Los sirenios (Sirenia, «sirenas» en griego antiguo) son un orden de mamíferos placentarios con cuatro especies vivientes. Pertenecen al superorden de los afroterios; entre los animales actuales los elefantes son sus parientes más cercanos. Son los únicos mamíferos marinos herbívoros (de ahí que sean llamados «vacas marinas»). Junto con los cetáceos, los sirenios son los únicos mamíferos adaptados completamente a la vida acuática. Son superficialmente parecidos a los pinnípedos (focas y morsas, por ejemplo), con los que no guardan un parentesco evolutivo; se diferencian de estos, entre otras cosas, por el tipo de alimentación (los pinnípedos son carnívoros, mientras que los sirenios son herbívoros) y porque los sirenios son animales totalmente acuáticos; nunca dejan el agua, ni siquiera para parir.

Son animales grandes y pesados, y tienen movimientos lentos. Viven en aguas tropicales, en las costas, estuarios e incluso ríos. Son famosos por su docilidad, por esto fueron presas fáciles para la caza, para aprovechar su piel y su carne, lo que los llevó al borde de la extinción. Actualmente son animales protegidos.Agustí, J. 1988. 8.12 Els sirenis. In Gallemí, J. (Coord.) “Història Natural dels Països Catalans.15. Registre Fòssil. Paleontologia. 11. Els Cordats. 8. Els mamífers”: 421-422. Ed. Enciclopèdia Catalana S.A., Barcelona 1.

Nombre

El nombre de los sirenios viene del griego antiguo Σειρήνες [Seirenes], que significa sirenas. El nombre les viene dado porque supuestamente se parecen a las sirenas cuando están amamantando a las crías. Se cree que el origen del mito de las sirenas se encuentra en las observaciones de sirenios. La mayoría de las civilizaciones que estaban en contacto con los sirenios les daban nombres y epítetos femeninos; en Egipto se le daba el nombre de «hermosa doncella del mar»; en Kenia, se les llamaba «reina del mar»; en Indonesia, «princesa dugong»; y en la cuenca del río Amazonas se les conocía como «pez-mujer».

El dugongo recibe su nombre de la palabra tagalo dugong, que a su vez proviene del malayo duyung. Las dos quieren decir «señora del mar». Por otra parte manatí es una palabra de origen taino que significa teta, en referencia a las mamas que tienen las hembras de estos animales cerca de las axilas. Otra teoría es que los marinos confundieron las aletas de los manatíes con manos, y por eso lo llamaron manatí, de manatus («dotados de manos» en latín).

Características Anatomía externa thumb|220px|left|Manatí del Caribe Los sirenios son animales de gran tamaño con un cuerpo cilíndrico. Las especies actuales tienen una longitud de entre 2,5 y 4 metros. La vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas), que fue llevada a la extinción en el solo 27 años después de su descubrimiento, podía llegar hasta los 8 metros de longitud. El peso de las especies modernas varía entre 250 y un máximo de 1500 kg. Las patas delanteras de estos animales se han transformado en aletas, y las patas posteriores han quedado muy reducidas. A diferencia de la mayoría de los cetáceos, no tienen aleta dorsal, y la cola ha quedado transformada en una aleta horizontal. Un músculo cutáneo modificado, el musculus panniculus carnosus, forma el músculo principal de propulsión de la aleta caudal. La forma de la aleta caudal varía y es la característica diferenciadora más importante entre las dos familias modernas. Mientras que los dugongos presentan una aleta en forma de media luna, los manatíes tienen una en forma de círculo o de pala.

El morro sobresale marcadamente de la cabeza y es obtuso. Está cubierto de duras vibrisas. La nariz se sitúa en la parte superior del morro. En comparación con el tronco, la cabeza es relativamente grande, pero el cerebro, con un peso de solo 250-300 gramos, es de los más pequeños de todos los mamíferos en proporción a su cuerpo.

La piel es muy gruesa y arrugada, pero en las especies vivientes hoy en día, que viven en aguas tropicales, la epidermis es muy delgada. La vaca marina de Steller, que vivía en aguas polares, se había adaptado con una gruesa epidermis de hasta 7,5 centímetros de grosor, cosa que le dio el sobrenombre de «animal-corteza». Los pelos de los sirenios quedan limitados a algunos pelos próximos a la boca, así como algunos en el tronco. En cambio, los embriones tienen un pelaje completo, y los sirenios recién nacidos tienen mucho más pelo que los adultos.

Esqueleto thumb|Los cráneos de diversos sirenios (manatí del Caribe, manatí africano y dugongo). Ilustraciones de Johann Andreas Fleischmann Como en los cetáceos, los sirenios tienen los huesos del esqueleto muy robustos y un gran espesor de la materia ósea debido a un proceso de paquiostosis, que produce una reducción de los canales haversianos y los poros medulares. El esqueleto, y por tanto el animal en general, son más pesados y tienen una menor sustentación en el agua, pero los huesos son menos flexibles y se rompen con facilidad. El cráneo presenta un rostro muy alargado formado por el hueso incisivo, que en el dugongo se curva hacia adelante y hacia abajo. Los huesos yugales son muy amplios y se sitúan en una posición alta del cráneo. Se inserta la musculatura masticatoria con el gran músculo masetero. Las narinas se encuentran bastante atrás, cercanas a la dorsal del cráneo. La parte posterior del cráneo, formada por el neurocráneo y las sienes, es relativamente pequeña.

La dentición es diferente en cada grupo de sirenios. En los manatíes, los incisivos están atrofiados. En los dugongos, el primer incisivo forma un pequeño colmillo en el caso de los machos, mientras que en las hembras no sobresale de la mandíbula. Los caninos están totalmente ausentes en todas las especies actuales. El cambio de dientes tiene lugar de la misma manera que en los elefantes (cambio de dientes horizontal); se trata de una característica que se desarrolló en cada orden de manera independiente. Así pues, los dientes posteriores (premolares y molares) crecen unos después de los otros y están desgastados en la zona anterior. En los grupos fósiles encontrados, la dentición todavía se conserva completa, y por lo tanto todavía era posible un cambio de dientes normal. La parte anterior de la encía está dotada de unas placas que probablemente juegan un papel en la alimentación. La corta lengua también tiene esas placas.

El número de vértebras también varía según la especie. Los manatíes son el único grupo de mamíferos, junto con el perezoso didáctilo de Hoffmann (Choloepus hoffmanni), que solo tiene seis vértebras cervicales, mientras que el dugongo y la extinta vaca marina de Steller tenían siete. Hay diecisiete vértebras torácicas en Trichechus e Hydrodamalis, y diecinueve en Dugong. Las vértebras lumbares pueden ser dos (Trichechus), cuatro o cinco (Dugong). Los vestigios de la pelvis o bien no están unidos a la columna vertebral o bien están unidos por solo un ligamento, de manera que solo hay una vértebra sacra. La cola se compone de entre veintidós y veinticuatro vértebras caudales en los manatíes y de entre veintiocho y veintinueve en los dugongos.

La pelvis está reducida a un simple vestigio, y se limita a una porción del isquion encajada en tejido muscular. Las extremidades posteriores están totalmente ausentes, y las anteriores se han transformado en aletas. En el hombro, la clavícula está reducida, y el omóplato puede tener una forma con tres esquinas (Trichechus) o en forma de hoz (Dugong). Las manos presentan cinco falanges encajadas en tejido muscular y, a diferencia de los cetáceos, todas las articulaciones de las aletas son móviles.

Órganos internos En los sirenios, como en otros mamíferos, los pulmones ocupan todo el espacio que hay por encima del diafragma. El diafragma, aun así, tiene una gran extensión horizontal y llega hasta poco antes de los vestigios de la pelvis, de forma que los pulmones quedan en la región dorsal. Con esta configuración, la sustentación creada por los pulmones llenos de aire queda repartida por todo el plano horizontal del animal, cosa que le permite moverse y nadar de manera estable dentro del agua. El corazón se encuentra cerca de la cabeza, entre los dos pulmones y, como en los elefantes, presenta una profunda incisión entre los dos ventrículos, en el ápice del corazón. Así pues, los sirenios tienen un corazón dividido en dos flancos, una característica exclusiva y distintiva (una autoapomorfia) que solo se observa en ellos y en los proboscídeos, y que prueba su relación filogenética.

El aparato digestivo se compone de un estómago de una sola cámara con un duodeno que presenta una gran protuberancia, el bulbo del duodeno, así como un intestino que mide unas veinte veces la longitud corporal del animal. El estómago y el bulbo sirven sobre todo para almacenar el alimento muy bien masticado, mientras que la digestión propiamente dicha tiene lugar en el intestino. El alimento tarda una media de cinco días desde que es ingerido hasta que es digerido y expulsado.

Los ovarios de las hembras se encuentran cerca de las paredes del estómago. El útero es bicorne, y las dos mitades quedan separadas por una pared interna. Los testículos de los machos también se encuentran en la cavidad abdominal; el pene se sitúa bajo las paredes del estómago, en una funda del pene. La musculatura del pene se sitúa en los vestigios del isquion de la pelvis.

Distribución y hábitat thumb|220px|Distribución geográfica de las tres especies de manatíes:Manatí del Caribe: verde;Manatí amazónico: rojo;Manatí africano: naranja thumb|220px|Distribución geográfica del dugongo

Las regiones que ocupan las especies vivientes de sirenios no se superponen, y además están bastante distantes unas de otras. Así pues, la única especie actual de dugónguido, el dugongo (Dugon dugon), se encuentra exclusivamente en las aguas costeras del océano Índico, incluyendo el mar Rojo.

Las tres especies de Trichechus se reparten por una región del golfo de México, delante de la costa de Florida y el sudeste de los Estados Unidos, así como la costa septentrional de Sudamérica (manatí del Caribe); en la región del río Amazonas en Sudamérica (manatí amazónico); y finalmente en los sistemas fluviales del río Níger y otros ríos de África occidental, entre Senegal y el norte de Angola (manatí africano).

Mientras que todas las especies vivientes en la actualidad habitan en aguas tropicales, el hábitat de la extinta vaca marina de Steller se encontraba en las aguas polares del mar de Bering.

Comportamiento Todavía se conoce muy poco tanto del estilo de vida como del comportamiento social de los sirenios. Suelen vivir solitarios o en pequeños grupos familiares, pero en raras ocasiones se forman grupos más grandes con diversos centenares de animales. Así pues, casi no hay interacciones sociales, con excepción del vínculo madre-cría, que dura un par de años. No se puede definir un estilo de vida nocturno o diurno, ya que estos animales pueden ser activos tanto de día como de noche. La comunicación es sobre todo por medios acústicos y táctiles. Entre las madres y las crías se pueden escuchar lo que se llama «duetos de madre y cría» que se emiten en una frecuencia de entre 600 y 6.000 hertzios.

Los sirenios se mueven flotando y nadando. Los adultos salen a la superficie para respirar entre cada uno y cinco minutos, pero las inmersiones más largas pueden durar hasta aproximadamente veinte minutos.

Aparte de los humanos, los sirenios tienen muy pocos predadores naturales; En los hábitats marinos los tiburones y las orcas; en los hábitats fluviales sobre todo cocodrilos, y en Sudamérica también los jaguares.

Alimentación thumb|200px|left|Manatí del Caribe