Ricardo Llorca (Alicante 1958) es un compositor hispano-estadounidense afincado en Nueva York desde 1988. Llorca es graduado y profesor en The Juilliard School of Music Evening Division desde 1995; compositor-en-residencia de la compañía de danza contemporánea Sensedance (New York City); compositor en residencia de  NYOS (The New York Opera Society); desde 2008 ha sido compositor para The Manhattan Choral Ensemble y compositor becario en The Argosy Foundation y Met-Life/Meet the Composer Series.

Su trabajo incluye óperas como Las Horas Vacías,  estrenada en versión de escena en Madrid en Los Teatros del Canal en coproducción con el Teatro Real de Madrid, The New York Opera Society, y High C Music;  y la ópera Tres Sombreros de Copa, estrenada en el Teatro Sao Pedro de Sao Paulo en 2017 y posteriormente en el Teatro de la Zarzuela de Madrid en 2019. Llorca también es compositor de música sinfónica, música de cámara, música coral, y música para teatro, cine y televisión.

En la obra de Ricardo Llorca se perciben fuentes de inspiración temática de sus raíces mediterráneas, mezcladas con elementos de música contemporánea. En su música también se advierten influencias de la música norteamericana y del downtown neoyorquino, más en concreto de los compositores minimales y post minimales tales como Philip Glass o John Adams.   

Los años de formación

Madrid- Viena- Granada Ricardo Llorca cultivó una gran sensibilidad por las artes desde su primera infancia dado que su familia le educó en un entorno en el que los estímulos culturales estaban a la orden del día. Nacido en Alicante en 1958, se trasladó muy joven con su familia a Madrid donde asistía regularmente a estrenos, representaciones teatrales, conciertos, exposiciones, etc. Su abuelo materno fue D. Cándido Casanueva Gorjón, notario de Madrid y Ministro de Justicia durante la II República; y su padre fue D. Vicente Llorca Zaragoza, director de la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Biblioteca del Senado. Ricardo Llorca fue alumno del Colegio Estilo, una institución pedagógica heredera de la Institución Libre de Enseñanza dirigida por la escritora Josefina Aldecoa. En el Colegio Estilo estudiaban muchos de los hijos de las grandes  personalidades culturales de la época tales como García Berlanga, Bardem, Saura, José María de Quinto, Buero Vallejo, Alfonso Sastre, Vizcaíno Casas, Pablo Sorozábal, Rafael Azcona, García Hortelano, etc.  A los 17 años, Llorca decide que su verdadera vocación es la música e ingresa en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Entre los profesores de composición que tiene en esta etapa destacan Antón García Abril y Román Alís, sin embargo, Llorca no se siente motivado con la metodología y el ambiente de los conservatorios europeos del momento. En palabras del propio autorEntrevista realizada a Ricardo Llorca. Alicante. 10/01/2022  “A pesar de que tanto García Abril como Román Alís eran grandes profesores y abiertos a todo tipo de músicas, en el conservatorio y en el mundo de la composición en España, había un ambiente muy sectario en el que tenías que seguir a la fuerza la corriente dominante si no querías que te estigmatizaran como a un hereje.” En el año 1981, consigue una beca para continuar su formación como compositor en la Hochschule für Musik und Darstellende Kunst de Viena. Aquí crece su desencanto con una educación musical que, en el caso concreto de Viena, todavía estaba anclada en el dodecafonismo y la música serial. A los pocos meses de su llegada a Viena, Llorca renuncia a su beca y regresa a Madrid, donde se reincorpora al RCSMM. Por el día asiste a clases de composición mientras que por la noche participa en la incipiente vida cultural del Madrid de La Movida. Llorca también se siente atraído por la música electrónica, el soul, funk y el tecno, y participa como compositor y teclista en las bandas Línea Vienesa y Los Garrido, actuando en las salas Marquee, El Sol, y en la mítica sala de conciertos Rock-Ola, donde confraterniza con sus compañeros de colegio Jorge y Carlos García Berlanga y con artistas incipientes de la época tales como SigfrIdo Martín Begué, Bernardo Bonezzi, Ceesepe, Ouka Lele, etc. En palabras del propio Llorca: "Todavía me pregunto cómo al terminar mis estudios, yo todavía conservaba una cierta estabilidad psicológica pues no había sido tarea fácil compaginar aquel mundo tan frío, tan académico y tan autocomplaciente del Real Conservatorio con la sociedad hedonista y divertida que imperaba en los primeros tiempos de La Movida".Entrevista con Ricardo Llorca. 10/01/2022 En paralelo, en el verano de 1982 Llorca asiste a seminarios de composición en los Cursos Manuel de Falla del Festival de Granada con Carmelo Bernaola y Luis de Pablo; y en el verano de 1988 con Luigi Nono, quien le recomienda seguir su formación en Estados Unidos. Nono entendía que la estética de los compositores minimales (Philip Glass, John Adams, Meredith Monk, etc), y de la “Escuela Americana” eran mucho más afines a Llorca que la estética de las vanguardias europeas.

Nueva York (desde 1988) Ricardo Llorca establece su residencia en Nueva York en 1988 donde descubre otra mentalidad y otra manera de entender la música. Cambia el ambiente del Real Conservatorio de Madrid por el efervescente y mucho más abierto de The Julliard School of Music, el centro artístico más exclusivo, prestigioso y exigente del mundo. Comparte clases con cantantes como Nancy Fabiola Herrera, Verónica Villarroel, Ana Maria Martinez, Renée Fleming y Audra McDonald; con compositores como Gisle Kverndokk, Louis Conti, Scott Adams; y coreógrafos como Henning Rübsam. Llorca también tiene la oportunidad de asistir a las clases magistrales de Leonard Bernstein, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Jessye Norman o Marilyn Horne. En Juilliard tiene como profesores a John Corigliano y a David Diamond, discípulo de Nadia Boulanger y uno de los miembros más destacados de la llamada “Escuela Americana” junto con Aaron Copland, Leonard Bernstein y Virgil Thompson. Durante algunos años también tuvo acceso al mundo más cerrado de la intelectualidad neoyorquina, conocíó muy de cerca a Susan Sontag, a Diana Trilling, a James Lord (el biógrafo de Dora Maar); a James Purdy y a Norman Mailer, dos de los dos últimos grandes escritores norteamericanos; a Tobias Schneebaum, un explorador octogenario que recorría todas las salas de Nueva York dando exactamente el mismo tipo de conferencia en la que explicaba sus experiencias sexuales con los antropófagos de Guinea-Bissau, al economista Robert Heilbroner, al biógrafo Francis Steegmuller, a William Weaver (traductor de Italo Calvino y Umberto Eco), a Noam Chomsky, etc. En 1995, recomendado por Tobias Schneebaum, Llorca obtiene una beca para asistir a Yaddo para escribir un concierto de piano: Tres Piezas para piano y orquesta. Yaddo, fundada en 1900 por el matrimonio formado por Spencer y Katrina Trask para apoyar desinteresadamente a artistas de diferentes disciplinas, es la colonia de artistas más prestigiosa de los Estados Unidos. Según Llorca: "Hoy en día, y después de cien años de existencia, ya son más de seis mil los artistas que nos hemos hospedado en Yaddo. Entre los inquilinos de la colonia se contabilizan sesenta y cuatro Premios Pulitzer y sesenta y un National Book Awards, y hasta un Premio Nobel de Literatura. Los artistas que solicitan residencias en Yaddo son escritores, periodistas, pintores, escultores y músicos. Estos artistas han sido previamente evaluados por un jurado que les selecciona en base a la calidad de su obra realizada, o en base al interés de su proyecto, como fue mi caso, ya que en 1995 yo todavía era un graduado de Juilliard sin más biografía, ni más obra a presentar, que un concierto de piano sin terminar".

Otras facetas de su trayectoria

Gestión cultural

La inquietud de Ricardo Llorca no se limita a la creación artística ya que a lo largo de su carrera ha colaborado con instituciones públicas y privadas para promocionar la música contemporánea y clásica en general. Desde el año 2008 trabaja como compositor residente y director adjunto en The New York Opera Society, colaborando con Jennifer Cho en la organización de conciertos y eventos culturales, buscando patrocinios, programando y seleccionando artistas, etc. Ejemplo de ello son las cuatro temporadas en las que ha organizado a través de NYOS los Conciertos de Navidad de la Embajada de Italia en Washington DC; diversos recitales de música de cámara en el Smithsonian Museum y la National Gallery de Washington D. C.; el World Financial Center de Nueva York;  el Dag Hammarskjold Auditorium de las Naciones Unidas; el Chicago Cultural Center; el Auditorio Teresa Carreño de Caracas; el Teatro Sao Pedro de Sao Paulo, el Teatro Tapia  y el Festival Iberoamericano de las Artes de Puerto Rico, entre otros.

También desde 1994 es programador musical y miembro del Comité Cultural del Queen Sofia Spanish Institute de Nueva York en donde ha organizado recitales y conciertos con figuras de la talla de Giulliano Belotti, Mac McClure, Nancy Fabiola Herrera, Veronica Villarroel, Rosa Torres-Pardo, Carmen Bravo de Mompou, Alex Garrobé, etc

Actividad docente

Desde el año 2001, Llorca imparte clases magistrales en conservatorios latinoamericanos y españoles tales como el Conservatorio de Ibagué (Colombia), la EAFIT de Medellín (Colombia), Universidad Nacional de Bogotá, entre otros. En este sentido, Llorca colaboró solidariamente con el BID (Banco Interamericano de Desarrollo) en la organización del llamado "Sistema", mediante el cual diferentes gobiernos latinoamericanos apoyados por el BID se encargaban de facilitar la formación musical a niños en riesgo de exclusión.

En 1995, dos años después de terminar sus estudios, The Juilliard School Evening Division le ofreció impartir seminarios monográficos y desde entonces, ha trabajado activamente organizando diferentes seminarios durante los semestres académicos de Juilliard, casi todos dedicados a la música contemporánea. Entre otros, cabe destacar: "El Folclore en la música contemporánea", "La Música Sefardí", "Igor Stravinsky", "John Adams", "Arnold Schoenberg", "Richard Strauss", "Oscar Esplá", "The Juilliard Composers", "La Música española y sudamericana del Siglo XX", en donde Llorca ha invitado a participar a artistas españoles y sudamericanos de la talla de Rosa Torres-Pardo, Sonia Megías, Giuliano Belotti, Tania León, Lowell Liebermann, etc. Sus últimas propuestas han dado un salto generacional acercando al mundo académico la obra de David Bowie, Bjork, y Patty Smith, entre otros.

El estilo En palabras del autor: "Los compositores no necesariamente tenemos que explicar lo que hacemos, puesto que muchas veces lo que escribimos no es sino un mero producto de nuestra intuición y no de la reflexión. Además, cuando se compone hay que olvidarse de la técnica, en la medida de lo posible, y dejarse llevar por lo que uno quiere expresar en un momento determinado. También hay que alejarse de los "collages" para intentar conseguir una unidad de lenguaje desde el principio hasta el fin de la obra. No existe ninguna duda de que en los últimos años las tendencias artísticas han sido cada vez menos radicales. Mirando hacia atrás, concretamente a los años ochenta, uno puede reconocer un amplio movimiento hacia una orientación más tradicional y conservadora entre compositores de distintos temperamentos e ideas estilísticas".

Rubén Jordán escribe en su ensayo “Una aproximación a la historia transfigurada”: “La música de Ricardo Llorca destaca también por la dualidad. La dualidad de claras estructuras formales y el desarrollo de materiales a partir de la reflexión y la técnica compositiva tradicional, todo ello filtrado por un atisbo de minimalismo en el que todo es relevante, fresco y valiente.”