforo y calcio, aunque algunas de ellas pierden su solubilidad con el envejecimiento de las hojas.

Otro de los contenidos importantes del té es el flúor, conocido protector de los dientes. El aceite esencial destilado del té es de color amarillo y posee un fuerte olor, que es la causa de los aromas del té. Contiene el té derivados polifenólicos, como los flavonoides miricetina, quercetina y kaempferol y taninos catéquicos.

Los componentes más conocidos del té, y los más apreciados por su efecto, son sin duda las bases xánticas, la principal de las cuales es la cafeína, aunque también contiene teofilina, teobromina y la teanina. La presencia de vitaminas en el té es mínima, pero constituyen un enriquecimiento de la bebida, dado que contiene vitaminas A, B, C, E y P.

Se considera que el té con mayor cantidad de principios activos altamente benéficos para la salud humana es el té verde.

La cafeína constituye aproximadamente el 3 % del peso seco del té, que se traduce en entre 30 mg y 90 mg por taza de 250 mL, dependiendo del tipo, marca, y método de elaboración.

Un estudio encontró que el contenido de cafeína de 1 g de té negro varió de 22 a 28 mg, mientras que el contenido de cafeína de 1 gramo de té verde varió de 11 a 20 mg, lo que refleja una diferencia significativa.

La astringencia en el té se puede atribuir a la presencia de polifenoles. Estos son los compuestos más abundantes en las hojas de té, que componen el 30-40% de su composición. El té también contiene pequeñas cantidades de teobromina y teofilina, que son estimulantes, y xantinas similares a la cafeína.

Debido a la contaminación ambiental moderna, el fluoruro y el aluminio también a veces se producen en el té. Ciertos tipos de té de ladrillo hechos de hojas viejas y hojas caídas tienen los niveles más altos.

El té negro no contiene nutrientes esenciales en contenido significativo, con la excepción del mineral dietético manganeso a 0.5 mg por taza o 26 % del valor diario. Las hojas de té contienen diversos polifenoles, incluidos flavonoides, galato de epigalocatequina (comúnmente conocido como EGCG) y otras catequinas.

Se ha sugerido que el té verde y negro puede proteger contra el cáncer u otras enfermedades como la obesidad o la enfermedad de Alzheimer, pero no se ha demostrado de manera concluyente que los compuestos encontrados en el té verde tengan algún efecto en enfermedades humanas Un estudio en humanos demostró que el consumo regular de té negro durante cuatro semanas no tuvo ningún efecto beneficioso en la reducción de los niveles de colesterol en la sangre.

Físicamente hablando, el té tiene propiedades tanto de solución como de suspensión. Es una solución de todos los compuestos solubles en agua que se han extraído de las hojas de té, como los polifenoles y los aminoácidos, pero es una suspensión cuando se consideran todos los componentes insolubles, como la celulosa en las hojas de té.

Procesamiento miniatura|300px|right|Plantación de té en Malasia

Cultivo

El té proviene principalmente de China continental, India, Sri Lanka, Taiwán, Japón, Nepal, Australia, Argentina y Kenia.

La planta de té se adapta mejor en climas tropicales y subtropicales, además necesita de lluvia aproximadamente 1250 mm por año, varios de los mejores sembradíos de té se encuentran a más de 1500 metros de altura, este factor hace que crezca más lento y las hojas intensifiquen su sabor.

Los cuatro tipos principales de té se distinguen según su procesamiento.

Las hojas del arbusto Camellia sinensis, si no son secadas apenas se recolectan, comienzan a oxidarse. Para prevenir este proceso de oxidación, se calientan con el objetivo de quitarles la humedad.

El arbusto es podado para que no supere los 2 metros de altura facilitando así la labor de recolección. A partir del tercer año, las hojas pueden cosecharse con rendimiento.

Las hojas de té se procesan para producir el té verde o negro. La fabricación del té negro comienza con el proceso de "desecado" de las hojas, sea en forma natural o con aire caliente. Luego del desecado, se hace pasar el material entre rodillos para exprimir los jugos y se golpea para romper las hojas. Después se ciernen y se fermentan para lograr la calidad del producto final. Entonces se seca, gradúa y clasifica el té fermentado para empaquetarlo. El té verde se prepara calentando las hojas, sea en platos calientes o con vapor. Las hojas se apisonan con el rodillo, se calientan y se apisonan otra vez, para lograr la calidad deseada.

La producción del té puede causar algunos desechos gaseosos de la operación de desecado. Estas emisiones tienen poca importancia, comparadas con las descargas de las calderas a carbón o petróleo que se utilizan para producir el vapor. Los desechos líquidos procedentes de las operaciones de limpieza son, igualmente, de poca importancia.

Variedades de té

Las variedades de té se diferencian por sus métodos de elaboración y el grado de oxidación o de fermentación, reacciones químicas que se producen por el contacto con el oxígeno o por microorganismos que convierten el azúcar en alguna otra substancia, respectivamente y modifican el sabor y color del producto.

El método original para preparar bebidas de té es usar hojas de té frescas en agua caliente que se arrancan directamente del arbusto. El sabor del té cambia mucho dependiendo del tipo. Las hojas de té frescas no se pueden almacenar por mucho tiempo, ya que fermentan o se estropean por la acción de microorganismos no deseados. Por lo tanto, la fermentación y el secado dirigidos se desarrollaron para que el té sea almacenable. Dependiendo del procedimiento y del material de partida, se crean numerosas cualidades de sabor diferentes. Hoy en día se distinguen cuatro formas tradicionales que se diferencian en el grado de oxidación: Té blanco: llamado así porque los pelos en la parte inferior de las hojas dan a las hojas de té secas un color blanco plateado. Son hojas jóvenes (brotes nuevos del arbusto) que no se han oxidado; los brotes pueden haber sido protegidos del sol para evitar la formación de clorofila. Los brotes jóvenes se cosechan y secan, como el heno, y en muchos casos, solo las mejores plantas son adecuadas para la producción de té blanco. Té verde: es el tipo de té no fermentado. Un favorito en Asia, es así denominado porque las hojas se secan y son fragmentadas rápidamente después de ser recogidas. En la producción tradicional, después de la cosecha, el té se empapa en sartenes de hierro sobre el fuego y luego se seca. En la producción industrial, esto ocurre en grandes contenedores. El té hecho de estas hojas presenta un sabor más fresco que otros tipos de té. A causa de esto, el té verde generalmente no se sirve con leche ni azúcar. Algunos tipos de té verde son Zhū chá, Sencha y Gyokuro cuyo nombre (literalmente "rocío de jade") se refiere al color verde pálido de la infusión. Té oolong (烏龍茶): también llamado té azul, tiene un grado de oxidación media entre los tés negros y los tés verdes. Sus hojas son fermentadas cerca de la mitad del tiempo empleado en el té negro. Los oolong son marchitados muy lentamente, y su proceso de oxidación es lento y sutil. Luego del cuarteado, el té desarrolla muchísimos compuestos aromáticos a flores y frutas que se verán reflejados en la taza. Té negro: se conoce en Asia como té rojo (紅茶, chino Hóngchá, Kōcha japonés) y es de oxidación completa. Da lugar a una infusión rojiza y oscura; el té negro es muy popular en los países occidentales. Es un té muy procesado y el que más contenido en teína posee. Después de que las hojas se escogen, se fermentan y se secan. Al igual que el té oolong, el proceso de oxidación no se detiene. Solo después de un tiempo prolongado, el té se termina de secar. El tamaño de las hojas determina la graduación de té negro. Las variedades comunes del té negro incluyen Ceilán, Assam, Darjeeling y Sikkim, considerados estos últimos por muchos los dos tés negros más finos.

En resumen, el té blanco, que ha sido conocido en China como «el té del emperador», el más delicado y suave de todos, se prepara con los brotes más tiernos de la planta recolectados a mano, los cuales no se fermentan ni se oxidan; tiene fama de ser un elixir de juventud por su cantidad de antioxidantes (3 veces más que el té verde) y alto contenido de vitaminas E y C, mientras que lo que en Occidente se llama té negro es el tipo más característico por su cuerpo y sabor intenso y es el té más oxidado, por lo que sus hojas son de color marrón oscuro, a diferencia del té verde, descrito como «la bebida más sana del planeta» en el portal Healthline, especializado en información médica y consejos de salud, el cual se obtiene calentando, enrulando y secando las partes más tiernas de la planta sin que hayan experimentado oxidación ni fermentación por lo que mantiene sus hojas con alguna tonalidad verde. En medio de ambos, el té azul, o de tipo oolong, semioxidado, referido como el «té de la longevidad», tiene un procesamiento de suave oxidación que lo coloca entre el té negro y el té verde y lo hace ampliamente elegido por quienes persiguen una alimentación saludable (porque se lo considera antioxidante, depurativo y tiene menos teína que el té negro por lo que no dificulta la conciliación del sueño).

Además de estos cuatro métodos de producción clásicos, hay otras especialidades menos comunes:

Kukicha (茎茶): literalmente ‘té en rama’, también llamado bōcha (棒茶) o también conocido como «té de invierno», es una mezcla de tés hecha de peciolos, tallos y ramitas de té bancha (variedad común japonesa de té verde). Está disponible como té verde o en versiones más oxidadas. El kukicha tiene un sabor y aroma únicos, debido a incluir en su composición partes de la planta de té que se excluyen en otras mezclas. Es de color muy claro amarillo-verdoso.