La iglesia parroquial de San Julián y Santa Basilisa de Andosilla (Navarra) ocupa el extremo occidental de un promontorio cortado a pico, donde aparece literalmente colgada de la roca calcárea que la sustenta. El templo tiene un origen incierto debido a que faltan los primeros libros donde se recogían las cuentas de fábrica. Los documentos más antiguos que se conservan son de 1674. Sin embargo, como las primeras anotaciones en la historia de la parroquia se refieren a los bautizados, comenzando en 1536, eso indicaría que ya a finales del , o comienzos del , la iglesia ya debía ser una realidad. Así lo indican los datos del historiador, J. Clavería, al decir que la iglesia es una grandiosa fábrica pseudo ojival, porque ni es románica ni es ojival puro, fechándola por los siglos XV o XVI , añadiendo que su estructura es parecida a la de otros templos de la comarca.
Fachada La fachada se reduce a una amplia puerta doble que cierra el vano de un arco rebajado en doble plano, que señala una simple línea de luz y sombra y da acceso al pórtico interior de madera, cuya misión estriba en evitar el contacto directo del exterior con el templo.
Exterior edificio Todo el edificio está levantado con ladrillo macizo, típica construcción de esta parte del valle del Ebro, que señala la abundancia de arcilla, y el influjo del arte mudéjar aragonés, en su doble aspecto del material empleado y de las características artísticas que aparecen en obras de este estilo. El exterior del templo primitivo, haciendo abstracción mental de las dos añadiduras posteriores, una al norte y otra al mediodía, semeja un paralelepípedo perfecto, que hoy, por el ocultamiento del ábside poligonal casi por completo con la casa parroquial y otras edificaciones, da una sensación de construcción cerrada de escasa luz. Paramento liso, partido horizontalmente en dos, por una pequeña moldura cóncavo convexa, también de ladrillo, que rompe un poco la sensación de pesadez de todo el edificio. Esta moldura se prolonga alrededor de todo el muro primitivo, a lo largo de la base de los dos únicos vanos visibles de esta sola nave inicial. De nuevo, el ladrillo es utilizado como elemento decorativo en el artístico alero de molduras de cuarto bocel y filetes, simples y dobles alternados. Se abren a la armadura, o parte superior de las bóvedas, entre estas y el tejado, tres pequeños vanos, al mediodía, y dos al norte para iluminación y ventilación de esta parte del edificio.
Exterior nave secundaria Dos cuerpos de edificio de distinta altura, que podría señalar su construcción en distinta época uno de otro, albergan la nave secundaria en la parte norte del templo, añadida casi con seguridad, por motivos de ampliación de la capacidad del edificio en época de euforia religiosa popular, dado que ni al exterior ni al interior se aprecia detalle alguno que acredite otra motivación que la expuesta. El primer cuerpo, de alzado superior y que lame la gola que divide longitudinalmente el paramento de todo el edificio de la nave principal, alberga la parte de esta nave añadida correspondiente a la primera capilla o tramo del lado del evangelio. Aparecen señalados en el paramento de este cuerpo de la nave secundaria, cuatro vanos al exterior, pero que se encuentran totalmente cubiertos de ladrillos por obra posterior al de su construcción. En su primitivo destino eran para darle luz, pero pronto demostraron ser innecesarios, puesto que la luz llegaba desde el vano que a su misma altura el templo tiene en el muro del mediodía. El segundo cuerpo, inferior en altura, muestra señalados seis vanos: tres rectangulares y tres circulares; los rectangulares cerrados totalmente y los circulares a modo de ojos de buey, con cristales radiales que convergen en uno central, y sendas rejas, colocados a mayor altura que los vanos rectangulares, cuyo destino es iluminar el segundo y tercer tramo de la nave secundaria, cuya dificultad para ser iluminada con los vanos del muro meridional está patente a causa de la colocación del órgano en el segundo tramo de la nave principal y del coro en el tercero.
Torre La torre, de finales del , está construida en ladrillo de idénticas características que el empleado en la nave principal. Situada a los pies de la iglesia, no guarda simetría con el eje principal central en sentido longitudinal del templo, y mucho menos con el eje surgido después de la añadidura de la nave secundaria. De volumen totalmente exento desde los cimientos, y adherida al muro exterior del pie del templo, tiene un primer gran cuerpo rectangular, cuya uniformidad constructiva queda rota por sendos vanos de ventilación y luminosidad en cada uno de los cuatro cuerpos cuadrangulares menores, separados cada uno de estos por molduras en sentido longitudinal, paralelas y a igual distancia una de otra, mostrando en el cuerpo cuadrangular menor superior, en las caras del mediodía y poniente, las esferas de un reloj mecánico, que contrasta desde los accesos al templo con el sencillo reloj de sol, que sobre el ángulo próximo superior del tejado del atrio, se resiste a dejar paso libre a las esferas más vistosas del contrincante de la torre. Superpuesto a este gran cuerpo rectangular, surge esbelto, un cuerpo ochavado que acoge el campanario en cuatro de sus arcos alternativamente. Los arcos sin campanas, cerrados en distintos planos en profundidad, junto con las pilastras adosadas a los ángulos como elementos decorativos, dan al cuerpo octogonal un juego de luz y sombras y aspecto armonioso. Sobre los ocho arcos que cierran el cuerpo de torre correspondiente, aparecen pequeños ojos de buey ciegos con molduras en cruz a los cuatro lados, una de las cuales, la superior, acerca a la filigrana geométrica, siempre de ladrillo, de dos rombos separados uno de otro por una moldura vertical, y ascendiendo en sucesivas molduras mixtilíneas completan la decoración de las pilastras adosadas angulares del cuerpo ochavado, dando paso al cuerpo inmediato superior que se compone de una cúpula poligonal de ocho paños, que se remata con una pequeña linterna circular. Sobre la construcción de la torre existe un informe del arzobispado de Pamplona que dice:
Atrio A imitación de los atrios castellanos orientados al mediodía que servían para las reuniones del concejo, se dotó a esta iglesia del pórtico actual que cobija la puerta de acceso al templo. Orientado al mediodía, en sentido longitudinal y paralelo al del cuerpo principal de la nave mayor, se halla cubierto con vigas de madera y las correspondientes bovedillas de enfoscado. El acceso al atrio es a través de un amplio arco de medio punto y simple filete o listel en el arranque del arco. El paramento del pórtico se muestra al exterior con un doble cuerpo que señala la estancia superior abierta por vanos rectangulares y que se corresponden, uno a uno, con los arcos de medio punto que en número de cinco abiertos y uno cerrado, dan luz al atrio y a la estancia superior a la que se accede por una escalera exterior adosada a lo largo de la pared de la nave principal. La decoración del pórtico se halla reducida a una superposición de planos en el paramento y dan sensación de un rico juego de luz y sombras, que contrasta con la uniformidad del paramento de la nave principal, y que atrae la vista hacia este punto del edificio.
Nave principal Atravesando el doble atrio exterior e interior, se accede a una esbelta y amplia nave que contrasta con la heterogénea nave secundaria y que desdice artísticamente de la principal. Aunque J. Clavería lo clasifica como de estilo pseudo ojival, por la mezcla de los arcos empleados, es decir, el apuntado y el de medio punto, será la fecha de su construcción la que determinará, si su relación está más con el Renacimiento, en el empleo del arco de medio punto, que con el románico; en este caso, que emplea el arco de medio punto con las molduras del gótico tanto en los nervios de las bóvedas, como de los arcos, que a lo largo de toda la nave, en sus cuerpos segundo y tercero, separan unas incipientes capillas, apenas señaladas por el hueco dejado por los contrafuertes, totalmente interiores, para aprovechar al máximo el espacio disponible útil para el culto, que de haber sido exteriores, se hubiera perdido. El primitivo templo es una planta rectangular, dividida en tres cuerpos, y solamente interrumpida la uniformidad de sus líneas por las señaladas por los contrafuertes achaflanados, que rompen la viveza de sus aristas libres. En altura, el templo insinúa una pequeñísima nave impropiamente llamada de crucero, porque aunque tiene la misma altura que la principal, y mayor que las dos restantes capillas, no así ocurre igual con la anchura, que es menor que la de la nave principal. Anacrónicos tornavoces, en forma de conchas planas, rematados por imágenes, están apoyados en los contrafuertes centrales y señalan el lugar de los púlpitos. Tupida red de nervios trasladan el empuje de las bóvedas hasta los contrafuertes y muros, en vistosas estrellas, con todos los elementos que componen estas: nervios diagonales, terceletes, ligaduras y combados, llegando en las estrechas bóvedas de las dos primeras capillas a mostrar tímidamente la plementería correspondiente, agobiada por el número de nervios de crucería; en las cuatro restantes capillas, sencilla bóveda de crucería. En cada uno de los cruces de los distintos elementos de los nervios, aparecen llamativos medallones, cuyas figuras o rostros están pintados en rojo oscuro sobre un fondo blanco para resaltar más su contorno. Por la época en que se construye, , se deduce lo que ocurre en todos los momentos de transición de estilos, se toman elementos, modos de construcción y técnicas de uno y otro estilo. En el caso de la iglesia de Andosilla, aparecen estos elementos: por una parte se mantienen los arcos apuntados, aunque ligeramente del gótico en los arcos que descienden de las bóvedas; por otra parte se emplea el arco de medio punto en los arcos perpiaños que separan los tramos de la nave; y todos ellos, en sus secciones y molduras, muestran las características de los arcos ojivales. En esta época es normal el sistema de apoyo empleado para los arcos que descienden de las bóvedas: se trata de unos modillones circulares, que recogen los nervios de los arcos, y tienen una decoración curiosa de caras de ángeles alados en franja circular, siguiendo la estructura del modillón. La bóveda del presbiterio tiene una estructura especial, pues se abren los nervios de los arcos desde los ángulos de los cinco paños del polígono a modo de varillas de un paraguas abierto, con el consiguiente espacio a modo de lunetos entre ángulo y ángulo del ábside. La conjunción de todos los arcos de las bóvedas en los chaflanes de todos los contrafuertes, en especial los dos de la cabecera del templo, dan un singular aspecto de armonía y belleza en altura. Las cuatro capillas posteriores tienen en altura arcos de medio punto con nervios góticos, colocados a una altura inferior de los arcos que descienden de las bóvedas.
Nave secundaria