El Ejército Negro, cuyo nombre oficial fue , fue un grupo armado de anarquistas con base mayormente ucraniana y uno de los cuatro principales ejércitos que participaron en la guerra civil rusa y la guerra de independencia de Ucrania, donde combatieron además bolcheviques integrando el Ejército Rojo; pro-occidentales, conservadores y mencheviques agrupados en el Ejército Blanco; y nacionalistas rusos que formaban el Ejército Verde.

No era un ejército grande, pero fue muy respetado debido a su ferocidad en el combate y la rapidez de sus movimientos. Pese a tratarse esencialmente de un cuerpo de infantería, recorría largas distancias a la misma velocidad que un cuerpo de caballería. Eso le permitía atacar desde varios flancos y retirarse en corto espacio de tiempo, o atacar por sorpresa en la retaguardia enemiga después de una aparente huida. Por otro lado, al tratarse de un ejército con un amplio apoyo social, no requería importantes gastos en infraestructuras ni existía necesidad de una organización centralizada.

La táctica más habitual del Ejército Negro era atacar con pocos combatientes, golpear con contundencia y desaparecer, o huir en mitad de la batalla para horas después atacar la retaguardia enemiga, lo que le permitía minar la moral del enemigo.

En combates a campo abierto era reconocido por la fiereza de sus hombres, en su mayoría campesinos que arriesgaban la vida en defensa de su tierra con más arrojo que cualquier otro grupo de combatientes, pero esa faceta del combate era su punto más débil, ya que en un combate ante fuerzas organizadas se evidenciaban sus carencias.

Contexto histórico 280px|miniaturadeimagen|Simon Karétnik, Néstor Majnó y Fedir Schus. Cuando triunfa la Revolución rusa en 1917, Ucrania es un país muy diferente del resto de las otras provincias del Imperio ruso. Se trataba de un territorio muy rico en recursos agrícolas, y en tiempos de guerra sus fronteras fueron el objeto del deseo de las potencias extranjeras: Alemania, Imperio austrohúngaro, Imperio otomano, Imperio ruso e incluso Francia y Gran Bretaña; que veían al territorio como una inagotable fuente de provisiones.

La mentalidad ucraniana era a su vez distinta a la de la mayoría de rusos, ya que el temor a agresiones externas y las continuas luchas fronterizas, desarrollaron una corriente de pensamiento más centrada en lo individual que en lo colectivo. El concepto de individualidad era latente en los belicosos campesinos, acostumbrados a defender sus campos de las tropas saqueadoras que incursionaban en operaciones relámpago a su territorio para aprovisionarse. Todo ello ocurría sin que el ejército zarista se dedicara a otra cosa que a defender las fronteras de la región.

La situación de indefensión desarrolló un marcado espíritu de independencia en la región, y la poca estabilidad a corto o medio plazo le quitaba sentido a la aparición de partidos políticos, que carecían de un marco territorial en el que implantarse. En estas condiciones, lo que se desarrolló fue un creciente sentimiento nacionalista, cuyo objetivo último era crear un estado independiente, es decir un marco territorial.

Pero en Ucrania existía una mayoría campesina acostumbrada a defenderse por su cuenta, a ser agredida por diferentes ejércitos en corto espacio de tiempo y a trabajar en conjunto con otros campesinos, hasta desarrollar pequeños grupos armados, especializados en defender los poblados de los intrusos. Para estos campesinos el Estado era una instancia ineludible, que periódicamente aparecía en los campos en forma de ejército para quedarse con una parte de la cosecha.

El nacionalismo era mayoritario en la zona norte, mientras que en el sur existía una mayoría anarquista, con fuerte influencia socialdemócrata (no bolchevique). A finales de la Primera Guerra Mundial, entre diciembre de 1917 y enero de 1918, las guerrillas campesinas expulsaron a los grandes propietarios de sus zonas de influencia, repartiendo y valorando las tierras y las industrias.

El , fue firmado el Tratado de Brest-Litovsk de Ucrania entre los representantes de los Imperios Centrales y los de la Rada Central Ucraniana y que precedió en casi un mes el Tratado de Brest-Litovsk que firmaron aquellos con el Gobierno ruso de Lenin el 3 de marzo de 1918. Inmediatamente las tierras vuelven a sus antiguos dueños, cuyos privilegios se refuerzan con el fin de mantener la neutralidad de la región.

Los terratenientes a quienes se restituyó, se agruparon con el beneplácito de la Rada para cobrar venganza sobre los insurrectos que les confiscaron las tierras. El amparo legal de la Rada era normal, teniendo en cuenta que los insurrectos eran potenciales rebeldes y debían ser eliminados para evitar la reedición del caso ruso, si el Zar finalmente regresaba a Ucrania.

Además de la represión del Ejército Verde nacionalista, pagado por los terratenientes y al servicio de Kiev, los campesinos sufrieron los azotes continuos de las tropas de ocupación alemanas y austríacas. La presión de estos distintos ejércitos fue tan asfixiante sobre los campesinos del sur adheridos a la Revolución que, de iniciativa común, se plantea la posibilidad de unir a todos los anarquistas.

Durante junio, julio y agosto de 1918, la represión de la Rada ucraniana fue sangrienta y muchos anarquistas fueron ejecutados. En ese punto es fundamental que los campesinos se unieran entre sí pues de lo contrario los más destacados activistas serían aniquilados y el movimiento moriría.

La necesidad de una cierta unificación frente a la inclemente represión, es lo que lleva a los campesinos de Guliaipole a organizarse en torno a una idea política, que se desinteresa por completo y considera prescindibles aspectos como la desigualdad social y los prejuicios nacionales, religiosos o políticos.

En Guliaipole, en verano de 1918, por primera vez los campesinos anarquistas no se reúnen para plantear un conflicto militar contra un ejército agresor, sino para tomar partido activamente en la guerra que debía librarse contra el totalitarismo y los tiranos de la Rada.

Motivaciones políticas y apoyo social

El inspirador intelectual y máximo líder del Ejército Negro fue Néstor Ivánovich Majnó, quien aglutinó los deseos de los campesinos, contrarios a la restauración pretendida por el Ejército Blanco.

Se organizó en verano de 1918 como azote de las posiciones del Ejército Verde y fuerzas del eje europeo. Integrado principalmente por campesinos, el Ejército Negro contaba a finales de ese año con más de 1.500 efectivos. Para su mala fortuna, Majnó siempre mantuvo la esperanza de que era posible mantener una alianza con los bolcheviques en contra del nacionalismo ruso del Ejército Verde y la monarquía que pretendía restaurar el Ejército Blanco. Aparte de que la monarquía era un sistema incompatible con el anarquismo que defendían los majnovistas, Majnó estaba convencido de que una victoria del Ejército Blanco traería de vuelta a los zares.

Jamás perdió el apoyo de los campesinos, y a raíz de la descomposición del Ejército Verde recibió a muchos nacionalistas que no se unieron al Movimiento Blanco.

En el Ejército Negro convivían dirigentes con formas distintas de entender la Guerra. Comandantes como Simon Karétnik, Alekséi Márchenko, Grigori Vasilevski, Borís Veretélnikov, Petró Gavrilenko y Fedir Schus (todos, salvo el último, nacidos también en Guliaipole) simpatizaron al principio con los bolcheviques, igual que Majnó, que incluso se entrevistó con Lenin.

Otros jefes militares e ideólogos respetados por Majnó como Moiséi Kalinichenko, Vasyl Kurylenko, Víctor Belash y los hermanos Lepétchenko (Iván y Aleksandr) eran anarquistas que se manifestaban igualmente alejados ideológicamente de cualquier otro bando y no eran partidarios de ninguna alianza.

Majnó toleraba la libertad de sus compañeros para aliarse con los bolcheviques o combatirlos, pero jamás aceptaría cualquier tipo de simpatía hacia el Movimiento Blanco.

Organización interna y recursos militares La organización interna del Ejército Negro se basaba en tres principios esenciales. El primero es el voluntariado, el segundo es la elegibilidad de todos los puestos de comando y la tercera es la disciplina libremente consentida. miniaturadeimagen|thumb|400px|Grupo de Combate de Dibrivka del Ejército Negro comandado por Fedir Schus (sentado en el centro). El voluntariado: Todos los combatientes eran voluntarios, no se obligaba a nadie a integrarse al ejército. La elegibilidad: Los comandantes de las unidades, los miembros del Estado Mayor y del Consejo de Insurgentes, y en general cuantos ocuparan puestos importantes, debían ser elegidos o bien aceptados por los insurgentes de la unidad respectiva y por el conjunto del ejército. La disciplina libremente consentida: Todas las reglas de disciplina eran elaboradas por comisiones de insurgentes y posteriormente validadas en asambleas militares. Una vez establecidas, debían ser rigurosamente observadas bajo la responsabilidad personal de cada insurgente y de cada comandante.

A nivel militar, se componía de unidades de alto poder combativo. El Ejército Negro disponía de Divisiones de Infantería, Caballería y Artillería. Cada División se componía de 3 Brigadas, de 3 Regimientos cada una. Cada Regimiento se componía de tres Batallones.

La infantería y la caballería se desplazaban a la misma velocidad, ya que las unidades de Infantería recorrían largas distancias en unos carruajes ligeros (tachankas) elaborados en el Sur de Ucrania. De este modo la Infantería podía avanzar unos 75 kilómetros al día, y en caso de necesidad podían ser más de cien.

La caballería era considerada como una de las mejores del mundo, tenía su propio cuerpo de élite (la "Sotnia Negra", véase sotnia) formado por 100-150 jinetes.

Se estima que en 1919 más de 25.000 ucranianos combatían en el Ejército Negro, cuyo aparato militar disponía de 48 cañones de campaña (móviles), 4 trenes blindados, 4 carros blindados y más de un millar de ametralladoras.

La capacidad de movilización del Ejército Negro era muy alta, y por otra parte era normal que grupos de campesinos se unieran entre sí y provocaran escaramuzas defendiendo la bandera negra. También se acostumbraba a rotar a las tropas, debido a que la mayoría de campesinos ucranianos tenían experiencia en combate, al haber participado en la I Guerra Mundial.

La rotación de tropas consistía en devolver a los combatientes cansados a los poblados para cuidar de las familias y trabajar los campos, por un periodo de dos a tres semanas.

Algunas fuentes citan que más de 100.000 personas combatieron en el Ejército Negro durante la Guerra Civil, ya que debe ser tenido en cuenta que los campesinos, aunque muchos no fueran combatientes regulares, eran el entramado logístico del Ejército.

Relación con los bolcheviques Mediante el Tratado de Brest-Litovsk de Ucrania del 9 de febrero de 1918 y el Tratado de Brest-Litovsk del 3 de marzo de 1918, los bolcheviques cedieron la República Popular Ucraniana al Imperio austrohúngaro. Las fuertes corrientes anarquistas y revolucionarias del pueblo ucraniano que meses atrás se aliaron con los bolcheviques y lucharon a su lado, fueron aplastadas por el poderoso ejército austriaco.

El 28 de septiembre de 1918, los majnovistas del Ejército Negro, la mayoría campesina, aprovechan la descomposición de Imperio austrohúngaro para volver a hacerse con el control del sureste de Ucrania. Durante ese tiempo mantienen continuos enfrentamientos con tropas nacionalistas del Ejército Verde, aunque apenas una semana después las tropas austriacas acuden en auxilio de los nacionalistas Verdes y recuperan la soberanía sobre el territorio. Un mes y medio después de la capitulación austrohúngara ante los aliados occidentales, el Ejército Negro vuelve a hacerse con el control de parte del país, durante la Navidad de 1918, pero el 29 de diciembre Majnó vuelve a ser derrotado por las tropas del Ejército Verde].