Mohammed Ben Said Ait Idder (Massa, 1 de julio de 1925-6 de febrero de 2024) fue un político marroquí.
Mohamed Ben Said Ait Idder nació el 1 de julio de 1925 en el pueblo de Tin mansour en la región de Chtouka Ait Baha en Marruecos. Recibió su educación en varias escuelas de la antigua región de Souss, y luego se trasladó a Marrakech, donde continuó sus estudios en la Escuela Ibn Youssef, la famosa institución que salió muchos elementos de los soldados patriotas nacional en tiempos de protección.
También, fue un Izquierdista marroquí que resistió al colonialismo francés y participó en el establecimiento del Ejército de Liberación. Tras la independencia de su país, se opuso a la monarquía recientemente instaurada hecho por el que fue arrestado.
Infencia y Juventud Mohammed Ben Saïd Aït-Idder nació en 1925 en Tine Mansour, en la región de Chtouka Aït Baha, situada entre Agadir y Tiznit, en el seno de una familia acomodada dedicada a la agricultura y al comercio. La familia Aït-Idder poseía tierras y empleaba a sirvientes que trabajaban tanto en la casa familiar como en los campos.
A los cuatro años, se matriculó en la m'sid (escuela coránica) de su pueblo, donde recibió una educación religiosa tradicional y adquirió un profundo conocimiento del Corán. Más tarde, recordaría el rigor de los métodos pedagógicos empleados en este entorno, lo que contribuyó a su deseo de continuar sus estudios fuera del medio rural.
Durante la década de 1930, Mohammed Ben Saïd Aït-Idder fue testigo de la presencia y las prácticas de la administración colonial francesa en Marruecos, un período marcado por la violencia que le causó una impresión duradera.
A los trece años, continuó su formación en la escuela Chichaouia, donde estudió fiqh (jurisprudencia islámica) y gramática árabe. Durante la Segunda Guerra Mundial, ingresó en la escuela de Sidi Abou Abdallah, situada cerca de Sidi Ifni. La favorable situación económica de su familia le permitió hacer frente a las restricciones relacionadas con el racionamiento impuesto durante ese período. En particular, participó en la redistribución de cupones de racionamiento para apoyar el funcionamiento de la escuela y satisfacer las necesidades de los alumnos
Resistencia marroquí Gracias al apoyo de Mokhtar Soussi, cercano al padre de Mohammed Ben Saïd Aït-Idder y miembro de la cofradía sufí Derkaouia, este último continúa sus estudios en Marrakech. Allí aprende árabe literario y amplía su formación intelectual. En este entorno urbano descubre también el cine y comienza a interesarse por el compromiso político.
Su despertar político se produce sobre todo a través de la lectura de la prensa nacionalista, en particular el periódico Al-Alam. La cuestión palestina desempeña un papel determinante en su compromiso y le lleva a afiliarse al partido Istiqlal. En 1948, con la ayuda de Abdelkader Hassan, líder de la rama del partido en Marrakech, se une a las juventudes istiqlalianas.
Durante este periodo, su compromiso con el partido se vio respaldado. Participó, en particular, en la organización de una huelga general en respuesta a la represión y la detención de estudiantes de la Universidad Al Quaraouiyine de Fez. A raíz de este episodio, las autoridades coloniales invalidaron los exámenes de bachillerato de muchos estudiantes implicados en el movimiento. Mohammed Ben Saïd Aït-Idder, identificado durante la huelga, fue amenazado con la expulsión de Marrakech. El sultán Mohammed ben Youssef intervino entonces y autorizó a los estudiantes a volver a presentarse a los exámenes bajo la supervisión del ministro de Educación Nacional, Jaafar Naciri. En estas condiciones, Mohammed Ben Saïd obtuvo su bachillerato.
Paralelamente a sus estudios, recibe una formación política nacionalista sobre los movimientos de liberación en Asia y Oriente Medio, en particular en Indonesia, Pakistán y el Mashreq. En 1952, en un contexto de descolonización marcado por fuertes tensiones, el partido Istiqlal organizó una gran manifestación con motivo de la visita de una delegación de las Naciones Unidas, que había acudido a petición de Francia para evaluar la actuación del protectorado. La manifestación fue severamente reprimida y varios líderes fueron encarcelados fuera de Marrakech. Mohammed Ben Saïd Aït-Idder fue detenido y puesto bajo arresto domiciliario en su pueblo natal.
Ese mismo año, el residente general de Francia en Marruecos prohibió el Partido Comunista Marroquí (PCM) y el partido Istiqlal. A pesar de esta prohibición, Mohammed Ben Saïd se trasladó a Rabat en 1953 para retomar el contacto con la dirección clandestina provisional del partido. Allí se entera de la existencia de proyectos de lucha armada preparados por los dirigentes istiqlalianos en el exilio. Influenciado por las luchas armadas en Túnez y por el caso Ahmed El-Hansali, participa en la creación, en 1954, de una base de retaguardia de la Organización Secreta en la región de Aït Baamrane. Esta base, establecida con varios militantes, tenía como objetivo transportar armas de origen español a miembros del Istiqlal no identificados por la policía y establecer una red de enlace entre Sidi Ifni, Marrakech y Casablanca.
En 1955, durante la creación del Ejército de Liberación Marroquí (ELM), Mohammed Ben Saïd Aït-Idder se unió al movimiento. Es destinado a Tetuán como agente de enlace entre los mandos de Tetuán, Madrid, Sidi Ifni y Casablanca. Se encarga, en particular, de los aspectos administrativos relacionados con la exfiltración de varios líderes nacionalistas, entre ellos Fqih Basri, Hassan Safieddine y Saïd Bounaïlat, desde Casablanca a Madrid.
En 1956, en el contexto de la independencia de Marruecos, el rey Mohammed V firma un acuerdo que prohíbe la presencia armada del Ejército de Liberación en el norte del país, al tiempo que le autoriza a operar en el sur, donde la presencia francesa y española sigue siendo importante. Esta decisión suscita una fuerte oposición en el seno del ELM. En septiembre de 1956, varios de sus miembros, entre ellos Mohammed Ben Saïd, participaron en un congreso de la resistencia organizado en Casablanca, en la granja de El-Hachemi al-Moutawakil, para debatir el futuro del movimiento. Finalmente se alcanza un compromiso: el cuartel general del norte, con sede en Casablanca, se transforma en una oficina encargada de acoger a los antiguos exiliados y a los prisioneros liberados, ante la ausencia de estructuras estatales específicas.
Mohammed Ben Saïd Aït-Idder se unió entonces al brazo armado del ELM que operaba en el sur de Marruecos, con la misión de combatir a las fuerzas francesas y españolas aún presentes en el Sáhara y apoyar la lucha por la liberación de Mauritania, de acuerdo con las orientaciones del rey Mohammed V. Entre 1956 y 1957, se incorporó al mando del Ejército de Liberación.
En febrero de 1958, participó en la batalla de Écouvillon. Dos semanas después del inicio de los enfrentamientos, redactó un informe en el que detallaba una ofensiva conjunta franco-española llevada a cabo a partir del 10 de febrero contra las fuerzas del ELM en varias regiones del Sáhara Occidental y el sur de Marruecos. El informe menciona la magnitud de los medios militares empleados, los combates librados durante varios días, las pérdidas sufridas por ambas partes, así como las dificultades logísticas encontradas por los combatientes del ELM durante su retirada.
Al término de estos combates, la intensidad de los enfrentamientos disminuyó en la región. Mohammed Ben Saïd participó entonces en la preparación de la conferencia de Rabat de 1959, que reunió a 138 delegados en representación de las tribus saharianas de Mauritania. El objetivo de esta conferencia era estructurar la lucha anticolonial en el Sáhara y Mauritania y plantear una coordinación más amplia de los movimientos de liberación en el Magreb.
Ya en 1955, la formación de un gobierno de coalición dirigido por M'barek Bekkai, en el que participaba el partido Istiqlal, suscitó las críticas de Mohammed Ben Saïd Aït-Idder. Este expresó sus reservas sobre la presencia en dicho gobierno de responsables cuyo papel durante el proceso de independencia le parecía ambiguo. Cuando asumió responsabilidades en el mando del ELM del Sur, se esforzó por mantener la autonomía de la resistencia en las regiones aún bajo dominio colonial y por impedir cualquier intento de recuperación política por parte de formaciones como los Liberales Independientes, dirigidos por Ahmed Reda Guedira, o el Partido Democrático de la Independencia (PDI). También se posiciona en contra de ciertas orientaciones del comité político del Istiqlal, en representación de la corriente nacionalista progresista.
Tras la retirada del Istiqlal de la coalición gubernamental, como consecuencia de la negativa del Gobierno de Bekkai a responder a las reivindicaciones del partido, se envía una carta al sultán Mohammed V reclamando la organización de elecciones democráticas. Mohammed Ben Saïd participa en la convocatoria de las Federaciones Unidas para decidir sobre el futuro del partido. Sin embargo, los desacuerdos internos conducen a una escisión y a la creación, en 1959, de la Unión Nacional de Fuerzas Populares (UNFP).
Ese mismo año, cuando una parte del Istiqlal accede al poder, varios de sus miembros son detenidos tras las acusaciones del príncipe heredero, que sospecha que el partido está preparando un complot contra el régimen. Mohammed Ben Saïd Aït-Idder es detenido, sometido a violentos interrogatorios según su testimonio, y encarcelado durante dos meses sin juicio. A su liberación, el Ejército de Liberación del Sur se disolvió y el Istiqlal fue apartado del poder. A principios de la década de 1960, se unió a la UNFP y militó a favor de una transición democrática, especialmente tras la muerte del rey Mohammed V en 1961.
En diciembre de 1962, ante el refuerzo de la vigilancia policial, se traslada a Argelia, dejando la dirección del periódico del partido a sus compañeros. Se pone en contacto con el presidente argelino Ahmed Ben Bella para informarle de la situación política del UNFP y de las presiones ejercidas sobre sus miembros. El Gobierno argelino aceptó acoger a los militantes refugiados de la UNFP a cambio de su participación en acciones antiimperialistas en el Magreb y en la gestión del campo de Louta, destinado a los refugiados marroquíes.
En 1963, en un clima de fuerte represión política, miembros del Istiqlal, del UNFP y del Partido Comunista Marroquí son detenidos y acusados de atentar contra la seguridad del Estado en lo que se conoce como la «conspiración de julio de 1963». Se organizaron más de doscientos juicios. Mehdi Ben Barka se exilió ese mismo año y fue condenado a muerte en rebeldía, al igual que Fqih Basri, y Mohammed Ben Saïd Aït-Idder, que se refugiaron en Argelia tras la Guerra de las Arenas.
A pesar de un intento de acercamiento entre la UNFP y el rey Hassan II, marcado por el indulto concedido a los condenados a muerte, Mohammed Ben Saïd decide permanecer en Argelia para participar en la reorganización del partido. Este periodo se caracteriza por fracasos políticos y importantes pérdidas humanas, lo que provoca un deterioro de su estado psicológico. En 1967, su compañero político Abderrahmane Youssoufi lo acompañó a Suiza, donde permaneció hospitalizado durante dos años para recibir tratamiento psiquiátrico.Mohsen-Finan, K. et Vermeren, P. (2018). Chapitre II. Le pouvoir ne se partage pas. Dissidents du Maghreb : Depuis les indépendances (p. 49-80). Belin. https://shs-cairn-info.ezproxy.univ-paris3.fr/dissidents-du-maghreb--9782410005349-page-49?lang=fr.
Exilio en Francia