Una misa por la ciudad de Arras es el título de la novela Msza za miasto Arras del escritor polaco Andrzej Szczypiorski, publicada en polaco en 1971 y en español en 1991. Recibió el premio del Pen Club polaco en el año de su publicación. El título de la novela establece una relación entre el nombre de la ciudad y la costumbre católica de celebrar una misa por los difuntos.
Syczypiorski valoró la novela de la forma siguiente: ”Mi libro realmente más importante es “Una misa por la ciudad de Arras”. Toda mi filosofía radica allí, todo lo que pienso sobre las personas, sobre la sociedad. Este libro es mi alegato a favor de la tolerancia y muestra cómo la intolerancia corrompe a una sociedad.”
Referencia histórica En la primavera de 1458 la peste y el hambre asolaron la ciudad de Arras, en el norte de Francia, que entonces formaba parte de los Países Bajos borgoñones. En un mes, murió casi una quinta parte de la población.
De 1459 a 1461 tuvo lugar "La gran vauderie de Arras", un período de paroxismo religioso, con juicios por herejías imaginarias, persecución de judíos, brujas y otros sospechosos de trato con el demonio, así como saqueos y crímenes. Los juicios tuvieron la peculiaridad de haberse desarrollado en un entorno urbano y de haber implicado a personas de todas las condiciones sociales. De 29 acusados, incluidas 10 mujeres, 12 fueron ejecutados, incluidas 8 mujeres. El término “vauderie”, fue usado originalmente para designar a los seguidores -vaudois- de Pedro Valdo, que fueron un grupo religioso heretico perseguidos por la Inquisicion desde fines del . A partir del se aplicó de forma genérica a cualquier herejía. Lo sucedido fue narrado en sus memorias por el cronista Jacques Du Clercq.
Técnica narrativa El narrador, Jan, oscila entre dos polos: por una parte el padre Albert y su fanatismo religioso; por la otra, David, el príncipe-obispo, que no cree en Dios, sino en la importancia de las pasiones. En el centro de su largo monólogo no solo se revelan los actos de los protagonistas, sino los argumentos sobre la justificación ideológica de decisiones moralmente extremas. La novela se convierte así en una confrontación de ideas que son planteadas, en parte, de forma sofística, de acuerdo a los intereses o intenciones de los protagonistas. La narración oscila entre el reportaje y la descripción del estado anímico de Jan.
“En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”: esta frase, con la Jan cual comienza cada capítulo y que recorre todo el libro como un leitmotiv, es más que un recurso compositivo, la señal de la cruz transfiere automáticamente la narración al plano de lo sagrado, como en el bautismo, la misa, o un exorcismo, confiriéndole al relato la solemnidad del discurso religioso. La letanía estilística eleva el discurso a oración y semeja una autoconcedida absolución, un intento de superar y legitimar la locura de la cual se ha apoderado la ciudad de Arras, así como de justificar el comportamiento del narrador.Kijowska, Marta, Andrzej Szczypiorski - Eine Biographie, ISBN-13: 9783257235630, p. 163-164 Como narrador deliberativo, Jan no solo enfatiza la miseria y la muerte, sino también el elemento liberador de las dramáticas circunstancias, el cambio y disolución de la jerarquía existente. El lector está supeditado a la narración de Jan, ya que no hay otras informaciones sobre lo sucedido.
La historia no se atiene a la cronología de los acontecimientos sino que varía la perspectiva temporal.
Estructura No existen, de hecho, capítulos, pero está dividido en 18 secciones, que comienzan respectivamente con “En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”. La trama se puede resumir de la forma siguiente:
Prólogo: Intento de fuga de Jan
Descripción del intento de fuga. La vida de Jan en Gante, llegada a Arras y conversación con Albert Conversación entre Jan y Albert Confrontación entre Albert y David Comienzo de narración en lo que respecta a los acontecimientos en Arras. Muerte de un caballo. Celsus, un judío es acusado de ello y se suicida. Confrontación entre Albert y Farías de Saxe. Jan debe apelar a David, cosa que no hace. Diálogo de Jan con Albert La peste en Arras. Intervención de David. La mujer asesina, su juicio, muerte y consecuencias La peste (continuación) Retorno a la normalidad. Continuación del caso de Celsus. Reflexiones de Jan. Reforma del Consejo Armonía relativa en Arras. Itzhak, un judío, pide el cadáver de Celsus Deliberación en el Consejo. Discurso de Albert. Los judíos como culpables de la peste. Muerte de Itzhak Flagelantes. Clima de denuncia. Muerte de otro judío Jan en Brujas. Conversación entre Jan y Farías De Saxe. Discurso de Albert Arresto y muerte de Farías de Saxe Jan y Chastell. Mujeres son acusadas de brujería y quemadas. Reflexiones de Jan Intento de fuga de Jan, condena y salvación. Intervención de David Reflexiones de Albert sobre la fe previas a su muerte Arras luego de la muerte de Albert y la intervención de David. Misa por la ciudad Los integrantes del Consejo son juzgados y expulsados de la ciudad. Discusión entre Jan y David Jan abandona Arras
Argumento Jan, llega a Arras a los veinte años de edad. El clérigo Albert, moralmente estricto, se hace cargo del joven y se ocupa de su formación.
Albert ha instado a los ciudadanos de Arras a vivir vidas piadosas y los ha amenazado con el demonio y el infierno. A causa de ello, algunos se han ido a otras tierras, "donde había menos santidad pero más comida"
En la primavera de 1458, surge un brote de peste en la ciudad, matando a una quinta parte de la población en un mes. El obispo David llega a Arras para poner la situación bajo control e instituye un régimen estricto: no solo hace cerrar y vigilar las puertas de la ciudad, sino que también ordena la quema de la comida tocada por los enfermos, medida que no es entendida por los habitantes. El resultado es una hambruna. David trata de abastecer a la ciudad eniviando víveres, pero los carromatos que transportan los alimentos son atacados a menudo por atracadores. Desesperados, los hambrientos desentierraron a los muertos y se dan a todo tipo de excesos. Una madre asfixia a su bebé recién nacido, lo hierve y hace una sopa con él para sus otros hijos. Cuando los sirvientes de la ciudad la arrastran ante el consejo, confiesa el crimen. Alberto le ahorra la tortura habitual, pero para horror de los reunidos en el lugar de la ejecución, le niega los últimos sacramentos antes de que el verdugo la decapite. A través de esta decisión, el clérigo despierta la ira de los ciudadanos, quienes temen que Dios castigará a la ciudad. Dado el dramatismo de la situación, la población prevé el fin del mundo. La ciudad ha sido presa de los vicios más rampantes. Incluso cuando la plaga termina, todavía se produsen "escenas profanas y lascivas", pero gradualmente la gente comienza a avergonzarse y clamar por purificación. Dado que las oraciones y los sermones de Albert no han evitado la tragedia, los ciudadanos dudan de él. Carpinteros, tejedores de telas, herreros y panaderos son admitidos por Albert en el ayuntamiento, que antes estaba reservado a los patricios. No es fácil para la gente común: hasta ahora solo habían protestado contra las regulaciones del Consejo sin hacer ninguna sugerencia propia, pero ahora tienen que tomar decisiones ellos mismos. En vez de ello prefieren volver a escuchar a Albert, el cual, compartiendo aparentemente el poder con los ignorantes, lo mantiene en sus manos.
En 1461, el fabricante de cuerdas Gervais encuentra uno de sus caballos -que había estado sano la noche anterior-muerto en el establo. Un fabricante de cuerdas testifica que el judío Celus habría pronunciado maldiciones durante la noche. Celus es arrestado, pero antes de que se resuelva el caso, se ahorca en el sótano del Ayuntamiento. Poco después, Icchak, representante de la comunidad judía de Arras, se presenta ante el consejo y pide cortésmente que se libere el cuerpo para que los familiares pudiedan enterrarlo. Algunos de los nuevos miembros del consejo se sienten provocados por la sumisión de Icchak. Debido a que Arras tiene que ser limpiado de todos los males, el consejo hace quemar vivo al judío. Además, se incendian casas de la Judería. Procesiones de Flagelantes recorren las calles. Se sospecha que Farias de Saxe, el ciudadano más rico y distinguido de la ciudad de Arras, que es también miembro del consejo de la ciudad, disecciona cadáveres de animales con un médico de Worms. Existe también la sospecha de que está celebrando misas negras, vive en lujuria y colabora con los judíos. Los miembros del consejo, que consideran que Saxe no los trata con el respeto que merecen, lo condenan a muerte.
Los acontecimientos adquieren una dinámica propia y son incontrolables. Siete mujeres son quemadas por brujas. Ocurren ajustes de cuentas, calumnias y asesinatos. Los informantes acechan por todas partes. Incluso los miembros del consejo desconfían unos de otros. Los ciudadanos de Arras también confabulan contra Jan, se le ha acusa de connivencia con Farias de Saxe. Es capturado, encerrado en el calabozo del ayuntamiento y condenado a muerte. La noche anterior a la ejecución, se corre la voz de que el obispo de Utrecht estaba a punto de llegar. El consejo considera desacertado y sin sentido ofrecer resistencia al señor de la ciudad. Se abren las puertas y Jan es liberado. Albert muere de hidropesía por la mañana.
David, feliz de volver a ver a Jan, dice una Misa por la ciudad de Arras. Perdona todos los pecados, declara nulos los juicios por herejes y brujas de los últimos meses y rehabilita a Icchak y Farias de Saxe. En lugar de ejecutar a los miembros del consejo como se esperaba, los llama necios y los expulsa de la ciudad.
Personajes Jan crecido en Gante y acostumbrado a una vida frívola, amigo de David, el príncipe-obispo de Utrecht llega a Arras para mejorar su educación. Saca provecho de las enseñanzas de Albert y asciende en la jerarquía social. Como miembro de la intelectualidad, arrogantemente piadoso y lleno de celo revolucionario, aprueba los tormentos infligidos a los "forasteros" en nombre de la rectitud moral y política. Sin embargo, cuando se enfrenta a una escalada de violencia y, en última instancia, a su propia caída, debe renunciar a la ciudad que lo adoptó y escapar del horror de una sociedad enloquecida, retornando al mundo del cual provenía. En su papel de narrador se puede observar a menudo la discrepancia entre lo que -por una parte- piensa y siente, y aquello que dice y hace.
Albert es, sin lugar a dudas la figura fundamental de la narración, por lo menos en lo que se refiere a las consecuencias de sus actos. Es un forastero como Jan y dice de sí mismo: "Arribé a Artois desde mi lejano Sur no tanto por necesidad del corazón como por orden de mis superiores... Así transcurrió mi vida enseñandoos las virtudes cristianas. Deseaba una cosa: que la ciudad gustase a Dios... Bajo mi tutela os habéis abierto un estrecho sendero hacia el cielo" Szczypiorski, Andrzej (1991), Una misa para la ciudad de Arras, (Elzbieta Bortkiewicz y Juan Carlos Vidal, trad.) Circe, p. 102 De forma semejante: "En todo el mundo florece una vida llena de jolgorios y placeres fáciles de satisfacer. Es Arras les espera la lucha por la salvación"Szczypiorski, Andrzej (1991), Una misa para la ciudad de Arras, (Elzbieta Bortkiewicz y Juan Carlos Vidal, trad.) Circe, p. 15