thumb|280px|Rugiero rescatando a Angélica, por Jean Auguste Dominique Ingres (1819).
Orlando furioso es un poema épico caballeresco escrito por Ludovico Ariosto y cuya redacción definitiva se publicó en 1532. El poema ha ejercido una amplia influencia en la cultura posterior. La primera versión apareció en 1516, aunque el poema no se publicó en su forma completa hasta 1532. Orlando Furioso es una continuación del romance inacabado de Matteo Maria Boiardo Orlando Innamorato (Orlando enamorado, publicado póstumamente en 1495). En su ambientación histórica y sus personajes, comparte algunos rasgos con la Chanson de Roland (en francés antiguo) del , que narra la muerte de Roldán. La historia es también un libro de caballerías que se inscribe en una tradición que comienza a finales de la Edad Media y que continuó siendo popular en el y hasta bien entrado el .
Orlando es el caballero cristiano conocido en francés como Roland, y en español como Roldán. La historia tiene como telón de fondo la guerra entre los paladines cristianos de Carlomagno y el ejército sarraceno que ha invadido Europa e intenta derrocar el imperio cristiano. El poema trata de la guerra y el amor y del ideal romántico de la caballería. Mezcla realismo y fantasía, humor y tragedia.Orlando Furioso, Penguin Classics, Barbara Reynolds, translator, 1977 El escenario es el mundo entero, más un viaje a la Luna. El amplio elenco de personajes incluye a cristianos y sarracenos, soldados y hechiceros, y criaturas fantásticas como un gigantesco monstruo marino llamado la Orca y un caballo volador llamado hipogrifo. En su complicada estructura episódica se entrelazan muchos temas, pero los más importantes son el amor no correspondido del paladín Orlando por la princesa pagana Angélica, que le lleva a la locura; el amor entre la guerrera cristiana Bradamante y el sarraceno Rugiero, que se supone que son los antepasados de los mecenas de Ariosto, la familia d'Este de Ferrara, y la guerra entre cristianos e infieles.Introducción de Waley, passim
El poema está dividido en cuarenta y seis cantos, cada uno de los cuales contiene un número variable de estancias de ocho versos en octava real (un esquema de rima de abababcc). La octava real se había utilizado en anteriores epopeyas románticas italianas, como Morgante, de Luigi Pulci, y Orlando Innamorato, de Boiardo. La obra de Ariosto tiene 38.736 versos en total, lo que la convierte en uno de los poemas más largos de la literatura europea.Reynolds, pág. 12
La obra El poema y epopeya, extensísimo, se compone de cuarenta y seis cantos escritos en octavas (38.736 versos) por los que deambulan personajes del ciclo carolingio, algunos del ciclo bretón (gruta de Merlín, visita de Reinaldos de Montalbán a Inglaterra) e incluso algunos seres inspirados en la literatura clásica griega y latina. Es, y así la presenta el autor, una continuación del Orlando enamorado de Matteo Maria Boiardo. Allá donde dejó este inacabada su obra, la derrota del ejército de Carlomagno en los Pirineos por los moros, es donde arranca Ariosto la suya, que suele, al reintroducir los personajes de su predecesor, dedicar una o dos octavas a resumir las aventuras narradas por Boiardo en el Enamorado.
A pesar de su título, Orlando (o Roldán, si se prefiere) no es el protagonista absoluto del poema, sino uno de los personajes principales que aparecen en él: la obra es un continuo entrelazarse de historias de distintos personajes que van apareciendo y desapareciendo en la narración, encontrándose y distanciándose, según se le antoja a Ariosto; a tela que constituyen diversos hilos paralelos que hábilmente sabe tejer el autor:
:Mas pues son menester de varias telas varios hilos, que tanto urdir pretendo, dejo a Reinaldo en suerte semejante y vuelvo con su hermana Bradamante. (Orlando furioso, II, 30, vv. 5–8)
No hay, pues, en la obra la unidad de acción que, posteriormente, tanto preocupó a los teóricos y poetas renacentistas y que llevó a Torquato Tasso a escribir de muy diferente modo su Jerusalén liberada. Pero a pesar de que un resumen de la obra sería un discurso muy largo, pueden establecerse tres puntos en torno a los que gira la obra:
El tema épico representado por la lucha entre moros y cristianos y los distintos combates que protagonizan entre sí los héroes del poema. :Las damas, héroes, armas y decoros, amor y audaces obras ahora canto del tiempo aquel en que cruzaron moros de África el mar, y a Francia dieron llanto, (Orlando furioso, I, 1, vv. 1–4)
El tema amoroso cuya figura central es Angélica y el secundario más sobresaliente Orlando. Uno de estos sucesos amorosos es el que da nombre a la obra, «cuando halló [don Roldán] en una fuente las señales de que Angélica la Bella había cometido vileza con Medoro, de cuya pesadumbre se volvió loco, y arrancó los árboles, enturbió las aguas de las claras fuentes, mató pastores, destruyó ganados, abrasó chozas, derribó casas, arrastró yeguas, e hizo otras cien mil insolencias dignas de eterno nombre y escritura», según nos cuenta don Quijote antes de emprender su penitencia en Sierra Morena. :Diré de Orlando en este mismo trino cosa no dicha nunca en prosa o rima, pues loco y en furor de amor devino hombre que antes gozó por sabio estima; (Orlando furioso, I, 2, vv. 1–4)
El tema laudatario de exaltación de la Casa d'Este, señores de Ferrara en tiempos de Ariosto. La obra, de hecho, está dedicada por Ariosto allo Ilustrissimo e Reverendissimo Cardinale donno Ippolito da Este, suo signore. :Os plegue, hercúlea prole generosa, adorno y esplendor del siglo nuestro, Hipólito, aceptar esto que osa y daros sólo alcanza un siervo vuestro. (Orlando furioso, I, 3, vv. 1–4)
No obstante se trate de un poema épico fabuloso e inverosímil, el Ariosto salpica el texto de aventuras que a veces se antojan casi bufonadas, como la fabulilla del canto XXVIII en que una reina retoza con un enano contrahecho; o de ironías punzantes, que devuelven al lector a la realidad más verosímil como el comentario aquel que vierte luego de haber Angélica sostenido ante Sacripante que después de todas sus aventuras se mantenía aún virgen:
:Quizás era verdad, mas no creíble para quien fuese de razón provisto (Orlando furioso, I, 56, vv. 1–2)
Argumento Nota inicial: La trama del Furioso está salpicada de historias secundarias, fábulas, encomios a los duques de Ferrara, relaciones de hechos presentados como adivinaciones, etc. que interrumpen habitualmente las aventuras de los personajes principales y cuya inclusión en este apartado se ha evitado aquí deliberadamente.
Ariosto comienza la acción de su Furioso un poco antes del punto en que abruptamente termina la del incompleto Enamorado: Orlando acaba de regresar de sus aventuras por Oriente en custodia de la bella Angélica (de la que ha caído rendidamente enamorado), y se presenta en el campamento cristiano de los Pirineos donde Carlomagno pretende hacer frente a la invasión sarracena de Agramante, rey de África, y Marsilio, rey de Zaragoza. Se halla allí Reinaldo, que disputa también por el amor de Angélica, muy a pesar de ella que lo odia; a causa de haber bebido ambos de dos fuentes diversas: Reinaldo de la fuente del Amor y Angélica de la del Odio. La víspera de la batalla Carlomagno, para evitar litigio alguno entre Orlando y Reinaldo, confía la princesa a Námo, duque de Baviera, y promete que será de aquel cuyo valor más se distinga frente a los moros.
Pero los cristianos son completamente vencidos y Angélica aprovecha la confusión para huir a lomos de un palafrén. Durante su huida es descubierta y perseguida por Reinaldo, que ha perdido su caballo Bayardo y anda en su busca. A pesar de la desventaja de Reinaldo, que debe seguirla a pie, es alcanzada dos veces; pero primero Ferragús, sobrino de Marsilio, y luego Sacripante, rey de Circasia, (ambos también enamorados de Angélica) entorpecen la persecución de Reinaldo. Finalmente Angélica topa con un ermitaño que sabe nigromancia y al que cuenta su caso. El ermitaño invoca un demonio que en hábito de paje hace creer a Reinaldo que Angélica ha regresado a París junto a Orlando. Reinaldo, que en este punto recupera a Bayardo, regresa furioso a París, donde Carlomagno ya está preparando el previsible asalto de los vencedores moros a su capital. A poco de llegar Reinaldo y sin que tenga tiempo de indagar sobre el paradero de Angélica, el Emperador le encomienda que viaje a Inglaterra para recabar refuerzos. Reinaldo acepta de mala gana el encargo y durante la travesía en barco lo sorprende una tormenta.
Mientras tanto, Bradamante, hermana de Rinaldo, va en busca de Rugiero que, aunque hijo del cristiano Rugiero de Reggio, ha sido criado por el mago Atlante, y sirve al rey Agramante. En el Enamorado Rugiero quedó, junto a Gradaso, rey de Sericana, hecho prisionero por un caballero que monta un hipogrifo. Durante su búsqueda topa con el pérfido Pinabel, de la casa de Maguncia, enemiga secular de la casa de Claramonte a la que pertenecen Reinaldo y Bradamante. No obstante, no se reconocen y Pinabel promete decirle dónde hallar el castillo del caballero del hipogrifo para que pueda rescatar, a la par que a Rugiero, a su amada. De camino descubre Pinabel la identidad de su compañera y, de secreto, urde traicionarla. Finalmente, encuentra la ocasión propiciando que se precipite Bradamante al fondo de una caverna. No muere la doncella de la caída y la cueva resulta ser la tumba de Merlín, donde se halla la maga Melisa. Allí Melisa le hace conocer cuál será su descendencia con Rugiero, la casa de Este; y qué industria deberá seguir para poder rescatarlo del castillo inexpugnable. Para ello debe hacerse con el anillo de Angélica, que ahora lleva el enano y ladrón Brunelo. El anillo tiene un doble poder mágico: puesto en el dedo, deshace cualquier encanto; puesto en la boca, vuelve invisible al que lo lleva. Bradamante encuentra a Brunelo, lo engaña para que la conduzca al castillo y, a la vista de la fortaleza le arrebata el anillo y lo ata a un árbol. Con el anillo en el dedo logra ser invulnerable a la magia de Atlante, que es el caballero del hipogrifo, y lo vence. El castillo desaparece, porque era todo obra de los encantamientos de Atlante, y los caballeros y damas que allí están, quedan libres. Entre ellos Rugiero, que se reencuentra brevemente con Bradamante, pero que al montar en el hipogrifo es conducido de nuevo involuntariamente lejos de la dama franca.
miniatura|280px|Giulio Bonasone: Rugiero en el jardín de Alcina. Buril. Biblioteca Nacional de España El hipogrifo finalmente lleva a Rugiero hasta la isla de la maga Alcina, donde Astolfo, duque de Inglaterra, convertido en un mirto, le cuenta cómo ha sido amado de Alcina y, cómo después, lo ha reducido la maga a tal estado. Rugiero se propone abandonar la isla, pero acaba finalmente en la fortaleza de la maga. Allí queda prendado de los encantos de la encantadora y pierde memoria del mundo. Bradamante entretanto, busca a Melisa, le da el anillo mágico y le pide que busque a Rugiero. Esta cumple el cometido, le advierte a Rugiero de la falsedad de la maga y le aconseja usar el anillo. Rugiero hace tal, descubre el verdadero rostro de su seductora y se dispone a huir. Melisa por su parte devuelve a Astolfo su forma humana y junto a él marcha al reino de Logistila, donde después llegará también Rugiero.
Por su parte Reinaldo, después de atravesar Escocia, adonde lo había arrastrado la tormenta, llega a Inglaterra, recibe los deseados refuerzos del rey y con ellos toma el camino de París.