El asesinato de Selena ocurrió el 31 de marzo de 1995 en el motel Days Inn en Corpus Christi, Texas, Estados Unidos, a los 23 años de edad, a manos de la presidenta de su club de fans, Yolanda Saldívar.

Selena había logrado fama internacional y por su subsecuente carrera en solitario tanto en español como en inglés. Su padre y mánager, Abraham Quintanilla Jr., nombró a Saldívar presidente del club de fans de Selena en 1991 después de que Yolanda hubiese solicitado en repetidas ocasiones permiso para la fundación de uno. En enero de 1994, Saldívar fue ascendida a mánager de las boutiques Selena Etc.; al poco tiempo los empleados de su boutique, su diseñador y su prima comenzarían a quejarse de la conducta de Yolanda en el negocio, pero Selena no les creía, ya que Yolanda manipulaba a Selena actuando como buena persona con el personal de las boutiques mientras ella estaba presente. En enero de 1995, Quintanilla Jr. comenzó a recibir llamadas telefónicas y cartas de fans disgustados; estos habían enviado pagos en concepto de membresía y a cambio no habían obtenido ningún tipo de beneficio como miembros del club de fans de Selena; tras investigar profundamente las quejas, descubrió que Saldívar había malversado $60,000.00 del club de fans y de las boutiques mediante el uso de cheques falsificados. El 9 de marzo de 1995, Quintanilla Jr. citó a Yolanda a una reunión con los Quintanilla, en la que Selena descubre lo que esta había hecho, y posteriormente, la despide. Dos semanas después de esto, Yolanda cita a Selena en el motel Days Inn, en Corpus Christi, Texas. Ya estando en el motel, Yolanda hiere mortalmente a Selena de un disparo con un revólver 38 Special la mañana del 31 de marzo de 1995. Pese a los intentos de los servicios de emergencia por revivirla, la cantante fue declarada muerta.

La comunidad hispana se sintió profundamente conmocionada por la noticia del asesinato de Selena; algunas personas recorrieron miles de kilómetros para visitar su casa, las boutiques y la escena del crimen, mientras que varias iglesias con grandes congregaciones de latinos rezaron oraciones en su nombre. Todas las cadenas importantes del país interrumpieron su programación habitual para informar del asesinato. La reacción pública a los hechos fue comparada con las mostradas tras las muertes de John Lennon, Kurt Cobain y John F. Kennedy. Algunas personas que no conocían a la cantante ni eran conscientes de su popularidad criticaron la amplia cobertura mediática del crimen así como la atención mostrada por la comunidad latina; Howard Stern llegó al extremo de burlarse del asesinato, del funeral, de los dolientes e incluso de la música de Selena, retransmitiendo sus canciones con el sonido de disparos de fondo, hecho que provocó gran escándalo e indignación entre la población latina. Dos semanas después del crimen, el 12 de abril, el entonces gobernador de Texas George W. Bush declaró el cumpleaños de Quintanilla como El Día de Selena en el estado, provocando la ofensa de algunos estadounidenses debido a que dicho día coincidía con Pascua.

Al momento de su muerte, la música tejana era uno de los subgéneros de la música latina más exitosos del país. Selena era conocida como «la reina del tex-mex» y se convirtió en la primera latina con un álbum mayormente en español (Dreaming of You) en debutar y alcanzar el número en el Billboard 200 (tras su asesinato la popularidad de la música tejana disminuyó). Durante el juicio de Saldívar, denominado el «juicio del siglo» y el juicio más importante para la población latina, Yolanda declaró haber disparado accidentalmente a Selena durante un intento de suicidio. Saldívar fue hallada culpable de asesinato y condenada a cadena perpetua. Poco después del crimen Jennifer López, entonces poco conocida, fue elegida para interpretar a Selena en la película homónima de 1997, logrando obtener gran fama además de convertirse en la primera actriz latina en ganar un millón de dólares por película en Hollywood.

Contexto Selena Selena nació el 16 de abril de 1971 en Freeport, Texas, hija del exmúsico Abraham Quintanilla Jr. y de Marcella Ofelia Quintanilla (de nacimiento Samora). Fue introducida en la industria musical por su padre, quien había descubierto un «camino de vuelta al negocio de la música» después de comprobar la «perfecta sincronización y tono» de Selena. Rápidamente formó con sus hijos la banda Selena y los Dinos, la cual incluía a A.B. Quintanilla en el bajo, a Suzette en la batería, y a Selena como vocalista principal. El grupo se convirtió en la fuente de ingresos más importante de la familia después del desahucio sufrido en 1982 durante la crisis del petróleo, (se declararon en bancarrota como consecuencia de las pérdidas económicas del restaurante mexicano que regentaban). La familia se trasladó a Corpus Christi y la banda empezó a grabar sus canciones a nivel profesional. En 1984 el grupo publicó su primer LP, Selena y los Dinos, con una discográfica pequeña e independiente. Quintanilla Jr. quería que sus hijos grabasen música tejana, un género entonces dominado por hombres y popularizado a nivel nacional por mexicano-estadounidenses, si bien Selena deseaba en principio cantar música pop. La popularidad de la joven como cantante aumentó tras ganar el Tejano Music Award como vocalista femenina del año en 1987, consiguiendo su primer contrato discográfico importante con Capitol EMI Latin en 1989.

Yolanda Saldívar Yolanda Saldívar se convirtió en fan de la música tejana a mediados de la década de 1980. Inicialmente no le gustaba Selena debido a que la intérprete había ganado varios premios para los que los músicos preferidos de Saldívar estaban nominados (una de sus cantantes favoritas era Shelly Lares). Hacia el verano de 1991 Yolanda asistió con su sobrina a un concierto de Selena en San Antonio, a raíz de lo cual se volvió una ferviente fan de la cantante; disfrutaba en particular de su presencia en el escenario y, sobre todo, de la canción «Baila esta cumbia». Un día después del concierto, Saldívar buscó sin éxito noticias del evento en varios quioscos para tener un recuerdo; entonces surgió en Yolanda la idea de crear un club de fanes en el área de San Antonio con el fin de promover a la cantante. De acuerdo con Quintanilla Jr., Saldívar intentó ponerse en contacto con él y le dejó un total de quince mensajes (Yolanda declaró haber dejado solo tres). El padre de Selena habló finalmente con Saldívar para discutir la idea de fundar un club de fanes; tras reunirse con ella, se mostró de acuerdo y le dio permiso para crear uno.

Saldívar se convirtió en fundadora y presidenta del club de fanes de Selena en San Antonio en junio de 1991; como tal, era responsable de los beneficios de los miembros (recaudar 22 dólares a cambio de productos que promocionaban a la intérprete); de las camisetas con el nombre de Selena; entrevistas exclusivas con la banda; la hoja informativa sobre Selena y los Dinos; y las notificaciones sobre futuros conciertos (todos los beneficios procedentes del club eran donados a obras de caridad). Suzette era el enlace entre Saldívar y la familia Quintanilla. Yolanda no conoció a Selena en persona hasta diciembre de 1991; ambas se hicieron amigas cercanas y toda la familia depositó su confianza en Saldívar (para 1994 Yolanda había registrado a más de 8000 fanes). De acuerdo con la reportera y presentadora María Celeste Arrarás, Saldívar era la «asistente más eficiente» que la cantante había tenido jamás. Arrarás escribió así mismo que el público advirtió en su momento las ansias de Yolanda por impresionar a Selena, haciendo todo lo que la intérprete le pidiese. Una fuente anónima informó a Arrarás de que «si Selena dijese "salta", [Saldívar] saltaría tres veces». Yolanda decidió abandonar su empleo como enfermera a domicilio de pacientes con cáncer terminal y problemas respiratorios para dedicarse a tiempo completo al club de fanes, pese a que percibía un salario inferior en comparación con su anterior trabajo.

Boutiques Selena Etc. En 1994 Selena abrió dos boutiques llamadas Selena Etc. en Corpus Christi y San Antonio, ambas equipadas en su interior con salones de belleza. Quintanilla Jr. consideró a Saldívar una importante candidata a la dirección del negocio debido a que la familia tenía prevista una gira por todo el país; creía que Yolanda era la mejor opción gracias a su éxito en la gestión del club de fanes. La familia se mostró de acuerdo; en enero de 1994 Saldívar obtuvo el puesto de directora de las boutiques, mientras que en septiembre del mismo año la propia Selena la nombró agente registrada en San Antonio. Tras ser contratada para gestionar las boutiques, Yolanda se mudó del sur de San Antonio a Corpus Christi para poder estar más cerca de Selena. En una entrevista con el programa Primer Impacto en 1995, Abraham declaró que siempre había desconfiado de Saldívar a pesar de que nadie en la familia había advertido nada extraño en su conducta. Yolanda estaba autorizada para firmar y cobrar cheques además de tener acceso a cuentas bancarias asociadas al club de fanes y a las boutiques.

Selena entregó a Saldívar su tarjeta American Express con el propósito de que se hiciese cargo del negocio. No obstante, Yolanda utilizó la tarjeta para alquilar Lincoln Town Cars, entretener a socios en restaurantes de lujo, y comprar dos teléfonos móviles. El personal de Selena Etc. se quejó de que Saldívar siempre se mostraba agradable cuando Selena estaba presente pero déspota en su ausencia. En diciembre de 1994 las boutiques empezaron a presentar problemas ya que las cuentas de la compañía carecían de fondos suficientes para poder continuar la actividad empresarial. La plantilla de ambos establecimientos se había reducido de 38 a 14 empleados debido, principalmente, a que Saldívar despidió a aquellos que le desagradaban, empezando los demás trabajadores a quejarse a Selena de Yolanda, si bien la cantante no creyó en ese entonces que su amiga fuese capaz de hacerle daño a ella o a su negocio (los empleados llegaron a afirmar ante la intérprete que Saldívar era «doble cara [e] inestable»). Los miembros de la plantilla empezaron a exponer sus quejas a Quintanilla Jr., quien advirtió a Selena de que Yolanda podría ser una persona peligrosa, si bien la cantante seguía sin creer que ella pudiese perjudicarla.

En enero de 1995, Debra Ramírez, prima de Selena, fue contratada para trabajar en las boutiques y ayudar a la intérprete a expandir su negocio en México. Ramírez renunció sin embargo en tan solo una semana, manifestando a Saldívar su insatisfacción con el personal por no informar de las ventas. Así mismo, Ramírez descubrió que faltaban recibos de la venta de varios artículos de las boutiques; la respuesta de Yolanda fue que «se metiera en sus asuntos» y que aquello no era de su incumbencia. Saldívar tenía conflictos frecuentemente con el diseñador de Selena Martín Gómez, quien se quejaba de que Yolanda manejaba mal los asuntos de la cantante. La animosidad entre ambos se intensificó durante los desfiles de la intérprete; Gómez acusó a Saldívar de mutilar o destruir algunas de sus creaciones originales y de no pagar nunca sus deudas. Gómez declaró además que Yolanda había «establecido un reinado del terror», con ambos quejándose el uno del otro de forma constante a Selena. Saldívar empezó a grabar sus conversaciones con Gómez sin su consentimiento con el fin de persuadir a la cantante de que el diseñador no estaba trabajando en pro de los intereses de las boutiques, quedando Gómez relegado a un segundo plano cuando la cantante decidió diseñar su ropa por cuenta propia. Entre finales de 1994 y principios de 1995 Saldívar viajó con frecuencia a Monterrey, México, para acelerar el proceso de apertura de otra boutique; una vez en el local, intimidó a las costureras declarando que si querían conservar su trabajo tendrían que estar de su lado.

Relación entre Selena y Saldívar