La simulación es la producción intencional de síntomas físicos y/o psicológicos falsos o exagerados motivados por incentivos externos. La simulación implica la existencia de recompensas externas, a diferencia de los trastornos facticios, y se realiza consciente y deliberadamente, a diferencia de los trastornos somatomorfos (APA, 1994)

La simulación de síntomas inexistentes o exageración de estos, es muy común en el ámbito forense. Existen diferentes tipos de simulación entre los que podemos encontrar:

La simulación propiamente dicha La sobresimulación en el que el cuadro clínico existe pero este se aumenta La metasimulación que es el mantenimiento de la sintomatología de un cuadro clínico ya resuelto o inexistente.

Los perfiles más propensos a la simulación son los individuos con un trastorno antisocial de la personalidad, así como el sujeto que padece trastorno histriónico de la personalidad.

Nos referimos al fenómeno de la disimulación en la psicología forense cuando se trata de ocultar, disfrazar o modificar un cuadro clínico o lesión para un beneficio secundario. La detección de la disimulación resulta más complicada que la simulación-

Es primordial para conseguir realizar un buen estudio o conseguir conclusiones aceptables en la evaluación de la simulación realizar una evaluación psicológica, así como tener bien claras las diferencias que existen entre los diferentes conceptos: simulación y ocultación; falsificación; disimulación; trastorno facticio; trastorno facticio no especificado o trastorno facticio por poderes; trastornos somatomorfos y trastorno disociativo. El mayor índice de equivocaciones se producen entre la simulación y el trastorno facticio o síndrome de Munchausen en el cual el paciente por su deseo de asumir un rol de enfermo y recibir atención médica se produce conscientemente síntomas.

La entrevista es el principal medio para corroborar si existe simulación o no, fijándonos en los indicadores observables para la detección de la simulación entre los que se encuentran según Ekman y Friesen (1992) pausas o errores en el testimonio, sudoración, expresiones faciales que no coinciden con la afectividad que debería tener lo narrado, evitación del contacto ocular etc

En cuanto al ámbito penitenciario se refiere, los cuestionarios, inventarios y escalas más utilizadas y que han demostrado tener una mejor efectividad sobre la evaluación psicológica actual, así como sobre la evaluación de la simulación y disimulación son las siguientes pruebas psicométricas: el MMPI-2, el MCMI-II, 16 PF-5; SCL-90-R.

INSTRUMENTOS DE MEDICIÓN

SCL-90-R Se trata de un instrumento de medida basado en un inventario de síntomas, que realiza una prueba psicométrica de evaluación forense, con el fin de evaluar el grado de malestar psicológico actual que experimenta una persona, así como un diagnóstico diferencial de simulación o disimulación. Lo integran 90 ítems, y estos se valoran en torno a una escala de cinco puntos, del 0 al 4.

Sobre la evaluación e interpretación de los resultados, entran en juego 9 dimensiones primarias y 3 índices globales de malestar psicológico. Estas 9 dimensiones primarias de medición son los siguientes: somatización, obsesivo-compulsivo, sensibilidad interpersonal, depresión, ansiedad, hostilidad, ansiedad fóbica, ideación paranoide, psicoticismo. Respecto a los 3 índices globales de malestar psicológico, el SCL-90-R evalúa (Índice de Severidad Global, Total de Síntomas Positivos, Índice de Malestar Referido a Síntomas Positivos. Es mediante estos tres índices globales de malestar a través de los cuales se puede identificar si el estilo de respuesta del evaluado es aumentador/minimizador de sintomatología (inconsciente) o simulador/simulador (consciente)

Podríamos considerar que existen indicios de simulación cuando la escala total de síntomas positivos, tiene una puntuación de: más o igual a 50 en hombres o más o igual a 60 en el caso de las mujeres.

MMPI-2 (Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota) Se trata de una prueba que sirve para evaluar diferentes patrones de personalidad y poder detectar posibles trastornos en adultos. Esta prueba consiste en más de 500 preguntas de verdadero/falso en las que se analizan diferentes parámetros, desde rasgos de personalidad, conducta e intereses a síntomas clínicos.

Una vez realizada la prueba, el evaluador la corregirá y otorgara un punto por cada respuesta afirmativa o verdadera del paciente, y cero puntos a las falsas. Una vez corregida la prueba, se sumaran todos los puntos para obtener a "puntuación T", esta nos permitirá interpretar los resultados de dicha prueba.

A continuación, debemos interpretar los resultados obtenidos en la puntuación T y clasificar:

Puntuación T (-40): no se pueden obtener resultados por debajo de esa puntuación, así que habría que examinar la escala L y ver si la persona evaluada esta intentando mostrar una buena imagen de sí misma. Puntuación T (40-50): es una puntuación muy baja, y por lo tanto no se significativamente relevante para el diagnóstico. Puntuación T (51-55): es una puntuación normal para la población normal, y por lo tanto, tampoco es relevante para el diagnóstico. Puntuación T (56-65): es un resultado que tiene una importancia diagnostica moderada, y se debería analizar los rasgos de personalidad que destacan. Puntuación T (66-75): es un resultado que tiene una importancia diagnostica alta. Con esos resultados pueden identificarse rasgos de personalidad patológicos. Puntuación T (+75): es un resultado que tiene una importancia diagnostica extremadamente alta. Estos resultados se obtienen solo en un 10% de los casos, y por lo tanto, deberíamos analizar si la persona evaluada esta exagerando.

MCMI-II (Inventario Multiaxial de Millon) Es una auto-prueba de personalidad y psicopatología para adultos que se encuentran en tratamiento psiquiátrico o psicológico. Dicha prueba consta de 195 preguntas de verdadero/falso, en las que se analizan 15 patrones de personalidad y 10 síndromes clínicos, y 5 escalas de validez.

En esta prueba se evalúan dos grandes dimensiones, más un sistema de control de validez, a través de varias escalas:

Escalas de personalidad: miden patrones de personalidad, desde patologías estables hasta las más graves. Según la estructura, podemos tener patrones clínicos de personalidad básicos o adaptativos/desadaptativo leves-moderados, como por ejemplo, esquizoide, evitativo, dependiente, narcisista, etc. También, podemos identificar patologías más graves de personalidad, como por ejemplo, esquizotípica, límite o paranoide. Escala de síndromes clínicos: evalúan síntomas clínicos presentes, es decir, patologías actuales o recientes. Incluyen, síndromes clínicos moderados o comunes, como por ejemplo, ansiedad generalizada, trastornos somáticos, trastornos del estado de animo leve o moderado, etc. También, identifican síndromes clínicos graves, como son la depresión mayor, trastornos delirantes o trastornos del espectro psicótico. Escala de validez: sirve para asegurar que los resultados son fiables. Esta permite detectar respuestas inadecuadas, minimizar síntomas, exagerarlos, respuestas al azar, etc.

SIM (Inventario Estructurado de Simulación de Síntomas) Es una prueba psicométrica que sirve para identificar la exageración o simulación de síntomas psicológicos y neurológicos en adultos. Está compuesta por 75 ítems de preguntas verdadero/falso, y evalúan cinco áreas principales: psicosis (analiza síntomas psicóticos inusuales), deterioro neurológico (mide síntomas neurológicos atípicos), trastornos amnésicos (evalúa síntomas de memoria atípicos), baja inteligencia (examina la exageración del déficit intelectual) y trastornos afectivos (analiza síntomas atípicos de depresión y ansiedad). Se trata de una prueba de cribado útil en los ámbitos clínicos, forenses y médico legales, sin embargo, sus resultados no deben analizarse de forma aislada para establecer un diagnóstico, ya que requiere de una evaluación más amplia y multidisciplinar.

TÉCNICAS DE ENTREVISTA         Además de estas pruebas homologadas y con escalas de validez, también podemos utilizar técnicas de entrevistas para poder analizar la declaración tanto de la víctima como del posible imputado. Las entrevistas desempeñan un papel fundamental en el diagnóstico de posibles enfermedades mentales. Algunas de las técnicas de entrevista son:

SIRS-2 (Entrevista Estructurada de Síntomas Informados) Creada por Rogers, se basa en una serie de estrategias clínicas que ya habían dado buenos resultados como indicadores de posible simulación, como un relato fantasioso por parte del entrevistado, inconsistencia en el autoinforme, incompatibilidad de síntomas con el diagnóstico psiquiátrico. Esta entrevista estructurada tiene una ventaja importante y es la eliminación de la subjetividad propia de la observación clínica, es decir, elimina la influencia que haya podido tener el entrevistador sobre el entrevistado, ya que en esta entrevista, la persona que la está realizando no hará preguntas del tipo aclaratorias que puedan crear desconfianza en el sujeto entrevistado y pueda variar su relato.

Entrevista Clínico-Forense de Arce y Fariña Dicha entrevista defiende que las entrevistas convencionales, tanto terapéuticas como diagnosticas, no sirven para el contexto forense, debido a que no cumplen con los objetivos específicos del contexto judicial.

Su entrevista se basa en dos pilares fundamentales. El primero, defienden que se usen técnicas que no “contaminan” el contenido de la memoria, sobre todo a la hora de recordar el suceso y de reinstaurar el contexto. Dicho de otra manera, se le da total libertad al entrevistado para que recree las circunstancias del suceso (contexto físico, temporal, emocional) y no se le interrumpe en sus respuestas, para intentar que su recuerdo sea lo más verosímil posible. El segundo pilar, hace referencia a un sistema metódico de análisis del contenido de lo narrado, para así poder identificar y diferenciar un daño psicológico real, una declaración creíble o posibles rasgos de simulación por parte del entrevistado.

En cuanto a los objetivos de la entrevista clínico-forense debemos destacar tres:

Diagnosticar un daño psicológico, como por ejemplo un trauma, estrés postraumático, producido por los hechos. Realizar un diagnóstico diferencial frente a la simulación, es decir detectar si la persona esta exagerando o inventando unos síntomas para simular un daño. Establecer una relación causal entre los hechos denunciados y el daño psicológico.

Bibliografía

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