El conde Esteban Tisza de Borosjenő (; Pest, -Budapest, ) fue un político húngaro que ejerció el cargo de primer ministro de Hungría desde 1903 a 1905 y de 1913 a 1917, y desempeñó un importante papel en el intervalo tanto en la política húngara como a nivel estatal austrohúngaro. Fue el principal representante de la corriente política húngara favorable al acuerdo de 1867 con el emperador Francisco José a comienzos del siglo .
Comienzos Tisza nació en Pest, hijo de Colomán Tisza, primer ministro de Hungría desde 1875 a 1890, el . La familia Tisza había sido en sus orígenes una familia nobiliaria común (sin título) calvinista de Transilvania y, dado que su título era muy reciente, no eran vistos con buenos ojos por la gran nobleza (que tenía títulos).
Criado en un ambiente puritano y autoritario, estudió en su propia casa hasta los doce años. Ingresó entonces en la escuela preparatoria calvinista de Debrecen, de donde se graduó a los catorce. A los quince comenzó a estudiar leyes en Budapest y conoció a su prima Ilona, de la que se enamoró. Tanto aquí como en sus posteriores estudios en Berlín y Heidelberg, se concentró en sus estudios, sin participar en las distracciones estudiantiles y entreteniéndose solo con la caza y la equitación.
Visitó brevemente Europa occidental al final de su adolescencia, admirando la Alemania de Bismarck y el parlamentarismo inglés, pero rechazando lo que le pareció la frivolidad de París. Ya en estos años, se echó de ver su autodisciplina, seriedad y formalidad, típicos de su origen calvinista, pero llevados al extremo por Tisza. Su timidez y circunspección le hicieron, ya en su juventud y más adelante en su carrera política, rechazar el establecimiento de relaciones de camaradería, habituales en su clase social.
thumb|left|El conde Tisza, contrario a los cambios políticos y sociales de finales del siglo y principios del . A los veinte años, fue nombrado doctor en ciencias políticas por la Universidad de Budapest y pasó un año de servicio militar en un regimiento de caballería. Tras ser licenciado del ejército, volvió a la hacienda familiar, que gestionó; los siguientes cuatro años llevó una vida de hacendado, alejado de la vida pública. Se casó con su prima en 1883 y el matrimonio llevó una vida retirada, por inclinación de ambos cónyuges. Tuvieron dos hijos, niño y niña. Esta última murió en la infancia, mientras que el varón apenas destacó como su padre y abuelo.
Carácter e ideología Durante toda su carrera política, Tisza mantuvo una actitud de conservadurismo, tratando de frenar las corrientes que amenazaban con cambiar el mundo que había conocido en su juventud. Se oponía a las novedades socialistas como agitaciones malintencionadas que perturbaban un mundo que consideraba ideal: el de la sumisión de las grandes masas campesinas y, últimamente, el de los trabajadores, a una élite aristocrática y burguesa que, según su concepción, debía ser la que llevase los asuntos de Estado y mantuviese una actitud de responsabilidad hacia sus subordinados. Bajo el gobierno de Tisza, el tamaño del Estado creció hasta contrarrestar el declive de la nobleza común. Se convirtió en política oficial contratar tantos aristócratas comunes en los órganos burocráticos como fuese posible. También veía el nacionalismo creciente de las minorías de la Corona de San Esteban como un movimiento minoritario de una parte de la intelectualidad que no debía contaminar a los campesinos, a los que consideraba esencialmente favorables a su sistema siempre que quedasen aislados de lo que consideraba malas influencias externas.
En economía era partidario de las innovaciones y la industrialización, pero no aceptaba los cambios políticos y sociales que ambas podían conllevar. Desde su planteamiento a mediados de la década de 1900 hasta su muerte, se opuso a ampliaciones sustanciales del derecho al voto, que creía destruirían el modelo de sociedad patriarcal que defendía. Tisza se opuso al antisemitismo, que temía pusiese en peligro el desarrollo económico húngaro. Muchas de las familias de la joven clase media eran judíos o judíos conversos. Tisza a menudo empleó su influencia en el Parlamento para otorgar títulos a familias judías ricas, especialmente a industriales y banqueros. Por otra parte llevó a cabo una fuerte política de magiarización de la población no magiar.
El otro elemento crucial de la carrera política de Tisza fue el apoyo al Compromiso Austrohúngaro de 1867. Tisza pensaba que la única manera de mantener la situación de gran potencia era mediante la unión reafirmada en 1867. Era a través del control del aparato el imperio y no mediante la proclamación de la independencia —que acabaría probablemente con el desmembramiento de los territorios húngaros y la creación de un país menor— como Hungría debía mantener su poder. Consideraba por tanto la postura de la oposición más nacionalista como una veleidad irresponsable. Consciente que la alianza con la corte de Viena era impopular entre el escaso electorado, sabía de la necesidad de amañar las elecciones para lograr un gobierno favorable a aquella, aunque su ética le hacía incomodarse ante esta necesidad, buscando justificaciones morales para ella, que aumentaron en su segundo periodo de gobierno.
Ascenso al poder En 1886 se presentó como candidato del Partido Liberal y obtuvo un escaño por un distrito transilvano. Durante sus primeros años en el Parlamento, no desempeñó una tarea destacable, pero aprendió el funcionamiento del mismo y el método de operar de su padre, que permaneció casi inalterado hasta la disolución del Imperio austrohúngaro.
En la década de 1890, desempeñó una serie de sinecuras que le proporcionaron ingresos extraordinarios, situación común entre los políticos prestigiosos de la época, que se prestaban a representar a alguna de las nacientes empresas o bancos húngaros a cambio de salarios sustanciosos. El nombramiento de conde en 1897 y el haber heredado extensas fincas al año siguiente le permitieron abandonar aquellos cargos que, mediante la legislación de 1901 aprobada por el nuevo primer ministro Colomán Széll a la que él se opuso, quedaron legalmente considerados como incompatibles con el desempeño de un cargo político.
Primer gabinete Tisza y su esposa en la terraza del Palacio Sándor en 1904, durante su primer mandato.|thumb|right La crisis entre el emperador y los políticos magiares más nacionalistas, empeñados en modificar el estado del Ejército común austrohúngaro, hizo fracasar a los dos gabinetes anteriores y llevó al emperador a nombrar a Tisza para el cargo de primer ministro el . Tisza, poco acostumbrado al puesto de mediador, había logrado dos días después del encargo del emperador, el 28 de octubre, una moderación de las propuestas del comité de su propio Partido Liberal, que permitió el acuerdo con el soberano. Estas propuestas de cambio del estado del Ejército eran más moderadas que las exigencias de los grupos de oposición.
Tisza tomó en sus manos el gobierno con el objetivo de aprobar la propuesta de ley del Ejército y acabar con el caos en las sesiones parlamentarias. Sabía que ninguna de las dos tareas le harían ganar partidarios, pero las consideraba un servicio a la nación. El sentido de tener una misión hacía de Tisza un caudillo indiferente a las críticas y, a la vez, poco inclinado a buscar acuerdos con sus opositores mediante concesiones. Su elección de ministros, todos ellos decididos partidarios suyos, dejó claro que no pensaba apaciguar ni siquiera a las diferentes corrientes dentro de su propio partido. Guardó para sí la cartera de Interior.
Mantuvo una actitud pasiva ante la gran emigración del territorio, magiar y no magiar, hacia América, sin tratar de resolver los problemas sociales y económicos que acuciaban a los emigrantes.
El , publicó una carta («carta de Ugra») criticando duramente el sistema que permitía a la minoría entorpecer la aprobación de legislación y expresando su propósito de acometer reformas para eliminar esta posibilidad, declaración que produjo la sorpresa tanto de la oposición como de sus propios compañeros de partido. Se consideró un error táctico que reforzó a la oposición. El 18 de noviembre, tras unas semanas de tensión entre Tisza y la oposición, las Cortes aprobaron sus mociones para modificar el reglamento en una sesión agitada que llevó a parte de los miembros del Partido Liberal a abandonarlo, en desacuerdo con los métodos expeditivos de Tisza. La oposición y los liberales disidentes se organizaron en una coalición con Ferenc Kossuth como presidente del comité ejecutivo de la misma. A comienzos de enero, el emperador disolvió el Parlamento y convocó elecciones, que Tisza perdió abrumadoramente ante la oposición coaligada.
Relaciones con sus adversarios Tisza mantuvo una relación de adversario con el heredero al trono austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, ultraconservador, católico y antiliberal, partidario de imponer al país un régimen centralista y opuesto al Ausgleich de 1867, que Tisza defendía. El parlamento húngaro donde Tisza dominó la política húngara de comienzos del siglo .|thumb|left Con el creciente movimiento socialista Tisza, conservador, también mantuvo una actitud de hostilidad, aunque no llegó a prohibir los sindicatos, como había prometido. Los afiliados a estos crecieron durante su gobierno, que fue más duro con el movimiento en sus declaraciones que en sus acciones. Tisza, sin embargo, fue más duro con la agitación socialista entre los campesinos, a la que temía más que su expansión entre los trabajadores industriales. Para Tisza la simpatía por el socialismo en el campo se debía simplemente a una conjura de sus partidarios en las ciudades, negándose a reconocer las estrecheces de los labradores.
En cuanto a las minorías, durante su mandato menguaron las tensiones, reduciéndose la persecución de las manifestaciones nacionalistas no magiares y siendo elegidos diferentes puestos administrativos locales y provinciales de las minorías. En 1904 se mostró dispuesto a apoyar legislación que hiciese más atractiva la nación a los no magiares, permitiendo una cierta autonomía cultural, pero a cambio de lealtad y del aprendizaje del húngaro. Tisza veía el idioma como el elemento unificador del país y aprobó una ley que implantaba su enseñanza en las escuelas de las minorías en igualdad a su idioma materno a finales de 1904, mostrándose duro con aquellos que la rechazaron. La oposición magiar consideró la ley demasiado débil mientras que representantes de las minorías la consideraban el comienzo de un proceso de magiarización.
Tisza, consciente de la imposibilidad de aniquilar el sentimiento nacionalista de las minorías, especialmente de los rumanos, trató de controlarlo a través de concesiones culturales y educativas pero no políticas, convencido del fracaso de las medidas a favor de la magiarización. A cambio Tisza esperaba una lealtad total al estado, que consideraba únicamente magiar. Sus reiterados intentos de acuerdo con los nacionalistas rumanos fracasaron.
El periodo de la Coalición y gobierno imperial El general Géza Fejérváry, presidente del gobierno imperial instaurado por el emperador Francisco José para doblegar a la oposición nacionalista magiar, presentó un proyecto de ampliación del derecho al voto para debilitar a esta que desencadenó un largo proceso de debate sobre la ampliación del sufragio a la que Tisza se opuso rotundamente hasta el final de su vida, logrando bloquearla.|thumb|right En 1905, negándose a manipular las elecciones como era habitual, Tisza había resultado duramente derrotado por la oposición, agudizándose la crisis entre los vencedores que reclamaban al emperador cambios en el ejército que tuviesen más en cuenta las aspiraciones nacionalistas y este, opuesto a cualquier cambio de ese tipo.