miniaturadeimagen|235x235px|León Tolstói (1828-1910) La Educación Libertaria en Chile (1890-1927) se refiere a una serie de planteamientos propuestos sobre pedagogía elaborada por determinados autores del anarquismo. Tienen puntos en común cuando en los principios expuestos coinciden con el anticlericalismo, enseñanza racional y laica; educación integral manteniendo un lazo estrecho entre la teoría y la práctica, escuela igualitaria con coeducación de sexos y clases, y antiautoritarismo. Los autores más destacados e influyentes en Chile durante finales del e inicios del fueron Francisco Ferrer Guardia, Sebastien Faure, Paul Robin, Lev Nikoláievich Tolstói, entre otros, que trataron de entregar una “educación integral” planteada por autores del como Proudhon, Bakunin, y Paul Robin. Durante este periodo de transición entre el - denominado como cuestión social en Chile, hubo un gran interés en la inscripción a la Educación Primaria, la cual rodeaba a 170.000 niños. No obstante el porcentaje de hombres que no sabían leer y escribir que vivían en Avenida Brasil (Santiago de Chile) fue de un 1,5% a un 3% en 1930.
De este modo, debido a los obstáculos que presentaban para los niños y jóvenes (incluso adultos) las escuelas oficiales, comenzaron a surgir en paralelo, una serie de escuelas alternativas a la educación formal, impulsada principalmente por organizaciones anarquistas.miniaturadeimagen|287x287px|Francisco Ferrer Guardia (1859-1909)La primera escuela (informal) de inspiración ferreriana que se formó en Chile fue la "Escuela Racionalista" establecida en la Sociedad El Despertar de la Mujer, de Viña del Mar, entre 1914-1915. Le siguieron otras escuelas como la escuela “Fermín Vivaceta” sostenida por la Sociedad de “Artesanos la Unión”, donde asistían 140 estudiantes con una asistencia media de 80, y que abría clandestinamente (nocturno) para los obreros y obreras. La instalación contaba con tres salones principales, una biblioteca con más de mil volúmenes, y con secciones de música y arte dramático.
Antecedentes miniaturadeimagen|253x253px|Constitución de Chile 1925 Entre 1890 y 1927 pasaron casi cuatro décadas que conformó uno de los periodos más significativos en el devenir histórico nacional, debido a la transformación económica-política- social. Desde 1860 los sujetos que formaban parte de la sociedad chilena participaron en un proceso de industrialización pausada y compleja. La evolución, estuvo llena de pugnas de distintas fuerzas sociales y económicas, entre una anticuada “economía colonial” y el fuerte empuje de la modernidad económica que en Chile significó la inclusión plena al mercado mundial de la economía capitalista de la época, siendo exportador principalmente primario. La superestructura - que está formada por una estructura ideológica que a su vez está compuesta por la conciencia social, también posee una estructura jurídico-política formada por el Estado y el derecho- se configuró por la fragmentación en dos grupos de gran influencia: la oligarquía criolla de “prosapia colonial” que poseía intereses en la agricultura, y en paralelo al complejo mercantil extranjero-inglés- que desde la consolidación de la Independencia chilena había estado presente en la economía nacional, logrando finalmente el control casi exclusivo de la actividad minera del salitre.
El proceso de transición hacia el industrialismo en Chile, comenzó en 1860 impulsándose significativamente a partir de 1880. La evidencia se encuentra en el censo industrial recopilado en 1895 por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) que registró un aumento importante de manufactura a partir de aquella década. El factor relevante está en la incorporación o adquisición de territorios septentrionales (zona salitrera) como resultado de la Guerra del Pacífico de 1979, que gracias a la explotación del salitre se impulsó la red integrada de diversas actividades económicas (siendo las protagonistas: minera y metalúrgica).
La economía, en síntesis, estaba enferma producto del monopolio y la concentración industrial, que dio como resultado una sociedad polarizada, marcada por la desigualdad entre las únicas dos clases sociales: ricos/explotadores y pobres/explotados.
Durante el transcurso de estos años, se toma conciencia sobre la “crisis” y “decadencia” del contexto, lo cual significó el cambio del Estado oligárquico al estado de bienestar o Compromiso, que se fundamentó en la Constitución de 1925.
Se estableció, por tanto, la fase del Parlamentarismo (1891-1925) en Chile que conllevó a la oligarquía responder como clase política y social hegemónica hacia la sociedad chilena y enfrentar la cuestión social. miniaturadeimagen|Ley de Instrucción Primaria Obligatoria 1920 Desde 1910, algunos factores comenzaron a dar lugar al estancamiento nacional. Decadencia del espíritu patrio, vicios de funcionamiento del sistema parlamentarista; riqueza fácil por el salitre; el sistema monetario y la perpetua inflación; escasa adecuación del sistema educacional a las necesidades del contexto del país, etc. Todos aquellos factores explicaban la cuestión social: el hacinamiento y las malas condiciones sanitarias para el bajo pueblo. El descontento era tal, que se comenzó a discutir la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria (LEPO) en el Senado, donde se alertaba los riesgos de la polarización social (a causa de la educación no formal) y por ende, se advertía imponer un programa reformista que procesara e institucionalizara el descontento popular.
Historia
Crisis de la Educación Formal en Chile La crisis del Estado oligárquico chileno y el desarrollo de la cuestión social fue importante para comprender la dictación de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria en 1920. Por ende, no fue resultado de un mero debate político intelectual coyuntural. Para la élite existía la necesidad de conservar la disciplina en sectores marginados y seguir estableciendo el orden.
Este período estuvo marcado por la agitación social y se encontró la necesidad de alejar los proyectos auto educativos más autónomos y radicales que daban origen a las “ideologías disolventes”. Los dos sectores polarizados de Chile (explotados y explotadores) eran la base para comprender el sistema educativo y las condiciones de la Instrucción Primaria, tanto en escuelas públicas con condiciones más dramáticas, como en colegios particulares, preparatorias y liceos para clases más pudientes. La división de clases era notoria en la educación formal de Chile, de manera tal que aunque los padres de un niño quisieran un niño enfrentaba las duras condiciones del contexto frente a las exigencias de un uniforme limpio de manera cotidiana, materiales costosos, e incluso haber pasado por cursos preparatorios (pagados). Todas estas características evidencian el sistema de enseñanza bifurcado, en el cual la infraestructura de las escuelas la mayoría de las veces no eran edificios construidos con el fin de educar, sino que fueron meramente habitaciones (del bajo pueblo) arrendadas por el Estado. La docencia se mantenía durante décadas formado por preceptores y preceptoras con sueldo de peón y formados y formadas descuidadamente en escuelas filantrópicas para peones. Las condiciones ambientales e higiénicas (frío, agua y barro filtrándose en invierno) no motivaron la asistencia. Todo ello justificado por el bajo presupuesto del Estado para la educación, que en promedio fue de 5,4% entre 1850 y 1900 (fue incrementando de manera gradual, cuadruplicándose al año 1920), mientras que se otorgaba para el Ministerio de Guerra y Marina en promedio (misma época) de 30,1%. En consecuencia, la inasistencia fue alta y en 1900 el 63.7% de los alumnos matriculados asistían regularmente a la escuela consiguiendo en1920 disminuir la cifra a un 60,8%. miniaturadeimagen|206x206px|Arturo Alessandri 1918 La cuestión social como un enfrentamiento de clases, mostró a la elite la necesidad de recuperar el consenso social amenazado, o la unidad nacional mediante un sistema de instrucción unificado y obligatorio. Este sistema de instrucción debía ser laica o católica, privada o estatal. En este contexto surge la aparición de sujetos como parte de la sociedad. En este sentido, el Estado Docente que se consolidó en la época representó el intento de la élite por frenar la radicalización de los movimientos sociales del período. Funcionaron rescatando al sector popular que se desarrollaba en sus propias gestiones culturales e identitarias (escuelas racionalistas, centro de estudios sociales, ateneos obreros, filarmónicas, etc.)
miniaturadeimagen|171x171px|Luis Emilio Recabarren 1876-1924 Pedro Bannen, representante del Partido Radical en la época y reconocido promotor de la educación popular, propuso un proyecto sobre educación en 1902 en el cual se basaron para ejecutar la normativa en la ley de 1920. En 1902 aún no era percibida la educación como una herramienta de cohesión social y unidad nacional, como sí fue entendida cuando comenzaron los ciclos de protesta y movilización social, mostrando las amenazas para la sociedad del orden, como las prédicas anarquistas, o la sombra del bolchevismo. Además de esa limitante, la propuesta o formulación de Bannen en 1902 no tenía una fundamentación económica ni un costo estimado. Por esto, la ley nº3654 de Educación Primaria Obligatoria quedó archivada por unas décadas, hasta que fue firmada por el presidente Juan Luis Sanfuentes y su ministro del ramo, Lorenzo Montt, el 26 de agosto de 1920.
Luis Emilio Recabarren, diputado del Partido Obrero Socialista en julio de 1921, señaló que la ley no fue puesta en ejecución por la falta de recursos y por una cantidad enorme de elementos que se necesitaban para ponerla en marcha. En el Congreso Nacional, se denunció que la LEPO había dejado a las municipalidades con una mala situación económica, que no se justificaba por la constante baja en asistencia de estudiantes.
Escuelas Libertarias en Chile Las escuelas libertarias de carácter racionalista tenían su influencia en los valores de la ilustración y no tuvieron un modelo único, por lo que fue diverso. Ofreció educación a niños y adultos, lejos de dogmas y prejuicios religiosos. En su mayoría, fueron escuelas nocturnas que ofrecían distintas instancias sindicales: sociedades de resistencia, mancomunales, centros culturales obreros, sociedades de librepensadores, feministas, etc. No sólo se les denominó como escuelas libertarias, sino que por mucho tiempo fueron consideradas también como autoeducación popular, o educación informal.
La primera escuela en Chile influenciada por la escuela moderna de Ferrer Guardia, es la “Escuela Racionalista” formada en el seno de la Sociedad El Despertar de la Mujer, de Viña del Mar (1914-1915). miniaturadeimagen|Paul Robin, pedagogo. Paul Robin (1837-1912) fue un pedagogo y anarquista francés que desarrolló una experiencia de escuela libertaria en el Orfelinato Prévots de Cempuis (Oise). Sus ideas llegaron a Chile con la “escuela integral”. Del mismo modo, a Sebastián Faure (1858-1942) se le destacó por su proyecto en la comunidad educativa de La Ruche (a 3 km de Rambouillet, Francia) quien integró a obreros y huérfanos, desarrollándose hasta 1917, cuando la Primera Guerra Mundial impidió su funcionamiento. La Ruche fue de gran importancia ya que tomó aquellos temas tabú en la época: enseñanza laica, ausencia de autoridades, educación mixta (niños y niñas juntos), método positivista, respeto por la autonomía del niño relacionándolo con la naturaleza, y progresiva educación sexual.
Hacia 1917 en Viña del Mar, la iniciativa de la organización obrera Unión i Defensa del Trabajo (socialistas y anarquistas) fundó una escuela influenciada por las ideas de Ferrer, denominada “1a Mayo” en la cual asistieron obreros de distintas ideologías y también niños y niñas.